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Creciente de Valmaseda

Creciente de Valmaseda
Información sobre la plantilla
Conde valmaseda 2.jpg
Campañas ofensivas de exterminio del Ejército Español en Cuba
Fecha:1869 a 1870
Descripción:
Perseguía liquidar definitivamente la insurrección en el departamento Oriental
Consecuencias:
Provocó miles de bajas pero sirvió de escuela a los jefes del Ejército Libertador y los obligó a emplear métodos y procedimientos combativos novedosos y efectivos.
Ejecutores o responsables del hecho:
Ejército Español

Creciente de Valmaseda. Conjunto de campañas ofensivas de exterminio libradas por unidades regulares del Ejército Español de operaciones en Cuba, voluntarios y guerrilleros en el territorio del Departamento Oriental de Cuba, bajo el mando del general Blas Villate de la Hera, conde de Valmaseda, entre los meses de abril de 1869 y diciembre de 1870.

Objetivos

El objetivo principal de estas campañas consistió en liquidar definitivamente la insurrección en el departamento Oriental. El conde de Valmaseda se caracterizó por conducir las acciones militares con singular maestría, actividad y eficiencia, pero también con extrema crueldad.

Progreso

A pesar del quebranto que produjera entre las tropas independentistas cubanas, estas lograron resistir y posteriormente pasaron a la contraofensiva. Después de derrotar a las tropas del mayor general Donato Mármol, en El Saladillo, del 8 al 11 de enero de 1869, Valmaseda encontró abiertas las puertas de Bayamo (capital de la República en Armas), a la cual entró siete días después para encontrar solo cenizas. Allí desplegó su puesto de mando para continuar sus operaciones en el levantamiento del cerco a Manzanillo y la captura de los poblados del valle del Cauto.

Campaña de “pacificación”

El 4 de abril, después de emitir su proclama de devastación y muerte, Valmaseda inició una campaña de “pacificación” en las jurisdicciones de Bayamo, Manzanillo y Jiguaní, en cooperación con el gobernador de Santiago de Cuba, general La Torre, que a su vez actuaba en la suya. Esa campaña, seguida por otras dos de corte similar, fueron bautizadas por los cubanos como Creciente de Valmaseda.

Táctica

La idea general de la operación consistió en desalojar a los insurrectos del sur oriental —Bayamo, Manzanillo, Jiguaní y Santiago—, para pasar posteriormente hacia el norte, y por último empujarlos de este a oeste: Holguín, Las Tunas, Camagüey y consumar allí su total aniquilamiento. Para el logro de estos objetivos, Valmaseda ordenó fortificar y guarnecer los poblados, caseríos, ingenios y cafetales que le servirían como bases de apoyo a sus tropas y para mantener las líneas de comunicaciones. Más tarde, concentró sus esfuerzos en las jurisdicciones de Bayamo y Manzanillo, las que dividió en distritos que pudieran ser recorridos en 10 ó 12 días, actuando con columnas en composición de uno a tres batallones de 50 a 100 jinetes cada una, para realizar acciones de búsqueda y aniquilamiento.

Con esta táctica, Valmaseda forzó a los jefes mambises Modesto Díaz, Luis Marcano, Manuel Calvar, Bartolomé Masó, Santiesteban y otros, a fraccionarse en pequeñas guerrillas y refugiarse en los sectores montañosos. En el segundo trimestre de 1870, apremiado por el nuevo capitán general, Antonio Fernández Caballero de Rodas, Valmaseda pasó a la jurisdicción de Holguín, pero no logró mayores éxitos. A fines de año declaró pacificado Oriente, pero las acciones de los generales Modesto Díaz en Bayamo y Máximo Gómez en Jiguaní, y el asalto de este último a La Socapa a la vista de la capital departamental, el 18 de diciembre de 1870, demostraron que la revolución vivía y estaba pujante.

Consecuencias

La Creciente de Valmaseda fue una prueba de fuego para los jefes de las tropas cubanas y su Arte Militar. Provocó miles de bajas y presentaciones en el campo insurrecto, pero también sirvió de escuela a los jefes del Ejército Libertador y los obligó a emplear métodos y procedimientos combativos novedosos y efectivos.

Vease también

Fuentes