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Córcega

Isla de Córcega
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Entidad subnacional de Francia
Ubicación de Córcega
Población 
 • Total302,000 hab.
Córcega francia01.jpeg

Isla de Córcega (Francia). Isla situada al sur de la Costa Azul, y al norte de Cerdeña. Es la cuarta isla más grande del Mar Mediterráneo y desde el año 1768 forma parte del territorio francés (con una breve interrupción).

Origen

La llaman “la isla de la Belleza”, del griego Kallisté, la más bonita, por su naturaleza, por su costa y su mar azul, por sus playas de arena fina y por sus montañas (las más altas del Mediterráneo).

Geografía

La Isla está situada a 200 km aproximadamente al sureste de la Costa Azul, al oeste de la Toscana y al norte de Cerdeña. Históricamente, perteneció a muchos pueblos: fenicios, griegos, romanos, pisanos, genoveses, hasta quedarse a partir de 1768 bajo el dominio de Francia (sólo durante algunos años, los habitantes de Córcega, han podido tener períodos de autonomía propia).

Historia

Ha sido ocupada prácticamente de forma continua desde el Mesolítico. Su población indígena fue influida por otras de corte mediterráneo desde la Prehistoria.

Tras el proceso colonizador de los antiguos griegos -y una fugaz etapa de ocupación etrusca- fue ocupada por el Imperio romano en la época de la República, convirtiéndose junto a Cerdeña en una provincia más del imperio.

En época medieval la isla formó parte del contencioso entre Pisa y Génova, fue independiente entre 1755 y 1769, siendo finalmente comprada a la República de Génova por parte de Francia, país del que actualmente la isla forma parte.

Sin embargo, existe una corriente nacionalista que reclama la identidad de la isla y una mayor autonomía. También existe desde 1976 el Frente de Liberación Nacional de Córcega, congregación que ha realizado diversas acciones terroristas reivindicando la independencia de la isla.

Organización administrativa

Córcega, pese a ser territorio francés, administrativamente tiene algunas particularidades ajenas al resto del territorio francés, como su denominación de Colectividad Territorial, lo que la hace gozar de más poder de autonomía. La isla se divide en dos zonas, la de Alta Córcega, cuya capital es Bastia, y la de Córcega del Sur, cuya capital la encontramos en Ajaccio.

Capital

Capital

Ajaccio, la capital de la isla y de la Córcega del Sur es la ciudad más importante del territorio.

En Ajaccio nació Napoleón y la casa en la que vivió (Maison Bonaparte) y una estatua levantada en su honor (Grotte) lo recuerdan.

También el Cardenal Fesch es un símbolo de la ciudad. El museo que lleva su nombre expone obras que el clérigo se trajo de Italia: Joyas de Botticcelli, Bellini o Tiziano.

Lo que más atrae de Ajaccio es su ubicación ya que se encuentra emplazada en un golfo abierto, dando la cara al mar, de manera que las olas entran hasta casi el centro de la ciudad. Cuenta con varias playas. La Saint François es la del pueblo, de fácil acceso, muy céntrica, menuda, casi familiar, ideal para que los niños tomen allí su lección de nado.

A siete kilómetros de Ajaccio, en dirección sur, se encuentran las Islas Sanguinarias, hasta las que se puede llegar a pie, en autobús o en tren, muy conocidas por las hermosas puestas de Sol que se observan desde ellas(entre otras interpretaciones porque por allí el sol más que ponerse se desmaya, y mientras, se va desangrando).

Realzan por su belleza otras playas en las que el azul del mar y el verde de la montaña se miman como por ejemplo: Capo di Feno, en la que cobran sentido las palabras de Saint-Exupéry cuando dijo que el sol había hecho tanto el amor al mar que acabaron por engendrar Córcega.

Ajaccio también ofrece mercado con gastronomía autóctona en la plaza Cesare-Campinchi, en la Rue Fesch y en Cours Napoleón, y cafés de porte intemporal, con terrazas a la francesa como Le Wagram, en Cours Grand Val. Y una citadelle llena de pintorescos restaurantes especializados como el Bilvoq(langosta) Otro de los atractivos naturales de Córcega son las Calanques de Piana rocas de granito rojo, enormes y con formas extrañas, un capricho de la naturaleza, declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO, situadas entre Piana y Porto.

El turismo de la isla es una de sus principales fuentes de ingreso por lo que ofrece variadas opciones como por ejemplo las excursiones en barco hasta Girolata, pueblo de pescadores de difícil acceso, al que solo se arriba si es por mar, y hasta la cuidadísima reserva natural de Scandola.

Clima

La isla tiene un clima mediterráneo, con veranos calurosos y secos e inviernos suaves y lluviosos, ideal para tomarse unas vacaciones en cualquier época del año.

Entorno Natural

Vegetación

La vegetación natural la formaban bosques mediterráneos, masas forestales, y arbustos. Predomina la vegetación esclerófila perennifolia, sobre todo encinas (Quercus ilex) y alcornoques (Quercus suber). Las montañas son mucho más frescas y húmedas.

Ríos

Córcega tiene un gran número de ríos y afluentes. Se originan en buena medida en los lagos y montañas de la zona interior, formando rápidos y cascadas. Los ríos, junto con sus afluentes, son los siguientes:

  • Golo
  • Calasima
  • Asco
  • Tartagine
  • Casaluna
  • Tavignano
  • Restonica
  • Vecchio
  • Manganello
  • Fium Orbo
  • Travo
  • Rizzanese
  • Taravo
  • Gravona
  • Prunelli
  • Liamine
  • Fiume Grosso
  • Cruzzini
  • Porto
  • Fango

Idiomas

Los idiomas oficiales son el Corso y el Francés

Turismo

La verdadera riqueza turística de Córcega, está en su patrimonio natural. Con sus reservas naturales, algunas de las cuales, declaradas patrimonio mundial por la UNESCO: el parque marino internacional y el parque natural regional, situado entre Calvi y Porto-Vecchio.

Al contrario de otras islas mediterráneas, Córcega mantiene casi intacta su bella costa y un interior marcado por cadenas montañosas.

Lo primordial sigue siendo la conservación del medio ambiente, y, de hecho, la isla cuenta con pocos hoteles de pequeña capacidad y la animación nocturna es corta y limitada. Los corsos la prefieren así, y la isla es un lugar fantástico para descansar y relajarse.

Otros atractivos

Otra de las bellezas de Córcega son sus 360 pueblos, y todos, merecen ser visitados. Ajaccio, patria de Napoleón, se levanta alrededor de una bahía magnífica. Sus cafés, restaurantes, terrazas, su puerto le dan la vida.

Bonifacio, antiguo puerto natural con innumerables historias bélicas a sus espaldas, está rodeada de murallas. Uno de los atractivos son las escaleras que permiten bajar a la base del acantilado dónde está construida la ciudad, además desde arriba se ve con claridad Cerdeña, que se encuentra a tan sólo 12 Kilómetros. Calvi, Porto, Bastia y su viejo puerto, son otros de los lugares que además de poseer interesantes cascos antiguos, son atractivas para el paseante.

Antes de llegar a Bonifacio esperan curvas y sorpresas. Por el camino de la costa no puede perderse la playa de Cupabbia. Es probable que allí su única compañía sea la de un rebaño de vacas.

También encontrará pueblos típicos de Córcega, de esos que parecen colgados de la montaña, como Olmeto, en cuyos cafés con hogar, cartas, periódicos atrasados y perro manso, el tiempo se ralentiza. Sartène (interior) y Propriano (costa) son agradables, pero nada como la playa de Roccapina.

Bonifacio, plato estrella del menú corso. El pueblo se divide en puerto, alargado y turístico, y vielle ville (ciudad vieja), levantada en lo alto de unos riscos limados por el viento y el tiempo cuya vista es alucinante. Vale la pena visitar el cementerio marino, pasear por la muralla, los miradores, el casco antiguo... A dos pasos está el golf de Sperone, la preservación del glamour.

Una vez en Bonifacio, no está de más subir a un barco y acceder a las islas Lavezzi, una reserva natural protegida cuya única construcción es un faro. Agua turquesa, playas de estilo Seychelles y rocas. Nada más. Y nada menos. Otras playas recomendables en la zona son Rondinara, Santa Giulia y Palombaggia, que está ya en Porto Vecchio. Un paraíso de pinos, trasluces y arena fina.

Desde Porto Vecchio hasta Bastia es fácil. Hay que seguir la carretera principal en línea recta. De camino, si usted es fan de las ostras, hará bien en detenerse a degustar las de L'Etang de Diana, las de extracción natural son exquisitas. Ya las cataban los emperadores romanos. Si Ajaccio mira a Francia, Bastia lo hace a Italia. Su arquitectura genovesa, el entramado de las calles, hacen de la capital de la Haute Corse un enclave único. La rivalidad entre las dos capitales se entiende al llegar a Bastia. Ésta es más genuina, menos ostentosa

La céntrica Place Saint Nicolas es un espacio multiusos: terrazas, parque infantil, punto de encuentro y, los domingos por la mañana, es fundamental no perderse el Marché aux Puces, con gran presencia de anticuarios.

El Vieux Port es el puerto más genuino de Córcega. El conjunto de veleros, cafés, pescadores jubilados, campanario y las diferentes tonalidades de los edificios crean la postal más vendida.

Al otro lado del puerto se levanta la Citadelle, ciudadela típicamente genovesa. Desde sus murallas, los días de viento se distinguen las islas toscanas: Elba, Pianosa y Capraia.

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