Derribo de aviones de Hermanos al Rescate
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Derribo de aviones de Hermanos al Rescate. Fue una acción militar realizada el 24 de febrero de 1996 por el gobierno cubano y ejecutada por la Fuerza Aérea de Cuba en legítima defensa contra sobrevuelos violatorios del espacio aéreo del país por parte de la organización terrorista Hermanos al Rescate, con base en Miami. El evento conllevó al derribo de dos aeronaves de las tres que habían violado el espacio aéreo cubano y 4 fallecidos.
Entre 1991 y 1996, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y las autoridades de aviación civil documentaron más de 25 violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo cubano por la organización terrorista Hermanos al Rescate, siendo denunciadas oportunas y formalmente por el gobierno cubano.
Sumario
Antecedentes
La organización terrorista Hermanos al Rescate (Brothers to the Rescue) se fundó en Miami en 1991 por exiliados cubanos, liderados por el terrorista José Basulto, un expiloto de la CIA,veterano de la fallida invasión de Bahía de Cochinos y una serie de intentos de asesinato a Fidel Castro.
Su misión inicial declarada era "humanitaria": sobrevolar el Estrecho de la Florida para buscar y rescatar a los balseros cubanos que arriesgaban su vida para llegar a Estados Unidos.
Un giro drástico (1995): Todo cambió en agosto de 1995, cuando la administración de Bill Clinton modificó la política migratoria, acordando con Cuba que los balseros interceptados en el mar serían devueltos a la isla. Al dejar de encontrar balseros en el agua, la organización perdió su razón de ser y gran parte de sus donaciones (cayendo de 1.5 millones de dólares en 1994 a $320,455 en 1995). Para sobrevivir, el grupo viró hacia una misión abiertamente provocadora y política.
A partir de 1994 y con más fuerza en 1995, la táctica de la organización cambió radicalmente, lo que llevó a una confrontación directa con el gobierno de Cuba.
Las nuevas "misiones": Comenzaron a realizar incursiones sistemáticas en el espacio aéreo cubano, sobrevolando La Habana para lanzar panfletos con propaganda antigubernamental buscando provocar una reacción.
Advertencias formales de Cuba: El gobierno cubano, considerando estas acciones como violaciones a su soberanía, advirtió repetidamente al Departamento de Estado de Estados Unidos durante meses, a través de canales diplomáticos, de que derribaría los aviones si las incursiones no cesaban.
Inacción de EEUU.: A pesar de las advertencias, la respuesta de Washington fue tibia. La Administración Federal de Aviación (FAA) investigó a Basulto por sus vuelos de 1995, pero nunca le retiró la licencia. Funcionarios estadounidenses incluso llegaron a exigir a Cuba que proporcionara pruebas de las violaciones de su propio espacio aéreo.
El jefe de Hermanos al Rescate también instigó públicamente a atentar contra el presidente Fidel Castro y practicar la violencia contra Cuba, así como ratificó su disposición de asumir los “riesgos que de ello se derivan”. Por ello, entrenaron para propiciar la voladura de la refinería de Cienfuegos, y en abril de 1994 sobrevolaron a muy baja altura la ciudad de La Habana y lanzaron bombas de humo.
En esos meses del año 1994 se produjeron por lo menos otras siete violaciones de este grupo, las cuales no eran desconocidas para las autoridades norteamericanas.
Entre las violaciones documentadas y denunciadas por La Habana se relacionan la del 13 de julio de 1995, cuando dos avionetas entraron en zona prohibida al norte de la capital, sobrevolaron la ciudad a muy baja altura y lanzaron propaganda en apoyo a una flotilla de barcos anticubanos que había salido de Miami y penetrado aguas jurisdiccionales del país caribeño.
Menos de dos meses después, el 2 de septiembre, cinco aeronaves Cessna y cinco helicópteros volaron en apoyo a otra flotilla frente a Varadero (Matanzas); los días 9 y 13 de enero de 1996 fueron tres avionetas las que violaron el espacio aéreo al norte de las playas de Guanabo y Santa María del Mar y lanzaron propaganda subversiva en varios puntos del litoral.
Por los canales pertinentes, según la información de fuentes diplomáticas, se exigió repetidamente que el Gobierno estadounidense revocara las licencias de vuelo de estos pilotos, decomisara las aeronaves y pusiera fin a las actividades ilegales que partían desde su territorio, pero todas estas gestiones fueron ignoradas.
En enero de 1996, Basulto llevó un equipo de televisión de la NBC que filmó y transmitió cómo sobrevolaban La Habana lanzando propaganda.
En el periódico Trabajadores, el 15 de enero de 1996, Cuba publicó una Información a la población, en la que realizaba una advertencia pública y oficial: cualquier aeronave que volara sobre su espacio aéreo sin autorización sería interceptada y, de ser necesario, neutralizada.
Al día siguiente (16 de enero), se envió esa información en la Nota Diplomática No. 45 al Gobierno de Estados Unidos, precisaron las fuentes.
Un día antes del derribo, el 23 de febrero, el asesor principal sobre Cuba del gobierno estadounidense, Richard Nuccio, envió un correo electrónico al subdirector de seguridad nacional de la Casa Blanca advirtiendo de un posible ataque cubano a aviones de la organización. De igual forma, ese mismo día la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado transmitió advertencias similares a la Oficina de Aviación Internacional de la Administración Federal de Aviación. El 24 de febrero, mismo día del derribo, se suspendió la licencia de vuelo de Basulto, mientras este ya estaba en el aire.
El derribo
El 24 de febrero de 1996, tres avionetas Cessna 337 Skymaster, pertenecientes a la organización terrorista Hermanos al Rescate, despegaron desde el aeropuerto Opa-locka en Miami, Florida.
Cuando las tres aeronaves se aproximaron a la costa norte de Cuba, fueron detectadas por los sistemas de defensa aérea de la isla.
El Centro de Control de Tráfico Aéreo de La Habana advirtió formalmente a las avionetas sobre las zonas de peligro activadas al norte de la capital; sin embargo, los pilotos respondieron que, aun siendo conscientes de la prohibición, continuarían su ruta.
Las aeronaves con matrículas N2456S y N5485S fueron interceptadas y derribadas entre cinco y ocho millas náuticas al norte de Playa Baracoa, situándose plenamente dentro de sus aguas territoriales y espacio aéreo soberano, lo cual fue respaldado por la recuperación de restos a 9,3 millas de la costa el día 25 de febrero. La tercera nave, pilotada por José Basulto, logró esquivar el ataque y regresar sano y salvo a Miami.
Fundamentos legales de respuesta cubana
El Artículo 51 de la Carta de la ONU plantea que todo Estado tiene el derecho inherente a defender su integridad territorial y la seguridad de su población ante un ataque armado. Las incursiones aéreas no autorizadas y hostiles constituyen un ataque armado en forma de acto de fuerza.
El Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional en su Artículo 3, aunque prohíbe el uso de armas contra aeronaves civiles, establece una excepción crucial y es cuando un aparato civil se utiliza para fines incompatibles con su estatus, como espionaje, sabotaje o agresión, lo cual le hace perder tal protección.
Las avionetas Cessna de Hermanos al Rescate, empleadas para violaciones al espacio aéreo, lanzamiento de propaganda, espionaje y preparación de sabotajes; habían perdido todo carácter de "aeronave civil" al momento que violaron el espacio aéreo nacional y distribuyeron propaganda con la finalidad de incitar a la subversión interna.
Por otra parte, la soberanía aérea es un principio indiscutible del derecho internacional. Cuba, como Estado soberano, tiene el derecho pleno de regular y controlar su espacio aéreo y de tomar las medidas necesarias para defenderlo, incluyendo la intercepción y neutralización de intrusos hostiles.
Las autoridades cubanas advirtieron en su momento que las avionetas ingresaron a un espacio y no se trataba de simples “errores de navegación”, sino de la última de una larga serie de agresiones premeditadas que ponían en riesgo vidas humanas y la seguridad nacional.
La infiltración de un agente cubano: Juan Pablo Roque, un piloto de la organización que supuestamente se había "desertado" de Cuba años atrás, era en realidad un agente de la inteligencia cubana. El 26 de febrero de 1996 (solo dos días después del derribo), Roque "huyó" de Miami y apareció en la televisión cubana denunciando a Hermanos al Rescate, afirmando que planeaban atacar objetivos militares en Cuba.
Pudo evitarse
Investigadores de I-TEAM del canal CBS4 de Miami, en un reportaje divulgado en noviembre de 2009, mostraron documentos clasificados que evidencian que esta tragedia podría haberse evitado si alguien en el gobierno de Estados Unidos hubiese tomado medidas concretas.
Funcionarios de alto rango en la Administración estadounidense sabían que un derribo no solo era posible, sino probable, por ejemplo, uno de los entrevistados, el asesor principal sobre Cuba para el presidente Clinton, Richard Nuccio, admitió que después de la implementación de la política migratoria, las acciones de Hermanos al Rescate se tornaron más provocadoras y más políticas.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses aprobaron los planes de vuelo y permitieron la salida de Hermanos al Rescate, a pesar de saber que esos planes de vuelo eran falsos.
No ocuparon las aeronaves, como podían haberlo hecho según sus propias leyes, por estas violaciones reconocidas por el Departamento de Estado y por la FAA, ni buscaron una orden de la corte contra aquellos vuelos, en correspondencia con sus propios procedimientos para haberlos abortado desde julio de 1995.
Tampoco establecieron procesos criminales contra los involucrados en estas transgresiones; solo tres meses después del incidente del 24 de febrero se dignaron a adoptar una limitación de la licencia como piloto por varios meses.
El 18 de abril de 1998, el presidente Fidel Castro Ruz al referirse a los sucesos de 1996, señaló haber redactado y hecho llegar un mensaje confidencial a Clinton a través del escritor Gabriel García Márquez.
Su intención era ponerlo al tanto de una serie de planes terroristas organizados y financiados desde territorio estadounidense por la desaparecida Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
El texto detallaba el uso de mercenarios centroamericanos para colocar explosivos en centros turísticos y, de manera más alarmante, la existencia de planes diabólicos para hacer estallar aviones de líneas aéreas cubanas o de otros países mediante dispositivos programables de difícil detección.
Las agencias de inteligencia de Estados Unidos poseían información fidedigna para abortar estas operaciones.
Proceso ante la ONU
Cuba presentó ante la ONU y la OACI datos de radar, transcripciones de las comunicaciones y coordenadas precisas que demostraban que el derribo ocurrió dentro de sus aguas territoriales. La versión estadounidense, que alegaba aguas internacionales, se basó en datos contradictorios y estuvo influenciada políticamente.
La estación de radar de la Marina en Cayo Hueso, la más cercana y vinculada al incidente, borró sus registros apenas 15 días después del suceso, coincidiendo con el inicio de la investigación internacional, indican las reseñas.
Cuba entregó sus grabaciones originales y equipos de grabación a la OACI el 30 de marzo. En contraste, Estados Unidos solo permitió a los investigadores “escuchar” una cinta en mayo que presentaba una omisión de los seis minutos iniciales respecto a la transcripción autorizada que la propia misión de Washington había distribuido a la prensa en febrero.
Esos minutos borrados contenían datos cruciales sobre la ubicación inicial de las avionetas y su penetración en el espacio cubano.
Al propio tiempo, la reconstrucción oficial de la OACI se apoyó en testimonios del barco Majesty of the Seas y de un supuesto pesquero llamado Tri-Liner. Sin embargo, el jefe del equipo de investigación admitió que nunca entrevistaron a la tripulación del Tri-Liner ni visitaron esa embarcación, cuya existencia misma quedó en duda para la delegación cubana.
La resolución, aprobada por consenso de todos los miembros de la OACI, reafirmó que cada país debe tomar las medidas apropiadas para evitar el uso de naves civiles registradas en su territorio en actividades incompatibles con las reglas de la aviación civil internacional.
Consecuencias inmediatas y posteriores
La repercusión más inmediata y duradera fue la firma de la Ley Helms-Burton por el presidente Bill Clinton, apenas días después del derribo. Esta ley endureció el Bloqueo contra Cuba al convertirlo en ley, limitando la capacidad de futuros presidentes para levantarlo unilateralmente.
Fueron descubiertos los agentes cubanos se habían infiltrado en Hermanos al Rescate. Juan Pablo Roque, un piloto que se había ganado la confianza del grupo, era en realidad un agente encubierto que regresó a Cuba el día anterior al derribo. Cinco espías cubanos fueron arrestados en 1998 (Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René Gonzalez Sehwerert) y condenados por transmitir información a La Habana sobre grupos terroristas anticubanos como Alpha 66, los Comandos F-4, la Fundación Nacional Cubano Americana y Hermanos al Rescate. Formaban parte de La Red Avispa.
El gobierno estadounidense ha mantenido viva la causa judicial durante tres décadas, el 20 de mayo de 2026, cuando el Departamento de Justicia presentó una acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro (94 años), entonces Ministro de Defensa en 1996, por conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses, cuatro cargos de asesinato y destrucción de aeronaves. Cuba calificó la acusación como un "acto político sin fundamento legal" y la extradición es prácticamente imposible.
Respecto a las acusaciones contra Raúl Castro el presidente Miguel Díaz-Canel expresó:
“Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales”, subrayó el presidente, quien contrastó la actuación cubana con “las fríamente calculadas y abiertamente publicitadas ejecuciones extrajudiciales” que, según él, cometen fuerzas militares de EE.UU. sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico.[1]
En Declaración del Gobierno Revolucionario se expresó:
La respuesta de Cuba ante la violación de su espacio aéreo constituyó un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas, el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional de 1944, y los principios de soberanía aérea y proporcionalidad.
Documentos desclasificados
Documentos desclasificados por la Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) el 19 de mayo de 2026 de la Administración Federal de Aviación (FAA) relacionados con los hechos que antecedieron al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, revelan que el Gobierno de EEUU estimaba muy probable el derribo de las avionetas y no hicieron nada al respecto:
Correos electrónicos, memorandos y comunicaciones de la FAA registraron la preocupación de altos funcionarios de la administración Clinton de que las repetidas incursiones en el espacio aéreo cubano eventualmente conducirían a una crisis si Cuba actuaba para proteger su integridad territorial de las provocadoras incursiones de la BTTR. "Un temor importante es el posible derribo de una aeronave de la BTTR por fuego terrestre", decía un resumen de una reunión de agosto de 1995 con funcionarios de la Casa Blanca.
La publicación de estos documentos coincide con los preparativos del Departamento de Justicia de Estados Unidos para acusar al líder cubano Raúl Castro por su participación en el derribo de los aviones de la BTTR. En aquel entonces, el general Castro era ministro de Defensa y el máximo responsable de la cadena de mando militar del gobierno de Fidel Castro. Los documentos ofrecen un contexto histórico detallado sobre cómo se produjo la violencia aérea contra las aeronaves civiles.
Los registros de la FAA también proporcionan detalles significativos sobre los eventos que condujeron al derribo de los aviones el 24 de febrero de 1996, que costó la vida a cuatro miembros cubanoamericanos de BTTR. Entre esos detalles se encuentran:
- Un año antes del derribo, el gobierno cubano presentó múltiples protestas por las reiteradas violaciones de su espacio aéreo por parte de aeronaves del BTTR que sobrevolaban zonas pobladas y arrojaban miles de folletos y otros materiales que llamaban a la insurrección popular contra el gobierno.
- La FAA inició una larga investigación, se reunió con el presidente de la BTTR, José Basulto, y le advirtió en repetidas ocasiones que no continuara con sus provocaciones. La agencia tomó medidas para suspender su licencia de piloto, pero le permitió seguir volando, incluso cuando presentó repetidamente planes de vuelo falsos.
- Altos funcionarios estadounidenses, entre ellos Richard Nuccio, el principal asesor de la Casa Blanca para Cuba, Peter Tarnoff, el subsecretario de Estado y Federico Peña, el secretario de Transporte, expresaron repetidamente a la FAA su preocupación por la suspensión permanente de los vuelos de BTTR y advirtieron reiteradamente que las líneas rojas de Cuba para proteger su seguridad debían tomarse en serio. Sus esfuerzos por presionar a la FAA para que limitara las actividades de Basulto fracasaron. Solo después del derribo, la FAA emitió una orden concreta de "cese y desistimiento" contra Basulto por lo que calificó de operaciones "negligentes o imprudentes" que "ponen en peligro la vida o la propiedad de otros".
Los documentos de la FAA se obtuvieron mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA) para el libro de 2014, Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, de William LeoGrande, especialista en Cuba de la American University, y Peter Kornbluh, analista sénior del Archivo. El libro detallaba múltiples intentos extraoficiales de líderes cubanos, incluido Fidel Castro, para presionar a la administración Clinton a fin de que detuviera los provocadores vuelos de BTTR. En enero de 1996, Castro llegó personalmente a un acuerdo secreto con el entonces congresista Bill Richardson para liberar a varios presos políticos a cambio de una promesa inquebrantable del presidente Clinton de dejar en tierra los aviones de Basulto. Si bien Richardson le dijo a Castro que había obtenido ese compromiso del presidente, en realidad había hablado con otros asesores de la Casa Blanca que luego apelaron al secretario Peña para que intercediera ante la FAA.
Según Back Channel to Cuba, la noche del 23 de febrero, Richard Nuccio, funcionario de la Casa Blanca a cargo de Cuba, envió un correo electrónico al asesor de seguridad nacional Sandy Berger alertándolo de que Basulto tenía previsto volar al día siguiente. «Los sobrevuelos anteriores de José Basulto, de los Hermanos, han sido recibidos con moderación por las autoridades cubanas», informó. «Sin embargo, las tensiones en Cuba son lo suficientemente altas como para temer que esto pueda finalmente llevar a los cubanos a intentar derribar o forzar el aterrizaje del avión», advirtió.
Nuccio llamó a funcionarios de la FAA en Miami y les ordenó que bloquearan los vuelos. Para su sorpresa, se negaron. La FAA solo accedió a advertir a Basulto, una vez más, sobre las consecuencias de violar el espacio aéreo cubano. En su libro, los autores describieron el derribo como «una tragedia griega que se desarrolló en los cielos de Cuba».[3]Enlaces externos
Referencias
- ↑ Díaz-Canel denuncia nueva maniobra política de Washington contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz. Consultado el 23 de mayo de 2026.
- ↑ Cuba condena la canalla acusación contra el Líder de la Revolución. Consultado el 23 de mayo de 2026.
- ↑ Documentos desclasificados por la Archivo de Seguridad Nacional (NSA) el 19 de mayo de 2026 de la Administración Federal de Aviación (FAA) relacionados con los hechos que antecedieron al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. Consultado el 23 de mayo de 2026.
Fuentes
- Informe especial de PL: La verdad sobre Cuba. Consultado el 22 de mayo de 2026.
- El derribo de las avionetas de «Hermanos al Rescate» (1996). Consultado el 22 de mayo de 2026.
- La farsa mediática de Hermanos al Rescate. Consultado el 22 de mayo de 2026.
- Archivo CD: Cómo se gestó la provocación del 24 de febrero (Parte 1). Consultado el 22 de mayo de 2026.
- A 20 años del derribo de las avionetas: Cómo se gestó una gran provocación. Consultado el 22 de mayo de 2026.
- La verdad detrás del derribo de las avionetas de "Hermanos al Rescate".. Consultado el 22 de mayo de 2026.

