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Expedición del yate Granma

Expedición del Granma
Información sobre la plantilla
Yate granma.jpg
Fecha:25 de noviembre de 19562 de diciembre de 1956
Descripción:
Expedición organizada y dirigida por el Movimiento 26 de Julio con el objetivo de enviar un grupo de hombres a Cuba que comenzaran la lucha guerrillera en las montañas de Oriente contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Líderes:
Fidel Castro Ruz
Organizaciones involucradas:
Movimiento 26 de Julio

Expedición del Granma. La expedición fue organizada desde México por el Movimiento 26 de Julio y el líder máximo de esa organización, Fidel Castro Ruz, con el objetivo de llevar un grupo de hombres entrenados militarmente que comenzara la lucha armada en las montañas de Oriente contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Para llevarla a cabo se adquirió el pequeño yate Granma de poco más de 13 metros de eslora y 4.76 metros de manga, en el cual embarcaron 82 expedicionarios con su equipo. Tras una azarosa travesía desembarcaron el 2 de diciembre en tierra cubana en un terreno cenagoso que les hizo muy difícil el alijo.

Vigilados por la aviación y perseguidos por tropas del Ejército, los expedicionarios fueron sorprendidos en Alegría de Pío, donde habían acampado, y dispersados. Sólo una veintena de hombres, encabezados por el líder de la expedición Fidel Castro, logró el objetivo de establecer un grupo guerrillero en las montañas que sería el núcleo del futuro Ejército Rebelde.

Organización

Tras el fracaso del asalto al Cuartel Moncada, Fidel Castro y sus compañeros supervivientes fueron condenados a varios años de prisión. Sin embargo, la presión popular hizo que tras veintidós meses presos en Isla de Pinos, fuesen amnistiados. Fidel se tuvo que exiliar en México desde donde se propuso llevar a Cuba una expedición armada para combatir la dictadura de Fulgencio Batista.

Los futuros expedicionarios se nuclearon alrededor de Fidel y comenzaron a recibir instrucción militar. Las armas se consiguieron a través del mexicano Antonio del Conde “El Cuate” y la instrucción militar quedó a cargo del veterano comandante de la Guerra Civil Española, Alberto Bayo.

El yate Granma

Para la travesía se necesitaba una embarcación que soportara toda la carga que se necesitaba trasladar a la isla por lo que se le dio la orden a Antonio del Conde de comprar un navío que cumpliera con esos requerimientos.

Antonio compró el yate Granma construido en 1943, hecho de madera y motor de aceite con una sola cubierta, sin mástil, proa inclinada y popa recta. La embarcación estaba matriculada en el puerto de Tuxpan, con el objetivo de realizar navegación de altura y emplearse como embarcación de recreo.

Fidel inspeccionó el yate y decidió utilizarlo en la expedición.

Travesía

Pasados unos minutos de la primera hora del 25 de noviembre de 1956, bajo lluvia y con las luces apagadas el yate comenzó a navegar por las aguas del río Tuxpan. Debía burlar la vigilancia del faro y del puesto naval de la marina mexicana existente en la salida al mar abierto. Ya allí, comenzaron los vientos fuertes y el batir de las olas, originando bandazos en la embarcación. De los 82 expedicionarios muy pocos tenían experiencia marinera por lo que se marearon y fueron afectados por el oleaje. Ernesto Guevara, quien iba como médico de la expedición describió la situación que imperaba en el yate:

“(…) el barco presentaba un aspecto ridículamente trágico: hombres con la angustia reflejada en el rostro, agarrándose el estómago. Unos con la cabeza metida dentro de un cubo y otros tumbados en las más extrañas posiciones, inmóviles y con las ropas sucias por el vómito (…)”[1]

Alejados de la costa mexicanas y burlando la guardia fronteriza, encendieron las luces y cantaron con el Himno Nacional de Cuba, la Marcha del 26 de Julio y concluyeron pronunciando consignas revolucionarias. Fidel ordenó armar a varios, por si los guardafronteras mexicanos trataban de detenerlos. Entre el 25 y el 27 de noviembre los expedicionarios navegaron por el Golfo de México.

En la madrugada del 28 se adentraron en el Mar Caribe y el 29 por la madrugada se ordenó prepararse para el combate, pues se acercaban dos naves sospechosas; sin embargo, eran dos pesqueros que siguieron de largo. Durante el 30 de noviembre, el yate mantuvo el rumbo hacia la Isla; ese día la radio del Granma captó las noticias en las que se hablaba del levantamiento en Santiago de Cuba.

Había fallado una de las premisas fundamentales del plan táctico que era la simultaneidad del alzamiento en Santiago de Cuba con el desembarco para distraer las fuerzas de la dictadura. Batista tenía información de la salida del yate y su propósito y los mandos militares habían circulado la descripción del barco, con instrucciones para su captura. En horas de la madrugada del 1 de diciembre y cuando Roberto Roque miraba el horizonte, una fuerte ola sacudió la embarcación y este fue lanzado al mar. Fidel ordenó detener la marcha para rescatarlo. El mal tiempo y la noche cerrada impedían encontrarlo. Muchos ya lo creían ahogado y pensaban que nada quedaba por hacer; sin embargo, Fidel ordenó continuar la búsqueda hasta que lograron rescatarlo.

Una hora más tarde divisaron las luces del faro de Cabo Cruz. Enfilaron por el canal de Niquero hasta llegar a las boyas, que no coincidían con los datos de la carta náutica. Esto les hizo duda de dónde se encontraban, disminuyeron la velocidad y cambiaron el rumbo. Fidel decidió entonces dirigirse a la costa para desembarcar, y en la tarde del primero de diciembre informó a todos que lo harían de un momento a otro en un punto cercano de Niquero, al sur de Oriente. También dio a conocer la estructura militar que asumirían.

Desembarco

En una punta de mangle nombrada Los Cayuelos, a dos kilómetros de la playa Las Coloradas — que es donde planeaban desembarcar— encalló el Granma, lo cual obligó a adelantar el desembarco. Eran las 06:50 horas del 2 de diciembre de 1956. Los expedicionarios utilizaron el bote auxiliar para transportar a tierra el armamento y demás materiales de guerra, pero fue tanto el peso que la pequeña se hundió. Cada cual debió cargar lo suyo. Faltando ya sólo por bajar el pelotón de retaguardia, pasaron cerca del yate una lancha de cabotaje y un barco arenero. Se hizo más urgente el abandono del Granma y por carecer este de petróleo, no pudo escapar hacia Caimán Brac, como era la idea de Fidel.

Los expedicionarios se introdujeron en la ciénaga, de la que les costó varias horas salir. Durante la marcha abandonaron la mayor parte del equipamiento[2]. Aunque la aviación los sobrevoló el mangle los mantuvo ocultos de la vista de los pilotos. El 5 de diciembre en horas de la madrugada acamparon en un pequeño cayo de monte al costado de un cañaveral conocido por Alegría de Pío. Aunque el lugar era malo para acampar la fatiga les obligó a detenerse y correr el riesgo.

Combate de Alegría de Pío

Allí fueron sorprendidos por el ejército que andaba en su búsqueda. Atacados desde varias direcciones y rota la cadena de mando los expedicionarios se retiraron como pudieron en diferentes direcciones formando pequeños grupos.

Veintiún expedicionarios, ayudados por los campesinos de la Sierra Maestra organizados por Celia Sánchez Manduley lograron romper el cerco y reagruparse para constituir el núcleo del futuro Ejército Rebelde; un número igual murió – una pequeña parte en combate con el ejército – y la mayor parte asesinados luego de ser capturados; diecinueve lograron romper el cerco y salir de la zona, algunos se incorporaron posteriormente a la lucha en las montañas; y el resto fue hecho prisionero y enviado a prisión, donde permaneció hasta el final de la guerra.

Referencias

  1. Guevara de la Serna, Ernesto. Una revolución que comienza. Periódico Revolución 9 de julio de 1959
  2. Guevara de la Serna, Ernesto. Alegría de Pío. Revista Verde Olivo. 26 de febrero de 1961

Fuentes

  • Guevara de la Serna, Ernesto. Pasajes de la guerra revolucionaria. Cuba 1956 – 1959. Edición anotada. Editorial Política. La Habana. 2004. Tercera Edición. Quinta reimpresión. ISBN-959-01-0400-2