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Juan Carlos Onganía

Juan Carlos Onganía
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Militar y político argentino.
Nacimiento17 de marzo de 1914
Marcos Paz, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento8 de junio de 1995
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
NacionalidadArgentino
OcupaciónMilitar y político

Juan Carlos Onganía. Militar y político argentino, fue presidente el país entre 1966 y 1970. Se destacó por ser el segundo presidente de facto que más duró en el poder. El autoritarismo fue la principal característica de su gobierno.

Datos biográficos

Nacimiento

Nació el 17 de marzo de 1914 en Marcos Paz, Argentina.

Trayectoria militar

Tras una larga trayectoria en el ejército, Juan Carlos Onganía era en 1962 comandante de la guarnición Campo de Mayo que se opuso al derrocamiento de José María Guido. Jefe de la facción militar "los azules", en 1963 fue ascendido a comandante en jefe del Ejército. Onganía renunció al cargo en 1965 por desacuerdo con la política gubernamental.

Trayectoria presidencial

El Golpe

Tras liderar el 28 de junio de 1966 el golpe de estado que derrocó al presidente Arturo Umberto Illia, presidente del gobierno radical, Onganía fue designado presidente de la República por la Junta militar organizadora de la insurrección.

Estas fueron sus palabras:

"Argentinos, he asumido el cargo de Presidente de la Nación que las Fuerzas Armadas han coincidido en conferirme, con brevedad de la circunstancia nacional que nos impone obligaciones inexcusables. Acepto ésta responsabilidad excepcional persuadido de que es menester producir en la República un cambio fundamental, una verdadera revolución que devuelva a nuestros argentinos su fe, su confianza y su orgullo"
Juan Carlos Onganía

Las Fuerzas Armadas sancionaron un estatuto Revolucionario que invalido la constitución, suspendió la actividad política, disolvió los partidos y le brindo a todos los poderes al presidente.

La autodenominada "Revolución Argentina" pretendía ajustarse a las ideas del crecimiento y la modernización económica, eliminado la libertad política y reprimiendo la actividad cultural con violencia y censura.

El 30 de julio se conoció el Acta de la Revolución, en la que Onganía justificaba el paso dado y enumeraba las etapas que habrían de cumplirse en el futuro. En 1967 aprobó una la ley contra el comunismo.

Durante la dictadura de Onganía se inició el deterioro de la situación política y social del país, que tan graves niveles alcanzaría en la década de 1970. El punto crítico de inestabilidad tuvo lugar con el llamado «Cordobazo» del 29 de mayo de 1969, fecha en que se produjeron una serie de desórdenes estudiantiles y laborales en la ciudad argentina de Córdoba que fueron violentamente reprimidos.

A poco de asumir y, en la seguridad de que las universidades eran un reducto opositor, el gobierno decidió intervenirlas quitándoles la Autonomía y el Co-gobierno, conquistas logradas con la reforma de 1918.

Cuando docentes y alumnos quisieron defender sus conquistas, se produjo uno de los hechos más lamentables de la historia cultural argentina: la Noche de los Bastones Largos.

Ese 28 de julio de 1966, la Guardia de Infantería, armada con pistolas lanza-gases y largos bastones, golpeó y detuvo a docentes y estudiantes de varias facultades de Buenos Aires. La consecuencia fue el despido y la renuncia de más de 700 docentes que abandonan el país para continuar sus brillantes carreras en el exterior.

El ministro de Economía que se desempeñó durante el mayor tiempo de la gestión de Onganía, Adalbert Krieger Vasena, logra controlar la inflación congelando los salarios, una receta muy conocida. Tras una devaluación del peso del 40 %, el dólar permaneció estable por casi dos años. El gobierno encaró obras públicas, pero los principales beneficiarios del programa económico fueron los grandes empresarios y las más importantes empresas industriales, muchas de ellas multinacionales. El agro pampeano fue perjudicado por la devaluación de la moneda en un 40% y por el aumento de los porcentajes de retención a las exportaciones agropecuarias. La supresión de medidas proteccionistas perjudicó a productores regionales del Chaco, Tucumán y Misiones.

Onganía implantó una rígida censura que alcanzó a toda la prensa y a todas las manifestaciones culturales como el cine, el teatro y hasta la lírica, como en el caso de la ópera Bomarzo de Manuel Mujica Lainez y Alberto Ginastera.

El agitado clima gremial de los años anteriores a 1966, llevó a los representantes del capital internacional y al mismo gobierno a pensar en medidas que impusiesen la disciplina sindical y laboral. En 1967 el gobierno emitió un decreto ley contra el comunismo que en realidad estaba destinado a todo el arco opositor. El gobierno de Onganía ganó una dura batalla en el campo sindical al constituirse la Comisión de los Veinticinco, encargada de preparar el proceso electoral en los sindicatos que llevó a la división del movimiento obrero a mediados de 1968 en dos centrales sindicales: la CGT de Azopardo, de buen diálogo con el gobierno, y la CGT de los Argentinos, combativa y opositora.

Todo parecía estar bien para Onganía que soñaba con una dictadura al estilo Franco, sin plazos, convencido de que la gente no tenía por qué preocuparse y estaba feliz con el gobierno. Pero la oposición existía y el descontento también. Fundamentalmente en las fábricas y en las universidades.

En mayo de 1969, comenzaron a evidenciarse los síntomas de un descontento que venía creciendo entre distintos sectores de la población debido al cierre de los canales de participación política, la política educativa, social y económica del gobierno.

El 15 de mayo, la policía reprimió violentamente una manifestación de estudiantes en Corrientes. Allí murió el estudiante de medicina Juan José Cabral. Dos días después, en Rosario, estudiantes que se movilizaban para repudiar el crimen de Cabral fueron enfrentados por la policía. Uno de los uniformados, el oficial Juan Agustín Lezcano, extrajo su arma y asesinó al estudiante Adolfo Bello de 22 años. El hecho produjo la indignación de los rosarinos que se manifestaron masivamente en una "marcha del silencio". El 21 de mayo la policía volvió a reprimir y a cobrarse una nueva víctima, el aprendiz metalúrgico Luis Norberto Blanco de 15 años. La situación se agravó y las calles de Rosario fueron ocupadas por obreros y estudiantes que levantaron barricadas y encendieron fogatas, alimentadas con mesas, sillas, cajones, cartones y papeles arrojadas por los vecinos desde sus balcones, para colaborar con los manifestantes para contrarrestar los efectos de los gases lagrimógenos. Era el "Rosariazo", el primer estallido de una larga lista que expresaba el descontento popular con la dictadura de Onganía quien decretó la ocupación militar de Rosario y varios puntos de la provincia de Santa Fe.

Estas noticias tuvieron gran repercusión en Córdoba, donde existía una estrecha relación entre los estudiantes y los obreros de las grandes fábricas instaladas en el cordón industrial, ya que muchos trabajadores estudiaban en la Universidad de Córdoba. Este hecho, sumado a la constitución de un movimiento obrero muy combativo, surgido con posterioridad al peronismo, al calor de las corrientes de ideas revolucionarias de los años ’60, llevó a que el proceso de politización creciera notablemente tanto en las fábricas como en las facultades.

Mientras en Buenos Aires las autoridades celebran el día del ejército, obreros y estudiantes se apoderan de la ciudad de Córdoba para hacerse oír.

El 29 de mayo de 1969, se produjo un hecho que quedará en la memoria como el Cordobazo. La Policía fue desbordada y debió retirarse. Finalmente, el ejército logró controlar la situación en la ciudad, pero en el país la cosa parecía incontrolable.

Cuando finalizo 1969, Krieger Vasena ya no ocupaba su lugar en su gobierno, lo había derribado la protesta obrera y estudiantil que estallo en Córdoba en Mayo de ese mismo año. Y que se propago hacia otras ciudades.

La estabilidad y el crecimiento no prolongaron la paz militar. No pudo llegar el tiempo social ni el tiempo político imaginado por Onganìa.

A la fuga de capitales, la suba de los precios, la generalización de los conflictos laborales y la reanudación de las peleas por la distribución del ingreso, se sumo a la gran violencia.

Debido al descontento con las ultimas acciones de su gobierno Onganìa se quedo sin su único respaldo, Las Fuerzas Armadas.

El golpe de 1966, inicialmente mostró diferencias con los anteriores, ya que esta vez, el enemigo no era solo el peronismo y el comunismo, sino toda la actividad política.

Política

El nuevo gabinete estaba conformado por: el General Eduardo Señoranz, encargado de la Secretaria de Información del Estado; el General Osiris Villegas, designado Secretario del Consejo de Seguridad Nacional; Guillermo Borda, nombrado Ministro del Interior; el General Julio Alzogaray, designado nuevo Comandante en Jefe del Ejercito; el General Emilio Van Peborgh, a cargo del Ministerio de Defensa; Rubens San Sebastián, Secretario de Trabajo; Jorge Salimei, Ministro de Economía; y Nicanor Costa Méndez, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto.

El 2 de julio, el nuevo presidente, por medio de un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, disolvió el parlamento 8 se hizo de los dos poderes y los partidos políticos, También, se sumo a la Constitución Nacional el estatuto de la Revolución Argentina, que tenia como objetivos políticos: Defender la soberanía, conseguir la integración territorial y establecer el respeto a la esencia nacional.

El estatuto de la Revolución Argentina redujo los ministerios a cinco, y creo el estado Mayor de la presidencia, formado por el Consejo Nacional para el Desarrollo (CONADE), el Consejo Nacional De Seguridad (CONASE) y el Consejo Nacional De Ciencia y Técnica (conacyt).

Luego de asumir la presidencia, Onganìa anuncio que la Revolución Argentina no tenia plazos, y el reordenamiento se realizaría gradualmente. Onganìa sostenía su teoría de los tres tiempos que contaba con un tiempo económico, que duraría todo lo que fuera necesario para lograr el orden social y la estabilidad económica, realizar obras de infraestructura para modernizar el país, racionalizar la administración publica, mejorar la situación de las provincias y sentar bases para el respeto a la autoridad. Luego, llegaría el tiempo social en el que se distribuirían los beneficios del desarrollo logrado en el tiempo económico. Y finalmente, vendría el tiempo político. Allí terminaría la Revolución Argentina, transferiendose el poder político a las instituciones del estado. Onganìa pensaba que en el tiempo político debería lograrse una unión entre el estado y la comunidad organizada, sobre bases que no eran los partidos políticos.

A partir de 1966, las Fuerzas Armadas organizaron el estado burocrático autoritario, un nuevo tipo de estado que aplico políticas económicas que beneficiaron a los sectores capitalistas y perjudicaron a los sectores populares.

Las Fuerzas Armadas intentaban despolitizar el tratamiento de las cuestiones sociales, sometiéndose a criterios de racionalidad técnica. Los militares paternalistas (que afirmaban la validez de las relaciones jerárquicas y la sumisión a la autoridad) compartían su ideología, basada en una concepción de sociedad organizada y preocupada por imponer la ley y el orden en todos los sectores sociales, con los miembros de la Iglesia Católica.

Para conseguir los objetivos del tiempo económico, los militares paternalistas, necesitaban el apoyo de los grupos más poderosos de la economía nacional e internacional. Por esa razón designaron a técnicos liberales a cargo de la conducción de la economía. Sin embargo, los liberales no estaban de acuerdo con la formula cooperativistas de los militares.

Desde 1966, las relaciones entre los militares y los diferentes sectores de la sociedad argentina fueron marcados por la doctrina de la seguridad nacional. Se trataba de una doctrina militar que surgió durante el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y fue aplicada en los países del tercer mundo que estaban bajo la influencia de Estados Unidos.Según los principios de la doctrina, los gobiernos de los países periféricos, que conformaban el bloque capitalista, estaban obligados a evitar que el comunismo, o "La Subversión" en general, ganara lugar en sus territorios.

La doctrina de la seguridad nacional consideraba que el comunismo era el enemigo principal y que creaba problemas, que las Fuerzas Armadas debían defender.

Los militares defendían como subversivo a todos aquellos elementos que, según ellos, atentaban contra los valores nacionales.

La doctrina fue acompañada por un ataque directo a los partidos políticos. Los militares sostenían que la actividad de los partidos políticos no servia mas que para causar conflictos sociales.

La doctrina de la seguridad nacional comenzó a desarrollarse después de 1955, cuando se abandono la doctrina de Defensa Nacional vigente durante la época peronista. La nueva doctrina aceptaba, a diferencia de la anterior, la integración de las Fuerzas Armadas Nacionales en los dispositivos de seguridad y defensa internacionales, creados por Estados Unidos.

La características novedosas del régimen de gobierno fue el intento de despolitizar las cuestiones económicas y sociales, ya que los dirigentes políticos y sus enfrentamientos eran una de las principales causas de la crisis. El régimen de gobierno de estado burocrático autoritario llevo al cierre de los canales democráticos de acceso al gobierno y a la anulación de la ciudadanía de la sociedad argentina.

Durante el gobierno de Onganìa, el estado impuso políticas cada vez más autoritarias. Las clausuras y censuras de los medios de comunicación se multiplicaron. También fueron prohibidas las expresiones artísticas y las situaciones de la vida cotidiana que afectaban el orden que se intentaban establecer y que, según la Iglesia eran factores antecesores del comunismo.

El blanco principal de estas prohibiciones fue la Universidad; que era considerada el lugar adecuado para la difusión de todo tipo de doctrinas e infiltración, y el sitio para dar origen al comunismo y todo tipo de desorden.

La Iglesia

Durante la época del Gobierno de Onganìa se produjeron transformaciones en la Iglesia latinoamericana y se sentaron las bases del nuevo movimiento de sacerdotes para el tercer mundo.

Los cambios impulsados por los Papas Juan XXIII y Pablo VI, y legitimados por el Concilio Vaticano II estuvieron relacionados con el cuestionamiento generalizado al sistema capitalista, que se vivía en el mundo en los años de la década de 1960.

Muchos de los jóvenes que trabajan en las parroquias a cargo de Sacerdotes tercermundistas comenzaron a participar en agrupaciones políticas de la nueva izquierda peronista y no peronista.

La Renuncia

Entre Junio de 1969 y Mayo de 1970 se produjeron una serie de acontecimientos y movilizaciones que tuvieron repercusión en toda la sociedad y que terminaron de debilitar la imagen de Onganìa. Algunos de estos acontecimientos fueron: El asesinato del sindicalista Agusto Vandor, cometido por una organización guerrillera de la izquierda peronista; la muerte de un dirigente del sindicalismo combativo como consecuencia de la represión policial en una manifestación en la Capital Federal; el incendio de 15 supermercados de la cadena minimax, de propiedad de capitales estadounidenses, que se produjeron con motivo de la visita de Nelson Rockefeller (secretario del presidente norteamericano, Richard Nixon), cuya familia era la propietaria de la cadena; la clausura de los locales de la CGT de los argentinos y numerosos sindicatos y la orden de prisión de Ongaro y otros dirigentes del sindicalismo combativo; el paso a retiro de 40 oficiales en actividad por considerarlos sospechosos de ser izquierdistas; la liquidación de la IAPI (instituto Argentino de Promoción del Intercambio), creado durante la primera presidencia de Perón, que genero una huelga general por 24 horas en todo el pais. Pero sin duda el hecho decisivo que apresuro la caída de Onganìa fue el secuestro del General retirado y ex presidente Pedro Aramburu.

El 29 de mayo de 1970, la organización Montoneros secuestro al General Aramburu. Montoneros se informo que había secuestrado a Aramburu para someterlo a juicio de un tribunal popular. Lo acusaban de ser uno de los principales responsables del golpe militar de 1955, de haber aprobado el fusilamiento y represión de peronistas.

El 1 de junio el cadáver de Aramburu fue encontrado en las cercanias de la Capital Federal. Ese mismo día el gobierno impuso la pena capital para los casos de secuestro.

El 8 de junio de 1970, la Junta de Comandantes dio a conocer del Gobierno de Onganìa. Finalmente, esa noche, Onganìa presento su renuncia, y la Junta lo depuso inmediatamente. La Junta de Comandantes en Jefe (integrada por el General Alejandro Lanusse, el almirante Pedro Gnavi y el brigadier Carlos Rey) asumió el poder y declaro su adhesión al régimen democrático y representativo basado en los partidos políticos.

La Junta designo como presidente al General Roberto Levingston. El nuevo presidente estaba subordinado a la Junta, y los asuntos y decisiones importantes debían ser tratados y aprobados por los comandantes.

Muerte

Falleció a los 81 años de edad el 8 de junio de 1995 en Buenos Aires, Argentina.

Fuentes

Enlaces externos