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Gobierno del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada

Gobierno del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada
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Presidente de Cuba
Carlos Manuel de Cespedes y Quesada.jpg
Fotografía de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada
Gobierno
Presidente:Dr. Carlos Manuel de Céspedes y Quesada
País:Bandera de Cuba Cuba
Período:13 de agosto de 1933 - 4 de septiembre de 1933
Forma de gobierno:Interino
Cronología
-
Predecesor:
Alberto Herrera
◄ • ► Sucesor:
Pentarquía

Gobierno del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada. Es un corto período de la historia de Cuba comprendido entre los días 13 de agosto y 4 de septiembre de 1933, en medio de la llamada Revolución del 33 que produjo el derrocamiento del dictador Gerardo Machado, hecho que produjo la llegada de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada para intentar calmar la situación. Carlos Manuel de Céspedes no pudo mejorar la situación imperante en la isla y fue derrocado por un golpe de estado encabezado por Fulgencio Batista.

Gobierno

Llegada al poder

Al ocurrir el derrocamiento de Gerardo Machado, en agosto de 1933, el General Alberto Herrera, secretario de la Guerra, asumió la Presidencia de la República, de acuerdo con lo dispuesto en la Constitución por ser el único funcionario del gabinete machadista que no renunció. La presidencia del General Herrera no fue aceptada por los revolucionarios, y en conferencias celebradas por los sectores que habían tomado parte en la mediación, se convino en que el Dr. Carlos Manuel de Céspedes y Quesada asumiese la Presidencia provisional de la República. A ese efecto, el General Herrera designó secretario de Estado al doctor Céspedes y renunció inmediatamente a la Presidencia, con lo cual ésta quedó, según las disposiciones constitucionales, a cargo del doctor Céspedes. A todos los cambios mencionados, efectuados en breves horas, se les dio aparente forma legal, aunque por procedimientos irregulares, y a que no había otra manera de hacerlo. Los esfuerzos realizados para asegurar la transmisión legal de la Presidencia de la República, respondían al propósito de evitar que Cuba quedase sin gobierno y, según los términos del Tratado de Relaciones Permanentes en Cuba y los Estados Unidos, se produjese de manera automática un nuevo caso de gobierno provisional de Cuba por los Estados Unidos.

A las 9:30 de la mañana de ese día 13 de agosto, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada juró como presidente de la República en su casa de 23 y M, en El Vedado. Se le designó presidente de un gobierno de «Concentración Nacional» con la participación de las agrupaciones políticas que habían aceptado la Mediación del embajador norteamericano Benjamin Sumner Welles. El peso político de las agrupaciones que lo respaldaban era tan escaso y los miembros del gobierno tenían tan poco arraigo popular que el pueblo los bautizó como "el gabinete de las sombras"[1].

Presidente

El nuevo gobierno inicio sus funciones en medio de una gran efervescencia revolucionaria, su corta administración sufrió la consecuencias del régimen de caos y confusión que vivía la nación después de la caída de Machado. Una vezinstaurado el Dr. Céspedes en el poder busco el reconocimiento del gobierno estadounidense, quien le dio su apoyo mediante una declaración del Presidente Franklyn D. Roosevelt, en la cual manifestó que la transmisión del poder de Machado a Herrera y a Céspedes se había efectuado con arreglo a las disposiciones constitucionales y que, por tal razón, el Dr. Céspedes ocupaba legítimamente la Presidencia de Cuba y no necesitaba ser reconocido. Las demás naciones extranjeras procedieron de acuerdo con el mismo criterio que los Estados Unidos, de manera que el Dr. Céspedes no tuvo ninguna dificultad de orden internacional al asumir la Presidencia.

Céspedes intento formalizar su gobierno lo más rápido así que designo a todos los miembros del Consejo de Secretarios e inició sus funciones en medio de una gran efervescencia revolucionaria. Los grupos revolucionarios que no habían aceptado la mediación, no se manifestaron conformes con la Presidencia del Dr. Céspedes ni con que éste actuase de acuerdo con la Constitución de 1928. También se oponían a que el Congreso, que de hecho había quedado disuelto, continuase, existiendo legalmente y a que continuasen en sus puestos los demás funcionarios electivos -gobernadores, consejeros, alcaldes, concejales y miembros de Juntas de Educación-, así como los altos funcionarios de la Administración y ciertos jefes y oficiales del Ejército.

En medio de las dificultades que creaba al Gobierno la situación anómala en que se encontraba, el Presidente Céspedes dictó varios decretos el 24 de agosto, por los cuales declaró nula la Constitución de 1928 y puso en vigor la de 1901, disolvió el Congreso y los demás organismos electivos de la República, y llevó a la práctica otras medidas importantes. Estas disposiciones no bastaron para satisfacer las aspiraciones de muchas organizaciones oposicionistas que consideraban a Céspedes como obra de la Mediación, una continuación del Machadato sin Machado.

También la falta de unidad que existía en los sectores revolucionarios, en el Ejército se manifestaba también. Muchos jefes y oficiales eran mal vistos por los grupos revolucionarios, por considerárseles compenetrados con el Gobierno de Machado y responsables de muchas de las faltas imputadas a éste. Otros se inclinaban a éste o aquél de los sectores revolucionarios; y finalmente, algunos habían perdido el respeto y el aprecio de sus compañeros y sus subordinados por diversas causas. En medio del malestar que creaba esta situación, cierto número de oficiales jóvenes entendió que era necesario efectuar una depuración entre los jefes y los oficiales de las Fuerzas Armadas y empezó a planear un movimiento en tal sentido. Por otra parte, entre las clases y los alistados del Ejército comenzó a agitarse la idea y a tomar cuerpo el propósito de reclamar ciertas reivindicaciones que estimaban de justicia.

La opinión de que el Gobierno del Dr. Céspedes significaba la frustración de la renovación revolucionaria a que aspiraban los grupos inconformes con la mediación, llevó a éstos a ver con simpatía los movimientos que surgían entre la oficialidad joven y las clases y los alistados de las Fuerzas Armadas. Por tal motivo, trataron de unirse a los mismos, a fin de contar con la fuerza necesaria para derrocar el Gobierno de Céspedes y sustituirlo por otro genuinamente revolucionario, sin nexo con la mediación.

Derrocamiento

Después de propagarse el rumor de que el gobierno realizaría una reducción sustancial de efectivos militares y rebajaría los salarios, el ambiente de insubordinación se incrementó hasta provocar entre el 3 y el 4 de septiembre la sublevación de los sargentos, quienes ocuparon Columbia y dieron un golpe militar encabezado por el sargento Fulgencio Batista, quien fue ascendido a Coronel y proclamado Jefe del Ejército Nacional de Cuba. Junto a los militares estaban en el levantamiento miembros del Directorio Estudiantil, la Unión Revolucionaria, el ABC Radical, Pro Ley y Justicia y algunas otras agrupaciones.

Los golpistas se reunieron apresuradamente en el Campamento de Columbia y constituyeron la Agrupación Revolucionaria de Cuba y exigieron la renuncia al Presidente Céspedes, confiar el Poder Ejecutivo a un grupo de cinco personas (la Pentarquía), que debían gobernar con un programa de renovación revolucionaria muy amplio. Los acuerdos y las resoluciones tomados en el Campamento de Columbia, apoyados por la mayor parte de las Fuerzas Armadas, constituyeron el paso inicial de la llamada "Revolución de Septiembre", en el orden militar. En el orden civil, representaron el comienzo de la "Revolución Auténtica".

Carlos Manuel de Céspedes se encontraba de recorrido por las provincias de Matanzas y Las Villas que habían sido azotadas por un fuerte ciclón cuando fue informado del alzamiento ocurrido en Columbia. El día 5 de septiembre regresó a La Habana y se detuvo en el poblado de San Francisco de Paula donde su secretario particular le actualizó sobre lo que estaba sucediendo.

En horas del mediodía recibió una delegación de los golpistas en el Palacio Presidencial. Formaban parte de la misma los cinco pentarcas, el sargento mayor Fulgencio Batista y varios miembros del DEU, además de los Dres. Guillermo Portela, José M. Irisarri y los Sres. Sergio Carbó y Porfirio Franca, que habían sido designados para integrar el nuevo Ejecutivo. El pentarca Ramón Grau San Martín fue quien le comunicó que había sido depuesto por un golpe militar revolucionario y que la Agrupación Revolucionaria de Cuba se hacía cargo de todos los poderes de la Repúblicas desde ese mismo momento. Las Fuerzas Armadas, inclusive las de Policía, apoyaban el nuevo movimiento revolucionario, de manera que el Dr. Céspedes se hallaba sin fuerzas para resistir. Intimado a que renunciase la Presidencia, se negó a acceder, pero en vista de que carecía de medios para mantenerse en el ejercicio de su alto cargo, abandonó el Palacio y se retiró a su hogar, quedando la jefatura del Estado en manos de la mencionada Pentarquía.

Desde su derrocamiento Céspedes se retiró de la vida pública.

Referencias

  • Gobierno del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada. Artículo publicado en el libro Historia Elemental de Cuba (Ramiro Guerra y Sánchez, La Habana: Edición Cultural S.A., 1940, Octava Edición), el Libro Séptimo (1899 a 1942), Capitulo Vigesimosexto: Breve resumen histórico de Cuba. De la Constitución a la República.