Ética

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Ética
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Concepto:Ciencia de la moral
Ética. Ciencia de la moral. Se divide en ética normativa y teoría de la moral. La primera investiga el problema del bien y del mal, establece el código moral de la conducta, señala qué aspiraciones son dignas, qué conducta es buena y cuál es el sentido de la vida. La teoría de la moral investiga la esencia de esta última, su origen y desarrollo, las leyes a que obedecen sus normas, su carácter histórico. La ética normativa y la teoría de la moral son inseparables entre sí.

Contenido

Concepto

Ética procede del vocablo griego antiguo ethos, que significaba al principio(en particular en la Iliada de Homero) estancia, vivienda común. Posteriormente adquirió otras significaciones: Hábito, Temperamento, Carácter, modo de pensar. La filosofía antigua le adscribió un sentido terminológico, designando con él la naturaleza, el carácter estable de uno u otro fenómeno físico o social (Empédocles habla del éthos de los elementos primeros.Heráclito, del ethos del hombre).La historia de la palabra ethos ha fijado la observación importante de que las costumbres y los caracteres de los hombres se constituyen en la convivencia. Aristóteles formó el adjetivo (Éticos) y designó con el las virtudes del carácter(valor, moderación y otros); y con el fin de designar la ciencia que estudia las virtudes éticas creó el sujeto )ética). La historia del vocablo ética se repite otra vez sobre el terreno romano. El análogo latino aproximado del vocablo ethos es la palabra Mos (del cual devino el término Morol. Los términos ética y moral alcanzaron proyección europea general, recibiendo en el proceso cultural diverso contenido. El término ética reserva su sentido inicial y significa la ciencia. Y bajo la Moral se entiende el fenómeno real que estudia dicha ciencia.

Orígenes

La ética nace en la época esclavista. Su aparición está relacionada con las profundos cataclismos producidos en las relaciones entre los hombres en el proceso de la transición de la Sociedad primitiva a la Civilización clásista. En esto desempeñó un papel decisivo la separación de la moral como forma especial. El análisis de los primeros momentos escritos de la cultura europea (los poemas de Homero, Hesiodo, las Sentencias de los Siete Sabios griegos) muestra que el surgimiento y el desarrollo del pensamiento ético va paralelamente al desglose de las normas morales abstractas. La ética medieval centró toda la atención principal en la consideración de las formas objetivadas exteriores de la moral. La moral empezó a entenderse como sistema de leyes y normas que dan sentido valorístico a la condición humana.

Las normas desde el punto de vista de la ética cristiana confrontan con los individuos reales con sus intereses y necesidades por ser estas leyes “prescritas” por dios y no por el libre albedrío del hombre. Llegándose a la conclusión de que los procesos morales son inexplicables dentro de la ética teológica. La Ética de la Edad Moderna librada del dogmatismo religioso medieval, se distingue por su variedad teórica y multiplicidad de los problemas. Analiza principalmente la correlación entre las normas sociales y las necesidades individuales. La ética marxista -leninista es consecuentemente materialista; desmitifica la moralidad: considera los ideales , las normas y las virtudes que rigen en la sociedad como reflejo de las relaciones humanas(valorísticas) reales, como expresión de los intereses y mandatos de determinados grupos y clases sociales. La ética marxista-leninista es dialéctica. Desde su punto de vista cada manifestación de la moral, así como toda moral en general se halla en movimiento continuo: nace, se desarrolla, muere, cambia su estado cualitativo. No existe una moral en general al margen del proceso histórico concreto.

Tipos de moralidad contemporánea

En el desarrollo de la moralidad hay continuidad y variedad cualitativa de los diferentes tipos de moral. Así sus multiples tipos representados en la época contemporánea.

  • Moral feudal.
  • Moral burguesa.
  • Moral pequeñoburguesa.
  • Moral proletaria.
  • Moral socialista.
  • Moral comunista.

Carlos Marx y Federico Engels expresaron: “Los comunistas no se dedican a predicar ninguna clase de moral...No plantean a los hombres el postulado moral de !amaos los unos a los otros ”Nada de fetiches morales sino consideración de la moral como forma de autoafirmación´´.

Estructura de la ética

Respecto a su objeto la ética cumple funciones de índole triple y por su estructura se divide en tres partes:

1. La ética traza los límites de la moralidad. (Investigación ética como punto de partida)

2. La ética destinada a reproducir la moralidad en la teoría, a fundamentar científicamente su necesidad, origen, esencia, especificidad, significación en la sociedad, leyes del desarrollo.

3. La ética es una ciencia normativa no mero reflejo de las costumbres, sino análisis crítico-valorístico y partidista-parcial.

Principales corrientes de la ética

Como toda la vida espiritual es pluralista cuenta la ética con un gran número de corrientes.

1. La ética existencialista. El existencialismo (del latino existencia) es una corriente filosófica burguesa. Surgió después de la Primera guerra mundial y cobró nuevo aliento al terminar la Segunda guerra mundial se inspira en los ánimos de la filosofía de la vida del Siglo XIX y refleja con mayor plenitud la tendencia irracionalista.

2. La ética neopositivista.

Contrariamente al existencialismo, el neopositivismo manifiesta la tendencia formalista en la filosofía burguesa moderna. Al comienzo el positivismo en el siglo XIX y principios del XX no tendía aplicar sus principios a la esfera moral y no creó concepción ética de importancia u originalidad alguna. Solamente en el estadio del neopositivismo surge una ética de signo positivista.

3. Ética fenomenológica de los valores.

La ética fenomenológica, igual que el existencialismo se opone al optimismo intelectual pero vincula su existencia moral con la vivencia directamente sensible que no carece de contenido cognoscitivo.

4. La ética neotomista.

La tarea del hombre es disponer justamente de la libertad donada; desarrollar en sí el “principio divino” y ver en Dios el medio, el sentido del ser, el modelo moral elevado. Así la ética neotomista llega a la argumentación de un determinado ideal moral, a la formulación de las virtudes morales o virtudes teológicas como son: la fe en dios, la confianza en dios, el amor a dios.

5. El Naturalismo en la ética.

Fundamentación naturalista de la moral surgida a comienzo del siglo XX por la crítica del llamado 'error naturalista pinta usualmente al hombre con una esencia estrictamente determinada y acabada, en general, sin posibilidades de desarrollo y desprovisto de todo porvenir. La agresividad considerada como cualidad natural de los animales (lo que, a propósito tampoco es justo desde el punto de vista de la ciencia) se transfiere a la sociedad humana. Con ello, se libra al Capitalismo de la responsabilidad por las guerras y la violencia que éste engendra de manera sistemática.

6. El Anticomunismo moralizador.

El anticomunismo moralizador presenta la moralidad comunista en un espíritu antihumano, basado su fundamento en la moral del individualismo militante, la metodología del escepticismo y del subjetivismo.

Ética marxista

La ética marxista considera los instintos biológicos no un límite ni el contenido sustancial, sino el punto de partida del desarrollo moral del hombre. Federico Engels planteo que el hombre es un animal capaz de salir por su trabajo del estado puramente animal; su estado normal es el que le corresponde a su conciencia y debe ser alcanzado por el mismo¨. El hombre es un ser natural cuya esencia es social.

Ética aprobativa

Teoría idealista de la moral; según ella, el bien es algo aprobado por alguien. Respecto a quién o qué da la aprobación, (Dios, el sentido moral del hombre, o la sociedad entendida como conjunto de individuos), las corrientes de la ética aprobativa se clasifican en teológicas, psicológicas y social-aprobativas. Son ejemplo de las primeras, las teorías de los teólogos Karl Barth, Emil Brunner (Suiza), Paul Tillich, Reinhold Niebuhr y Helmut Richard Niebuhr. (EE.UU.).

La teoría del sentido moral fue desarrollada ya en los siglos XVII-XVIII en Inglaterra (Anthony Shaftesbury, Adam Smith, Hume) y ha sido recogida en el siglo XX por Edward Westermarck (Finlandia), Arthur Rogers (EE.UU.) y otros.

El tercer tipo de teorías fue presentado por Emile Durkheim y por Lucien Lévy-Bruhl (Francia). Todas estas teorías son no científicas, pues, dada su naturaleza subjetivista y voluntarista, niegan los criterios objetivos de las acciones morales.

Ética autónoma y ética heterónoma

Teorías éticas burguesas.

Ética autónoma

La ética autónoma se basa en el principio de que la ley moral arranca del propio sujeto. El hombre mismo, libre en absoluto de todo influjo exterior, se crea la ley moral. La ética autónoma infiere la moral de representaciones idealistas sobre un deber moral interiormente innato, apriorístico. La afirmación de que la moralidad tiene un carácter en absoluto independiente, autónomo, es anticientífica, pues conduce a negar la relación entre la moral y el sistema de relaciones sociales históricamente determinado.

Atacando la ética de los materialistas franceses del siglo XVIII, Kant desarrolló las ideas de la ética autónoma en su «Crítica de la razón práctica»; en esta obra, Kant aboga en pro del principio según el cual la conducta moral tiene un carácter autónomo.

Ética heterónoma

La ética heterónoma, opuesta a la anterior, infiere el carácter moral de causas que no dependen de la voluntad del sujeto agente. Como tales causas externas se consideran: las leves del Estado, los preceptos religiosos y motivos como el del interés personal o el deseo de hacer el bien a otras personas. Ello explica que los teóricos burgueses incluyan entre las variedades de ética heterónoma la ética hedonista (hedonismo), dado que ésta funda sus principios morales en el anhelo de placer, y también el utilitarismo, cuya base radica en el principio de la utilidad, así como muchos otros sistemas.

La diferenciación entre la ética autónoma y la heterónoma no es científica. Se deriva de negar que lo moral se halla condicionado por leyes sociales objetivas, de afirmar el principio idealista de la autonomía de la voluntad, de no reconocer el papel activo del sujeto en la sociedad.

Ética evolutiva

Corriente vulgar y mecanicista, fundada por Spencer, de la ética burguesa.

En el siglo XX, defienden las ideas de la ética evolutiva Julian Huxley, Waddington (Inglaterra), Edwin Holt, Ralph Gerard (Estados Unidos), Teilhard de Chardin (Francia) y otros.

Las tesis básicas de la ética evolutiva estriban en lo siguiente: la conducta moral del hombre ha de ser función del medio natural circundante y estar adaptada al mismo. El criterio de la moralidad radica en el proceso biológico (evolución); lo que facilita dicho proceso es bueno, lo que lo dificulta es malo. El hombre elabora las representaciones y los conceptos morales para orientarse en los hechos de la naturaleza. La sociedad misma no es más que la forma natural superior de la asociación de organismos de una especie. En la teoría de Holt, se encuentra incluso una exhortación a liberar lo animal y biológico, en el hombre, de las limitaciones que la sociedad le impone.

Otros evolucionistas (Huxley, Chardin) no preconizan semejantes ideas tan abiertamente antisociales y amorales, son más circunspectos en la interpretación biológica de la sociedad. En su conjunto, la ética evolutiva, al reducir la sociedad y la moral a la biología, posee una orientación antisocial, por lo que es reaccionaria y anticientífica.

Ética teológica

Ética basada en algún sistema teológico. Sus tendencias más influyentes fueron, y siguen siendo, las doctrinas éticas de las tres religiones fundamentales: el cristianismo, el islamismo y el budismo.

En la ética teológica, la fuente de la moral es Dios. Éste aparece como encarnación del bien moral y de la virtud, mientras que el mal y la amoralidad de la sociedad se explican por la «caída en el pecado» del hombre. Dios es, además, el criterio único de lo moral. Tal o cual acción es un bien o es un mal por el hecho de corresponder o contraponerse a la «esencia» o voluntad de Dios. Finalmente, Dios aparece en calidad de sanción moral, es decir, constituye la autoridad única para estimar la moralidad de un acto. Resulta, por tanto, que la ética teológica es antisocial por su orientación, pues niega la competencia de la sociedad para establecer valoraciones morales. En dicha ética se asigna un importantísimo lugar a la doctrina que trata de la recompensa a los justos y del castigo a los pecadores, doctrina que los teólogos relacionan con el fin del mundo (Escatología). El pleno triunfo del bien y de la justicia se vincula ya con la vida de ultratumba, ya con la llegada del «reino de Dios». De ahí que se eleven al rango de virtudes la sumisión, la resignación, la no resistencia y el perdón universal. La ética teológica aparece en calidad de apología moral de la sociedad explotadora.

Problemas de la ética

La existencia de las normas morales siempre ha afectado a la persona humana, ya que desde pequeños captamos por diversos medios la existencia de dichas normas, y de hecho, siempre somos afectados por ellas en forma de consejo, de orden o en otros casos como una obligación o prohibición, pero siempre con el fin de tratar de orientar e incluso determinar la conducta humana.

Ya que las normas morales existen en la conciencia de cada uno, esto provoca que existan diferentes puntos de vista y por ende problemas en el momento de considerar las diferentes respuestas existenciales que ejercen las personas frente a ellas. Estos problemas se mencionan a continuación.

  1. El Problema de la Diversidad de Sistemas Morales. Este se da debido al pluralismo que existe en las tendencias frente a un mismo acto, esto es que, para cuando algunas personas un acto es lo correcto, para otros es inmoral, por ejemplo el divorcio, el aborto, la eutanasia, etc. O sea la pregunta que normalmente se hace una persona que rige su conducta en base a las normas morales es ¿cuál es el criterio para escoger una norma o la contraria?
  2. El Problema de la Libertad Humana. La libertad humana no es del todo real, ya que todo individuo está de cierta forma condicionado por una sociedad en la cual toda persona actúa bajo una presión social, cultural o laboral; aunque considerando a la ética y la moral, permite conservar una conciencia, misma que permite a una persona actuar en base a un criterio propio. El problema está en la incompatibilidad de la libertad humana y las normas morales, o sea en el ser y el deber ser.
  3. El Problema de los Valores. De este problema surgen numerosos cuestionamientos pero el problema radica principalmente en la objetividad y subjetividad de los valores, o sea, que existen cuestionamientos sobre si ¿los valores son objetivos?, ¿los valores existen fuera de la mente de tal manera que todo hombre deba acatar los valores ya definidos?, o si los valores son subjetivos porque ¿dependen de la mentalidad de cada sujeto?. También existe otro aspecto, su conocimiento, ¿cómo podemos conocer los valores? y en sí ¿cuál es su esencia?
  4. El Problema del Fin y los Medios. Muchos sostienen la importancia del fin de tal modo que cualquier medio es bueno si se ejecuta para obtener un fin bueno, esto se conoce como la tesis maquiavélica “El fin justifica los medios”, pero con esto lo único que ocurre es que se sobre valoran las “buenas intenciones “ de un acto, que es parte del interior del ser y se descuida el aspecto externo del acto (intenciones y finalidades). Con esto quiero decir que “El fin jamás va a justificar los medios”.
  5. El Problema de la Obligación Moral. Esto está íntimanete ligado con el tema de los valores ya que normalmente se dice que lo que se hace por obligación, pierde todo mérito , en cambio, cuando se realiza por propio convencimiento, adquiere valor moral. Con esto se da a entender que la obligación moral le quita al hombre la única posibilidad de ser el mismo, de cuerdo con su propia moralidad y con su propio criterio. Pero hay que clarar también que una cosa es la obligación entendida como coreción externa y otra como la obligación basada en la presión interna que ejercen los valores en la conciencia de una persona.
  6. La Diferencia entre Ética y Moral. Este es un problema que yo creo que a la mayoría de las personas nos ha ocurrido y nos hemos preguntado ¿qué no es lo mismo?. Pues no, por definición de raíces significan lo mismo (costumbre), pero en la actualidad se han ido diversificando y lo que hoy conocemos como Ética son el conjunto de normas que nos vienen del interior y la Moral las normas que nos vienen del exterior, o sea de la sociedad.

Bien y Mal

Categorías de la ética en las que se expresa la estimación moral de los fenómenos sociales y de la conducta de las personas. El bien es aquello que la sociedad (o una clase social dada progresiva), considera moral, digno de imitación. El mal tiene un significado opuesto.

Los explotadores presentan su idea del bien y del mal como «eterna» y válida para todos los hombres, remitiéndose, para ello, a prescripciones divinas o a principios «metafísicos». Uno de los sistemas morales idealistas más influyentes es la teoría de Kant. Según ella, es un bien todo cuanto está en consonancia con el imperativo de la ley moral, dado en cada ser racional independientemente de las condiciones en que el hombre vive. Ya en la filosofía antigua, se abrió paso la dirección materialista en la concepción del bien y del mal, de la conducta moral.

El hedonismo (Arístipo, Epicuro), consideraba un bien sólo lo que causa placer. Dicha teoría ética fue desarrollada por los materialistas franceses del siglo XVIII, ante todo por Helvecio. El materialismo premarxista veía la fuente de la conducta moral en la naturaleza humana, en las condiciones de vida y de educación del hombre, pero declaraba eternas las representaciones del bien y del mal. Por lo que respecta a la ética burguesa contemporánea, lo más característico consiste en que, por una parte, intenta fundamentar y justificar el derecho a la explotación de los trabajadores y de los pueblos de los países coloniales; por otra, niega el significado de todos los juicios morales.

Ética marxista

La ética marxista-leninista rechaza la interpretación metafísica del bien y del mal.
«Las ideas de bien y de mal han cambiado tanto de pueblo a pueblo, de siglo a siglo, que no pocas veces hasta se contradicen abiertamente» [1].
Por otra parte, los conceptos de «bien» y de «mal» tienen su fuente objetiva en el desarrollo de la sociedad. Las acciones de las personas pueden ser estimadas como buenas o malas, según faciliten o dificulten la satisfacción de las necesidades históricas de la sociedad. El código moral del constructor del comunismo tal como se halla formulado en el programa del Partido Comunista, sirve de pauta para valorar la conducta moral (buena o mala), de los hombres.

Referencias

  1. F. Engels, «Anti-Dühring», pág. 87. E.P.U. 1961, pág. 114

Fuentes

Enlaces externos