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Salomón (personaje bíblico)

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Salomón
Shlomo (en hebreo
Información sobre la plantilla
Rey de Israel
Reysalomon.jpg
Reinado 970-931 a. n. e.
Nacimiento 1000 a. n. e.
Jerusalén
Fallecimiento 931 a. n. e.
Entierro Jerusalén,
Predecesor David
Regente Naamah
Heredero Roboam
Sucesor Jeroboam
Casa Real Casa de David
Padre David
Madre Betsabé

Salomón es un personaje, descrito en la Biblia como el tercer rey de Israel. Su sabiduría alcanzó pacificar y unificar a los países cercanos. Reinó cuarenta años, y podría haber reinado entre los años 970 y 930 a. n. e.

Síntesis biográfica

Hijo del rey David y de Betsabé. A la muerte de David, Salomón, apoyado por su madre, por el profeta Natán, el general Banaías y el sumo sacerdote Sadoc, hizo asesinar a sus dos adversarios políticos, Adonías y el general Joab, e inició un reinado caracterizado por un largo período de paz y unas buenas relaciones con los pueblos vecinos (Egipto, Arabia, Fenicia, Edom y Damasco), durante el cual el país experimentó un gran desarrollo económico y cultural.

La seguridad interna y el control de las vías de comunicación facilitaron una amplia expansión del comercio hebreo, especialmente el de los caballos, que desde Cilicia eran transportados a Egipto. Además, a fin de fomentar la actividad comercial, Salomón ordenó construir una flota que tenía su base en el puerto de Esionguéber, junto a Elat, a orillas del mar Rojo, y consolidó el poder político de Israel en la región desposándose con una de las hijas del faraón de Egipto y estrechando los lazos de amistad con Hiram I, rey de la ciudad de Tiro.

Desarrollo económico

La prosperidad económica, por otra parte, permitió al monarca levantar en Jerusalén el gran templo que el rey David había proyectado para cobijar el Arca de la Alianza (una caja donde se guardaba la piedra con los diez mandamientos, que el profeta Moisés había afirmado que el propio dios Yahwé había escrito con un dedo) y un suntuoso palacio real, construcciones en las cuales participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro, o carpinteros de Gebal, y para las que se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia. Estas y otras muchas obras públicas, así como los gastos de la corte, fueron sufragados mediante un pesado régimen tributario, sustentado en una reforma administrativa que dividía el país en doce distritos, cuya extensión variaba en función de la mayor o menor fertilidad del suelo y de la facilidad de comunicaciones.

Hacia el final de la vida de Salomón, no obstante, la elevada presión fiscal y la proliferación de cultos a divinidades foráneas (Astarté, Camos, Milcom o Moloc), introducidos por las numerosas mujeres extranjeras del monarca, crearon un creciente malestar popular, que estalló durante el reinado de Roboam, su hijo y sucesor, quien no pudo evitar la rebelión de diez de las doce tribus hebreas, todas excepto las de Judá y Benjamín, y la posterior escisión ―en el año 929 a. n. e.― del país en dos reinos: el de Israel (al norte, con capital en Siquem), y el de Judá (al sur, con capital en Jerusalén), que siguieron luego una evolución independiente, cuando no hostil.

A pesar de reprobar con dureza la permisividad de Salomón para con las prácticas paganas de buena parte de sus mujeres y considerar la división de Israel como un castigo divino por su idolatría, la tradición bíblica ha idealizado la figura del soberano, presentado como un hombre de gran sabiduría, paradigma de ponderación y justicia, en diversos pasajes del Antiguo testamento, entre ellos el famoso «juicio de Salomón», o la visita de la reina de Saba. Así mismo, le ha atribuido la autoría de diferentes libros sapienciales del Antiguo testamento, como el Cantar de los cantares, el Eclesiastés, el Libro de la sabiduría, el Libro de los proverbios y los Salmos de Salomón, algunos de los cuales, sin embargo, parece que fueron compuestos con bastante posterioridad a la época salomónica.

Los manuscritos del rey Salomón

Las excavaciones arqueológicas y el estudio de los textos que se escribieron en la época del rey Salomón socavan cada vez más su imagen de héroe legendario. Hoy se sabe que no escribió ningún libro del Viejo testamento: el Libro de los Proverbios se compuso 500 años después de la muerte del rey Salomón y deriva principalmente de los manuscritos egipcios descubiertos al principio del siglo XX.

El autor romano Orígenes señaló que Salomón no pudo haber escrito el Cantar de los cantares del Viejo Testamento. Uno de los más conocidos libros apócrifos de la Biblia es el denominado "Testamento del rey Salomón", escrito en el siglo I a. n. e. Aún mucha mayor difusión tuvieron las Clavículas de Salomón, un confuso ensayo de exorcismo. Tras la invención de la imprenta, este libro se aumentó muchas veces, añadiéndosele nuevas ilustraciones y comentarios, hasta el siglo XVIII. Actualmente se ha demostrado que ese texto se escribió originalmente en el siglo I n. e. Además del rey Salomón que se conoce a través de la Biblia y la Torá, está claro que con el tiempo se creó un Salomón legendario, un soberano rico, sabio y misterioso que podía penetrar las leyes del universo. Pero el único logro que se concoce de Salomón fue que durante su reino se construyó el Templo de Jerusalén, que en el año 586 a. n. e. fue destruido por Nabucodonosor, y que desde entonces ha quedado como un símbolo en la religión judía, cristiana y musulmana.

El propio Salomón se ha considerado tradicionalmente como un autor prolífico y de gran calidad. Las escrituras que se le han atribuido son el Libro de los Proverbios, el Cantar de los cantares, el Eclesiastés, el Libro de la sabiduría de Salomón, y los Salmos (u Odas de Salomón). Los estudiosos modernos han determinado, sin embargo, que esos libros fueron compuestos siglos después de Salomón por autores muy diversos. De hecho, los Salmos son posiblemente de un autor cristiano gnóstico (después del siglo II n. e.).

El rey Salomón como filósofo

La segunda característica que tradicionalmente se destaca del rey Salomón es una excepcional "sabiduría". En las tradiciones religiosas judía y cristiana, el "juicio del rey Salomón" se ha convertido en el símbolo del concepto de sabiduría, relacionado con su gran conocimiento mágico. El escritor judeorromano Flavio Josefo relacionaba la concepción del Viejo testamento de la sabiduría y la figura del rey Salomón de un modo parecido al de la Biblia.

También se refiere a los enigmas que el rey Salomón intercambió con Hiram de Tiro y a las "pruebas" que le puso la reina de Saba cuando viajó a Israel para comprobar su gran sabiduría. Los cristianos del siglo V hicieron grandes esfuerzos para diferenciar la idea que se tenía de la sabiduría del rey Salomón de su conocimiento mágico. Así, acentuaron la sabiduría de Salomón como la Hagia Sophia (‘sabiduría sagrada’). En el año 537 n. e. se dedicó una de las mayores iglesias de la época, construida en Constantinopla, a esta Hagia Sophia.

En su ceremonia de apertura el emperador Justiniano la asoció con el Templo de Salomón. La idea fundamental de esta iglesia se encontró en el simbolismo de la relación entre el Cielo y la Tierra a través de la sabiduría sagrada. La parte inferior del edificio está formada por un cubo, símbolo de la Tierra desde los tiempos antiguos. Encima de este cubo, la cubierta abovedada en forma semiesférica símbolizaba el Cielo. En Europa Oriental este simbolismo puede encontrarse aún en muchas iglesias de Grecia y Rumanía. Planta y sección de Santa Sofía de Constantinopla según Georg Scheja, medidas en pies. Las medidas interiores del Templo de Salomón (40x20 del Sancta más 20x20 del Sancta Sanctorum) eran de 60x20 codos por 30 de altura (según el Primer libro de los reyes 6,2-3).

La cúpula original se subió posteriormente (a puntos) para mejorar el sistema de empujes sobre los pilares. Pero es sobre todo en el siglo XIII cuando se afianzó la idea de que Salomón poseyó toda la sabiduría de su tiempo, convirtiéndo al rey en un símbolo de la sabiduría divina. Esto también se expresó en numerosas estatuas e imágenes de las fachadas y las vidrieras de las catedrales medievales. En la catedral de Amiens (qué ha sufrido pocos daños importantes desde su terminación) encontramos la estatua del rey Salomón, justo en el centro de la fachada occidental, flanqueado por las dos columnas de su templo. Sobre él, se ve una estatua de Cristo, dando la impresión de que el rey Salomón está llevándolo sobre sus hombros. Esta composición se encuentraba en muchas otras catedrales, aunque la mayoría se demolieron durante la Revolución francesa.

En los escritos medievales se señala a menudo que las catedrales góticas se construyeron basándose en los principios del templo de Jerusalén, comenzado por el rey David y continuado por el rey Salomón. En la Biblia Moralisè francesa, el rey Salomón es el símbolo de la sabiduría divina. En el encuentro con la reina de Saba, esta simbolizaba la Iglesia que había dejado de escuchar las palabras de Dios dialogando con el rey Salomón. El "Juicio del rey Salomón" es otro tema que podemos encontrar en las fachadas de casi todas catedrales medievales. Normalmente el rey Salomón aparece sentado o de pie entre las dos columnas de su Templo, junto a dos mujeres que se pelean por el niño vivo, mientras que los soldados hacen ademán de partirlo en dos.

Constructor del templo de Jerusalén

El Templo del rey Salomón, a diferencia de otros templos del siglo X a. n. e., no tenía ningún ídolo dentro, tan solo el Arca de la Alianza con las Tablas de la Ley que el dios Yahwé entregó al profeta Moisés. El templo se construyó en una meseta de Jerusalén, y tenía la entrada dirigida al este, hacia la salida del sol en el monte de los Olivos. No queda ningún rastro del templo de salomón: los 50 metros del Muro de las Lamentaciones pertenecieron originalmente a los muros de contención exteriores del templo de Herodes, que fue construido en el siglo I a. n. e.

La situación del Templo de Salomón es bien conocida, cerca de la roca santa conocida como Moria, donde se mataban animales y se quemaban en holocaustos a modo de ofrendas. Esta piedra tenía un tamaño de aproximadamente 17 metros de longitud y 15 m de ancho, y resulta un punto de orientación fiable, ya que se situó cerca de la entrada oriental del templo. Hoy día la Mezquita de Omar (Kubat-as-Sachra), cubre este lugar, construida en el año 691 por el califa Aw-al-Malik.

La presencia de esta mezquita hace imposible toda investigación arqueológica de los restos del templo de Salomón.

El Domo de la Roca, en Jerusalén.

El arqueólogo Ritmeyer tenía una hipótesis acerca de la situación original del Sancta Sanctorum sobre la Roca. En la tradición judía se supone que el rey David recibió los planos del templo con la información exacta de su forma y medidas, en un pergamino entregado por uno de los profetas. Moisés afirmaba que este pergamino se lo había entregado el dios Yahwé a Moisés, y desde entonces fue custodiado hasta que llegó el momento de la construcción. También la religión cristiana aceptó el origen divino de las trazas del Templo.

Pero el cristianismo supuso que, tras su destrucción en el año 586 a. n. e., la reconstrucción de este templo ideal no era posible por la ausencia de los planos originales. Durante la Edad Media, las catedrales europeas fueron consideradas como "reconstrucciones" del Templo de Salomón, pero limitando este significado. El arquitecto medieval intentaba usar las mismas proporciones obtenidas por inspiración divina, tal y cómo se aplicó en el templo original.

Logros y éxitos en su reinado

Fuentes