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Guerrilla de Carmenates

Guerrilla de Carmenates
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Guerrilla.jpg
Fecha:1958
Lugar:Jobabo, Las Tunas, Bandera de Cuba Cuba
Descripción:
Historia de una Epopeya
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba

Guerrilla de Carmenates. Fue dirigida por Marcos Carmenates fue reconocida y orientada por la dirección de la Revolución, desde la Sierra a través de los contactos con su jefe y segundo jefe primero y por Camilo después durante su campaña en el llano, nombrando a este, Jefe de operaciones militares en el territorio antes de la apertura del IV Frente, todo el término municipal de Victoria de Las Tunas se mantuvo en pie de guerra y se desarrollaron diversas acciones combativas, en la que algunos de los hijos de esta tierra, la fertilizaron con sangre y hoy forman parte de las honrosas filas de los mártires de la Patria.

Historia

Su paso por la localidad la columna invasora el Señor de la Vanguardia también reconoce al grupo de Carmenates y el de Concepción Rivero. El cumplimiento de la orientaciones de Camilo y Fidel, respecto a la creación de la red de colaboradores, permitió que esta región tuviera ya las condiciones practicamernte creadas para la constitución del IV frente y especialmente la Columna 12 Simón Bolívar.

Integrado a dicha columna el Pelotón número 7 dirigido por Carmenates, junto a las restantes fuerzas cumplió importantes misiones y fue fiel a la orden dada por el líder de la Revolución de combatir día y noche en la Carretera Central para evitar el paso del enemigo hacia el interior de la antigua provincia de Oriente.

Contribuyó a decidir el Triunfo Revolucionario en el territorio apoyada por obreros, campesinos, amas de casas y pueblo en general, que hicieron de esta una lucha de masas y un ejército rebelde popular.

Nacimiento de la guerrilla

En Jobabo y sus alrededores operaron varios grupos rebeldes como el de Agustín Aldana, Chichí Ortiz, Israel Castro, Ángel Salgado (El cojo), Rosendo Arteaga, los cuales de una u otra forma se subordinaron a la guerrilla de Carmenates primero y al pelotón No. 7 de la columna 12, la mayoría, después, otros se subordinaron directamente a la comandancia

Con posterioridad al del 15 de mayo de 1955, cuando Fidel y un grupo de compañeros moncadistas salieron de la cárcel, de Isla de Pinos, varios jóvenes del barrio de Ojo de Agua, comenzaron a tener inquietudes, y deseos de hacer algo en interés del 26 de julio, y casi por generación espontánea se fueron nucleando con ese propósito.

Al carecer de contactos, inicialmente hicieron cosas sin la correspondiente autorización, principalmente relacionadas con los sabotajes, hasta que el compañero Carmenates comenzó a liderar el citado grupo, y todo comenzó a ser más organizado, y coherente, luego del combate de la plata en 1957, en la Sierra Maestra, las inquietudes de los muchachos se incrementaban, y en la misma medida en que iban conociendo, sobre las actividades del Ejército Rebelde, aun cuando las noticias, que llegaban fueran fragmentadas, y a veces contradictorias.

El interés se redoblaba, así fue hasta que, por imperativo del grupo, se llevó a cabo una reunión en septiembre de 1957, en esta se acordó que Carmenates, por ser el jefe, el de mayor edad y por derecho propio, representando al pequeño colectivo fuera a la Sierra Maestra, con la misión de contactar con Fidel, con el propósito básico, de plantear el deseo de que fueran admitidos dentro del Ejército Rebelde, así el citado compañero emprendió el viaje.

Carmenates, a través de Pancho Tamayo, logró contactar con el Comandante Ernesto Guevara el que no aceptó que el grupo subiera a la Sierra Maestra, por falta de armas de guerra en aquellos momentos y le orientó regresar y comenzar a organizar la zona, llevar a cabo sabotajes, recogida de armas y otras medidas en preparación para la actuación futura de un grupo guerrillero.

Al regreso de Carmenates, de inmediato se reunió con el grupo que inicialmente los siguientes compañeros: Jesús Bermúdez Cutiño (Pipo), Walfrido Ávila Ávila (El Negro), Laureano Álvarez Rodríguez, Celesio Quiroga, Riverside Valdivia Figueredo (Patato), un tal Chepo y Manuel Naranjo (Manolo) la casa (bodega) de este último fue el lugar escogido, para llevar a cabo las primeras reuniones del grupo inicial, luego que Carmenates bajara de la Sierra.

Y además lugar donde se prepararon, los primeros cócteles molotov, u otros rudimentos, para la realización de acciones, y el lugar escogido desde el inicio para la recepción de los bonos del 26 de julio para posteriormente ser distribuidos a los encargados de venderlos.

Principales acciones combativas

Según Carmenates las orientaciones, del Comandante Guevara para el desarrollo de las actividades fueron precisas:

  1. Sabotajes
  2. Recogida de armas
  3. Contacto para venta de bonos, y como cuestión priorizada contactar, con el movimiento en Victoria de Las Tunas y ponerlo al tanto de las instrucciones, recibidas ya que a decir de Carmenates: “...el Che era contrario a las actuaciones sin previa organización".

Este grupo embrionario comenzó a recorrer todo el territorio tunero con el propósito de reclutar al personal que sería el encargado de comenzar las acciones orientadas, en cada zona. Los primeros, recorridos incluyeron la parte hacia el sur de la carretera central, entre otros lugares pueden citarse: San Joaquín, Cuatro Caminos, Dormitorio, El Níspero, El Grillo, Aguas Blancas, Las Pelonas, Ciruelito, Guaramanao, Yamaical, Las Arenas, Sirvén, La Reforma, San José de la Plata, Cañada de Palmas, Cañada de Yarey, Bejuco, Jobabito entre otros. Hacia el norte de la carretera central, el Cerro de Caisimú, Dumañuecos, Las Nuevas de Manatí, Hambre Vieja, Bartle y otros.

Tanto la primera misión, como la segunda comenzaron a cumplirla de inmediato, en todo el territorio, aún cuando ya sobre la primera estaban trabajando, por la libre, desde 1955, aunque de forma bastante esporádica, y de lo que se trataba era de continuar aunque mas dirigida hacia elementos, concretos y superior en tanto que la venta de bonos requería de rudimentos organizativos, por ello previamente para comenzar, en cada lugar, visitado dejaron personas responsables de reclutar a otras, que tendrían la misión de llevar las ideas a la práctica.

En cumplimiento de la segunda misión, en todo el territorio asignado se recolectaron armas de fuego de diversos tipos y calibres; esta tarea se cumplió no sin dificultades, por cuanto no siempre fueron entregadas por sus poseedores de forma voluntaria y en más de una ocasión hubo que arrebatárselas, ejemplo de ello fue la resistencia de un propietario que trajo por consecuencia un intercambio de disparos, donde resultó herido Walfrido Ávila Ávila (El Negro)

Complicándose la situación, pues todas la noches había que trasladarlo hasta encontrar un lugar seguro, pues él no podía caminar, y todavía no estaban creadas las condiciones, infraestructurales, política ideológicas, en las zonas rurales para dar aseguramiento, a la situación creada. Y todo se tornaba en extremo peligroso, sobre todo porque en los momentos iniciales, pululaban los chivatos.

Todo el armamento que se recogía era almacenado y custodiado por colaboradores en distintos lugares del territorio; en una ocasión Walter Santiesteban Guerra a nombre del 26.7, según él, vino a contactar a fin de unificar esfuerzos y una noche asaltó junto con otros seguidores de esa fechoría uno de los almacenes de la guerrilla con el propósito de apoderarse de las armas, pero fue repelido valientemente por el compañero Rafael López (Felo) un destacado colaborador que fungía de custodio, resultando herido en una pierna.

El problema creado por Walter Santiesteban, fue llevado ante Camilo y ventilado en la Causa Número 10 en la Sierra Maestra, donde Bermúdez Cutiño, segundo de la guerrilla del Negro Carmenates, participó como testigo en el juicio.

Para el territorio constituyó, una gran experiencia que sirvió, sin dudas, para incrementar la simpatía de los vecinos hacia los revolucionarios es bueno señalar que a partir de este momento, se abrieron las puertas de todos los campesinos hacia los rebeldes, actitud que seria demostrada una y otra vez, con la guerrilla que siguió operando en el territorio, así como con las fuerzas que posteriormente llegarían en composición de la columna 12 para constituir lo que seria el cuarto frente oriental.

El 2 de abril de 1958, unido a las acciones ya conocidas de la guerrilla, fueron elementos que contribuyeron, sobremanera, en la creación de condiciones políticas, ideológicas, en la población del territorio, y en correspondencia con lo que estaba sucediendo mas al oriente y concretamente en la sierra maestra. Por eso convenimos en decir que tanto para la guerrilla en cuestión como para el territorio este día constituyó una marca en el camino hacia la liberación.

A partir de entonces, la guerrilla fue diariamente asediada por el Ejército, situación que obligaba al constante movimiento durante las noches. No obstante se seguían cumpliendo las misiones asignadas en apoyo a la huelga, esencialmente en cuanto a los sabotajes. Priorizándose la intercepción del transporte terrestre. Y la quema de cañas.

Después del 2 de abril, (que el campamento fue atacado) y se confirmó el fracaso de la huelga, la tropa mermó considerablemente en cantidad, específicamente el 12 de abril contaba el grupo principal con una docena de hombres .

No todas las bajas fueron por abandono de la guerrilla sino por que muchos de ellos, principalmente las mujeres fueron devueltas a sus casas o destinados hacia otros lugares en dependencia de la situación de cada cual, y según el grado de peligro, que corría, o que podía correr, después de haber estado alzado en un campamento rebelde, durante varios días, aunque el motivo fundamental del retorno de estos obedeció a la falta, de armas idóneas y parque, aun cuando también influyeron las condiciones del terreno, donde era difícil, enmascarase, un grupo grande, y además que la situación imponía cierta agilidad para los movimientos, en pleno llano.

En cuanto a Bermúdez, éste ocuparía el lugar asignado luego que cumpliera la misión planteada relacionada con el traslado de Walter Santiesteban Guerra para ser juzgado en la Sierra Maestra y además, que tendría lugar en la auditoria general del ejército rebelde, El movimiento, con Walter hacia la sierra comenzó, desde el caimito, después del combate de la estrella, el 4 de mayo de 1958.

En su libro “Señor de la Vanguardia, su autor expresa: “...esa noche y mientras Camilo visitaba a Luis Sebasco (acompañado, por un grupo de combatientes) con el fin de escuchar la transmisión de la Radio Rebelde, llegaron Héctor, Ñico y Carmenates, este ultimo jefe de un grupo de cerca de 100 hombres que operaban en la zona de Victoria de Las Tunas, aunque muy pocos de ellos tenían armas.

Carmenates explicó al Comandante, que la Dirección del Movimiento 26 de Julio en Las Tunas, había promovido este alzamiento, con la promesa de enviar posteriormente armas y parque. El jefe se mostró muy disgustado por esa decisión, que ponía en peligro inútilmente la vida. El 25 de mayo de 1958, Camilo envió una comunicación a Fidel informándole diversos tópicos: ...”le mando algunas declaraciones contra Walter; ese tipo es un bandido. Fusilándolo no paga los atropellos y lo mucho que ha desprestigiado al Movimiento. Hoy mismo mando a buscar a los otros testigos a las declaraciones; los testigos es difícil subirlos. Estoy organizando a la gente en Victoria de Las Tunas. Mandé a buscar a Santiago de Cuba a Enrique Soto Vázquez, que ya una vez trabajó en ese pueblo, de él tengo las mejores referencias, hablaré con él y con el coordinador de apellido Ortega y los pondré a trabajar, pues en ese pueblo ni la madre se la mientan a los guardias...”

En esos días el “Señor de la Vanguardia Camilo Cienfuegos” escribió el siguiente nombramiento:
Mayo 20-58. El compañero Marcos Carmenates está autorizado a organizar y dirigir una patrulla que operará en el término de Victoria de Las Tunas, la cual se dedicará principalmente a realizar todo tipo de sabotaje, cortar todas las comunicaciones y tirotear sin previo aviso a todo vehículo que transite por carretera o ferrocarril”.

“Toda ayuda, en armas, ropa o comida que se le facilite a este grupo será de gran utilidad”.
“Todo hombre o grupo que opere en ese término de Tunas debe permanecer bajo las órdenes del compañero Carmenates, de lo contrario hacer contacto con esta Comandancia inmediatamente”.

En carta a Fidel el 25 de mayo de 1958, Camilo plantea:
“...ya organicé un grupo para el sabotaje y quiero ir personalmente a ese término para organizarlo y dejar un grupo bien armado...”
Había hecho el nombramiento de Carmenates cinco días antes de esta carta.

El 8 de julio de 1958, el Capitán Osvaldo Herrera visitó el campamento de Carmenates en San Joaquín y pasó revista al trabajo, sobre todo al cumplimiento de las indicaciones que Camilo impartió a Bermúdez en presencia de Herrera en el Monte La Estrella, ya que Osvaldo además de auditor de la tropa, en la practica en esos días fungía como ayudante del legendario guerrillero.

Este pelotón guerrillero según puntualiza su segundo jefe, aglutinaba además a varios pequeños destacamentos, la mayoría de estos eran de escopeteros y sus funciones principales consistían en realizar sabotajes a las vías de comunicación por carretera y ferrocarriles, derribar tendidos eléctricos y líneas telefónicas, quemar cañas, recoger armas y tirotear, siempre que fuera posible, a los guardias, y ajusticiar chivatos, aunque esta última solo se cumpliría con órdenes precisas, de la jefatura, además se cumplirían otras en apoyo del grupo principal

Por indicaciones de Camilo se había organizado una red de colaboradores que abarcaba prácticamente todo el Municipio de Victoria de Las Tunas y parte de la Provincia de Camaguey. Se puede decir que casi toda la zona rural del Municipio estaba cubierta por colaboradores de distintas categorías y también contaban con éstos en la Ciudad y los poblados de Jobabo, Manatí y Bartle.

Aquí se cumplía, según dijo el Capitán Herrera, el deseo del Comandante en Jefe y lo indicado por Camilo de incorporar al pueblo a la lucha contra Batista y a la vez, creaba las condiciones para el asentamiento posterior de nuevas fuerzas de combate si lo decidía la Comandancia General, como ocurrió posteriormente.

Por otra parte, Herrera les precisó también algunos detalles y orientó liquidar a ciertos elementos que haciéndose pasar por miembros del Ejército Rebelde y en nombre del M-26-7, cometían fechorías al estilo de Walter.

(Estas pandillas fueron exterminadas totalmente, algunas como el caso del grupo de Ezequiel vega, que estaba armado y completamente uniformado de verde olivo y con brazaletes del 26 de julio, el jefe fue fusilado así como sus subalternos, y otros elementos, que estaban muy comprometidos, y no había salvación posible, había otros cabecillas que también, fueron ajusticiados en tanto que otros miembros, de estos grupos, (la mayoría)fueron ganados para la causa y algunos de ellos terminaron la guerra como soldados del ejercito rebelde, o como colaborador.

Herrera consideró satisfactoria la gestión del grupo, sobre todo al pasar balance a todo un universo de actividades que se correspondían con los lineamientos generales de la lucha; tales afirmaciones logran mayor amplitud en el artículo, publicado por el compañero Bermúdez en la revista Verde Olivo “Camilo en el llano”.

En relación con las misiones planteadas, es bueno señalar que en lo que más se concentró el esfuerzo, tanto en el grupo principal como en las estructuras territoriales, antes de la llegada de la columna 12, fue en la realización de sabotajes dirigidos a dañar lo más posible a la economía del régimen batistiano y dificultar el movimiento de las fuerzas de la tiranía, y sobre todo hacer sentir la presencia guerrillera en la región, fundamentalmente después que Camilo tubo que regresar hacia la sierra durante la ofensiva de verano, se destacan los meses de junio, julio, y agosto de 1958:
- Quema de cañas (hasta 60 incendios en una noche)

- Destrucción de tramos de líneas férreas
- Destrucción de líneas de comunicaciones
- Destrucción de tendidos eléctricos
- Destrucción de medios de transporte
- El 26 de julio se realizaron acciones simultáneas, en varios lugares del territorio como fueron: en el Gramal de Manatí, se quemaron ómnibus, camiones, tractores y almacenes de combustible, cañas, etc.

Ese día resultó muerto el guardia batistiano apellidado Ricino, al cual le capturaron una ametralladora Thompson y se tuvo que lamentar un herido grave, Heracles Hechavarría (Querito), cuyas secuelas de las heridas lo acompañaron hasta su fallecimiento después del Triunfo de la Revolución.
- Quema del ómnibus de la ruta HOOD (Camaguey-Bayamo) en el lugar conocido por Barrial. En la carretera central. Se desarmó un guardia batistiano, se ocupó un fusil Springfield y un revólver calibre 38.
- El 13 de agosto, se realizaron sabotajes de forma simultánea en todo el término municipal.

Paso por la localidad de las columnas invasoras número 2 y 8

El territorio también fue testigo del paso de las columnas de Camilo y el Che hacia el Occidente del país y para ello, la guerrilla llevó a cabo un conjunto de de acciones en apoyo al paso de estas, más bien destinadas a desviar la atención del ejército de Batista.

En su artículo “Camilo en el llano”, el Gen. Div (R) Jesús Bermúdez Cutiño comenta:
“Junto a Enrique Soto Vázquez, Jefe del M-26-7 en Las Tunas, a petición de Camilo nos trasladamos hacia El Caimito y en la casa de Picio Ramírez donde tenía la Comandancia, Camilo nos recibió efusivamente y casi de inmediato requirió de nuestro informe, o sea, primero Soto explicó todo lo relativo al cumplimiento de sus misiones en el territorio asignado en uno de los puntos.

Este se refirió a la visita que había realizado al campamento en la zona de Manatí, así como manifestó las favorables impresiones que tenía de nuestro actuar en la región, con sólo el inconveniente de los “desaguisados” que habían existido entre Concepción Rivero y el Negro Carmenates, donde el primero no aceptaba la subordinación al segundo, por cuanto quería ser un jefe independiente, razones por las que Carmenates y yo habíamos ido a contactar con Carlos Borja.

Este con la falta de autoridad conocida se mostró impotente ante el problema creado y decidió el viaje de Carmenates a la Sierra con el propósito de que fuera la Comandancia General del Ejército Rebelde quien decidiera sobre el mencionado contratiempo. Ante este hecho, me quedé al frente de la tropa y me correspondió informar en este momento de forma pormenorizada todo lo que habíamos realizado en el territorio a partir de las últimas indicaciones que personalmente se dieron tanto a Carmenates como a mi”.

“Este despacho con Camilo duró prácticamente toda la noche, con las interrupciones lógicas de un jefe como Camilo que atendía a todo el que venía a consultarle cualquier problema, ya se tratara de cuestiones relacionadas con la guerra o de situaciones sociales con la comunidad”.
“Hay que tener en cuenta que en esta zona todos conocían a Camilo Cienfuegos y también todos querían verlo para cualquier cosa”.

“Al otro día por la mañana, al despedirnos, después de negar la reiteradas súplicas que le hice para que me permitiese marchar con él hacia occidente, me entregó unas cuantas balas calibre 30.06 y repitió que hacíamos falta en aquel lugar donde quizás otras fuerzas completarían algo así como un frente de combate, aunque no fue éste exactamente el nombre que utilizó y me ratificó la condición de Carmenates como jefe de la guerrilla y la mía como su segundo; ya en esos momentos el negro regresaba de la Sierra y se incorporaba a su William Gálvez en su libro “Camilo Señor de la Vanguardia”, expresa:

“Todo el día 30 y 31 permanecimos en El Caimito; tomamos como centro la casa de Picio, donde Camilo se reuniría con los distintos compañeros que había mandado a buscar para informarse acerca de las actividades realizadas, dar nuevas instrucciones, efectuar los cambios pertinentes e intensificar la lucha. Recordamos la reunión con los compañeros Enrique Soto y Jesús Bermúdez”.

En correspondencia con el testimonio del compañero Bermúdez y lo plantado por Gálvez, Camilo al continuar el avance de su Columna, envía la siguiente carta al Comandante en Jefe:
“Fidel”.
“Le mando el caso del compañero Benigno González”.

“Ha llovido a consecuencia del ciclón y no se puede andar en carros, la marcha se hace lenta”.
Al Capitán Cristino Naranjo se le puede dar el chance de seguir operando, tengo la seguridad de que hará un buen papel”. Reciba un saludo de todos para todos.

El tiempo es corto, muy corto, me impide ser extenso. Lo primero: Borja; en el tiempo (2 meses) que estuvo en la Sierra, lo ha hecho todo al revés. He tenido que disolver campamentos con 80 y 100 hombres. Se han hecho decenas de cartas pidiendo dinero a mi nombre, cuando me lo informó días antes de yo bajar, ya circulaban las cartas”.
“La carta que escribió el hijo de F. Casas ( ) se perdió entre los otros papeles. El dice la dejó con las demás, cosa que no es cierto”.

“Como es natural yo no puedo tener a mi lado individuos semejantes, considerándolo un acto de traición al Movimiento, pensaba procesarlo en un tribunal militar pero eso se demoraría mucho tiempo, por eso se lo mando a usted”.
“Este Sr. nunca ha estado ni está de acuerdo con sus planes, tiene un complejo de superioridad pocas veces visto”.
“He dejado al Capitán Cristino, tipo de valor y honrado, al mando de los términos de Bayamo, Holguín y Tunas, reestructuré los mandos de Tunas y Bayamo. Estoy terminando”.

“Mandé a un hombre a Holguín. Me estoy demorando pero no pudiera dejar a mis espaldas tantos rollos”.
“Quedan dos grupos armados en Tunas, uno al mando del Teniente Carmenates, otro con el Teniente Concepción Rivero que al mismo tiempo llevarán aquí las acciones de sabotaje de chivatos y esbirros en Tunas, estos hombres están al mando de Cristino al igual que el otro grupo que opera en Holguín estando al frente el Teniente Peña con treinta hombres. Hay otro grupo que deberá seguir una orden militar, hacer contacto con el Capitán Naranjo para recibir instrucciones”.

“A Cristino le dejé: tres San Cristóbal, una Beretta, una Thompson, una ametralladora, un Garand, tres Springfield”.
“Ya el Che está aquí, me facilitó setecientos tiros 30.06”.
“No le mando dinero (conseguí seis mil pesos) pues con el camino será difícil buscarlo”.
“Le di al Che mil setecientos. Este dinero lo tenía Carlos

“Hasta pronto. Camilo”
Durante los días 7 y 8 de septiembre de 1958 la columna invasora #8 Ciro Redondo,
atravesó el actual municipio Jobabo. En horas de la noche acampó en Cuarenta pesos después de cruzar el río. Por el paso del aura. Se mantuvo en esta zona hasta el anochecer del día 8, que se internó en la región agramontina.

La guerrilla en la estructura de la columna número 12 “Simón Bolívar”

En octubre de 1958, la guerrilla de Carmenates se insertó en la columna no. 12 del Cuarto Frente Oriental, elemento importante en el proceso de integración de los frentes guerrilleros. Al respecto el General de División. (R) Jesús Bermúdez Cutiño relata:

Encontrándonos en Sao Guásimas, el 19 de octubre, llegó a nuestro campamento el Teniente Cabrera Avilés en busca de Carmenates, a quién el Comandante Eduardo Sardinas (Lalo) necesitaba dar algunas indicaciones. A partir de ese momento comenzó para nosotros una nueva etapa, ya que el territorio militar que se encontraba bajo la mano del compañero Marcos Carmenates quedó dentro de la zona de responsabilidad del IV Frente Oriental Simón Bolívar y concretamente de la Columna 12 del mismo nombre a cuyo Comandante nos subordinamos de inmediato. Fue entonces que el núcleo principal del guerrilla diseminado en la mayor parte del territorio tunero, se convirtió en el Pelotón No.7 de la citada Columna.

En este Frente no existió el nivel de compañía y por tal motivo, algunos pelotones al final de la guerra llegaron a contar con varias decenas de hombres. Nuestro llamado pelotón continuó además dirigiendo varios grupos que operaban en distintas regiones del municipio tunero. Precisamos a éstos las misiones a cumplir, con el fin de que se mantuvieran en sus respectivas zonas como puntos avanzados, protegiendo fundamentalmente los accesos hacia lugares de ubicación de las tropas principales, incluida la Comandancia.

Además debían realizar misiones relacionadas con la exploración, sabotajes, abastecimiento, enlace y otros.
Se cumplía de esta manera lo que en más de una ocasión le escuchamos a Camilo Cienfuegos, repetido por Osvaldo Herrera posteriormente: ...este territorio será otro Frente o parte de él, Tunas y Bayamo son la antesala de la Sierra Maestra... No había sido fácil mantenernos durante todo ese tiempo en una zona despoblada prácticamente de vegetación y topográficamente hostil a la guerrilla, con pocos bosques donde refugiarnos, sin montañas y accesible al enemigo.

A ello debíamos agregar que un año atrás pululaban los chivatos y los incrédulos en el triunfo revolucionario.
Durante la permanencia de Camilo en el llano, en carta a Fidel le comenta:
Tengo algunos hombres que le han cogido terror al llano, ahora mismo Boldo, el primo de Lalo, me pide que lo licencie o lo deje preso o lo mande a la Sierra. Por lo menos él es sincero; ya me habían dicho que no podía seguir, pero hay otros que están esperando la oportunidad para no seguir aquí, poco a poco iré eliminando esos elementos”.

Realmente a muchos hombres les ha afectado el cambio de la loma aquí en el llano.
Si bien es cierto que tuvimos muertos y heridos no faltaron los errores ni estuvo ausente totalmente nuestra ineptitud para algo que aprendimos muchas veces sobre la base de los mismos reveses, pero el enemigo, mejor preparado desde el punto de vista militar, con más y mejor armamento, siempre en todos los combates, sufrió mayores pérdidas que nosotros, incluso en aquellos casos cuando caíamos en emboscadas tendidas y preparadas de antemano.

Todo esto fue posible gracias a la enseñanza de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a las precisiones que sobre el particular hiciera el Comandante Ernesto Guevara en septiembre de 1957 al compañero Carmenates, cuando este acudió a su presencia, y por supuesto a las instrucciones impartidas por Camilo, ya sobre la base de sus experiencias de la lucha en el llano.

La movilidad constante (un solo día en cada lugar), el correcto aprovechamiento del terreno, el empleo de la noche para movernos y la discreción con que se planificaban las acciones y se decidían los movimientos así como el apoyo de la mayoría de la población rural con quienes hicimos contacto, fue decisivo.

Fuente

  • Colectivo de autores: Imagen de Pueblo: Editorial Verde Olivo, La Habana, 1999.
  • Testimonio ofrecido por el hoy General de División Jesús Bermúdez Cutiño, el 15 de mayo del 2001 (Segundo Jefe de la Guerrilla de Carmenates y el pelotón # 7 de la Columna 12 Simón Bolívar)
  • Testimonio ofrecido por Agustín Grabiel Aldana Súarez, jefe de un grupo guerrillero en Jobabo, subordinado a Marcos Carmenates. (marzo del 2004)
  • Testimonio del Comandante Eduardo Sardiñas Labradas, Jefe de la Columna 12 Simón Bolívar. (mayo del 2004)
  • Testimonio "Encuentro con el ejército enemigo en el pueblo de Jobabo" Jefe de Pelotón, Capitán Juan Olivera Hernández.
  • Testimonio ofrecido por Ángel Sotomayor Mas. (mayo del 2004)
  • Testimonio ofrecido por Adalberto Blas Ruíz (Bulito) combatiente de la Columna 12 que estuvo bajo las órdenes de Lalo Sardíñas durante la Toma de Jobabo. (junio del 2004)
  • Testimonio ofrecido por Laudelio Reyes, Presidente de la comisión provincial (Las Tunas) para la elaboración dela historia del IV Frente Oriental.
  • Testimonio ofrecido por Blas Manuel Peralta Figueredo, integrante de la 3ra Escuadra del pelotón dirigido por Capitán Salvador Sosa. Columna 12 Simón Bolívar. (junio del 2004)
  • Testimonio ofrecido por José Evangelita García Verdecia, jefe de un grupo guerrillero de la Columna 13, dirigida por el Comandante Víctor Mora.
  • Esteban Felipe Yero Rosales, En el llano a toda Costa. Editorial Verde Olivo. 2007