Tarento

Tarento
Información sobre la plantilla
Ciudad de Italia
EntidadCiudad
 • PaísBandera de Italia Italia
Superficie 
 • Total217 km²
Población 
 • Total202,637 hab.
 • Densidad0,93 hab/km²
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Tarento. Colonia griega, con el nombre de Taras o Tarantos, dió su nombre al golfo donde se situó (Golfo de Tarento). Fue fundada hacia el 706 a. C. por colonos dorios, como la única colonia espartana, con poca diferencia de tiempo con la fundación de las colonias de Sibaris y Crotona.

Historia

Los colonos eran jóvenes que habían nacido durante la primera guerra mesenia y sobre cuyos orígenes existían dudas; intentaron una revolución en Esparta que fracasó y decidieron emigrar dirigidos por Falanto. Se les conocía con el nombre de partenias (latín parthenii), hijos de mujeres espartanas solteras y perioikoi (hombres libres, pero sin ciudadanía espartana). Tarento era probablemente entonces una población nativa, cuyo nombre fue adoptado por los colonos, y probablemente era el mismo nombre que el actual río Taras, si bien los griegos atribuyeron el nombre al héroe legendario Taras, supuesto hijo de Poseidón y de una ninfa de la región. Con el tiempo, Taras fue objeto de culto y también Falanto, y las dos figuras llegaron a confundirse.

Como su puerto era el único del golfo de un tamaño aceptable y la ciudad estaba muy bien situada geográfica y estratégicamente, se convirtió en un gran emporio comercial, en una de las principales polis de la Magna Grecia, y muy próspera, a pesar de que sus tierras no eran muy fértiles, pero con muchos olivos y viñas. Los tarentinos extendieron sus dominios sobre las tierras vecinas y se enfrentaron con los pobladores yapigios autóctonos, con nativos del interior, los mesapios y los peucetios, a los que derrotaron en repetidas ocasiones y se apoderaron de sus ciudades.

Hasta que un día del 473 a. C., los tarentinos, que combatían junto con tropas de Regio, fueron derrotadas severamente por los mesapios, y cayó el gobierno aristocrático (un rey a la manera de Esparta) y se impuso una democracia. Más tarde se opuso a que la colonia panhelénica de Turios dominase el territorio de Siritis, cosa extraña ya que éste estaba separado del territorio de Tarento por el de Metaponto. Como los habitantes de Turios no cejaron en su empeño, estalló la guerra y Turios contó con la ayuda del exiliado espartano Cleándridas. Al final se llegó a un acuerdo por el cual en el territorio disputado se creó una nueva colonia conjunta llamada Heraclea (432 a. C.), que a pesar de ser común a ambas ciudades, sería considerada únicamente colonia de Tarento. Durante la expedición a Sicilia de los atenienses, los tarentinos se negaron a proporcionar avituallamiento y asistencia a la flota expedicionaria, si bien sí que proveyeron a los barcos corintios y lacedemonios.

Durante el siglo IV a. C., la paz y la prosperidad fue general. El gobierno fue influido o ejercido por Arquitas, filósofo pitagórico, que fue estratego al menos siete veces y salió triunfante en sus batallas, seguramente contra los mesapios (hacia 380-360 a. C.) Los tiempos de paz terminaron cuando se inició la guerra contra los lucanos. Arquídamo II, rey de Esparta, dirigió una expedición a Italia hacia el 346 a. C. Lo único que se sabe de esta expedición, que duró unos años, es que acabó con una derrota hacia el 338 a. C. en Manduria, a unos 40 km de Tarento, en la que murió. Fue una victoria conjunta de los lucanos y de los mesapios, lo que propició la alianza posterior entre ambos pueblos.

En el 332 a. C., Alejandro rey de los molosos del reino de Epiro, fue invitado por los tarentinos a sumarse en la lucha contra los mesapios, y estuvo batallando en la zona hasta el 326 a. C.; primero derrotó a los mesapios y les obligó a firmar la paz, y después combatió a los lucanos y a los brutios. Los lucanos y los samnitas fueron derrotados en una gran batalla cerca de Paestum, y Alejandro penetró en el corazón del territorio de Bruttium. Pero enemistado con los tarentinos se volvió contra ellos y ocupó Heraclea y planeó transferir la sede del congreso de las ciudades griegas de la Magna Grecia (que estaba en Heraclea) a una ciudad en territorio de Turios, junto al río Acalandros, pero murió en el 326 a. C. antes de llevarlo a término.

En el 326 a. C., Tarento prometió ayudar a Nápoles contra Roma, pero nunca lo cumplió y se limitó a incitar a los lucanos contra Roma. En el 321 a. C., los tarentinos hicieron de mediadores entre romanos y samnitas y amenazaron con la guerra al bando que no detuviera las hostilitades, amenaza que no se materializó. En el 303 a. C, hicieron un tratado por el cual se estableció que los romanos no podrían traspasar el Cabo Lacinio, pero los romanos violaron el acuerdo en el 302 a. C., cuando una flota dirigida por L. Cornelius irrumpió en el golfo de Tarento para aportar ayuda a Turios, y estuvo a la vista de la ciudad tarentina.

En el 303 a. C., los tarentinos tuvieron que solicitar ayuda a los espartanos. Un ejército mercenarios dirigido por Cleónimo, tío del rey de Esparta llegó a Tarento. Los lucanos y mesapios pidieron la paz; pero Cleónimo se enemistó con los tarentinos por su arrogancia y su lujuria, por lo que éstos solicitaron asistencia a Agatocles, que según parece no se la prestó, dado que era aliado de los yapigios y los peucetios.

Desde entonces, Tarento quedó sujeta a Roma, pero la ciudad permaneció formalmente independiente y los ciudadanos tenían sus propias leyes y conservaron sus tierras. Una legión romana se estacionó en Tarento. Los romanos la llamaban Tarentum. Durante la primera guerra púnica, los tarentinos proveyeron de barcos a los romanos. En la segunda guerra púnica, la ciudad fue una base militar romana. Aníbal planeó ocuparla para asegurarse las comunicaciones con África y el partido cartaginés en la región abrió negociaciones con el general cartaginés después de Cannas, pero la guarnición romana de la ciudad impidió cualquier tentativa, hasta que en 212 a. C., los cabecillas del partido cartaginés, Nico y Filemenos, tomaron el poder y redujeron a la guarnición romana en la ciudadela y como el ataque fracasó la ciudadela fue asediada por tierra y mar; el asedio duró dos años, en los cuales los asediados pudieron recibir algunos suministros por naves romanas que rompían el bloqueo; una flota enviada por Roma bajo el mando de Quincio fue derrotada por los tarentinos.

En 209 a. C., Quinto Fabio Máximo marchó contra Tarento y la sitió y se acantonó al norte de la ciudad, pudiendo entrar en contacto con Livio, comandante de la ciudadela. Pero accidentalmente los romanos pudieron sorprender y ocupar la ciudad casi sin lucha y la guarnición cartaginesa fue exterminada junto con muchos habitantes que habían favorecido a los cartagineses. Livio respetó los monumentos y edificios, si bien se trasladó a Roma la estatua de Heracles de Lisipo, que adornó el Capitolio. mequedé aqui

Se logró un gran botín, que incluía mucho oro. Durante los intentos cartagineses de ocupar la ciudad, los asedios y la reconquista romana, Tarento quedó maltrecha. Fabio se opuso a reducir la ciudad a la misma condición que Capua, y la decisión se pospuso hasta el final de la guerra, pero no se sabe cuál fue la decisión final del Senado, pero aparece en el periodo siguiente reteniendo aún parte de su libertad como una ciudad federada y aliada. Un pretor romano fue enviado al sur de Italia y fijó su residencia habitual en Tarento. El pretor L. Postumius investigó en 185 a. C., los ritos de las bacanales que se hacían en la ciudad, tanto entre los ciudadanos como entre los esclavos. En 123 a. C., Cayo Sempronio Graco estableció una colonia romana en Neptunia, en el territorio de Tarento. Si bien la colonia adquirió prosperidad, la ciudad de Tarento fue decayendo poco a poco, pero se mantuvieron la lengua y las costumbres griegas, como pasaba también en Nápoles y Regio. El puerto la preservó de una decadencia más profunda, como fue el caso de otras polis de la Magna Grecia. En Tarento firmaron un acuerdo Marco Antonio y Octavio, en 36 a. C. En los años siguientes el puerto de Brundusium adquirió más importancia y propició el declive de Tarento. Con el emperador romano Nerón, se estableció allí otra colonia, de veteranos, que no arraigó.

Siglos Posteriores

No vuelve a aparecer en la historia hasta el siglo IV, cuando se había recuperado y mantenía la importancia de su puerto. Más tarde el Imperio bizantino capturó la ciudad a través del general Belisario pero el ostrogodo Totila la recuperó en 549. Nuevamente otro general bizantino, Narsés, entregó la ciudad a Constantinopla hasta que fue ocupada por el duque lombardo de Benevento, Romualdo, en 661. En el siglo IX fue conquistada por los musulmanes, quienes establecieron un emirato de Tarento durante los años 840-880. Una flota veneciana enviada para retomar la ciudad por petición del emperador bizantino Teófilo fue destruida por los árabes en 840. Bizancio pudo recuperar la ciudad en el año 880, en el marco de la reconquista del sur de Italia llevada a cabo por Basilio I. Los griegos la conservaron hasta que Roberto Guiscardo la ocupó en 1063 y desde entonces fue un principado. El principado de Tarento formó parte del Reino de Nápoles y de las Dos Sicilias, hasta incorporación a Italia en 1861. Fue base aliada en la Primera Guerra Mundial.

Otras cosas sobre Trento

La costa del golfo de Tarento en Apulia, un arco de 140 Km, es un abanico de naturalezas diferentes y bonitas: zonas ásperas y salvajes, rocas precipitándose hacia el mar, larguísimas playas de arena muy fina que se funden con el azul intenso del mar y el verde de la vegetación mediterránea, con tramos completamente aislados y otros vivificados por bonitas poblaciones marinas.

Suaves dulces, valles amplios y zonas rocosas componen el paisaje tierra adentro, interrumpido por características aldeas, por antiguas y aisladas fincas y por grutas naturales con los signos de antiguos asentamientos rupestres. En muchas zonas pueden verse los famosos trulli, construcciones cónicas típicas de Apulia. Muchas fincas han sido reestructuradas y, hoy en día, alojan importantes empresas agrícolas y vinícolas, testimonio de la antigua tradición apuliana en la producción de excelentes productos, como el aceite y el vino.

Una tierra con muchas facetas, un mosaico de ambientes naturales diferentes pero vinculados armoniosamente entre ellos, puerto de llegada de culturas diferentes que en los siglos han dejado huellas importantes de su paso: iglesias, castillos, palacios, restos de antiguas civilizaciones que componen el rico patrimonio cultural de Tarento y de su territorio. Una historia que también se percibe en el folclore que anima los muchos festejos, populares y religiosos, que se celebran durante todos los meses del año, muchos dedicados a los antiguos oficios que hoy todavía se ejercen en pequeños talleres artesanos. Los itinerarios que se pueden recorrer para visitar este rincón de Apulia son muchos y todos con un denominador común: la rica y sabrosa cocina local, preparada todavía según la antigua tradición, basada en ingredientes de primera calidad y sobre todo en la pasión que los tarantinenses ponen en la preparación de sus especialidades.

Fuentes

https://es.wikipedia.org https://www.tripadvisor.es http://www.italia.it https://sobreitalia.com