Almohada

Almohada
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Producto muy personal, y en gran parte la responsable de nuestro descanso diario.


Almohada. Es una pieza en la que se apoya la cabeza durante el sueño. Esta se coloca sobre el colchón, en la parte superior de la cama. Su objetivo es mantener recta la columna vertebral rellenando la concavidad del cuello para relajar la nuca, evitar tensiones musculares, disminuir el estrés acumulado durante el día y ayudar a conseguir un sueño tranquilo.

Etimología

Su nombre proviene del árabe andalusí مخدة mujadda, con adición del artículo determinado al-, esto es: المخدة al-mujadda, que viene del árabe estándar mijadda: almohadón o cojín. La raíz de esta palabra es jadd (lado o mejilla), así que se relaciona semánticamente con el hecho de apoyar la mejilla o descansar de lado.

Historia

Las primeras almohadas pueden ser encontradas en la antigua Mesopotamia (hoy Iraq) y el antiguo Egipto, encontrando restos en las tumbas de faraones. En aquél entonces, las cabezas descansaban en madera sólida tallada ligeramente a la mitad.

Durante más de mil años las dinastías Chinas usaron materiales como madera, jade, bronce, bambú y porcelana para dar forma a sus almohadas. Las cuales adoptaban la forma y eran decoradas como animales, plantas, personas o incluso figuras geométricas.

Los antiguos chinos preferían las almohadas de materiales duros, ya que tenían la teoría de que los materiales suaves robaban al cuerpo la vitalidad y causaban problemas graves, desde mala circulación de la sangre, hasta no cumplir con su función de ¡mantener a los demonios alejados!

Los ricos y pudientes de las Antiguas Grecia y Roma comenzaron a usar paja, caña y plumas para hacer almohadas más cómodas. Fue durante la Europa del Medievo en que las almohadas y cojines bordados se convirtieron en artículos de moda.

Alrededor de 1700 las almohadas se convirtieron en algo común. Incluso se comenzaron a usar para arrodillarse en la iglesia, mientras las Biblias descansaban en su propia almohada. Gran parte de lo que hoy conocemos como ropa de cama fue desarrollada alrededor del siglo XIX, aunque no se produjeron en masa, sino hasta el siglo XX.

Composición

Actualmente las almohadas estándar constan de tres piezas.

  • Material blando de relleno que es lo que le da la forma y consistencia.
  • Funda interior cosida, que puede ser de algodón o fibra.
  • Funda exterior que puede llevar broches o cremallera para facilitar el lavado.

Tipos

  1. Plumas: se moldean al cuello de cada uno. Tienen el inconveniente de que dan calor.
  2. Fibras de poliéster: el problema que tienen es al lavarlas. Si es de mala calidad, quedará apelmazada. Por eso hay que elegirla de gran calidad.
  1. Látex: adaptables a la forma y al peso de la cabeza. Se combinan con plumas y plumón. Las de dureza intermedia son las más recomendables.
  1. Cervicales: hechas para prevenir y mejorar dolores cervicales. Tratan de sujetar el cuello, la nuca y la cabeza para mantener las cervicales en todo momento protegidas. Tienen forma de un vaivén. Divididas en 4 zonas de mayor o menor dureza. Estas almohadas suelen ser únicamente cómodas para las personas que duermen boca arriba.
  1. Almohada convencional de plumón: ofrecen un tipo de soporte apto para aquellas personas que precisan de una almohada blanda. Las que están rellenas de plumón de oca ofrecen una mayor suavidad y vida útil que las de plumón de pato, que resultan algo más económicas.
  1. Almohada Bicompartiminental: algunas veces, las personas quieren una almohada que tenga la suavidad y confort del plumón pero con un mayor grado de firmeza. Este tipo de almohada se confecciona con 3 compartimentos totalmente independientes. EL núcleo central se rellena con copos de Látex calibrados, con el fin de ofrecer un buen grado de soporte. Los compartimentos exteriores se rellenan con plumón para ofrecer el tacto y suavidad que sólo este producto puede ofrecer.

Elección

A la hora de elegir la almohada adecuada debemos tener en cuenta una serie de aspectos:

  • La compensación también es importante: fíjese en las propiedades de los materiales de relleno para ver si su transpiración es buena o mala.
  • La postura que adoptamos a la hora de dormir.
  • Una almohada debe asegurar que las vértebras cervicales y las dorsales formen el mismo ángulo que cuando estamos de pie.
  • Dormir sin almohada puede provocar hipertensión, y la aparición de contracturas cervicales.

Consejos

  • Dormir sin almohada provoca que el cuello esté en hipertensión.
  • Dormir boca arriba con una almohada demasiado gruesa o sin almohada facilita la aparición de contracturas.
  • Lo más recomendable es dormir con almohadas finas. De esta manera la vértebras cervicales y dorsales forman el mismo ángulo que cuando una persona se encuentra de pié.
  • Si duerme de lado no puede escoger una almohada fina ya que hace que el peso de la cabeza caiga sobre uno de los hombros de apoyo y fuerza la inclinación de la columna.
  • En este caso se recomienda una almohada gruesa. El cuello permanece a la misma altura que la columna.
  • Dormir boca abajo no es nada recomendable. Se fuerza la columna lumbar y además el cuello permanece girado.
  • Una buena costumbre es dormir ligeramente de lado. Para ello, la pierna inferior (sobre la que se apoya el cuerpo) debe estar estirada y la otra pierna debe quedar flexionada al igual que la cadera. Es decir, forma un ángulo de unos 45 grados.

La postura del cuello con las vértebras tiene que ser lo más parecido a cuando estamos de pie.

Fuentes