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Victoria I del Reino Unido

Victoria I de Inglaterra
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Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y emperatriz de la India
Victoria reino unido.jpeg
Reinado 20 de junio de 1837 - 22 de enero de 1901
Coronación 28 de junio de 1838
Nombre real Alejandrina Victoria
Nacimiento 20 de junio de 1819
Palacio de Kensington, Londres
Fallecimiento 22 de enero de 1901 (81 años)
Castillo de Osborne, Isla de Wight, Bandera del Reino Unido Reino Unido
Entierro Frogmore, Windsor (Inglaterra),Bandera del Reino Unido Reino Unido
Predecesor Guillermo IV
Sucesor Eduardo VII
Consorte Alberto de Sajonia-Coburgo
Casa Real Casa de Hannover
Himno real God Save the Queen
Padre Eduardo, duque de Kent
Madre Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld
Victoria I de Inglaterra. Ascendió al trono a los dieciocho años y se mantuvo en él más tiempo que ningún otro soberano de Europa. Durante su reinado, Francia conoció dos dinastías regias y una república, España tres monarcas e Italia cuatro. En este dilatado período, que precisamente se conoce como "era victoriana", Inglaterra se convirtió en un país industrial y en una potencia de primer orden, orgullosa de su capacidad para crear riqueza y destacar en un mundo cada vez más dependiente de los avances científicos y técnicos. En el terreno político, la ausencia de revoluciones internas, el arraigado parlamentarismo inglés, el nacimiento y consolidación de una clase media y la expansión colonial fueron rasgos esenciales del victorianismo; en lo social, sus fundamentos se asentaron en el equilibrio y el compromiso entre clases, caracterizados por un marcado conservadurismo, el respeto por la etiqueta y una rígida moral de corte cristiano. Todo ello protegido y fomentado por la figura majestuosa e impresionante, al mismo tiempo maternal y vigorosa, de la reina Victoria, verdadera protagonista e inspiradora de todo el siglo XIX europeo.

Síntesis biográfica

La reina Victoria nació el 19 de mayo de 1819, fue hija del duque de Kent, descendiente de la dinastía alemana de los Hannover, y de la Princesa María Luisa de Sajonia-Coburgo. El rígido reinado de Victoria duró 64 años, poniendo al Reino Unido de la Gran Bretaña a la cabeza del mundo.Guillermo IV no tuvo hijos, así que su sobrina Victoria subió al trono en 1837, a la edad de 18 años. La reina Victoria le devolvió el prestigio a la corona y fue el símbolo viviente de los éxitos sociales y económicos obtenidos. La reina Victoria es tatarabuela de la reina Isabel II del Reino Unido y de su consorte el príncipe Felipe de Edimburgo, el rey Juan Carlos I de España y de su esposa la reina Sofía de Grecia, la reina Margarita II de Dinamarca, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia y el rey Harald V de Noruega. Reinó durante casi 64 años, siendo el suyo el reinado más largo de la historia de Gran Bretaña. El reinado de Victoria estuvo marcado por la gran expansión del Imperio británico. La Era Victoriana -como se denominó a su reinado- estuvo caracterizada por la Revolución industrial, un período de cambios significativos a nivel social, económico y tecnológico en el Reino Unido; cambios que acabaron por consolidar al Reino Unido como la primera potencia de su época.

Victoria, cuya ascendencia era casi exclusivamente alemana (excepto por su antepasado, Sofía de Hannover, descendía también por línea femenina de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia), y fue la última monarca de la Casa de Hannover. Su hijo y sucesor, Eduardo VII, pertenecía a la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Primeros años

Alexandrina Victoria nació en el palacio de Kensington, Londres, el 24 de mayo de 1819, y era la única hija del príncipe Eduardo, duque de Kent y Strathearn, cuarto hijo varón del rey Jorge III, y de Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Fue bautizada en la Sala de la Cúpula del palacio de Kensington el 24 de junio del mismo año por Charles Manners-Sutton, arzobispo de Canterbury, siendo sus padrinos sus tíos paternos, el Príncipe-Regente (luego Jorge IV del Reino Unido) y Carlota, reina de Wurtemberg, el zar Alejandro I de Rusia (en cuyo honor recibió su primer nombre) y su abuela materna, Augusta Reuss-Ebersdorf, duquesa viuda de Sajonia-Coburgo-Saalfeld.

A pesar del nombre con el que fue bautizada, se le terminó por llamar solamente Victoria, aunque familiarmente fue conocida durante sus primeros años de infancia como Drina (diminutivo de Alejandrina).

Victoria a los cuatro años
Cuando apenas tenía 8 meses de edad, su padre, el duque de Kent, falleció víctima de una fulminante neumonía, el 23 de enero de 1820. Seis días más tarde, el 29 de enero, su abuelo, el rey Jorge III, moría, ciego y loco, en el castillo de Windsor. Su tío y padrino, el Príncipe-Regente, ascendió al trono como rey Jorge IV. Ahora Victoria ocupaba el tercer lugar en la línea sucesoria, precedida únicamente por sus dos tíos, el duque de York (separado de su esposa desde hacía tres décadas, sin descendencia) y el duque de Clarence. La posibilidad de que Victoria subiera al trono algún día parecía muy cercana. Sin embargo, el 10 de diciembre de ese mismo año, la duquesa de Clarence dio a luz una hija, Isabel Georgiana, lo que relegaba a Victoria a un cuarto lugar en la línea de sucesión. Trágicamente, el 4 de marzo de 1821, y con apenas 3 meses de edad, la pequeña princesa falleció víctima de convulsiones. Al año siguiente, en 1822, la duquesa de Clarence alumbró un par de gemelos nacidos muertos, y la dificultad de este parto la dejó incapacitada para volver a concebir. Victoria, con 3 años de edad, estaba nuevamente en la primera fila de la sucesión.

Pese a la alta posición que ocupaba en la línea sucesoria, Victoria habló solo alemán durante sus primeros años, el idioma materno de su madre y su gobernanta. Sin embargo, cuando se hizo evidente que algún día ocuparía el trono, en 1822, se le comenzó a enseñar el inglés.

Posiblemente aprendió a hablar italiano, griego, latín y francés. Su educador fue el Reverendo Jorge Davys y su gobernanta, Luisa Lehzen. El 5 de enero de 1827, falleció el duque de York, colocando a Victoria, de 7 años, nada menos que en el segundo lugar de la línea sucesoria.

Una reina de dieciocho años

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Victoria recibiendo de Lord Conyngham y del Arzobispo de Canterbury la noticia de su ascensión al trono

La tirantez de las relaciones de Victoria con su madre, que aumentaría con su llegada al trono, se puso ya de manifiesto en su primer acto de gobierno, que sorprendió a los encopetados miembros del consejo: les preguntó si, como reina, podía hacer lo que le viniese en real gana. Por considerarla demasiado joven e inexperta para calibrar los mecanismos constitucionales, le respondieron que sí. Ella, con un delicioso mohín juvenil, ordenó a su madre que la dejase sola una hora y se encerró en su habitación. A la salida volvió a dar otra orden: que desalojaran inmediatamente de su alcoba el lecho de la absorbente duquesa, pues en adelante quería dormir sin compartirlo. Las quejas, las maniobras y hasta la velada ruptura de la madre nada pudieron hacer: su imperio había terminado y su voluntariosa y autoritaria hija iba a imponer el suyo. Y no sólo en la intimidad; también daría un sello inconfundible a toda una época, la que se ha denominado justamente con su nombre.

Inicio del reinado

Vivió en el Palacio de Buckingham. El 26 de junio de 1830 murió el rey Jorge IV, siendo sucedido por el duque de Clarence como rey Guillermo IV. Como el nuevo monarca no tenía descendencia legítima superviviente, Victoria, de 11 años, se convirtió en la presunta heredera del trono. Como las leyes de la época no estaban preparadas para la eventual subida al trono de un infante, se promulgó la Ley de Regencia de 1831, en la cual se estipulaba que la duquesa de Kent, madre de Victoria, sería la Regente del reino durante la minoría de edad de la reina. Ignorando el precedente de Jorge IV, el Parlamento no creó un Concilio para limitar los poderes de la eventual Regente.

En 1835, a los 16 años de edad, Victoria conoció a su futuro esposo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, quien además era su primo. El rey Guillermo IV desaprobó la unión, pero sus objeciones no dieron el menor resultado en los jóvenes. Algunos historiadores alegan que Alberto no estaba enamorado entonces de la joven princesa, y que las razones que tenía para aceptar el enlace fueron ganar un buen estatus social (pues era sólo un oscuro príncipe alemán) o bien un alto sentido del deber y lealtad a su familia (la cual deseaba el enlace). Cualesquiera que fueran las razones que tuvo Alberto para aceptar el matrimonio, éste, con el paso de los años, demostró ser extremadamente feliz.

El rey Guillermo IV falleció el 20 de junio de 1837, siendo sucedido por la princesa Victoria. Como ella ya había cumplido los 18 años, no era necesaria una regencia. Debido a que la Ley Sálica imperaba en Hanóver, este trono pasó a su tío menor, el duque de Cumberland, terminando así la unión entre el Reino Unido y Hanóver existente desde 1714. Mientras la joven reina no tuvo hijos, el duque de Cumberland fue el presunto heredero del trono. Victoria fue coronada reina en la Abadía de Westminster, el 28 de junio de 1838.

Al momento de su ascensión al trono, el Gobierno estaba controlado por los Whig, los cuales venían ostentando el poder, salvo algunos pequeños intervalos, desde 1830. El Primer Ministro Whig, Lord Melbourne, ejerció desde el comienzo una poderosa influencia sobre la políticamente inexperta soberana, quien acudía a él constantemente por consejos y ayuda (la confianza entre ambos llegó a ser tanta que algunos maledicentes se referían a la reina como la "Sra. Melbourne"). El ministerio de Melbourne, sin embargo, no duraría mucho tiempo; crecía rápidamente en impopularidad y se mostraba incapaz de controlar las colonias británicas. En Canadá, el Reino Unido tuvo que reprimir una serie de rebeliones (ver Rebeliones de 1837), y en Jamaica, las autoridades locales protestaron contra las medidas inglesas no reconociendo ninguna ley dictada por el Parlamento. En 1839, ante la incapacidad de poder controlar estos contratiempos, Lord Melbourne renunció.

La reina comisionó al Tory Sir Robert Peel la tarea de formar el nuevo Gabinete, pero pronto entró en disputas con éste debido a la Crisis de las Damas de Cámara. Para ese entonces, la conformación de la corte real estaba regida por el sistema de patronazgo (es decir, el Primer Ministro escogía a los miembros que servirían a la reina entre sus partidarios). Muchas de las damas de cámara de la reina eran esposas de Whigs, y Sir Robert Peel exigía que fueran reemplazadas por esposas de Tories. Victoria se negó rotundamente a destituir a las damas de sus cargos, pues las había llegado a considerar amigas muy cercanas. Sir Robert Peel sentía que no podía gobernar bajo las restricciones impuestas por la reina y finalmente renunció al cargo de Primer Ministro, dejándole el camino libre a Lord Melbourne para retornar al poder.

Guerras del Opio

El mercadeo de opio por parte de Inglaterra y de Estados Unidos a China generó un conflicto de proporciones notables. Los chinos consideraban que Occidente no tenía nada de valor con lo que comerciar. Pero los comerciantes ingleses y estadounidenses, fuertemente enraizados con la Corona inglesa, vieron en el opio la posibilidad de tener intercambios. El opio y sus derivados (morfina,heroína, etc.) constituyen unas de las drogas más adictivas. Un obrero chino que se volvía adicto —y para 1839 el opio ya estaba al alcance de los obreros y campesinos— gastaba 2/3 de su sueldo en opio y dejaba a su familia en la miseria.

Se generó así una epidemia de adictos en China, por lo que el emperador debió tomar cartas en el asunto, encargando al mandarín Lin Hse Tsu que frenara el tráfico de opio y éste les quemó los cajones y se arriesgó a una guerra (1839). Lin Hse Tsu mandó una carta a la reina Victoria pidiéndole que no traficara más opio. La reina Victoria respondió mandándole la Armada Británica. Esto provocó las Guerras del opio, generando un estímulo para que más mercaderes fueran a China desde Estados Unidos e Inglaterra. Muchas de las fortunas de Estados Unidos se basaron en este narcotráfico, que era encubierto, pues decían que se comerciaba con té o tabaco. Se le llamaba China Trade o Far East Trade.

Matrimonio

Victoria se casó con el príncipe Alberto en la Capilla Real del palacio de St. James, Londres, el 10 de febrero de 1840. Cuatro días antes, el 6 de febrero, la reina otorgó a su esposo el tratamiento de Su Alteza Real. Alberto sería generalmente conocido como el "Príncipe-Consorte", aunque sólo obtuvo formalmente el título hasta 1857. De este enlace, excepcionalmente feliz (en el cual Alberto fue un marido ejemplar, pues hasta donde se ha sabido nunca llegó a faltar a sus votos nupciales a lo largo de todo su matrimonio, al contrario de su padre, el duque Ernesto I de Sajonia-Coburgo-Gotha, quien llegaría incluso a divorciarse), nacieron 9 hijos:

Hijos

  • Princesa Helena (n. palacio de Buckingham, 25 de mayo de 1846 - m. Schomberg House, Londres, 9 de junio de 1923), casada en 1866 con el príncipe Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg.
  • Príncipe Arturo, duque de Connaught y de Strathearn (n. palacio de Buckingham, 1 de mayo de 1850 - m. Bagshot Park, Surrey, 16 de mayo de 1942), creado duque de Connaught, de Strathearn y conde de Sussex (1874). Casado en 1879 con Luisa Margarita de Prusia.

Es por estas uniones conyugales de sus hijos y nietos con otros monarcas de Europa que se le ha conferido a Victoria el título popular de "la Abuela de Europa". Pero esto tuvo un lado negativo ya que al ser portadora de hemofilia transmitió el gen defectuoso a todos sus descendientes (por estar ligada al cromosoma X). El portador más conocido de dicha enfermedad fue el zarevich Alexis de Rusia Ahora que había encontrado un compañero ideal, no sólo en el aspecto familiar, sino también en el político -pues el príncipe Alberto sería su más cercano asesor-, Victoria comenzó a alejarse tanto de Lord Melbourne como de sus Damas de Cámara Whig. Así, cuando Lord Melbourne perdió las elecciones de1841, saliendo victoriosos los Tories bajo el liderazgo de Robert Peel, no se repitió otra Crisis de las Damas de Cámara. Victoria continuaría manteniendo correspondencia con Lord Melbourne, aunque su papel como asesor real pasaría al Príncipe-Consorte.

Inicios políticos

El ministerio de Peel se vio pronto envuelto en una crisis debido a las Leyes del Grano. Muchos Tories (para entonces conocidos también como conservadores) se opusieron a la abrogación, pero algunos Tories (los "Peelites") y la mayoría de los Whigs la apoyaron. Peel dimitió en 1846, después de que la abrogación fuera aprobada por un estrecho margen, y fue substituido por Lord John Russell. El ministerio de Russell, aunque Whig, no fue favorecido por la reina.

Particularmente ofensivo para Victoria era el Ministro de Asuntos Exteriores, Lord Palmerston, que actuaba a menudo sin consultar al gabinete, al Primer Ministro o a la reina. En 1849, Victoria introdujo en el Parlamento una queja, apoyada por Lord Russell, alegando que Palmerston había enviado despachos oficiales a los líderes extranjeros sin su consentimiento. Ella repitió sus acusaciones en 1850, pero todo fue inútil. No fue hasta 1851 que Lord Palmerston fue relevado de su cargo; en aquella ocasión había anunciado la aprobación del gobierno británico al golpe de Estado del Presidente Luis-Napoleón Bonaparte en Francia sin consultar previamente al Primer Ministro.

Irlanda

La reina joven Victoria se enamoró de Irlanda y para visitarla eligió un día de fiesta en Killarney, Kerry. Gracias a esta visita, la localidad se convirtió en una de las primeras atracciones turísticas del siglo XIX. Su amor por la isla fue correspondido por el inicial afecto irlandés hacia la joven reina. En 1845, Irlanda fue golpeada por la devastación de los cultivos de patata; en cuatro años, esta plaga costó las vidas de un millón de irlandeses y la emigración de otro millón. En respuesta a la llamada Hambre de la Patata Irlandesa (An Gorta Mor), la reina donó personalmente £5000 y estuvo implicada en varias obras de caridad. Sin embargo, el hecho de que la política del ministerio de Lord John Russell fuera culpada extensamente -por exacerbar la severidad del hambre- afectó a la popularidad de la reina. Los republicanos extremistas llamaron a Victoria la "Reina del Hambre", con míticas historias en las cuales se decía que ella donaba apenas £5 para aliviar el hambre del pueblo, que fueron aceptadas por los irlandeses republicanos.

La primera visita oficial de Victoria a Irlanda, en 1849, fue arreglada específicamente por Lord Clarendon, el Lord Teniente de Irlanda y cabeza de la administración británica, para intentar distraer la atención de la crisis del hambre y también para poner en alerta a los políticos británicos de que con la presencia de la reina la seriedad de la crisis en Irlanda sería más que evidente. A pesar del impacto negativo de la hambruna en la popularidad de la reina, ella todavía seguía siendo lo suficientemente querida para que al concluir las reuniones del partido nacionalista todos cantasen Dios Salve a la Reina. No obstante, en la década de 1870 - 1880 la aceptación de la monarquía británica en Irlanda había disminuido substancialmente, en parte por la resolución de Victoria de negarse a visitar Irlanda en protesta por la decisión de la Corporación de Dublín de no felicitar a su hijo, el príncipe de Gales (futuro Eduardo VII), con ocasión de su boda con la princesa Alejandra de Dinamarca, o de negarse a enviar sus parabienes a los príncipes de Gales por el nacimiento de su hijo mayor, el príncipe Alberto Víctor.

Victoria rechazó repetidamente las presiones de Primeros Ministros, de Lords tenientes e incluso de miembros de la familia real, de que estableciera una residencia real en Irlanda. Lord Midleton, el anterior jefe del Partido Irlandés Unionista, al escribir sus memorias en 1930 Irlanda: Tonta o Heroína?, describió esta decisión como probadamente desastrosa para la monarquía y el gobierno británico en Irlanda. Victoria realizó su última visita a Irlanda en 1900, cuando vino a solicitar a los irlandeses que se alistaran en el ejército británico y lucharan en la Segunda Guerra de los Bóers. La oposición nacionalista a su visita fue encabezada por Arthur Griffith, que fundó una organización llamada Cumann na nGaedhael para unir a la oposición. Cinco años más tarde Griffith utilizó los contactos establecidos en su campaña contra la visita de la reina para formar un nuevo movimiento político, Sinn Féin.

Madurez

En 1851 se celebró la primera Feria Mundial, conocida como la Gran Exposición de 1851. Organizada por el príncipe Alberto, la exposición fue inaugurada oficialmente por la reina el 1 de mayo de 1851. A pesar del temor de muchos, tuvo un éxito increíble. Los inventos y novedades allí mostrados fueron utilizados luego para fundar el South Kensington Museum (luego rebautizado como Victoria and Albert Museum).

El gabinete de Lord John Russell cayó en 1852, cuando el Primer Ministro Whig fue reemplazado por un conservador,Lord Derby. Lord Derby no permanecería en el poder por mucho tiempo, al no poder mantener una mayoría en el Parlamento, y dimitió menos de un año después de haber asumido el cargo. Para entonces, Victoria estaba impaciente por poner punto final a este período de ministros débiles. La reina y su marido animaron vigorosamente la formación de una fuerte coalición entre los Whigs y los Tories Peelites. Tal ministerio logró formarse con el Peelite Lord Aberdeen a la cabeza.

Uno de los actos más significativos del nuevo ministerio fue hacer participar al Reino Unido en la Guerra de Crimea en 1854, luchando al lado del Imperio otomano contra Rusia. Inmediatamente antes de que el Reino Unido entrara en guerra, los rumores de que la reina y el príncipe Alberto preferían el lado ruso disminuyeron la popularidad de la pareja real. No obstante, Victoria declaró públicamente su apoyo inequívoco para las tropas. Después de concluir la guerra, la reina instituyó la Cruz de Victoria, una condecoración al valor.

Al ser cuestionada por muchos su labor durante la Guerra de Crimea, Lord Aberdeen dimitió en 1855, siendo substituido por Lord Palmerston, con quien la reina se había reconciliado. Sin embargo, Palmerston fue también forzado a dimitir de su cargo debido a su conducta impopular durante un conflicto militar, la Segunda Guerra del Opio, en 1857. Lord Derby lo reemplazó. Uno de los acontecimientos más notables durante la administración de Derby fue la Revuelta de los cipayos contra el gobierno de la Compañía Británica de las Indias Orientales sobre la India. Después de que el motín fuera aplastado, la India fue puesta bajo el gobierno directo de la corona (aunque el título de "emperatriz de la India" no fue instituido inmediatamente). El segundo ministerio de Derby no fue mejor que el primero; dimitió en 1859, lo que permitió que Palmerston volviera a tomar el poder.

Viudez

El año de 1861 fue trágico para la reina: el 16 de marzo muere su madre, la duquesa de Kent, y el 14 de diciembre fallece su esposo Alberto, el Príncipe-Consorte. La pérdida de quien fuera su compañero, amigo y consejero devastó a Victoria, que mantuvo un estado semipermanente de luto y usó el color negro en sus vestidos para el resto de su vida. Evitó las apariciones públicas y rara vez puso los pies en Londres durante los años siguientes, ganándose con ello el apodo de la "Viuda de Windsor". Ella consideró a su hijo, el príncipe de Gales, joven indiscreto y frívolo, como el culpable de la muerte de su padre.

Victoria comenzó a confiar cada vez más en un criado escocés, John Brown; se ha llegado a alegar que entre ellos hubo una relación romántica e incluso un matrimonio secreto. Un diario recientemente descubierto registra una supuesta confesión en su lecho de muerte del capellán privado de la reina, quien habría admitido a un político que él había presidido un matrimonio clandestino entre Victoria y John Brown. No todos los historiadores confían en la autenticidad del diario. Sin embargo, cuando el cadáver de Victoria fue colocado en el ataúd, le acompañaban dos recordatorios conforme a su deseo. Al lado derecho, uno de los vestidos de gala de Alberto, mientras que en su mano izquierda se fijó un pedazo del cabello de Brown, junto con un retrato de él. Los rumores de un romance y una unión secreta le ganaron a Victoria el apodo "Señora Brown".

El aislamiento de Victoria del público disminuyó grandemente la popularidad de la monarquía, e incluso animó el crecimiento del movimiento republicano. Aunque cumplió sus deberes oficiales, no participó activamente en el gobierno, permaneciendo confinada en sus residencias reales, Balmoral en Escocia o en Osborne House en la isla de Wight. Entretanto, una de las piezas más importantes de la legislación del siglo XIX -el Acta de Reformas de 1867- fue aprobada por el Parlamento. Lord Palmerston se había opuesto totalmente a la reforma electoral, pero su ministerio terminó con su muerte en 1865. Lord Derby asumió el cargo, siendo sucedido por Lord Russell. Luego, Lord Derby volvió a ocupar el cargo de Primer Ministro, aprobándose durante su ministerio el Acta de Reforma.

Últimos años

En 1887, el Reino Unido celebró el Jubileo de Oro de Victoria. La reina celebró el 20 de junio de 1887 -el quincuagésimo aniversario de su ascensión al trono- con un banquete, al cual fueron invitados cincuenta reyes y príncipes europeos. Aunque ella no habría podido estar enterada de él, había un plan de los combatientes por la libertad irlandesa que consistía en hacer explotar la Abadía de Westminster mientras la reina estuviera allí atendiendo un servicio de Acción de Gracias. Esta tentativa de asesinato, al ser descubierta, fue conocida como el Complot del Jubileo. Al día siguiente, ella participó en un desfile que, en palabras de Mark Twain, "estiró el límite de la vista en ambas direcciones". Para ese entonces, Victoria era una monarca extremadamente popular. El escándalo de una rumoreada relación amorosa con su criado se había acallado después de la muerte de John Brown en 1883, permitiendo que se percibiera a la reina como símbolo de la moralidad.

Victoria fue requerida para tolerar un ministerio de Guillermo Ewart Gladstone una vez más, en 1892. Después de que la última de sus Leyes Irlandesas del Gobierno Local fuera rechazada, se retiró en 1894, siendo reemplazado por el liberal imperialista Lord Rosebery. Lord Rosebery fue sucedido por Lord Salisbury en 1895, que sirvió para el resto del reinado de Victoria. El 22 de septiembre de 1896 Victoria sobrepasó a su abuelo Jorge III como el monarca de más tiempo de reinado en la historia inglesa, escocesa o británica. De acuerdo a una petición de la reina, todas las celebraciones públicas especiales por el acontecimiento fueron retrasadas hasta 1897, el año en que se celebraba el Jubileo de Diamante de Victoria. El secretario de colonias, Joseph Chamberlain, propuso que el jubileo fuera un festival en todo el Imperio Británico.

Así, invitaron a los Primeros Ministros de todas las colonias autónomas junto con sus familias. El desfile en el que participó la reina incluía las tropas de cada colonia y dependencias británicas, junto con soldados enviados por príncipes indios y jefes (quienes eran subordinados a Victoria, emperatriz de la India). La celebración del Jubileo de Diamante fue una ocasión marcada por las grandes muestras de afecto que el pueblo tuvo para la reina septuagenaria, que para entonces estaba confinada a una silla de ruedas.

Durante los últimos años de Victoria, el Reino Unido estuvo implicado en la Segunda Guerra de los Bóers, que recibió el apoyo entusiasta de la reina. La vida personal de Victoria estuvo marcada entonces por varias tragedias personales, incluyendo la muerte de su hijo Alfredo, duque de Sajonia-Coburgo-Gotha, la enfermedad fatal de su hija Victoria, emperatriz de Alemania, y la muerte de dos de sus nietos. Su última actuación pública en una ceremonia fue en 1899, cuando puso la primera piedra de los edificios nuevos del South Kensington Museum, luego conocido como el Victoria and Albert Museum. El último viaje fuera de Inglaterra lo realizó a Dublín, en 1900.

Siguiendo una costumbre que mantuvo a través de toda su viudez, Victoria pasó su última Navidad en Osborne House (que el príncipe Alberto había diseñado por sí mismo) en la isla de Wight. Murió allí, en los brazos de su nieto el káiser alemán Guillermo II de Alemania, el 22 de enero de 1901, a los 81 años de edad, luego de haber reinado durante 63 años, 7 meses y 2 días, más que cualquier otro monarca británico; sin embargo, su tataranieta Isabel II ha superado el récord de monarca británica más longeva, el21 de diciembre de 2007 a las 17:00 (hora de Londres). El funeral se celebró el 2 de febrero; después de dos días de duelo nacional, fue sepultada en el Mausoleo de Frogmore al lado de su marido.

Títulos

Fuente