Gino Doné Paro

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Gino Doné Paro.
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Expedicionario del Granma de nacionalidad italiana.
NombreGino Doné Paro
Nacimiento18 de mayo de 1924.
Treviso, Venecia, Bandera de Italia Italia.
Fallecimiento22 de mayo del 2008.
Venecia, Bandera de Italia Italia.
Causa de la muerteInfarto del miocardio.
NacionalidadItaliana.
Gino Doné Paro. Se encontraba entre los cuatro expedicionarios extranjeros del Yate Granma. De nacionalidad italiana, que además cumplía misiones como mensajero.

Contenido

Síntesis biográfica

Infancia y adolescencia

Gino Doné Paro nació el 18 de mayo de 1924 en la comuna de San Biagio di Callalta, región del Véneto, provincia de Treviso, al norte de la laguna veneciana San Donà di Piave y cerca de Venecia.

Hijo de padres campesinos, específicamente braceros. Su madre era una mujer educada, proletaria y atea. Tuvo un hermano que, por sus ideales antifascistas tuvo que refugiarse en Francia y regresar después de la liberación de Venecia.

Su padre era gentil como su abuelo paterno. Lo caracterizaba también su inteligencia. Sabía leer y escribir, además aprendió a realizar trabajos en el campo.

Gino cursa estudios primarios en San Doná, pero no continúa la enseñanza secundaria. Tampoco obtiene diplomas aunque realiza cursos por correspondencia de Cultura Comercial. Aprendió además el oficio de cantinero.

Vida revolucionaria

Guerra Partisana en Italia

El 8 de septiembre de 1943 sorprende a Gino Doné bajo las armas. Se alista en la 74 infantería. Vive la tragedia de los soldados italianos cuando el Véneto estaba bajo la ocupación alemana. Allí conoce a la capitana Gilda Rado, quien junto a él participa en la transportación de prisioneros y contra las SS. En medio de estas circunstancias mantuvo contactos con el Servicio Secreto Inglés y con el Servicio Secreto Americano (OSS). Mientras estudiaban la situación, aprende a combatir y a maniobrar con explosivos, también a conducir medios pesados, a maniobrar artillería ligera y a pilotear medios de desembarco. También se deslizaba entre los alemanes apostados sobre los terraplenes que abrazaban los pantanos alrededor de las playas Caorle y Jesolo arrastrando a los pilotos ingleses y australianos escondidos por los campesinos que no sentían temor.

Según los propios testimonios de Gino Doné, la parte más dura de la guerra consistía en cargar y llevar a salvo los pilotos de aviones caídos, luego procedía a esconderlos y sólo en la noche podía embarcarlos hacia Yugoslavia.

Todas estas cosas le fueron muy útiles en Centroamérica, sobre todo aprende lo relacionado con la forma de moverse y combatir sin caer en manos del enemigo.

Entre dificultades y peligros, arriesgando su vida Gino Doné logra llegar a San Doná con la ayuda de una familia de terratenientes muy generosa, de apellido Finnotto. Gino Doné logra evadir a los alemanes y entra en contacto con La Misión Nelson y con el grupo partisano del Comandante Guido, un ingeniero milanés italo – americano que dirige esta misión en 1945. Parte en un barco con otros militares partisanos a esta misión anglo-americana, encomendado por un General de nombre Alexander. En el Véneto es capturado y llevado a un campo de concentración y en octubre de ese mismo año escapa. Se mantiene en Italia hasta 1946, fecha del nacimiento de La República Italiana. Aparentemente todo el país era feliz, no había trabajo. En su caso, como había sido partisano del Véneto, es tildado inmediatamente de criminal como todos los antifascistas. Es citado a juicio y fue tanta su indignación que toma su mochila, dinero y dijo: “Me voy a otros mares.”

Huyendo de la posguerra italiana, sin empleo debido a las millones de reducciones, el joven Gino busca trabajo por toda Europa. Allí ejerce muchos oficios pero no había ninguno que le gustara. En Alemania fue pintor, en Francia maneja un buldózer. Fue encargado de cuevas de minas en Bélgica y en Holanda fue trabajador portuario.

Llegada a Cuba

Un día del año 1949 supo que venía un barco a Centroamérica llamado Sibilla. La noche antes de embarcar deja debajo del colchón de su habitación todo lo que tenía valor incluyendo su pasaporte, de manera que viaja clandestinamente. Ya a bordo, se esconde entre las sogas y sufre hambre, sube a popa para buscar comida donde sabía que estaba la cocina y no encuetra nada. Es descubierto por el comandante del barco quien lo hace bajar en México.

Luego toma un barco con destino a Canadá y pasado dos años, su afán de aventura lo lleva a tomar otro barco hacia Cuba, llegando al puerto de Manzanillo en 1951. Después llega a La Habana. Por medio de un decorador de apellido Ferriolo, realiza trabajos de carpintería y decoración en una carpintería que estaba por la Calle L. Era un sitio muy humilde pero tuvo alojamiento y comida. También trabaja en la construcción de la Plaza Cívica, actual Plaza de La Revolución. Allí funge como herrero, prepara el hormigón para la construcción del monumento a José Martí así como de sus edificios aledaños. El trabajo se desarrollaba con mucha dificultad debido a la escasez de buldózer e implementos de trabajo.

Aparejado a esta situación social, la realidad política de La Habana bajo el régimen de Batista se tornaba más difícil. Los estudiantes universitarios se reunían constantemente en la escalinata de la Universidad de La Habana. Gino como vivía cerca, en ocasiones participaba en reuniones de la FEU. Es testigo de los golpes y batazos recibidos por los estudiantes de manos de la dictadura.

Comienzos en el Partido Ortodoxo

Ante esta situación política y la falta de un trabajo que le permitiera vivir bajo menos presión, buscar otra fuente de sustento. Encuentra al ingeniero argentino-cubano de apellido Marconi quien conocía de su experiencia en explosivos y lo invita a formar parte del grupo de obreros que participaría en la construcción del Circuito Sur Cienfuegos-Trinidad como conductor de los buldózer que plantaban los puentes de la nueva autopista. Es allí donde conoce a una joven miembro del Partido Ortodoxo, Olga Norma Turiño Guerra, hija de una rica familia cubana, con quien se compromete en 1952. Después de conocer a su padre, rico comerciante de tabaco, éste lo acoge como a un hijo. Norma Turiño y Gino Donné contraen matrimonio en 1953 y al casarse es registrado con el nombre materno. Norma era muy amiga de Aleida March y ambas pertenecían al Partido Ortodoxo. Estaba recién casado cuando sucede el asalto al Moncada en 1953 y su repercusión nacional lo hace participar de manera más activa en acciones revolucionarias. Este hecho le hace recordar cómo peleaba contra el fascismo italiano y es ahí donde comienza su admiración más grande hacia La Revolución Cubana.

En una reunión donde estuvo presente Arsenio García Ávila, jefe encargado de organizar los grupos del Movimiento 26 de Julio en la zona donde residía Gino, Norma Turiño le comenta sobre su matrimonio con un italiano con experiencia de combatiente partisano. Este lo hace saber a Fidel Castro, que desde México, después de la amnistía, solicita a Arsenio García a través de una nota, la presencia del partisano Gino Doné. Necesitaban dinero, sólo podía llevarlo una persona confiable, por eso recibe la orden del Movimiento 26 de Julio de acompañar clandestinamente a dos grupos de jóvenes cubanos revolucionarios. Realiza dos viajes a Ciudad de México con pasaporte italiano sin que las autoridades sospecharan nada por no estar fichado como revolucionario, de esta forma se convierte en un enlace seguro. En el segundo entrega más de 10.000 dólares. Inmediatamente que tiene conocimiento que existe una figura italiana de tal calibre, solicita la presencia del experimentado militar. Después de esta encomienda inspira confianza entre los miembros del movimiento revolucionario.

En 1955 se convierte en tesorero del Movimiento en Santa Clara. Fidel Castro desde México le solicita a Faustino Pérez la presencia de Ginno Doné para trasladar dólares. Gino Doné hace que le cosan unos bolsillos en el forro del abrigo para meterlos. Toma el avión en La Habana con boleto de ida para México.

La expedición del Granma

Llega ante Fidel Castro al día siguiente después de haberse puesto en contacto con el enlace en México. Permanecen muchos días juntos y Fidel Castro conoce que Gino Doné quería abrazar la causa, también hace preguntas sobre la guerra en Italia, los nazis, de Mussolini y lo interrumpía siempre con una pregunta que lo obsesionaba“¿Crees que podamos derrocar a Batista?“ Fidel Castro había comprado el pequeño Yate Granma en septiembre de 1956. En la expedición Gino Doné es jefe de escuadra del pelotón de la retaguardia,con el cargo de teniente y está subordinado a Raúl Castro. Los de más experiencia militar fueron los que devinieron jefes de escuadras. Es Gino Doné quien menos problemas tiene cuando encalla el Granma porque en la lucha contra los nazis había aprendido a moverse en el pantano, pero ignoraba la existencia del mangle. Luego de 5 horas de marcha forzada y bajo el tiroteo de los aviones y cañones de las fuerzas de Batista, llega la orden de descanso.

El 5 de diciembre son emboscados en Alegría de Pío. El pequeño ejército se dispersa y entra a una plantación de caña de azúcar. Como no se supo más de Gino Doné, se le hace una tarja como caído en combate junto a los demás muertos. Gino Doné guía a los hombres que lo seguían hacía las montañas. A su pelotón se unen otros siete hombres comandados por el capitán José Smith Coma. Se separa del grupo pero ayudado por los campesinos de la zona, que lo disfrazan como comerciante de granos, logra escapar. A los pocos días pudo salir de Cuba clandestinamente.

Nuevos comienzos

El primer período lo pasa en México pero allí también corre peligro. Viajó a varios países como Venezuela, Australia, Grecia, Indochina actualmente Vietnam, siempre buscando el modo de trabajar en barcos que tuvieran la ruta hacia el Caribe porque quiso integrarse ante todo a la lucha armada en Cuba y es así que en 1958 regresa al país. En México encuentra un barco que seguía la ruta ansiada y que hacía escala en Cuba.

En mayo de 1957 recibe la orden de ir clandestinamente al exterior. Tiene que salir de Trinidad, rápidamente llega a Nuevitas y parte de Cuba en el mismo barco que había llegado de México. Para ese entonces ya el ejército de Batista conocía su nombre y lo estaban buscando. Su miedo era que al arrestarlo lo hubieran llevado como a un mercenario. Llega a Nueva York donde comienza una nueva vida. Trabaja como taxista, pintor, decorador, camarero; hasta tener su propia compañía.

Como había enviudado se vuelve a casar, esta vez con Antonia de la Cruz, puertorriqueña enamorada de Cuba. Estando en Nueva York, conoce acerca del Triunfo de la Revolución en Cuba y este hecho le causa tanta alegría que sugiere a un amigo que trabajaba en el Waldorf Astoria que pusiera una bandera cubana en el último piso del hotel. A esta petición, el amigo accede sin la menor duda. Desde este país, sigue las conquistas de Fidel y el Che. Escuchaba la radio para mantenerse informado de los acontecimientos cotidianos que se sucedían en la isla. Cuando Fidel Castro entra a La Habana el 8 de enero, quiere regresar pero el nuevo cónsul en Nueva York lo mira con desconfianza y no le concede la visa. Sin embargo Gino Doné ni siquiera osa mencionar que había sido expedicionario del Yate Granma.

En aquellos momentos existía una ley en virtud de la cual la persona perdía la residencia al año de haber permanecido fuera del país y ese era el caso de Gino. Esto le causa dolor, de manera que decide dar lo mejor de sí mismo por la Revolución, pero desde el exterior.

Después del Triunfo de la Revolución

En enero de 1995 en la feria turística realizada en Varadero, el Comandante Jesús Montané Oropesa es entrevistado por el periodista italiano Gian Franco Ginestri. Aquí Montané expresa que Gino era el más adulto, el más serio, el más disciplinado y después del Triunfo de la Revolución no había buscado ningún privilegio. Con él mantuvo comunicación de vez en vez y se veían en Cuba, fue también huésped de Montané en la ocasión en que se conmemoró el 40 aniversario del desembarco del Granma.

Por varios años consecutivos han tenido lugar en La Habana numerosos encuentros entre la Resistencia Italiana y los combatientes de la Revolución Cubana.

En el 2003, sin hijos y viudo 2 veces: de la cubana Norma y de la puertorriqueña Antonia de la Cruz, Gino va a vivir a San Doná, provincia de Venecia donde viven los sobrinos. En La Habana, se mantiene en contacto con su amigo de la expedición del Granma Arsenio García Dávila con quien participa en el desfile del Primero de Mayo del 2004 y donde es condecorado. Días más tardes regresa a Venecia y celebra su 80 cumpleaños en el Círculo ItaliaCuba del Véneto, con diversas organizaciones amigas de Cuba y de La Asociación Nacional Partisana Italiana (ANPI).

En la celebración de su 81 cumpleaños, en mayo del 2005 fue huésped de La Fundación Ernesto Guevara de Firenze. Para sus 82 cumpleaños en el 2006 en Boloña llega a ser socio honorario del Círculo local Asociación Italia–Cuba. Ese mismo año viene a Cuba para celebrar el 50 Aniversario del Desembarco del Granma y para encontrar a Fidel en las vísperas de la salida del Comandante en Jefe del hospital luego de haber sufrido el accidente donde se fractura la rodilla.

Durante esta visita Gino sigue un amplio programa de actividades organizadas por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Visita casas de abuelos en Santa Clara, Playa Girón y muchos lugares de interés histórico, político y cultural. En estas visitas manifiesta la alegría que sentía al estar en Cuba y repetía continuamente cuanto apreciaba el puerco asado y la yuca con mojo.

Muerte

El 22 de mayo del 2008 muere en Venecia el revolucionario Gino Doné Paró. En una habitación, había cuatro guirnaldas de rosas rojas colgando de la pared, las mismas las enviaban Fidel y Raúl, los expedicionarios del Granma y la embajada de Cuba en Italia. Una semana después, el jueves 27 de marzo es sepultado en el cementerio de Spinea a las 14 horas.

Fuente

  • Salazar Morales, Odette & Suárez Sánchez, Grethel. (2010). Un italiano en la Revolución Cubana.