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Teodorico el Grande

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Rey Teodorico el Grande
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Rey de los Ostrogodos y del Reino ostrogodo de Italia
Teodorico.jpeg

493526
Predecesor Odoacro
Sucesor Atalarico
Reinado 474 - 526
Nacimiento 454
Pannonia, Dacia
Fallecimiento 13 de agosto del 526[1]
Ravena, Bandera de Italia Italia
Cónyuge/s Audofleda
Dinastía Amalos
Padre Teodomiro
Madre Erelieva Eusebia

Teodorico I o Teodorico I el Grande. (Pannonia, 454 - Ravena, actual Italia, 526) fue el Rey de los Ostrogodos en el periodo comprendido entre los años 474 y 526. Hijo y sucesor del caudillo ostrogodo Teodomiro, del linaje de los Amalos.

Datos biográficos

Primeros años

Nació en Pannonia (territorio que hoy constituye Austria, cerca de la actual Viena) hacia 454. Cuando sólo contaba ocho años de edad fue enviado por su padre como rehén a Constantinopla ((actual Estambul) que ese momento era la capital del Imperio Bizantino, en parte para que recibiese la educación propia de un príncipe romano.

Cuando contaba con 18 años de edad y pudo regresar junto a su padre, la situación de los otrogodos se vio seriamente comprometida por los ataques de los gépidos, sármatas, alemanes, suevos y rugios, además de algunos restos de los hunos que esperaban recuperar parte de sus antiguos dominios. Sin esperar el permiso de su padre, que estaba en el campo de batalla, reunió un ejército de 6.000 hombres y atacó la ciudad de Singidunum (hoy Belgrado), que estaba ocupada por los Sármatas. Finalmente, logró conquistar la ciudad, matando a su rey Babai.

Reinado

En el 474, la morir su padre se convirtió en el líder de los ostrogodos e instaló a su pueblo en Dacia, antigua provincia romana que hoy forma parte de Rumania.

Prestó importantes servicios al emperador bizantino Zenón, al que apoyó en contra de la rebelión de su hermano Basilisco, por lo que éste lo nombró senador, patricio, jefe de la milicia, cónsul y capitán de la guardia imperial. En el 488, el emperador le prometió el gobierno de Italia como recompensa si vencía a Odoacro, rey de los hérulos que había depuesto a Rómulo Augústulo, último emperador romano de Occidente (476). A mediados del año siguiente, Teodorico penetró en la península Italiana al frente de su pueblo, cuyo número se estima en unas cien mil personas; tras librar diversas batallas de desenlace incierto, consiguió ocupar Ravena, acción en la que pereció Odoacro (493). Se proclamó rey de Italia (494) en esta ciudad adriática, en la cual fijó su corte, y fue reconocido como tal por el emperador bizantino Anastasio (497), a quien debía una teórica sumisión.

Pese a que mantuvo las diferencias entre los ostrogodos, de religión arriana, en cuyas manos dejó el poder militar, y los romanos, católicos, a quienes confió el poder civil dentro de un difícil equilibrio, Teodorico se sintió siempre depositario de las tradiciones e instituciones imperiales, por lo que se rodeó de consejeros latinos, como los pensadores Boecio y Casiodoro, e intentó armonizar las relaciones entre godos y romanos, para lo cual sometió a ambas comunidades a las mismas leyes.

De hecho, su gran ambición era crear un imperio germánico de Occidente, heredero del romano, que englobara a francos, vándalos, visigodos y ostrogodos. Con este objetivo, instauró una hábil política de alianzas matrimoniales entre su familia y los reyes de otros pueblos germánicos, que, si bien no llegaría a materializar su sueño, lo convirtió en el principal soberano occidental de su época.

En el año 511 intervino de forma decisiva en la resolución de la crisis de la monarquía visigoda, abierta a raíz de la muerte de Alarico II en la batalla de Vouillé (507); tras deponer al usurpador Gesaleico, coronó a su nieto Amalarico, hijo de Alarico y de su hija Tindigota. Teodorico asumió el gobierno del reino visigodo como tutor de su nieto, a quien colocó bajo la protección de Teudis, uno de sus generales. La regencia se mantuvo hasta la muerte del monarca ostrogodo (526), momento en que Amalarico pudo hacerse con el poder efectivo sobre su pueblo.

Política exterior

En cuanto a las relaciones con sus vecinos, unió a su familia con lazos matrimoniales con casi todas las casas reales de Europa. Casó a su hermana con Trasamundo, rey de los Vándalos; a su sobrina con Ermanfrido, rey de Turingia; a una de sus hijas con Alarico de Tolosa; y a otra con Segismundo, futuro príncipe de los borgoñones. A la muerte de su primera esposa, él mismo se casó con Audafleda, hermana de Clodoveo, rey de los Francos. Con ella tuvo una hija llamada Amalaswintha.

Sucesión

Casó a su hija con el príncipe amalingo Eutharico, biznieto del antiguo rey Torismundo, al cual, atendiendo a los derechos sucesorios, le correspondía más ser rey de los ostrogodos que al propio Teodorico. De esta manera, unió en una sola las dos ramas del poder de los amalingos.

Eutharico murió algunos años antes que Teodorico, dejando un hijo llamado Atalarico que, aunque niño, fue proclamado rey de Italia.

Últimos años

En los tres últimos años de la vida de Teodorico, posiblemente a causa de su elevada edad, comenzó a desconfiar de todos los que le rodeaban, precipitándolo a actuar contrariamente a todo el espíritu de su reinado. Cipriano, uno de los principales ministros del rey, informó a Teodorico de que el rico y noble senador Albino conspiraba en favor del emperador de Oriente, lo que le llevó a ser condenado. El filósofo y hombre de ciencia Boecio salió en su defensa, por lo que fue ejecutado, tras ser encarcelado durante un año. Poco después, también fue condenado a la pena capital Symmaco, sólo por el temor de que tratase de vengar a su suegro. Asimismo, encerró en un calabozo al anciano papa Juan I, que murió en su cautiverio mayo de del año 526. Ordenó la supresión del culto ortodoxo, así como que todas las iglesias pasasen al poder de los arrianos. Este edicto no se llegó a cumplir pues Teodosio murió antes.

En el lecho de muerte, enfermó según algunos por los remordimientos que le causaron sus desmanes, eligió como heredero a su nieto Alarico, joven de 10 años de edad, y como regente durante su minoría, a su hija Amalaswinta. Su muerte, acaecida el 13 de agosto del 526, junto al estallido de un grave conflicto entre godos y romanos provocó el rápido declive del reino ostrogodo, circunstancia que aprovechó el emperador Justiniano para convertir Italia en una nueva provincia bizantina y dispersar a los ostrogodos, que desaparecieron como pueblo (555).

Cualidades del Rey Ostrogodo

Hombre de gran inteligencia, prudente pero decidido, Teodorico favoreció el desarrollo de la agricultura y del comercio y fomentó el cultivo de las artes y las letras, hasta el punto de hacer de Ravena, su capital, un destacado centro artístico y cultural. En materia religiosa, permitió la coexistencia del catolicismo y del arrianismo durante la mayor parte de su reinado, tolerancia que se truncó en los últimos años de su vida, debido a sus enfrentamientos con el Papado y con el Imperio Bizantino, que lo llevaron a ordenar el ajusticiamiento de su antiguo amigo Boecio (524) y la encarcelación del papa Juan I.

Referencias

  1. Teodorico I, rey ostrogodo (454-526) - pág.4

Fuente