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Félix Lugerio Pena Díaz

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Félix Pena
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Félix Pena Díaz
Comandante
NombreFélix Lugerio Pena Díaz
Años de servicio19571959
LealtadEjército Rebelde
UnidadColumna 1 José Martí
Columna 6 Frank País
Columna 8 Antonio López Fernández
Participó enGuerra de Liberación de Cuba (1956 – 1958)

Nacimiento26 de marzo de 1930
Santiago de Cuba, Oriente, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento14 de abril de 1959
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteSuicidio
PadresJuan Pena Pupo
Elena Díaz Burgos

Félix Lugerio Pena Díaz. Combatiente revolucionario cubano, miembro del Movimiento 26 de Julio y comandante del Ejército Rebelde.

Se opuso al golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 y militó en varias organizaciones revolucionarias hasta finalmente integrarse al Movimiento 26 de Julio bajo la dirección de Frank País García. Participó en el alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, y en marzo subió a la Sierra Maestra con grado de teniente como parte del primer refuerzo importante en hombres y armas que recibió el Ejército Rebelde desde el llano.

Durante la Guerra de Liberación peleó bajo las órdenes de Fidel Castro en el I Frente José Martí y fue luego fundador del II Frente Oriental Frank País García, donde alcanzó el grado de comandante sirviendo bajo el mando de Raúl Castro. Al terminar la guerra desempeñó varias funciones en el Ejército Rebelde hasta que en abril de 1959 decidió poner fin a su propia vida.

Síntesis biográfica

Nació en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 1930. Sus padres fueron Juan Pena Pupo y Elena Díaz Burgos. Creció en un hogar humilde, donde era el más pequeño de 13 hermanos. A pesar de las penurias económicas de la familia, recibió una educación escolar estable, enriquecida con ejemplos de civismo en el hogar paterno; con el apoyo y aliento familiar terminó sus estudios primarios en la escuela pública.

Matriculó en la Escuela Profesional de Comercio de Oriente, durante el curso escolar 1948 -1949, época en que se acentuaba la lucha estudiantil en Santiago de Cuba contra el gobierno de Carlos Prío Socarrás por el reconocimiento oficial de la Universidad de Oriente y la construcción del edificio del Instituto de Segunda Enseñanza.

Se incorporó a la lucha y participó en la toma del Instituto, llamado el Viejo Caserón, lugar donde se produjo su primer choque con las fuerzas de orden público, cuando estas intentaron desalojar a los estudiantes que habían ocupado el recinto.

Trayectoria revolucionaria

Militaba en la Juventud Ortodoxa cuando se produjo el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que llevó al poder al general Fulgencio Batista. Pena participó entonces en las demostraciones de repudio se presentó en el parque Céspedes de Santiago de Cuba y en la Plaza de Marte junto con otros muchos santiagueros para esperar las armas prometidas por el jefe del Regimiento No 1, coronel Álvarez Margolles quien se había opuesto al golpe militar. Desde ese momento se convirtió en un decidido enemigo de la dictadura y escribió el manifiesto “En píe contra el tirano”, donde insertaba pensamientos de José Martí y convocaba a la lucha contra la dictadura.

Participó en la constitución del Directorio Estudiantil Revolucionario de Santiago de Cuba en abril de 1952 y en la Escuela de Comercio, el 14 de mayo, juró la Constitución del 40 y rompió los Estatutos Constitucionales, impuestos por la dictadura. Junto a Renato Guitart Rosell, Frank País, Pepito Tey y a otros jóvenes, ingresó en las filas de Acción Libertadora y luego en el Movimiento Nacional Revolucionario. Después del asalto al Cuartel Moncada redactó junto a Frank País el manifiesto “Asesinato”, que denunciaba los crímenes cometidos por el ejército contra los asaltantes. Junto a Frank fundó también Acción Revolucionaria Oriental (ARO)[1] y más tarde Acción Nacional Revolucionaria.

No obstante haber abrazado la lucha armada, se dio a la tarea de buscar mayor incorporación a las acciones y el 8 de mayo de 1953, fundó el Bloque Estudiantil Martiano y fue asiduo colaborador de la revista Mercurio, órgano oficial de esta organización. Con su exhortación a la unidad de todos los centros de segunda enseñanza y el trabajo y proselitismo desarrollado por esta organización, logró la participación masiva de aquel estudiantado heterogéneo que agrupaba, junto a los más combativos, otros elementos indecisos y conservadores. Estos mismos jóvenes formados en la lucha integraron el segundo escalón del Movimiento 26 de Julio al organizarse, años después, las Brigadas Juveniles de Acción y Sabotaje, comandadas por él mismo.

Fue detenido el 26 de mayo de 1954 junto a José Lupiánez, Resides Almenares y Raúl Rodríguez: se les ocupó dinamita, varios rolos de mecha, fulminantes, un fusil, balas y literatura subversiva. Fue puesto en libertad el 17 de agosto del propio año y a partir de su excarcelación, la persecución se hizo más violenta.

Partió para la capital y se reunió con el dirigente estudiantil Álvaro Barba Machado, el profesor universitario Rafael García Bárcenas, José Antonio Echeverría Bianchi, Faure Chomón Mediavilla, José Wesbroock Rosales y otros líderes universitarios, con quienes estableció un fuerte lazo solidario de acción. Regresó a Santiago de Cuba y lo volvieron a detener junto a Eduardo Yasells Ferrer y otros dirigentes estudiantiles; pero salió absuelto el 19 de noviembre de 1954.

Participó en actos de repudio, manifestaciones, asaltos a juntas electorales durante las elecciones del 1 de noviembre de 1954, atentados dinamiteros y entrenamientos de tiro, a la vez que constituyó distintas células en los centros de segunda enseñanza. El 28 de enero de 1955 organizó una manifestación en Santiago de Cuba que coincidió con el desfile de las antorchas en La Habana. Se produjeron varios encuentros con la fuerza pública y fue detenido junto a un numeroso grupo de estudiantes.

En su doble responsabilidad de líder estudiantil y combatiente clandestino volvió a La Habana: hizo contacto con los dirigentes de la FEU, del Frente Cívico de Mujeres Martianas y de los centros de segunda enseñanza; recopiló armas y granadas, algunas entregadas por José Antonio Echeverría y Faure Chomón; multiplicó su actividad revolucionaria y participó en dos entrevistas con Fidel Castro en ocasión de la amnistía de los presos políticos el 15 de mayo de 1955. Organizó el Bloque de Juventudes Independientes, que días después pasó a llamarse Bloque de Juventudes Oposicionistas, en el cual se integraron militantes de la Juventud Ortodoxa, la Juventud Auténtica y la Juventud Socialista Popular.

Una vez más, fue detenido por los sucesos del 27 de noviembre de 1955. Entonces Ñico López con la anuencia de Frank decidió nombrarlo jefe de las Brigadas Juveniles de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio.

Guerra de Liberación

Tomó parte activa en el alzamiento de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956. Con la responsabilidad y disciplina que lo caracterizaban, entregó las escasas armas existentes a los grupos de acción. Ese día, armado sólo con una pistola que le entregara Frank y con algunas granadas facilitadas por otro compañero, cumplió junto a sus hombres la orden impartida por el Movimiento.

Ante el momentáneo fracaso pasó a la clandestinidad; realizó diversas acciones de sabotaje, atentados dinamiteros, desarme de elementos de la dictadura, tomó la estación de radio CMKR y continuó la ingente labor de reorganizar los grupos. Algunos amigos intentaron sacarlo del país ante la amenaza de muerte que pendía sobre él, pero se negó rotundamente.

I Frente Oriental

Fue seleccionado entre los primeros combatientes enviados por Frank para la Sierra Maestra, con la finalidad de reforzar el pequeño grupo del Granma, que comandado por Fidel había establecido un núcleo guerrillero en las montañas del sur de Oriente[2]. El 3 de marzo de 1957 llegó al campamento conocido por El Marabuzal y el día 24 del propio mes se encontró con el jefe de la guerrilla. Fidel le ratificó el grado de teniente que le había otorgado la dirección del llano y lo nombró jefe de escuadra en el pelotón del entonces capitán Juan Almeida Bosque.

Participó en el combate de El Uvero en el cual fue herido de bala en una rodilla[3]. Al reincorporarse a la Columna 1 José Martí, pasó al pelotón del entonces capitán Raúl Castro Ruz y participó en los combates de Palma Mocha, Jibaro, El Salto, Chapala y Pino del Agua II.

II Frente Oriental

El 27 de febrero de 1958, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, le asignó la misión de abrir el Segundo Frente al recién ascendido comandante Raúl Castro. Se organizó presurosamente la Columna No 6 Frank País, la cual quedó constituida por 67 veteranos guerrilleros. Pena estuvo entre los primeros seleccionados, fue ascendido al grado de capitán y nombrado jefe del pelotón de vanguardia.

A las 3:30 de la tarde del 1 de marzo, recibió la orden de partida e inició la marcha desde el lugar conocido por la Pata de la Mesa, donde radicaba la comandancia de Ernesto Guevara de la Serna. Junto a Raúl efectuó el cruce al Segundo Frente, el cual quedó abierto oficialmente el 11 de marzo, en Piloto del Medio.

El 13 de marzo, Pena participó en la toma del poblado de Paraíso y en la detención de un grupo de alzados no autorizados por el Movimiento, que mantenían en pánico a la población. Félix acompañó al jefe del frente, comandante Raúl Castro en su extenso recorrido por la zona y en la frustrada operación La Niña.

De regresó a Santa Catalina, llegó la noticia de la muerte en el combate de Imías del capitán Ciro Frías Cabrera, jefe de la compañía E que operaba al este de Guantánamo. El día 9, Raúl Castro le impuso de su nueva misión y lo envió para sustituir a Ciro Frías, caído en las acciones de apoyo a la huelga del 9 de abril.

La labor desplegada por Félix Pena estuvo dirigida, inicialmente, a la reestructuración del mando, la creación de un sistema de defensa por medio de avanzadas que pudieran asestarle significativos golpes al enemigo y pasar con posterioridad a operaciones de mayor envergadura. Bajo su dirección se desarrolló un intenso trabajo político con la tropa y los habitantes de la región. Estimuló la organización de asociaciones campesinas, impulsó la atención médico-sanitaria en los poblados, puso especial énfasis en la incorporación de maestros y la apertura de un gran número de escuelas, tareas todas por las que mereció especial felicitación del comandante Raúl Castro. Por decreto del jefe del II Frente, el 3 de septiembre de 1958, fue ascendido a comandante y designado jefe de la recién constituida Columna 8 Antonio López Fernández (luego columna 18).

Entre las principales acciones libradas exitosamente durante los últimos meses de campaña, tuvo singular importancia para el frente la emboscada organizada y dirigida por Pena, el 4 de noviembre en Guamá, en la cual sus tropas causaron 45 bajas al enemigo y obtuvieron cerca de 50 armas de guerra con las que se fortaleció notablemente el poderío de la columna. Diez días después se produjo la importante victoria obtenida por las Columnas 18 y 6 Juan Manuel Ameijeiras en la toma de Imías, con un saldo de más de cien bajas enemigas, entre muertos, heridos y prisioneros, incluido su capitán y la ocupación de gran cantidad de armas y municiones.

Revolución en el poder

Luego de la huida de Fulgencio Batista en la madrugada del 1 de enero de 1959 las fuerzas bajo su mando entraron en la ciudad de Guantánamo, junto con las columnas 6 y 20, que comandaban Efigenio Ameijeiras Delgado y Demetrio Montseny Villa, respectivamente. Luego entraría triunfalmente en Santiago de Cuba al mando de su columna, el día 3 de enero instalando la jefatura en las inconclusas construcciones del hospital provincial. Fue designado jefe del Batallón Frank País y comenzó a trabajar por la consolidación de la Revolución en el poder.

Fungió como presidente del tribunal que juzgó a los pilotos por los crímenes cometidos contra la población y según algunos criterios fue desacertado en la imposición de las condenas. En ello influyó su falta de experiencia en estos procederes. Por este motivo fue trasladado a La Habana con el objetivo de recibir instrucciones.

Muerte

La desfavorable opinión pública sobre los resultados de los juicios a los pilotos y su actuación como presidente del tribunal militar lo llevaron a un estado tal que terminó atentando contra su propia vida el 14 de abril de 1959. Antes de morir dejó una sencilla nota donde expresaba sus motivos:

“Esta actitud que asumo es motivada por asuntos personales, por lo que en manera alguna debe inmiscuirse a la política. Félix Pena”

Gran conmoción causó la muerte del combatiente guerrillero en todos los sectores de la población. Se le rindieron honores militares y el pueblo santiaguero se volcó para acompañar su sepelio hasta en el cementerio Santa Ifigenia.

Referencias

  1. Mencia, Mario. La Prisión Fecunda. Editora Política. La Habana. Cuba. 1980
  2. Guevara de la Serna, Ernesto. El refuerzo. Verde Olivo. 13 de agosto de 1961
  3. Guevara de la Serna, Ernesto. El combate de El Uvero. Verde Olivo. 4 de febrero de 1962

Fuentes

  • Colectivo de autores. Hijos de su tiempo, Columna No. 18 “Antonio López Fernández”, Editorial Verde Olivo, 2007.
  • Guevara de la Serna, Ernesto. Pasajes de la guerra revolucionaria. Cuba 1956 – 1959. Edición anotada. Editorial Política. La Habana. 2004. Tercera Edición. Quinta reimpresión. ISBN-959-01-0400-2
  • Museo Comandancia Columna No. 18 “Antonio López Fernández”, Puriales de Caujerí, San Antonio del Sur, Guantánamo.