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Roberto Grau

Roberto Grau
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Ajedrecista argentino
NombreRoberto Gabriel Grau
Nacimiento18 de marzo de 1900
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento12 de abril de 1944
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
NacionalidadArgentino
OcupaciónAjedrecista, Periodista, Escritor
PadresPatricio Luis Grau y Carmen Sebastiana Posse

Roberto Grau. Su nombre completo era Roberto Gabriel Grau. Figura clave del ajedrez argentino, ejerció la capitanía de varios equipos argentinos.

Síntesis biográfica

Primeros años

Nació en en el barrio porteño de San Telmo, Buenos Aires, en una casa ubicada en la calle Alsina 3187 el 18 de marzo de 1900 y sus padres fueron Patricio Luis Grau, catalán, y Carmen Sebastiana Posse, argentina.

De familia de clase media alta Grau podría haber hecho una carrera profesional como su padre o hermano pero su personalidad inquieta no quería limitarse a cumplir horarios y rápidamente manifestó su verdadera vocación de periodista y ajedrecista.

Fue asistente de Alexander Alekhine en su encuentro por el campeonato del mundo contra Capablanca disputado en Buenos Aires en 1927.

Trayectoria deportiva

Fue su padre, también aficionado, quién lo inició en el juego de ajedrez. Era común que su padre se reuniese con amigos y otros miembros de la familia para jugar al ajedrez. Una vez, cuando Grau tenía diez años, se empecinó en querer participar, no lo dejaron y el rompió a llorar. Finalmente ante tanta insistencia se le permitió jugar y ante la sorpresa general le ganó a todos.

Siendo aún un colegial comenzó a frecuentar el café "Los treinta y seis billares", de la calle Bartolomé Mitre, donde disputó su primer torneo y se clasificó segundo entre ajedrecistas de mucha más experiencia. A los dieciseis años era jugador de primera del Club Argentino y a los diecisiete integró por primera vez un equipo argentino junto a Julio Lynch y Arnoldo Ellerman.

En 1926 obtuvo su primer título argentino, logro que repitió en otras cinco oportunidades 1927, 1928, 1934, 1935 y 1938 siendo uno de los jugadores más laureados a este nivel. Figura clave del ajedrez argentino, como jugador y dirigente, ejerció la capitanía de varios equipos argentinos.

Logros alcanzados

En 1921 ganó el Torneo Internacional de Carrasco, Uruguay, siendo tercero en el Torneo Nacional de 1922 organizado por el Club Argentino de Ajedrez. Fue Campeón Nacional de Argentina en seis oportunidades:

Fue representante olímpico en los Torneos de las Naciones de:

Fue fundador del Círculo de Ajedrez de Buenos Aires y de la Federación Argentina de Ajedrez.

En el congreso realizado en 1937 en Estocolmo, consiguió la sede de Buenos Aires para el Torneo de las Naciones de 1939. Dicho torneo se llevó a cabo en el Teatro Politeama de la capital Argentina con lo más graneado del ajedrez mundial de la época; este acontecimiento tuvo más trascendencia que el mero hecho deportivo, pues durante su transcurso estalló en Europa la Segunda Guerra Mundial, lo que cambió el destino de muchos jugadores que no pudieron regresar a sus países de origen. El caso más notable fue el de Miguel Najdorf, polaco de nacimiento, quien se estableció en Argentina y se convirtió en la figura más importante del ajedrez en la segunda mitad del Siglo XX en ese país.

Organizador del Torneo de las Naciones de Buenos Aires en 1939. También fue delegado permanente de la Federación Internacional de Ajedrez en Argentina y representó al país en los Congresos de París, Londres, Varsovia, Estocolmo y Buenos Aires.

Muerte

Roberto Grau falleció el 12 de abril de 1944 y sus restos fueron depositados en el Panteón del Círculo de Prensa, en el Cementerio de la Chacarita.

Obras publicadas

Autor del legendario "Tratado General de Ajedrez" de 4 volúmenes:

  • Tomo I Rudimentos
  • Tomo II Táctica
  • Tomo III Conformaciones de peones
  • Tomo IV Estrategia Superior

Estos han sido traducidos a numerosos idiomas, tratado de referencia, aun hoy para todo ajedrecista que se precie. Contratado por el diario "La Nación" se hace cargo de la legendaria columna "Frente al Tablero" y "Entre las Torres" en la revista Leoplán.

Fue director durante muchos años, junto a Luís Palau, de la revista mensual "El Ajedrez Americano" que se comienza a editar en 1934.

Frases célebres que se le atribuyen

"El juego de ajedrez es mucho más rico en posibilidades de lo que generalmente creen los jugadores".
"En ajedrez no hay jugadas secretas; lo que hay es un mayor o menor conocimiento de detalles para captar posiciones típicamente ganadoras y realizar, en mérito a estos detalles, el plan ganador".
"En ajedrez no hay combinaciones fijas, ni maniobras aplicables a cualquier posición. Lo que hay son posiciones típicas que, al ofrecer determinadas características, permiten atrapar la idea de combinaciones afines a todas las posiciones típicas o similares".
"Atacar sin debilidades en la posición rival es muy heroico pero no inteligente. Puede salir bien, pero puede salir mal, y el ajedrez, símil de la guerra, sólo debe aceptar como cuerda toda tentativa de triunfo que lleve seguridad estratégica en sus planes".
"Jugar ajedrez no es mover las piezas de la misma manera que pintar no es tomar los pinceles y manchar una tela. Jugar ajedrez es poner en marcha el cerebro en una actividad que recrea pero que obliga a un proceso mental armónico y lógico. Que más que un juego, el ajedrez es un monumento de lógica y de raciocinio»".
"El juego de posición es punzante, dinámico, de sutil iniciativa. Por medio de él se mina la posición rival y se prepara la combinación final".
"El ajedrez es, no sólo un juego de la inteligencia, sino un ejercicio de la inteligencia».
"La táctica es la vida del ajedrez".
"La táctica es la base del ajedrez".
"La iniciativa base del ajedrez".
"El sacrificio es la nota vibrante del ajedrez".
"Hay que ayudar al azar, para que éste se acuerde de nosotros".
"La necesidad aguza el ingenio en ajedrez".
"Jugar al ajedrez es poner en marcha el cerebro en una actividad que recrea, pero que obliga a un proceso mental armónico y lógico. Que más que un juego es un monumento de lógica y de raciocinio".
"El ajedrez es demasiado serio para ser considerado un juego, y demasiado juego para ser considerado una ciencia".

Merece especial atención el siguente texto suyo:

El prestigio de la incultura en ajedrez: Procede del tomo cuarto del «Tratado general de ajedrez» de Roberto Grau

"Pero en la época actual el desprecio por los dogmas y el prestigio de la incultura, que tanto triunfa aparentemente en gran número de especulaciones científicas y artísticas, han hecho estragos en ajedrez, y que se despreciaran demasiado las reglas inconmovibles del juego, de la misma manera que se pretenden en vano despreciar otras de mayor jerarquía." "Contra esta supuesta ventaja de la incultura, "para impedir que la imaginación tenga vallas", pretende luchar esta labor, que encara problemas estratégicos de corte fundamental, y si bien es cierto que no pretende que volvamos a la época del dogma, un poco cárcel del pensamiento, aspira, sí, a hacer respetar la experiencia de los grandes maestros para apuntalar el propio conocimiento y sacar deducciones personales".

Véase también

Fuentes