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Culebra viperina

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Culebra viperina
Información sobre la plantilla
Natmau.jpg
Especie característica del Mediterráneo occidental, que se distribuye tanto por el noroeste de África como por el suroeste de Europa.
Clasificación Científica
Nombre científicoNatrix maura
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Sauropsida
Orden:Squamata
Familia:Colubridae
Hábitat:La culebra viperina es una serpiente de hábitos acuáticos, que ocupa tanto medios naturales (ríos, lagunas, charcas, marismas) como artificiales (balsas de riego, fuentes de decoración, acequias y albercas).

Culebra viperina, (Natrix maura). También conocida como serpiente de agua, es el ofidio más común de la Península Ibérica y el más ligado a los ambientes acuáticos. De tamaño medio, es un depredador de hábitos diurnos, que ha adoptado la estrategia de imitar a las víboras como recurso defensivo, es una especie no venenosa y muy dócil.

Origen y evolución

Culebra viperina

Un análisis basado en ADN mitocondrial señala que Natrix maura es la especie basal del grupo formado por N. maura, N. natrix y N. tessellata y que divergió del ancestro de estas tres especies hace unos 13-22 millones de años. Las tres especies se habrían formado entre principios del Mioceno y finales del Oligoceno.

Morfología

La culebra viperina es una serpiente de tamaño medio, con la hembra algo mayor: aunque puede alcanzar 1 metro de longitud, raramente sobrepasa los 70 cm. Como forma de persuasión, imita a las víboras tanto en su aspecto, como en su coloración y forma de actuar.

La cola

La cola es corta y representa aproximadamente una quinta parte de la longitud total aunque existen notables diferencias entre ambos sexos en este carácter.

La cabeza

Cabeza de la Culebra viperina

La cabeza es triangular estrecha en el hocico y más ancha en la zona posterior, bien diferenciada del cuerpo, con morro corto y redondeado, y suele presentar 1 o 2 dibujos en forma de “V” invertida. Sus ojos son negros, con pupilas redondeadas de color amarillento. En la cabeza hay nueve grandes placas en el píleo. Existen dos escamas preoculares y dos postoculares, aunque no es raro observar cierta variación en este carácter. Por ejemplo, en el sur peninsular es frecuente ver ejemplares con una sola escama preocular que llegan a representar el 28% de los animales en Andalucía oriental, y en África este parece ser el carácter más frecuente o casi único en el. En general se observan 7 escamas supralabiales (rango entre 6 y 9) de las cuales la 3a y 4 generalmente contactan con el ojo, y 9 escamas infralabiales (rango entre 8 y 11).

El cuerpo

El cuerpo es robusto, con cola corta y escamas carenadas (sin separación ni elevación entre ellas) y nunca presenta un tono uniforme: su coloración varía entre el amarillo grisáceo y el pardo oliváceo, con una banda oscura, en zig-zag, que recorre su zona dorsal y manchas oscuras en los costados, con el centro de color claro.

El vientre

El vientre, de color blancuzco o rojizo, presenta una disposición característica a modo de ajedrez, con manchas negras y amarillas. Algunos ejemplares muestran 2 franjas oscuras paralelas en el dorso, sin dibujo en zig-zag, que hace que puedan ser confundidos con la serpiente de escalera. Por otro lado, existe una variedad denominada “billineata”, que presenta, sobre fondo oscuro o negro, dos líneas dorsales de tono más claro, aunque son poco frecuentes.

Diferencia de la víbora

La culebra viperina se diferencia de la víbora por presentar las pupilas redondas, frente a las verticales como los gatos-, que presentan éstas. Además, todas las culebras presentan las escamas de la cabeza en forma de placas relativamente grandes, mientras que las víboras tienen las escamas de la cabeza pequeñas, y más o menos del mismo tamaño.

Para diferenciar la Natrix maura de la Natrix natrix (culebra de collar) –también de costumbres acuáticas. podemos recurrir a dos características: La culebra viperina presenta 2 escamas preoculares y 2 postoculares y además, su coloración nunca es uniforme; mientras que la culebra de collar presenta una coloración más uniforme, con una mancha clara, en forma de collar, entre la cabeza y el cuerpo; más visible en los ejemplares jóvenes.

Diseño corporal

El aspecto más destacable del diseño corporal es la presencia de una amplia banda oscura que se prolonga en forma de zig zag desde la parte posterior de la cabeza hasta la cola en posición mediodorsal. Sobre este patrón general se observan diversas variantes que incluyen manchas romboidales conectadas entre sí o no, o simplemente barras transversales.

Otro rasgo característico del diseño corporal de la culebra viperina es la presencia de manchas laterales de coloración oscura con el centro más claro (blanco o amarillo) que se alternan con los entrantes del zig zag. En la cabeza, destaca la presencia de dos manchas, en ocasiones unidas sobre las placas parietales en forma de V invertida. Además, las escamas supra e infralabiales son claras con los bordes de contacto entre ellas más oscuros. La coloración de fondo es variable aunque destacan los tonos verdosos, pardos y oliváceos. También se pueden ver animales con tonalidades rojizas (extendiéndose sobretodo al vientre) o menos llamativos en un tono gris. El vientre es generalmente gris claro o amarillento, en ocasiones rojizo o anaranjado, pero siempre con manchas oscuras en forma de diseño ajedrezado. Esta disposición, altamente variable, permite identificar individualmente a los ejemplares tras un reconocimiento fotográfico.

Las células

Las células de la culebra viperina poseen 17 parejas de cromosomas, incluyendo cromosomas de gran tamaño y también microcromosomas. El número de eritrocitos varía entre 0.4x106 y 1.4x106 por mm3 de sangre, siendo este valor ligeramente superior en los machos y también con ligeras variaciones estacionales.

Mudas

El número de mudas por año es variable aunque oscila entre 2 y 5. Los individuos juveniles parece que mudan cuatro veces al año.

Distribución

La culebra viperina es la serpiente más común de la Península Ibérica y la más ligada al medio acuático. Está presente en toda la península y Baleares, desde el nivel del mar hasta los 2000 metros, excepto en algunas zonas de la costa de Asturias y Galicia. Es una especie de gran adaptabilidad por lo que se la puede encontrar tanto en ambientes naturales como artificiales: ríos, riachuelos, lagos, lagunas, marismas, ambientes salobres, pantanos, balsas, acequias, embalses.

Alimentación

La dieta de la Natrix maura es muy variada y depende, en todo caso, del tamaño del ejemplar. Entre sus presas más habituales podemos encontrar tanto invertebrados, como vertebrados, lombrices, insectos acuáticos, arácnidos, moluscos, peces, anfibios, larvas. Sus técnicas de caza y pesca se basan, mayoritariamente, en el acecho, permaneciendo completamente inmóviles hasta que se acerca una presa; aunque también pueden hacer uso de sus desarrollados sentidos del olfato y el tacto para localizarlas y atraparlas. Si la captura es pequeña, se la tragará directamente en el agua; en el caso de presas mayores, abandonará el medio acuático y aprovechará su capacidad de dislocar la mandíbula para engullirla.

Costumbres

La culebra viperina es una especie muy vinculada al medio acuático, que nada y bucea con soltura por medio de rápidos movimientos laterales del cuerpo. Puede permanecer sumergida hasta 15 minutos sin salir a respirar. Es amante de temperaturas medias-altas (termófila), por lo que le gusta tomar el sol sobre piedras o troncos e hibernan durante los meses más fríos, de noviembre a marzo. Cuando se sienten amenazadas huyen al agua, donde permanecen escondidas en el fondo o se hacen las muertas; en caso de sentirse acorraladas en tierra, hacen honor a su nombre, imitando el aspecto y comportamiento de las víboras: enroscan el cuerpo y aplanan la cabeza, que adquiere forma triangular. Si el peligro continúa, bufan y fingen un ataque; sin embargo, muy raramente llegan a abrir la boca y menos aún a morder. Si a pesar de todo el peligro no ha cesado, segregan un líquido de olor nauseabundo, a través de sus glándulas cloacales, que normalmente hace desistir a sus atacantes.

Variación geográfica

La culebra viperina es una especie monotípica, sin descripción de ninguna forma que haya alcanzado el rango de subespecie. No obstante existen ciertas diferencias morfológicas especialmente entre las poblaciones peninsulares y africanas. Por ejemplo, han detectado una singularidad en el número de placas preoculares de las poblaciones africanas. Sin embargo, se observó mayor semejanza entre estas poblaciones y las del sur de la península en la frecuencia de la forma rayada y el número de dorsales que con las poblaciones al norte de los Pirineos. Otros caracteres morfológicos y de diseño muestran variación latitudinal (frecuencia de la forma rayada, ventrales, subcaudales) que solo se ponen claramente de manifiesto en la comparación entre poblaciones alejadas.

Hábitat

Hábitat de la Culebra viperina

La culebra viperina es una serpiente de hábitos acuáticos, que aparece en todo tipo de masas acuáticas continentales. Ha sido observada en medios naturales como ríos, lagunas, charcas, marismas, etc. En los primeros ocupa todos los tramos desde el curso bajo hasta el curso alto, aunque evitando los puntos de mayor corriente. En el curso alto de algunos ríos que nacen en cordilleras de gran envergadura, se hallan ejemplares en valles de montaña incluso en zonas climáticamente poco favorables. En estos puntos solamente desaparece en los torrentes de notable pendiente y cauce muy temporal. También se halla en medios acuáticos artificiales como balsas de riego, fuentes de decoración, acequias y albercas. En estos puntos se detecta su rápida capacidad decolonización pues se observan culebras rápidamente después de su construcción sobre todo si existen presas disponibles.

La plasticidad ecológica

La plasticidad ecológica de esta especie también se demuestra en su capacidad para vivir en medios salobres (sobre todo en humedales costeros) e incluso en medios marinos donde no duda en capturar presas atrapadas en pequeños charcos de las costas rocosas. Se ha constatado la existencia de una población reproductora en las islas Cíes y Ons, donde las culebras incluso capturan sus presas en los fondos rocosos de los islotes.

Fuera del agua

Es fácil observar culebras calentándose al sol, bajo piedras cerca de los puntos de agua, o atropelladas en carreteras que circulan junto a cursos de agua, embalses y lagos, o que atraviesan zonas de marisma. Pero lejos del agua, la presencia de la culebra viperina es esporádica. Su estricta dependencia del agua se hace más evidente cuanto más árido es el medio ocupado, aunque esta misma peculiaridad le permite colonizar zonas desérticas donde es frecuente en oueds permanentes o semitemporales y canales de riego de oasis y otras zonas agrícolas.

Vinculación con los sistemas vegetales

Debido a sus hábitos acuáticos no existe vinculación a determinados sistemas vegetales, y en cambio puede hallarse asociada a medios muy alterados sobretodo por actividades agrícolas. En estas zonas, y siempre cerca de puntos de agua, no es infrecuente hallar culebras viperinas bajo plásticos y otros objetos abandonados en márgenes de caminos y campos. La culebra viperina es frecuente entre los 0 y 1.200 m de altitud aunque son especialmente abundantes los registros en la cota de 500- 600 m. A partir de los 1200 m la especie se hace muy escasa. El registro peninsular más elevado corresponde a Sierra Nevada donde asciende hasta los 2.050 m auque se ha observado a mayores cotas en el Alto. La altitud máxima alcanzada disminuye paulatinamente hacia el norte de la Península.

Abundancia

La culebra viperina es una especie abundante y con una distribución continua en gran parte de su área de distribución esto se debe en buena medida a su fácil localización, pero también a su ubicuidad en todo tipo de medios acuáticos y su abundancia en algunos de ellos. Por ejemplo, en el río Jalón (Alicante) se han calculado densidades de hasta 4.800 adultos/ha en una superficie que incluye el cauce y 2 m a cada lado. La falta de depredadores naturales debida a la acción humana puede ser una de las causas de esta elevada densidad, aunque la abundancia de presas también es fundamental para soportar una densidad de depredadores tan grande.

Reproducción

Reproducción de la Culebra viperina

La madurez sexual de la Natrix maura tiene lugar entre los 2 y 3 años, en el caso de los machos, y entre los 3 y 4 años, en el caso de las hembras. El periodo de celo se produce a mediados de primavera y en otoño; los machos persiguen a las hembras receptivas, enroscándose alrededor de su cuerpo, llegando a formar “madejas” de culebras, y depositan su esperma en las vías genitales, donde puede permanecer fértil durante varios años. La puesta, de 2 a 32 huevos -dependiendo del tamaño de la hembra-, tiene lugar durante los meses de mayo y junio, oculta bajo piedras, raíces o en galerías. Tras un periodo de incubación de unos 40-45 días nacen las crías, de unos 15 a 18 cm, provistas de un pequeño diente córneo que les permite romper el cascarón del huevo. Durante los primeros años crecen de forma rápida, pudiendo alcanzar los 15 o 20 años de edad, aunque es raro encontrar ejemplares tan viejos.

Dimorfismo sexual

La culebra viperina presenta un destacado dimorfismo sexual en la talla corporal, pues las hembras son mayores que los machos en todas las poblaciones. Sin embargo, sorprende el hecho que el dimorfismo en longitud corporal no coincida con diferencias parecidas en número de ventrales, pues los machos tienen un número significativamente mayor de ventrales a pesar de que son menores. Hembras mayores aparecen en aquellas especies donde la selección de un tamaño corporal mayor favorece el incremento de la cavidad abdominal y por tanto, del tamaño de la puesta o de los neonatos. Esta parece ser la explicación más plausible en el caso de la culebra viperina.

Como en la talla corporal, el dimorfismo es también muy evidente en la longitud de cola y el número de subcaudales, en ambos casos mayores en machos. En conjunto, la cola es relativamente más larga en machos (23% de la longitud total) que en hembras (19%). Una longitud de la cola mayor en los machos parece responder a la presencia de los hemipenes en su base.

Además, la posición de estos órganos hace que el grosor del cuerpo antes y después de la cloaca sea francamente distinto en las hembras y en cambio muy parecido en los machos. Este carácter permite un fácil reconocimiento de ambos sexos en ejemplares sexualmente maduros.

Existen otros caracteres menos visibles para los que también hay dimorfismo sexual. Los machos poseen la musculatura corporal y los riñones relativamente más desarrollados que las hembras, y en cambio, estas poseen el hígado y cuerpos grasos más desarrollados que los machos. Las diferencias en la musculatura se relacionan con la mayor actividad desarrollada por los machos en su búsqueda de hembras durante el periodo de cópulas, y el mayor tamaño de los riñones indica su papel en la secreción se sustancias que se combinan con el semen. Por el contrario

las hembras presentan un mayor tamaño en aquellos órganos relacionados con los procesos metabólicos y de almacenamiento energético, especialmente durante la vitelogénesis. Existen otras diferencias sexuales en diversos aspectos de la ecología de la especie, que son desarrollados en otros apartados.

Estrategias antidepredatorias

La culebra viperina despliega un comportamiento defensivo complejo y variado. En el agua o en la orilla y especialmente los ejemplares de mayor tamaño tienden a huir, aunque en ocasiones también se quedan estáticos en el fondo de pozas, charcas o cursos de poca profundidad. Estos comportamientos estáticos parecen asociados a condiciones de baja eficacia fisiológica como el ayuno prolongado o la temperatura corporal baja.

Pero el comportamiento defensivo más característico consiste en un mimetismo batesiano con las víboras (a ello deben su nombre común) que incluye, además de un diseño dorsal parecido al de las víboras, el enrollamiento del cuerpo y el aplanamiento y triangulación de la cabeza, posición en la que emiten sonoros bufidos al mismo tiempo que hinchan visiblemente el cuerpo y simulan ataques aunque sin llegar a morder nunca. La forma de la cabeza se consigue por la extensión lateral del extremo de los huesos cuadrados, simulando perfectamente la forma de la cabeza de una víbora. Al ser manipulada, la culebra viperina emite una secreción nauseabunda por la cloaca. También es común el vomito de la presa caso que haya comido recientemente.

Depredadores

La culebra viperina es depredada por un elevado número de animales. Muchos son depredadores habituales de ambientes acuáticos, pero también es capturada por otras especies cuya dieta consta de un amplio espectro de presas. Entre sus depredadores, el grupo más numeroso corresponde a las aves, entre las que destacan ardeidos de las especies Ardea purpurea, Ardea cinerea, Bubulcus ibis y Nycticorax nycticorax, rapaces diversas como Aquila adalberti, Athene noctua, Buteo buteo, Circaetus gallicus, Circus aeruginosus, Falco naumanni, Milvus migrans, Milvus milvus, Neophron percnopterus y otras aves como el calamón (Porphyrio porphyrio), cigüeña negra (Ciconia nigra), Podiceps cristatus y la cigüeña común (Ciconia ciconia) (Pleguezuelos, obs. pers.). Otras especies acuáticas son también depredadores potenciales.

Parásitos

En culebras viperinas de zonas húmedas de Valencia, se detectó una variada helmintofauna que comprendía 12 especies de helmintos: 6 trematodos digénicos, 1 cestodo y 5 nematodos. La mayor parte de los parásitos se hallaron en el intestino aunque no faltaron especies parásitas de otras zonas del tracto digestivo (faringe y cloaca) y aparato respiratorio (tráquea y pulmón). Por todo ello cabe decir que el espectro de especies parásitas de la culebra viperina es muy rico, y debe aun aumentar más a medida que se analicen ejemplares de otras zonas geográficas.

La elevada riqueza de helmintos parásitos de la culebra viperina se debe enmarcar en sus hábitos acuáticos, medio en que algunos parásitos son frecuentes y abundantes. En este sentido cabe destacar la presencia de diversos digénidos adultos cuya fase larvaria ha sido hallada en la rana verde, una presa habitual de la culebra viperina.

Fuentes