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América precolombina

América precolombina
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América precolombina. En la historia, los pueblos se desarrollaron pasando por distintas etapas que van de los 50 mil a los mil años atrás, desde la época Paleoindia, luego el Período Arcaico, Agro-Alfarero, Formativo (temprano, medio y tardío) o Preclásico, el Clásico y el Postclásico.

Período Formativo

También llamado Pre-Clásico, comprende desde el 200 a los 300 años a.C. Este período se caracterizó por la existencia de sociedades con diferentes economías: agrícolas, marítimas y pastoriles, y a veces mixtas, la presencia de una ideología compleja, edificios públicos como templos, plazas, almacenes, bodegas, estelas y estatuas, centros ceremoniales y los grandes estilos de Arte. También se utilizó la Arcilla desarrollando la Cerámica y fibras vegetales y animales, como el Algodón y la Lana de auquénidos (principalmente de la alpaca en los pueblos andinos) base de la textilería.

Otra característica importante en este período fue el surgimiento de sistemas de clases sociales estratificadas, o jerarquizadas nacidas de la necesidad de organizar al pueblo y el poder. Juntamente con estos, nació el Ejército organizado y de tiempo completo, dedicado a defender el territorio, controlar a los habitantes, y legitimar el poder de aquel que gobernaba, la mayoría de las veces, a través del Terror.

Otro aspecto importante y que llama la atención, es la capacidad que surgió en estos pueblos de crear un sistema único de intercambio con el cual comprar y vender cosas, acumular capital, etc. Dentro de las primeras monedas estaban las pepas del Chocolate y las plumas de Quetzal (pequeño pavo real de llamativos colores). De esta forma, la economía se tornó mas trascendental en la vida de estos pueblos, desarrollándose el Comercio a larga distancia, en donde los pueblos intercambiaban productos con otros y estos a la vez exportaban productos que no eran posibles de obtener para otros pueblos.

Una característica importante de este periodo es el desarrollo de grandes construcciones, sobre todo religiosas teniendo estas una gran importancia al momento de organizar la cuidad, ya que se crea un centro urbano en torno al templo religioso, formándose barrios en el perímetro de la zona de manera que las casas de agrupaban según la función que cumplían sus pobladores (encargados del culto, tejedores, escultores, encargados de la mantención, etc.) estas construcciones las podemos observar aun en los grandes centros ceremoniales de San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes.

En resumen, en el período Formativo se terminó la relativa homogeneidad en la evolución cultural americana y se inició el desarrollo sociocultural de las dos grandes áreas nucleares de América: Mesoamérica y Andes Centrales. Se ve marcada la evolución de diversos rasgos culturales que, en algunas zonas en mayor medida que en otras, culminarán con una domesticación de plantas y animales plenamente establecida, una compleja organización social y una vida urbana totalmente asentada. Este periodo a su ves, de subdivide en Período Formativo Temprano, Medio y Tardío.

Formativo Temprano

Es el inicio del período Formativo y se comprende del año 2500 a. C. al 1500 d. C. Los inicios de esta etapa están básicamente marcados por cambios sustanciales en la economía de subsistencia, que desde esta época se basa en la agricultura con productos como el maíz, calabaza y frijol, junto con otra serie de cultivos regionales dependiendo en el lugar en donde se hubiese desarrollado cada pueblo, y se complementa por la caza que ya es selectiva, la pesca y la recolección; sin embargo ya hay pueblos que practican una ganadería incipiente.

Al mismo tiempo en que se desarrollaban estos acontecimientos, empezó también la formación de conglomerados urbanos, inicialmente como aldeas y luego como poblados sedentarios ocupados por familias nucleares y extendidas. En el ámbito social, aparecen sociedades de carácter igualitario y que mantienen relaciones sociales basadas en la solidaridad en relación con el control de los recursos con los cuales sobrevivían. Paralelamente a la agricultura y a la aparición de poblados, surge la alfarería, aunque su uso no se generaliza hasta varias decenas de años más tarde. Por ejemplo, la cerámica Mesoamericana más antigua se ha detectado en Puerto Marqués en la costa del Pacífico (2.440 a. C.), y fue confeccionada con arcilla y desgrasante de fibra.

El Formativo Medio

Se inicia alrededor del 1200 hasta el 400 a.C., y entre las características se observa un mayor control de los recursos agrícolas, algunos de los cuales van acompañados por el desarrollo de técnicas de carácter intensivas de producción, y por la formación de grandes centros religiosos y ceremoniales que se constituyen por jefaturas complejas. El Formativo Medio fue una etapa donde existía una baja evolución, caracterizada por el desarrollo y la expansión de aldeas y pueblos de economía campesina que practicaban un sistema extensivo de cultivo, los cuales tenían como factor común cerámicas comunes y un pequeño sitio con arquitectura pública incipiente.

En estos grandes centros urbanos primitivamente desarrollados vive una sociedad cada vez más estratificada, sancionada por la obtención, por parte de algunos individuos, de bienes exóticos y de alto rango que no son accesibles para todos por igual, de ahí se hace necesaria la existencia de especialistas alejados de la producción agrícola, que elaboran productos de elite y un complicado estilo artístico dirigido a personas distinguidas o que sobresalían de las demás de manera que pronosticaba el surgimiento de una sociedad jerarquizada. En la medida en que este sistema social tiene éxito, es exportado a otras regiones Mesoamericanas traspasando fronteras y expandiéndose como una moda, a lugares donde se ha instalado la vida compleja, dando lugar a un horizonte de uniformidad cultural de organización relativamente moderna en el cual se fundamentan las formas básicas de las civilizaciones Mesoamericanas que posteriormente surgirán.

Estos acontecimientos alcanzan mayor grado de expresión en una región que abarca 18.000 km2 del sur de Veracruz y oeste de Tabasco, en un área que no supera los 100 metros sobre el nivel del mar, a excepción de las Montañas Tuxtlas, y que está afectada por un alto régimen anual de precipitaciones, por lo que el paisaje resultante es un alto y húmedo bosque tropical alternando con sabanas que en época de lluvias se transforman en pantanos. El Formativo Medio tuvo gran desarrollo en el valle de México, que se levanta a 2.236 metros de altitud media. Durante toda esta etapa, tanto este sitio como Tlapacoya tuvieron influencia Olmeca, introduciendo una cerámica de engobe blanco con borde negro, grandes figurillas huecas y decoraciones de hombres jaguar y serpientes de fuego. Los Olmecas fueron los principales representantes del Formativo Medio, estos han sido denominados la cultura madre de Mesoamérica, por ser los forjadores de la más antigua civilización Mesoamericana.

El Formativo Tardío

Este período se desarrolla entre el 300 a.C. y el 250 d.C., y se destaca por ser una etapa de cambio radical, por medio del cual los pueblos tuvieron una transición de un nivel de sociedades igualitarias a la aparición de grandes centros urbanos con una sociedad jerarquizada. Uno de los factores fundamentales que tuvieron que ver con este cambio fue el aumento demográfico debido a la disponibilidad de alimentos, relativos conocimientos de medicina y la prosperidad en los pueblos lo cual trajo mayor esperanza de vida; y el desarrollo de técnicas intensivas del trabajo agrícola de manera que obtenían mayor cantidad de alimentos en menos espacio.

La mayor cantidad de excedentes y la concentración de las poblaciones en torno a los nuevos centros de integración política y templos religiosos, tuvo como consecuencia la construcción de inmensas estructuras ceremoniales y públicas las cuales fueron decoradas y adornadas con complejos motivos iconográficos, a la formación de redes comerciales a larga distancia utilizando canales artificiales para la navegación y el transporte de elementos de intercambio y a la aparición de clases intermedias de naturaleza urbana. De estos grandes cambios tenemos como ejemplo, ciudades como Yaxuná, Komchén, El Mirador, Cerros, Lamanai y Tikal que surgieron como grandes núcleos urbanos con arquitectura monumental conservadas aún hasta hoy en día.

Algunas de estas estructuras rituales estuvieron decoradas con impresionantes máscaras de estuco colocadas a ambos lados de sus escalinatas de acceso, dando inicio a un estilo artístico muy formalizado y manifestando la existencia de una religión compleja, por medio de la cual los gobernantes se identificaron con el jaguar y con el sol. En ciertos sitios se ha logrado detectar que estos pueblos tenían un sistema de escritura y utilizaban un calendario ritual, antecedentes claros de la gran explosión escrituraria del Clásico. El final del Formativo, comprendido entre el 150 y 250 d. C. constituye un momento de transición hacia el Periodo Clásico al mismo tiempo en que se inicia el desarrollo de la civilización Maya, por lo que algunos autores lo han denominado Protoclásico. A lo largo de este periodo, los centros ceremoniales se transforman en verdaderas ciudades con arquitectura monumental abovedada, adquieren un sistema de escritura y de calendario muy evolucionado e introducen delicadas cerámicas policromas.

El Período Clásico

Esta etapa se comprende entre el 1 d. C. y el año 1.000, y se caracteriza principalmente por que algunas culturas Mesoamericanas alcanzarán su máximo esplendor. Los centros ceremoniales se multiplican y las artes y las técnicas alcanzan un esplendor impresionante. En el altiplano mexicano, Teotihuacan será una cultura de referencia y marcará los parámetros que estarán presentes más allá de su área de influencia cultural y en periodos posteriores. Algo parecido puede decirse, en el área sur Mesoamericana, refiriéndonos a la civilización Maya. En la región de Veracruz se desarrollará la cultura zapoteca, que alcanzará rápidamente su periodo de esplendor y decadencia. Hacia el año 1000 d. C. los desarrollos culturales serán de manera tal que implantarán las bases necesarias para la constitución de estados fuertemente militarizados, que será la característica principal del periodo PostClásico. Los pueblos más representativos del periodo Clásico fueron en Mesoamérica:

Teotihuacán:

En México Central, a 50 km. al noreste de la actual capital mexicana, se encuentran las grandiosas ruinas de Teotihuacán, una de las civilizaciones más notables del período Clásico. Teotihuacán fue ante todo un gran centro urbano, que nació como aldea y se transformó en un centro ceremonial, que alcanzó el predominio sobre los otros asentamientos del valle. Debió ejercer un liderazgo más cultural y comercial que militar, puesto que no se ha identificado una clase guerrera en él. La Arquitectura, Pintura, Escultura, murales y cerámicas, se extendieron por todo el norte, centro y sur de México.

Los Mayas

El territorio Maya comprendía la Península de Yucatán y los actuales países de Guatemala, Honduras y El Salvador.

El período Clásico Maya está caracterizado por la existencia de ciudades cuyas actividades religiosas, políticas, comerciales y culturales eran complejas y variadas. Destacan las ciudades de Tikal, Copán, Palenque, Chichén y Uxmal entre otras. Hacia el 900 d. de C. varias de estas ciudades fueron abandonadas, terminando así el llamado Imperio Antiguo. En la sociedad Maya del período Clásico, el grupo más culto fue el de los sacerdotes. Se identifica también un grupo militar que posiblemente mantenía el control político de las ciudades-Estados. Existían artistas y artesanos, comerciantes y masas de campesinos y esclavos. Los Mayas lograron un desarrollo arquitectónico impresionante de templos y palacios, estelas, observatorios astronómicos. Elaboraron un calendario relacionado con el sistema matemático, utilizaron un sistema vigesimal, e inventaron además el número 0.

Andes centrales, Moche

La cultura Moche o Mochica tuvo su hábitat en la costa norte del Perú. En términos cronológicos, se sitúa entre los siglos II y IX de nuestra era. Este fue un pueblo fundamentalmente agrícola, pero que conservaba tradiciones pesqueras. Los miembros de la cultura Moche eran constructores de acueductos y diques. Alternaban sus actividades agrícolas con el comercio y la guerra. Su rasgo cultural más importante fue su cerámica, donde dejaron representados sus rasgos raciales, creencias, costumbres, vida sexual, enfermedades, flora y la fauna, etcétera. Notables son sus vasos­retratos, donde aparecen retratados rostros de personajes con todos sus detalles. Además, conocían el arte textil y el trabajo de los metales.

Nasca

Esta civilización se desarrolló en los valles de Chincha, Pisco, [Ica] y Nasca. El yacimiento de Kawachi fue probablemente la capital del Estado.

Los Nascas constituían una sociedad agrícola. Desarrollaron una ideología religiosa, una alfarería de gran calidad, y también se distinguieron en las artes textiles y en la Orfebrería.

Entre Nasca y Pampa, en las Pampas de Ingenio, se encuentra una compleja red de líneas y dibujos gigantescos: los geoglifos. Algunos miden 300 metros y se distinguen solamente desde los cerros o sobrevolándolos en avión. Representan animales, plantas y figuras geométricas, y han sido relacionados con los cálculos que hacían los científicos y astrónomos de esta civilización.

Tiahuanaco

En pleno Altiplano boliviano, a cuatro mil metros de altura, al sur del lago Titicaca, se encuentra Tiahuanaco.

Hacia el siglo V de nuestra era, Tiahuanaco puede considerarse una verdadera urbe. El desarrollo urbano se caracterizó por la presencia de grandes templos, eran enormes construcciones que estaban acompañadas por diversos monumentos, como la Puerta del Sol, monolito de tres metros aproximadamente de altura con una abertura central. El dintel presentaba una serie de bajorrelieves. Su sociedad era compleja, con grupos de especialistas de diversos tipos, una casta dirigente mantenida por la gran masa de campesinos.

En este período la cerámica era muy hermosa, incluyó tiestos llamados Keros, vasos de paredes altas. Asimismo, sobresalen grabados de auquénidos, cóndores y felinos. El avance de la metalurgia llevó al descubrimiento del Bronce.

Paralelamente al desarrollo de la última fase y la correspondiente expansión, otro centro, Huari inició la conquista de territorios vecinos.

El período PostClásico

El período Postclásico o histórico se inicia hacia el año 800 y termina en 1521, cuando los españoles tomaron la capital del Imperio azteca. El fenómeno que caracteriza al Postclásico es la invasión de Mesoamérica por pueblos seminómadas que provenían del norte, de la vasta extensión de Aridoamérica. Estos pueblos se asentaron en Mesoamérica, se mezclaron con los antiguos pobladores y asimilaron muchos elementos de las culturas Clásicas. Con el tiempo crearían una nueva civilización, comparable a las más avanzadas del continente americano.

En esta época se desarrollaron las técnicas para fundir y trabajar metales como oro, plata y cobre. Estas técnicas se inventaron en la región andina y probablemente llegaron a Mesoamérica a través de comerciantes que navegaban por las costas del Océano Pacífico. Aunque los pueblos del Postclásico fueron artesanos maravillosos, no utilizaron los metales con fines prácticos, sino únicamente en la fabricación de joyas y adornos.

Fuentes