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Museo de Artes Decorativas (Ciego de Ávila)

Museo de Artes Decorativas
Información sobre la plantilla
Museo Arte decorativo.JPG
Vista del Museo
Información geográfica
PaísBandera de Cuba Cuba
CiudadCiego de Ávila
Información general
Construcción1928-1930
Inauguración24 de julio de 2002
TipoMuseo de Arte público

Museo de Artes Decorativas. En el período de mayor auge constructivo vivido por la ciudad de Ciego de Ávila hasta la primera mitad del siglo XX, se construye en la esquina cero un monumental edificio que hoy, además de constituir un ejemplar exponente de la arquitectura ecléctica avileña, es el inmueble que atesora las Artes decorativas del pueblo avileño.

Arquitectura

La arquitectura del Museo se caracteriza por ser una de las construcciones más elegantes de la arquitectura ecléctica avileña.

Historia

Antecedentes de la institución

Esta construcción fue diseñada desde sus inicios para que sirviera como liceo de la ciudad, pero este propósito no se cumplió y entonces pasó a manos del Centro Asturiano por más de treinta años, que acogió a todos sus asociados para prestar todo tipo de servicios a favor del desarrollo de la comunidad.

Creación y primeros años de labor

La construcción del inmueble comenzó el 10 de octubre de 1928 y concluyó en 1930. Con la Revolución, el edificio tuvo nuevos usos: Biblioteca, Centro Obrero, Círculo Social, Casa del estudiante, y hasta una Discoteca. Este último uso provocó que el edificio se deteriorara considerablemente. Rescatado entonces por el Centro de Patrimonio Cultural de la provincia, con una restauración capital, el Centro Asturiano se convirtió el 24 de julio de 2002 en el nuevo Museo de Artes Decorativas de la ciudad, ubicado hoy en la calle Marcial Gómez número 2, esquina independencia.

Salas temáticas

 Este Museo cuenta con 5 salas 3 en la planta baja y 2 en la planta alta que atesoran una serie de colecciones de artes decorativas que se divide en varias secciones: cerámica, cristales, artes plásticas, muebles, metales, piedras, grabaciones musicales, relojería, entre otras. 

En la sección de cerámica existen piezas de gran valor que en su surgimiento fueron manufacturas surgidas bajo el patrocinio de reyes o nobles que se dedicaron a buscar el secreto de la pasta dura y ponerlo en práctica sobre esculturas y vajillas. Se usaron en los servicios de té y cenas, lo que contribuyó a la difusión de esta manufactura que no tardaría en alcanzar un gran éxito internacional. Tal es el caso de la porcelana de Sevres y la cerámica de Talavera de la Reina. Consta además con el biscuit blanco y coloreado sin brillo que posee un tono ligeramente marfilado sin reflejos azulosos.

Se elaboraron además todo tipo de jarrones con un fin artístico y de tipo suntuario, es decir: la porcelana fue vista ya como arte decorativa.

En el caso de los muebles existen ejemplos que representan un estilo artístico particular que, en su conjunto, logran la majestuosidad y la elegancia deseada para las salas.

Muebles con estilo renacimiento español de infinitas variedades, como es el caso del típico mueble español conocido por bargueño que muestra una profusa decoración de figurillas, grotescos arabescos y volutas.

Muebles estilo Luis XVI con sus líneas rectas y reposadas, formas geométricas, patas rectas, lisas o acanaladas, y sus respaldos ovalados y tapizados.

El museo cuenta además con una cubertería significativa, compuesta por objetos de plata, alpacas y carey que forman una colección de más de 300 piezas repartidas entre las diferentes salas con las más variadas formas y estilos.

También se encuentran amplias salas ambientadas a la usanza del siglo XIX, principios y mediados del XX, que permiten una panorámica histórica de las casas avileñas y un breve recorrido artístico a través de las artes decorativas. En ellas se encontran piezas de incalculable valor, no solo artístico sino también histórico, como es el caso del juego de cuarto perteneciente a la familia Valle Iznaga, promotora del desarrollo económico de la zona sur de Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.

Primera Sala Juego de comedor

La primera sala en la planta baja expone un juego de comedor perteneciente al primer alcalde de Morón, Agapito Díaz. De estilo renacimiento español, este juego de comedor exhibe una vajilla manufacturada de porcelana inglesa, sus dibujos representan las trece colonias de norteamérica; conserva un mantel de hilo con colores pasteles, típica costumbre de la época; cubiertos de plata, cristalería bacarat y un centro de mesa de cristal murano. Junto a este juego se encuetra todo un conjunto de muebles auxiliares que representan el mismo estilo, dentro de estos esta el ya mencionado bargueño, compuesto por pequeños cajones, habitualmente cerrado por una tapa que sirve como escritorio, que comenzó a producirse en España a partir de los siglos XVI y XVII. Se exhibe un juego de cuarto, con piezas que componen muebles de alcoba; una antigua cama de hierro con medallones pintados a mano e incrustaciones de nácar, que constituye una de la piezas más admiradas por el público. 

Se conserva un juego de sala estilo Luis XVI, diseñado especialmente para las artes decorativas, que floreció durante el reinado del monarca, de ahí proviene su nombre.

Un busto de biscuit coloreado que data de 1865, pieza original del museo, esculpida por el escultor y ceramista Albert Ernet Carrier que fue también retratista oficial de Napoleón Bonaparte 3ro. En esta sala se encuentra también un óleo sobre lienzo de Juan Gil García, pintor español, y una naturaleza muerta de Oscar Fernández Morell, primer pintor espirituano.

Segunda sala, muebles de estilo neoclásico

La segunda sala de esta planta corresponde a una transición del siglo XIX al XX, ambientada al estilo de vida en Cuba de este mismo siglo. Con muebles de estilo neoclásico, y con una fabricación mas industrializada, presenta guarniciones hechas en yeso simulando guirnaldas, cestas con flores y lazos, trazos irregulares, volutas, pilastras esculpidas, patas rectas, hojas de acanto etc., todos típicos de este estilo artístico. Muebles además muy cubanos con utilización de maderas preciosas y pajillas, elemento este único en Cuba que aparece en esta etapa.

Por otra parte su decoración está en concordancia con el movimiento artístico de principios del siglo XX: el estilo Art.Nouveau, característico por sus colores pasteles y motivos florales. 

La tercera sala se encuentra dedicada a mediados del siglo XX donde hay una notoria influencia de cultura norteamericana, y los muebles son de procedencia industrial. Entre las piezas más importantes se encuentra una lámpara Art. Nouveau y un cuadro repujado en bronce a imitación de La última cena de Leonardo da Vinci.

En la ambientación de esta sala se respira un aire Art. Deco movimiento del siglo XX que penetró con su influencia en varias manifestaciones artísticas, entre ellas, las artes decorativas, destacándose por la limpieza de las formas, la geometrización de los elementos del diseño, el uso de materiales que expresaban por sí solos la belleza formal sin necesidad de aditamentos decorativos. Fue un movimiento que su mayor popularidad la alcanzó en los años 1920 y 1930.

Estas tres salas muestran, en su conjunto, comodidades de las familias pudientes cubanas de esa época.

A la planta alta se llega por una amplia escalera hecha con blanquísimos mármoles de Carrara, rematado sus pasamanos por una herrería forjada a mano. Cuando llegamos al descanso, nos encontramos con dos esculturas de alabastro y una pieza excepcional hecha en mármol, bronce y porcelana de la Real Manufactura de Sevres.

La amplia sala en el segundo nivel, tiene características eclécticas que nos propone un sugerente recorrido por las diferentes manifestaciones artísticas, reflejadas directamente en las artes decorativas: cerámica, ebanistería, orfebrería, así como elementos que de cierta manera han incidido en la historia de la cultura avileña, específicamente del continente asiático.

A diferencia de la primera planta, en esta segunda la carpintería es francesa. Los techos y paredes, todos enyesados, dejan ver columnas con órdenes griegos y fustes estriados con plafones, guirnaldas y elementos decorativos propios de un edificio ecléctico como este. Se observa una importante colección de objetos de platería realizada por diestros artesanos que convirtieron el metal en objetos decorativos. Se suma además una fina cristalería, fundamentalmente bacarat.

Se puede encontrar con una mesa de mármol de carrara que nos representa la bahía de Nápoles, donde se aprecia el volcán Vesubio famoso por la erupción que en el año 79 sepultó las ciudades romanas de Herculano y Pompeya.

Amplia sala de la segunda planta, muebles y cerámica

Hay un pequeño espacio dedicado a la música, donde se encuentra una caja de música que data del año 1840, fabricada en Francia, de madera, cristal, papel y tela. Perteneció a un oficial español del que se desconoce su nombre, quien al abandonar el país se la regaló a un cubano de la provincia de Matanzas. Las cajas de música han sido muy utilizadas por las mujeres que generalmente las tenían en sus aposentos para guardar sus prendas y cosméticos.

El gramófono una pieza excepcional del museo, marca Victrola está acompañado de una colección de discos de la época; este tipo de instrumento solo podía encontrarse en las casas de personas pudientes, es decir, de la burguesía o clase media más adinerada.

El taxifoto es otra de las piezas valiosas de esta área; es una especie de estereoscopio que permite mirar tridimensionalmente desde su clasificador. Según cuenta la historia el estereoscopio precedió a la fotografía.

Salón en la segunda planta

Un juego de mimbre, transferido por el Museo de Artes Decorativas de la Habana, aparece en esta sala como consecuencia del empleo del estilo Art. Noveau, en especial en las casas de verano, vinculado al mobiliario de terrazas, pasillos, corredores y saletas. 

Se cuenta además con un área que da a conocer la evolución de las principales porcelanas y cerámicas del mundo; Sevres, Limoge, Talavera de la Reina, Viena, entre otras. Termina este salón con el área asiática, destinada a representar la cultura de este continente por su grado de repercusión en la cultura avileña por inmigraciones en la etapa colonial y republicana. Posee una de las piezas más bellas que presenta el museo: el Biombo chino.

Fuentes