Batalla de Jutlandia

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Batalla de Jutlandia
Información sobre la plantilla
Fecha:31 de mayo a 1 de junio de 1916
Lugar:Mar del Norte frente a las costas de Jutlandia
Resultado:
Victoria táctica alemana, victoria estratégica británica.
Líderes:
Comandantes:
Ejecutores o responsables del hecho:
*Flota de Alta Mar de la Kaiserliche Marine
  • Gran Flota de la Royal Navy


Batalla de Jutlandia Realizada desde el 31 de mayo a 1 de junio de 1916. Conocida por el mayor combate naval de la Primera Guerra Mundial, y la segunda más grande de la historia después de la Batalla del Cabo Ecnomo en 256 a. C.

Resumen de los Hechos

Hacia el año 1916, la Primera Guerra Mundial había propiciado ya varios encuentros navales entre las dos potencias más implicadas en la Gran Guerra, Alemania y Gran Bretaña. Generalmente estos enfrentamientos seguían el mismo patrón, los alemanes trataban de agotar las fuentes de suministros británicas, atacando las rutas comerciales y las costas, mientras que los británicos centraban sus esfuerzos en destruir estas partidas de “caza” basándose en la superioridad numérica de sus buques, ya que tecnológicamente, los alemanes estaban muy por encima de sus adversarios. De ese modo, los británicos atacaban en masa a las embarcaciones alemanas, tratando de concentrar una enorme potencia de fuego basada en dicha superioridad numérica.

Fue Sir John Fischer, el creador del crucero de batalla, el primero en vislumbrar la superioridad general de las naves alemanas y la amenaza que suponían para su país. Temía la posibilidad de que los alemanes igualaran en número de buques a los de su propia armada, con lo que, teniendo en cuenta su gran ventaja tecnológica, podría tener consecuencias catastróficas, como que la guerra se decantara de forma inevitable del lado alemán, ya que Gran Bretaña dependía por entero de lo que importaba para su consumo interno “menos el agua para hacer el té y el carbón para calentarla”.

Esta particular situación, provocó que los alemanes salieran de forma muy controlada de sus bases en Alemania, tratando de hacer valer su ya mencionada superioridad tecnológica, mientras que los británicos siempre que iban al encuentro de sus enemigos, igualaban las clases de buques que desplazaban los alemanes, tantos destructores tienen ellos, tantos enviamos nosotros y añadían al despliegue varias escuadradas de acorazados, a fin de asegurarse la victoria.

Fue en un momento de lucidez táctica del Almirante en Jefe de la Hochseeflote alemana, Reinhard Scheer, en que éste ideó un plan para atrapar a los cruceros de batalla y acorazados británicos que les acompañaran, en una gigantesca trampa donde se emplearía a la totalidad de navíos de la armada alemana, era la técnica de “ir hundiéndoles la flota a trozos”, según sus propias palabras.

La escuadra alemana estaba liderada, como se ha mencionado anteriormente, por Reinhard Scheer. Su segundo era Franz Ritter Von Hipper. Ambos estaban perfectamente compenetrados y durante todo el conflicto, Hipper siempre cumplió certeramente las órdenes de su superior, interpretando con exactitud magistral que era lo que deseaba Scheer.

Por otro lado, el Almirante en Jefe de la flota británica, Sir John Jellicoe, tenía como segundo a Sir David Beatty. Ambos eran totalmente opuestos, tanto personalmente como en su forma de entender la guerra, mientras que Jellicoe era muy cauto y sosegado, Beatty era arriesgado y temerario. No existía una comunicación fluida entre ambos, ni en tierra ni en mar, algo que repercutió en el transcurso de la guerra y muy especialmente en Jutlandia, donde cada uno de ellos fue por su lado sin preocuparse en ningún momento de que sucedía con el otro.

Los diversos combates que enfrentaron a ambas escuadras durante la guerra, habían creado costumbres conocidas entre los diferentes rivales, y esa fue una de las bases del plan de “ir hundiéndoles la flota a trozos” de Scheer, iba a lanzar los cruceros de batalla de Hipper como señuelo por aguas de Jutlandia, ya que sabía que, como siempre, aparecería Beatty, que tenía a su flota en Escocia. Hipper entonces debería conducir a toda la escuadra británica hacia el lugar en que estaría esperando la totalidad de la Hochseeflotte, que la aniquilaría antes de que pudiera llegar Jellicoe con el resto de la Gran Fleet, que estaba basada en Gran Bretaña.

De este modo, la escuadra de Hipper parte de Alemania con 40 buques encargados de hostigar toda la costa de Dinamarca. En ese mismo Sir John Jellicoe, que se encontraba en Rosyth en la costa este de Escocia da la orden de que zarpe la Gran Fleet mientras que Beatty, junto a 52 de sus buques, se hace a la mar desde Scapa Flow, en las Orcadas, con orden de unirse a la Gran Fleet. Ante la inexistencia de reconocimiento aéreo, ambos bandos deciden enviar cruceros de reconocimiento, con el objetivo de localizar a las respectivas flotas enemigas.

Sin embargo, podemos percatarnos de que el plan de Scheer no estaba surtiendo efecto, ya que había zarpado toda la armada británica en el mismo momento que zarpó Hipper desde su base alemana. Pues sencillamente, a raíz del encallamiento del buque alemán Magdeburg en las costas del Báltico un tiempo atrás, los rusos consiguieron hacerse con las claves de transmisión de radio antes de que fueran destruidas por los alemanes y se las pasaron a los británicos. Así, los británicos conocían de antemano todos los movimientos que iban a realizar sus enemigos y estaban decididos a que la trampa de Scheer se volviera en su contra.

La batalla

Resultados de la contienda

Véase también

Bibliografía

  • Geoff Bennett, La batalla de Jutlandia, Ed. Wordsworth Militar Biblioteca, mayo de 1999.
  • John Brooks, Dreadnought la artillería y la batalla de Jutlandia, Ed. Routledge, 2005.
  • Robert K. Massie, los castillos de acero: Gran Bretaña, Alemania, y el ganador de la Gran Guerra en el mar, Ed. Random House, 2003
  • Nigel Steel y Peter Hart, Jutlandia 1916: la muerte en El Vertedero de Grey, Ed. Cassell, 2000.