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Tumor mediastinal

Tumor mediastinal
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Tumor del mediastino.jpg
Son masas o neoplasias que se forman en la mitad del área torácica, la cual separa los pulmones.
Clasificación:Neoplasia
Tumor mediastinal. Es un tumor que se forma en la cavidad que separa los pulmones y que contiene el corazón, los grandes vasos, la tráquea, el timo y los tejidos conectivos.

Los tumores mediastinales son masas o neoplasias que se forman en la mitad del área torácica, la cual separa los pulmones.

Causas, incidencia y factores de riesgo

El mediastino es la parte del tórax que está entre el esternón y la columna vertebral, y entre los pulmones. Esta área contiene el corazón, vasos sanguíneos grandes, la tráquea, el timo y tejidos conectivos. El mediastino se divide en tres secciones:

  • Anterior (frontal)
  • Media
  • Posterior (atrás)

Los tumores del mediastino son infrecuentes. La ubicación más común para los tumores en el mediastino depende de la edad del paciente. En los niños, dichos tumores son más comunes en el mediastino posterior, con frecuencia comienzan en los nervios y no son cancerosos (benignos). La mayoría de estos tumores en los adultos ocurre en el mediastino anterior y generalmente son linfomas o timomas cancerosos (malignos). Estos tumores son más frecuentes en personas entre los 30 y los 50 años de edad.

Síntomas

Casi la mitad de los tumores mediastinales son asintomáticos y se detectan en una radiografía que se realiza por otras razones. Los síntomas que se presentan realmente se deben a presión (compresión) de las estructuras locales y pueden incluir:

Sintomatología general

Puede ser inespecífica (anorexia, adelgazamiento, síndrome febril) o específica, por las características hormonosecretoras de algunos tumores endocrinos endotorácicos. El más frecuente es el cuadro clínico de miastenia producido por algunos timomas o la disfunción tiroidea que se puede asociar al bocio endotorácico. Con menor frecuencia puede haber sintomatología atribuible a la hipersecreción de catecolaminas por algunos feocromocitomas de naturaleza casi siempre benigna y de lento crecimiento, en el cual predominan los signos cardiovasculares: hipertensión arterial permanente o paroxística y taquicardia.

A veces se trata de metástasis endotorácicas de cánceres endocrinos, como ocurre con el corioepitelioma, en ocasiones de aparición muy tardía respecto al tumor primitivo e, incluso, separadas de éste por un período intermedio de normalidad con embarazos normales. Otras veces se presenta como un corioepitelioma primitivo, que incluso puede ocurrir en el varón, con punto de partida testicular. El diagnóstico se establece por la determinación de gonadotropinas coriónicas en la orina. Otras veces se trata de disembriomas con potencial hormonosecretor causante de infantilismo o ginecomastia con atrofia testicular.

Sintomatología local

Esta sintomatología, agrupada clásicamente en los síndromes ya mencionados, se halla en relación con la situación, el tamaño, el crecimiento y la consistencia de la lesión.

Signos y exámenes

Una historia médica y el examen físico pueden mostrar:

Los exámenes adicionales pueden abarcar:

Manifestaciones

Dolorosas: Son las más comunes. Puede tratarse de manifestaciones dolorosas vagas, difusas o de localización mal delimitada, en general retrosternal, con irradiación al dorso, o bien de dolores erosivos óseos o de tipo neurálgico o braquiálgico propios de los tumores nerviosos, en particular de los tumores “en reloj de arena”, con prolongación intramedular. También pueden originarse por extensión tumoral a la pared torácica, pleura, diafragma, etc., lo que sería indicativo de lesión maligna.

Circulatorias. Suelen ser las más aparentes y constituyen la base del síndrome mediastínico clásico. Se originan por compresión de la circulación venosa de retorno, que ocasiona las siguientes manifestaciones:

  • Edema de cuello y cara. Aparece sobre todo en los párpados.
  • Inflamación y turgencia de las venas. Inicialmente se observan en la base de la lengua. La turgencia aumenta al hablar, toser, deglutir y al inclinar la cabeza y el tórax hacia delante.
  • Cianosis. Circulación colateral. Es el signo más tardío. La circulación colateral afecta la región anterotorácica, el hombro y la base del cuello. Si afecta también la vena ácigos aparece circulación toracoabdominal muy manifiesta. Este síndrome se conoce con el nombre de síndrome de la vena cava superior. En general es producido por enfermedades malignas (carcinoma broncógeno o linfoma) y, por tanto, su pronóstico es malo. Sin embargo, en un pequeño número de casos puede tener un origen benigno, ya sea por enfermedades vasculares (fístula arteriovenosa, aneurisma aórtico, trombosis de la vena cava superior, mixoma auricular) u otras (tuberculosis, sarcoidosis, silicosis, hematoma traumático, fibroma quístico, tiroides retrosternal). En su desarrollo intervienen factores (compresión extrínseca simple, invasión tumoral o trombosis) que pueden combinarse en distinta proporción.

Respiratorias. Por lo común consisten en tos seca y disnea de predominio inspiratorio.

Digestivas. En general son atribuibles a la compresión del esófago. Su síntoma fundamental es la disfagia, que suele ser tardía, intermitente y a veces paradójica (mayor para líquidos que para sólidos).

Neurológicas. Pueden presentarse en forma de neuralgia aguda o bien de parálisis motoras, según el territorio o nervio afectado. Así, la afección del neumogástrico causa sialorrea, bradicardia, disnea y tos. La parálisis del simpático se manifiesta por el síndrome de Claude Bernard-Horner (ptosis palpebral, miosis, enoftalmos y estrechamiento de la abertura palpebral). En los tumores neurógenos “en reloj de arena” puede producirse la afección medular por compresión, pero es rara. Por último, en el síndrome de Tobias-Pancoast son frecuentes las braquialgias por invasión del plexo braquial.

Parietales. Son raras y se observan sobre todo en la infancia: abombamiento con deformación torácica o invasión neoplásica de la pared. En los quistes y tumores benignos las manifestaciones mencionadas anteriormente son menos frecuentes porque la compresión permite el desplazamiento de los elementos mediastinales; por el contrario son más comunes en los malignos porque se añade la fijación e invasión del tumor a las estructuras.

Tratamiento

El tratamiento para los tumores mediastinales depende del tipo de tumor:

  • Para cánceres del timo, el mejor tratamiento es la cirugía. Puede ir seguida de radiación o quimioterapia, dependiendo de la etapa del tumor y del éxito de la cirugía.
  • Para linfomas, el tratamiento preferido es la quimioterapia seguida de radiación.
  • Para tumores neurogénicos del mediastino posterior, la cirugía es el tratamiento preferido.

Pronóstico

El pronóstico depende del tipo de tumor. Los diferentes tumores reaccionan de manera distinta a los tratamientos de radio y quimioterapia.

Complicaciones

Entre las complicaciones de los tumores mediastinales están:

La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia pueden ocasionar complicaciones serias.

Situaciones que requieren asistencia médica

Consulte con el médico si nota síntomas de un tumor mediastinal.

Fuentes