Federico Rubio y Galí
Federico Rubio y Galí | |
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Retrato de Federico Rubio Gali por el pintor Alejandro Cabeza 2016. Colección Real Academia Nacional de Medicina de Madrid.[1] | |
| Fecha de nacimiento | 30 de agosto de 1827 |
| Lugar de nacimiento | El Puerto de Santa María, Cádiz, |
| Fecha de fallecimiento | 31 de agosto de 1902 |
| Lugar de fallecimiento | Madrid, |
| Residencia | Sevilla, Madrid |
| Nacionalidad | Española |
| Campo | Cirugía, Urología, Ginecología y Política |
| Instituciones | Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla, Instituto de Terapéutica Operatoria. |
| Alma máter | Facultad de Medicina de Cádiz |
| Estudiantes destacados | Rafael Ariza, Enrique Suénder |
| Conocido por | Introducción de la antisepsia en España, fundación del Instituto Rubio y la Escuela de Enfermería. |
| Sociedades | Sociedad Antropológica de Sevilla, Academia de Medicina |
| Premios destacados | Príncipe de la Cirugía (Reconocimiento unánime) |
| Influenciado por | William Fergusson, Alfred Velpeau, Federico de Castro |
| Influyó en | Modernización de la cirugía española y la enfermería profesional |
Federico Rubio y Galí. Médico, cirujano y político español. Considerado el príncipe de la cirugía y la urología en la Sevilla del siglo XIX.
Sumario
Síntesis Biográfica
Nació en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María (Cádiz),[2] España, el 30 de agosto de 1827. Estudió medicina en la Facultad de Cádiz, donde obtuvo el título de licenciado en 1850. Tuvo entre sus maestros a Manuel José de Porto y a José de Gardoqui, en unos años en los que había comenzado ya a declinar la importante escuela anatomoclínica gaditana, encabezada durante las décadas anteriores por Francisco Javier Laso de la Vega. Fue un alumno brillante, que ganó la plaza de ayudante disector en 1845 e incluso publicó un Manual de Clínica Quirúrgica (1849) antes de graduarse.[3]
Etapas importantes de su vida
Terminados sus estudios se asentó en Sevilla, ciudad en la que no tardó en adquirir un gran prestigio como cirujano. Al mismo tiempo se relacionó con sus ambientes intelectuales y políticos más progresistas. Desde el punto de vista filosófico, resultó principalmente influido por Federico de Castro Fernández, discípulo del krausista Julián Sanz del Río y catedrático de metafísica de la Universidad de Sevilla.[4] Dicho influjo se refleja en El libro chico (1863), folleto que Rubio dedicó a resumir sus ideas filosóficas y psicológicas, que desarrolló después en un volumen de casi trescientas páginas, titulado El Ferrando (1864), publicado para defenderse de una crítica adversa.
Como político
Seguidor de ideas políticas radicales desde su época de estudiante, se adhirió al republicanismo federal de Francisco Pi y Margall a partir de la revolución de 1854. Las medidas represivas de los gobiernos derechistas le obligaron a ausentarse de España en 1860 y 1864. Supo, sin embargo, convertir su exilio político en ocasión de completar su formación científica. En la primera de las fechas citadas, trabajó en Londres como cirujano junto a William Fergusson. En la segunda, tras una breve temporada en Montpellier, residió en París, donde completó su preparación quirúrgica en los servicios hospitalarios de figuras como Alfred Velpeau, Pierre Paul Broca y Auguste Nelaton. También asistió allí a los cursos de microscopia del venezolano Eloy Carlos Ordóñez, discípulo de Charles Robin, que fue asimismo maestro de Aureliano Maestre de San Juan.
Labor desempeñada
La revolución de 1868 favoreció, tras su regreso a Sevilla, el desarrollo de sus proyectos científicos y políticos. A petición suya, la junta revolucionaria local fundó, en octubre de dicho año, la Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla, que fue la primera en España que contó con cátedras destinadas a las especialidades y a disciplinas básicas como la histología. Rubio se encargó en ella de la enseñanza de la clínica quirúrgica.
Por otra parte, fue elegido, en enero de 1869, para representar a Sevilla en las Cortes constituyentes, como cabeza de la candidatura republicana. Volvió a ser elegido diputado en 1871 y, al año siguiente, senador. La República lo nombró en 1873 embajador en Londres pero, como el Gobierno británico no llegó a reconocer al nuevo régimen español, volvió a aprovechar su estancia allí desde el punto de vista científico. También realizó el mismo año un viaje a los Estados Unidos, donde visitó las principales instituciones de Nueva York, Filadelfia y Chicago relacionadas con la cirugía.
A su regreso fijó su residencia en Madrid, adonde prácticamente se había trasladado desde comienzos de 1870. Lo mismo que en Sevilla, consiguió un gran éxito profesional como cirujano. Apartado de la política activa a partir de 1875, continuó, sin embargo, relacionado con los ambientes intelectuales más abiertos, en especial con el que rodeaba a Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza.
Su actividad científica
Desarrolló una gran labor en la formación de graduados, convirtiéndose, sobre todo, en el auténtico núcleo de cristalización en España del moderno especialismo quirúrgico, gracias a figuras como Rafael Ariza, Enrique Suénder, etc. Su actividad científica se difundió, primero, gracias a sus Reseñas anuales (1881-1885) y, a partir de 1899, a través de la Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas.
En 1896 el Instituto se trasladó desde sus locales en el Hospital de la Princesa a un edificio de nueva planta construido en la Moncloa con fondos procedentes, en su mayor parte, de una suscripción pública. El año anterior, Rubio había fundado en su seno la Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría, que inició la moderna enfermería en España. Aparte de su papel de promotor de instituciones renovadoras, es de subrayar la importancia de la labor de Federico Rubio como cirujano práctico. Fue la más brillante de las figuras que, a lo largo del período 1860-1880, introdujeron en España las arriesgadas intervenciones que permitió la revolución quirúrgica.[5] En 1860 practicó su primera ovariotomía, dos años después de que iniciara su serie Thomas Spencer Wells; en 1861, su primera histerectomía; en 1874, su primera nefrectomía; y en 1878, la primera extirpación total de la laringe, cinco años después de la efectuada por Theodor Billroth.
Hay que destacar, que Rubio fue uno de los primeros médicos que llegó a formular de modo preciso lo que hoy llamamos patología social, principalmente en su discurso La Socio-patología (1890), así como en el libro titulado La Felicidad. Primeros ensayos de patología y de terapéutica social (1894), que publicó firmado con el seudónimo de Doctor Ruderico.[6]
El Instituto Rubio y la modernización quirúrgica
A su regreso a Madrid, Federico Rubio y Galí impulsó una de las obras más ambiciosas de la medicina española: el Instituto de Terapéutica Operatoria. Este centro no solo fue un hospital, sino una auténtica escuela de postgraduados donde se fraguaron las especialidades modernas. Bajo su dirección, el Instituto se convirtió en el primer centro del país en aplicar de forma sistemática las técnicas de antisepsia y asepsia, transformando la cirugía de una práctica de riesgo en una disciplina científica segura.[7]
Su labor no se limitó a la técnica pura; Rubio entendía la medicina como un servicio social. En el Instituto se impartían lecciones clínicas abiertas, fomentando un espíritu de especialización que dio lugar a pioneros en urología, ginecología y otorrinolaringología. Además, su visión vanguardista le llevó a fundar la Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría, dotando por primera vez a España de personal sanitario instruido bajo criterios técnicos y científicos, elevando la dignidad de la profesión de enfermería al nivel de las grandes naciones europeas.[9]
Muerte
Federico Rubio y Galí falleció en su residencia de Madrid el 31 de agosto de 1902. Su muerte causó una profunda conmoción en los círculos científicos y sociales de la España de la Restauración, ya que Rubio no solo era considerado el cirujano más prestigioso del país, sino también un referente ético y un pionero de la modernización médica.[11] En sus últimos años, a pesar de una salud debilitada, se mantuvo volcado en la consolidación de su gran obra, el Instituto de Terapéutica Operatoria, contando con el reconocimiento unánime de sus colegas y de las instituciones del Estado.
Su entierro fue una manifestación multitudinaria de duelo nacional. El cortejo fúnebre fue acompañado por destacadas personalidades de la política, la ciencia y la cultura, así como por una gran cantidad de ciudadanos humildes a quienes el doctor había atendido de forma gratuita a lo largo de su carrera. Sus restos descansan en un panteón en el cementerio de San Justo, en Madrid.[12] Con su desaparición, España perdía no solo a un maestro de la cirugía y un introductor de las técnicas antisépticas de Lister, sino también a un hombre de profundos ideales democráticos y una figura clave en la creación de la enfermería moderna en el país.[13]
La relevancia de su figura continúa siendo objeto de homenaje institucional. Recientemente, la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid dedicó una exposición monográfica al cirujano gaditano, coincidiendo con el 150 aniversario de su ingreso como académico, resaltando su papel histórico como renovador de la cirugía en España.[14]
Referencias
- ↑ La Real Academia de Medicina dedica una exposición al cirujano Federico Rubio y Galí
- ↑ Federico Rubio y Galí. El mejor médico de España en el siglo XIX
- ↑ "Gavilla de médicos gaditanos”. Cádiz. Federico Rubio y Galí (1827 – 1902)
- ↑ Federico Rubio y Galí, Príncipe de la cirugía y la Urología en la Sevilla del siglo XIX
- ↑ Diccionario Bibliográfico de la medicina española
- ↑ Médicos Históricos Españoles
- ↑ La Academia de Santa Cecilia rinde homenaje a Federico Rubio con una conferencia y una exposición
- ↑ Federico Rubio y Galí (1827-1902). 150 años de su ingreso en la Academia.
- ↑ Federico Rubio y Galí: El despertar de la cirugía moderna - Museo de Medicina Infanta Margarita
- ↑ Monumento al Doctor Federico Rubio y Galí en el Parque del Oeste
- ↑ La utopía del doctor que fundó una 'ciudad saludable' sobre aguas "muy radiactivas"
- ↑ Monumento escultórico dedicado a Federico Rubio y Galí
- ↑ Federico Rubio y Galí - Real Academia de la Historia
- ↑ La Real Academia de Medicina dedica una exposición al cirujano Federico Rubio y Galí