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Alfonso de Borbón y Battenberg

Para otros usos de este término, véase Alfonso de Borbón (desambiguación).
Alfonso de Borbón y Battenberg
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Príncipe de Asturias y Conde de Covadonga
210px-Alfonso Prince of Asturias w Eldmira Sampedro.jpg
Nombre real Alfonso Pío Cristino Eduardo Francisco Guillermo Carlos Enrique Eugenio Fernando Antonio Venancio de Borbón y Battenberg
Nacimiento 10 de mayo de 1907
Bandera de España España Palacio Real de Madrid, Madrid
Fallecimiento 6 de septiembre de 1938 (31 años)
Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos Hospital Gerland, Miami, Florida
Entierro Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial
Predecesor Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y Borbón
Sucesor Juan de Borbón
Consorte Edelmira Sampedro y Robato (1933-1937)

Marta Esther Rocafort y Altuzarra (1937-1938)

Casa Real Casa de Borbón
Padre Alfonso XIII
Madre Victoria Eugenia de Battenberg
Alfonso de Borbón y Battenberg. Bautizado Alfonso Pío Cristino Eduardo Francisco Guillermo Carlos Enrique Eugenio Fernando Antonio Venancio (Palacio Real de Madrid, 10 de mayo de 1907Miami, Florida, Estados Unidos, 6 de septiembre de 1938) fue Príncipe de Asturias y heredero del trono de España desde su nacimiento hasta su renuncia en 1933.

Vida

Como hijo primogénito de los reyes Alfonso XIII (1886-1941) y Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969), fue Príncipe de Asturias (heredero de la Corona española) desde su nacimiento. Con motivo de su bautizo, el 18 de mayo de 1907 fue nombrado Caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro. Por Decreto de 2 de febrero de 1931, su padre le concedió el Collar de la Real Orden de Isabel la Católica.

El príncipe Alfonso tuvo una salud muy frágil durante toda su vida y sufrió hemofilia, enfermedad que afectó a algunos descendientes de la reina Victoria I del Reino Unido. Tuvo una formación insuficiente y dificultades para desarrollar las funciones públicas como heredero de la Corona a causa de las crisis generadas por su enfermedad.

Al día siguiente de la proclamación de la II República, el 15 de abril de 1931, partió, junto con su familia, hacia el exilio. Debido a una de las crisis que le aquejaron, tuvo que ser ayudado al abandonar el Palacio Real de Madrid porque no podía andar. Junto a su madre y casi todos sus hermanos viajó en tren hasta Francia.

Alfonso se enamoró de una mujer de nacionalidad cubana de origen español, Edelmira Sampedro y Robato (1906-1994), mientras estaba convaleciendo y en tratamiento en una clínica suiza. Porque ella no pertenecía a ninguna familia real, requisito que debía cumplirse según la Pragmática Sanción de Carlos III que regulaba los matrimonios de la Familia Real para no perder los derechos de sucesión al trono, su familia le retiró su apoyo y medios. Al contrario de los actuales Príncipes de Asturias, en que supuestamente ya no existen salvo los que estipulen las Cortes y Constitución. por ello y a petición de su padre, el príncipe Alfonso renunció a sus derechos sucesorios por escrito en Lausana el 11 de junio de 1933, y desde entonces utilizó el título de Conde de Covadonga. Se casó con Edelmira en la Iglesia del Sagrado Corazón de Ouchy, junto a Lausana, el 21 de junio de 1933. Edelmira era hija de Pablo Sampedro y Ocejo (natural de Matienzo, Cantabria), propietario de una plantación de caña de azúcar, y de Edelmira Robato y Turro, de origen asturiano. No tuvieron descendencia. Alfonso y Edelmira terminaron divorciándose en La Habana el 8 de mayo de 1937.

Alfonso de Borbón y Battenberg volvió a contraer matrimonio, civilmente, en la Embajada de España]] de La Habana el 3 de julio de 1937, con Marta Esther Rocafort y Altuzarra (1913-1993), también de nacionalidad cubana. Marta Esther era hija de Blas Rocafort y González, odontólogo, y de Rogelia Altuzarra y Carbonell. Alfonso y su segunda mujer se divorciaron en la ciudad de La Habana el 8 de enero de 1938. Tampoco tuvo hijos de su segundo matrimonio.

Alfonso pasaría más de la mitad de los treinta y un años de su corta vida en cama, internado en hospitales, con operaciones, con dolores terribles. Era incapaz de disfrutar de la vida y de tener descendencia, pues tras una operación urológica se quedó impotente, unos años antes de casarse con Edelmira Sampedro.

Sufrió un accidente de automóvil en Miami al salirse de la calzada el vehículo que conducía y chocar con una cabina telefónica. En apariencia no tuvo mucha importancia, pero un golpe causó una hemorragia interna que no pudo cortarse por la hemofilia que padecía y falleció en el hospital Gerland de Miami.

Fruto de sus relaciones con María de las Mercedes Flores de Apodaca, de familia española, tuvieron un hijo fuera de matrimonio en 1932, Alphonse de Bourbon, de nacionalidad francesa.

Síntesis biográfica

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Alfonso de Borbón y Battenberg, Portada del Libro Zavala

Hay existencias entroncadas con la propia historia de España que nunca han sido contadas o que si alguna vez lo han sido, no se les ha prestado toda la atención que merecían. Quizá una de esas historias contadas en multitud de ocasiones pero conocida por pocos sea la de Alfonso de Borbón y Battenberg, un hombre llamado a ser Príncipe de Asturias y Rey de España y que, sin embargo, nunca llegó a colocarse la corona. Una vez más el periodista y escritor José María Zavala se acerca a la figura de uno de los Borbones menos conocidos para desentrañar los detalles de su vida. Ya lo hizo con el duque de Cádiz en una de sus anteriores obras, El Borbón non grato, y ahora repite experiencia con el hijo mayor de Alfonso XIII en El Borbón de cristal . Planteando los hechos históricos de forma ordenada como acostumbra, Zavala habla en su obra de un hombre al que dice, "nadie quiso. Ni sus padres, ni el pueblo, ni su mujer, ni los monárquicos". Quizá en esa falta de cariño algo tuviera que ver la hemofilia que su madre, la reina Victoria Eugenia de Battenberg trajo a la Familia Real española y que tanto temía la madre de Alfonso XIII, la Reina Cristina. Esa enfermedad, que afecta a la coagulación de la sangre y que ha sido heredada y extendida por las distintas realezas europeas, empañó la felicidad del rey Alfonso XIII, que ya se frotaba las manos tras el nacimiento del pequeño Alfonso, consciente de que de esta forma se aseguraba un varón al frente de la corona, pero no alteró el hecho de que el pequeño fuera el favorito del monarca. La hemofilia se la descubrieron al practicarle una circuncisión siendo aún un bebé y, aunque hay autores que, al no existir documentos sobre el tema en el archivo de palacio, consideran que nunca sucedió, Zavala da por válida esta opción y para reflejarla toma como testigo al general Kindelán, que habla de los tensos momentos que médicos y enfermeras padecieron al ver que la hemorragia no cesaba.

Finalmente cesó, pero el descubrimiento de la dolencia marcó la existencia del pequeño, que siempre estuvo vigilado por cuarenta mil ojos, con el miedo a que se rompiera como si de una fina lámina de cristal se tratase. Tantos cuidados sobre el primogénito le granjearon el sobrenombre de 'El Intocable' en los rincones de la corte. La preferencia del rey por su primogénito no tuvo límites hasta que, ya en el exilio de Lausana, Alfonso se enamoró perdidamente de la cubana Edelmira Sampedro. Tenía entonces el heredero 25 años y la novia 26, y con esa edad, el 11 de junio de 1933, Alfonso renunciaría a sus derechos y se alejaría del trono para siempre para contraer matrimonio con su amada. Pero la unión entre ambos, que trajo consigo el ostracismo por parte de los reyes, sólo les duraría cuatro años. Pero la soltería del príncipe se prolongaría aún menos en el tiempo. El hermano mayor de don Juan, padre del Rey Juan Carlos, contrajo matrimonio en segundas nupcias con otra cubana, Marta Rocafort, apenas dos meses después de su divorcio. Otro enlace que no duró más de medio año, ya que en enero de 1938 ya estaban divorciados.

Fue por esas fechas, un año antes del inicio de la II Guerra Mundial y del fin de la Guerra Civil Española, cuando Alfonso hizo llegar a su familia una carta en la que aseguraba que no renunciaba a ninguno de sus derechos como heredero del trono español, revocando lo que había firmado para casarse con su primera esposa, y que los documentos hasta entonces firmados carecían de valor legal.

Ocho meses después quien fuera príncipe de Asturias fallecía a causa de las hemorragias internas que sufrió tras un accidente de automóvil en un hospital de Miami. Su madre intentó llegar a tiempo, pero no pudo y su padre, decepcionado por la nueva petición de sus derechos hizo como si nada hubiera pasado. La única presente fue Mildred Gaynor, una cigarrera de un local nocturno que fue también quien le acompañó en sus últimos días de correrías y que viajaba con él en el coche en el momento del accidente. Cuando Alfonso falleció tenía 31 años, ningún título en el bolsillo y nadie de la familia que le diera el último adiós.

Repatriación

En 1985, por orden del rey Juan Carlos I, sus restos fueron trasladados al Monasterio de El Escorial. A la despedida de los restos en Miami acudió Edelmira.

Fuentes