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Arthur Penn

Arthur Penn
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NombreArthur Hiller Penn
Nacimiento27 de septiembre de 1922
Filadelfia, Pensilvania, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos.
Fallecimiento28 de septiembre de 2010
OcupaciónDirector de cine estadounidense
CónyugePeggy Maurer (1955-2010)

Arthur Penn. Director y productor de cine estadounidense. Realizador de varios filmes premiados por la crítica en la década de 1960, como Bonnie and Clyde (1967). Se interesó por el teatro desde sus inicios. Participó en la Segunda Guerra Mundial.

Síntesis biográfica

Nació el 27 de septiembre de 1922 en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos.

Trayectoria artística

El teatro interesó a Penn desde el Instituto, y llevaría su inclinación por la escena hasta Fort Jackson, donde estuvo destinado durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde se uniría a la compañía teatral de Joshua Logan y completaría sus estudios en Italia, en el Actor’s Studio, bajo las directrices de Michael Chekhov. Fue, primero y ante todo, actor. Después pasaría a la televisión.

En los años 50 comenzó su trayectoria como director televisivo, realizando episodios de la Gulf Playhouse, Philco Television Playhouse o de la Goodyear Television Playhouse, en donde se adaptaban numerosas obras teatrales y demás títulos literarios. Otras emisiones de televisión en las que participó, y que compaginaba con su labor teatral en Broadway, fueron The Playwright Hour o Playhouse 90.

Para la NBC trabajó como regidor en la Colgate Comedy Hour, y antes de dos años ya había empezado a escribir y dirigir dramas para Philco Playhouse, un espacio televisivo que adaptaba dramas, novelas, teatro, historias originales e incluso musicales de Broadway. Otros directores como Delbert Mann o Robert Mulligan también iniciaron allí sus carreras. En 1951 comenzó a participar en la serie Goodyear Television Playhouse, considerada uno de los mejores shows de televisión, que duró más o menos hasta 1957. Su año decisivo fue 1958. Broadway le aplaudía: Two for the Seesaw sólo sería el primero de muchos éxitos teatrales. Además, ese mismo año dirigía su primera película.

Muerte

Falleció el 28 de septiembre de 2010 en Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, a los 88 años de edad a causa de un fallo cardíaco.

Producciones cinematográficas

Las leyendas americanas, o más exactamente, los personajes legendarios, han conocido un tratamiento privilegiado en el cine de Penn. La forma en cómo los forajidos se vuelven héroes a los ojos del público es la que le valió sus éxitos comerciales, pero también fue la causa de una polémica encendida por parte de los practicantes de la doble moral. El zurdo (1958) , que supuso el debut cinematográfico del director, se salta la reglas del western tradicional para desarrollar un estudio psicológico sobre el personaje de la novela de Gore Vidal, al que Paul Newman infiere una actitud provocativa con su mera presencia y Bonnie y Clyde (1967) no estaba destinada a él, sino a François Truffaut, escogido por los dos guionistas, Robert Benton y David Newman, que querían ver la historia trazada al estilo europeo. Ambas realizaciones están separadas por más de diez años, pero ambas llevan impreso el mismo sello.

Bonnie y Clyde

El proyecto pasó a Jean-Luc Godard, quien no congenió con los guionistas. Fue Warren Beatty, que se enamoró del personaje, quien decidió producir la película y contratarlo, con quien ya había trabajado en Acosado (1965), para dirigirla. Trató a la pareja de forajidos no sólo a través de sus actuaciones, sino también entre bambalinas, lo que le permite conectar con sus problemas más personales, asistir a su muerte recreándose en los más pequeños detalles y prepararlos como esos “héroes ilegales” con los que el espectador puede identificarse en ocasiones.

Además de esta capacidad para conseguir brillantes interpretaciones de su plantel de intérpretes, este, influenciado por la nouvelle vague francesa en su estilo visual, solía emplear la violencia en sus comentarios sociales, horadando de manera singular en el mito histórico y en la psicología de sus personajes, muchas veces desplazados de la comunidad a la que pertenecían.

Ese tratamiento de los héroes, aunque de otra catadura, ya había tenido lugar en La jauría humana (1966), que se alza paradójicamente como una de las películas corales con los personajes más individualistas que ha dado el cine. Esta película es quizá el ejemplo de la historia que se crece ante las dificultades (muchos jefes y un productor asfixiante: Sam Spiegel), y cuyo rodaje tormentoso da lugar a un perfecto engranaje, a pesar también de la supuestamente difícil convivencia de tanta estrella.

No siempre la experimentación o la narrativa atípica le proporcionaron el mismo resultado. Acosado (1965) creó lazos entre Warren Beatty y el director, pero el público no se identificó con ellos. Las incursiones surrealistas que este hace en un personaje paranoico a causa de la persecución de que se siente objeto, fue uno de los momentos más bajos del director. Quizá a causa de su excesiva involucración en la historia, dejaba de lado al espectador; la clave podía estar en las palabras del personaje: “soy culpable de no ser inocente”. Pero ni siquiera la excelente banda sonora de jazz ayudó.

El restaurante de Alicia (1969) también corría el riesgo de patinar, pero disfrutó de una suerte distinta, proporcionándole una nominación al Oscar como mejor director. El hecho de que fuese una comedia musical era un arma de doble filo en Hollywood, aunque él, al igual que la canción de Arlo Guthrie que da título a la película, conectó con el espíritu de los sesenta, algo que volvería a hacer con Georgia (1981), a través de un grupo de estudiantes universitarios.

Un año después de El restaurante de Alicia, asumió otro riesgo: Pequeño Gran Hombre (1970) fue quizá una de las primeras películas en retratar al pueblo indio como algo más que eternos y sanguinarios enemigos. Los esfuerzos de Dustin Hoffman también contribuyeron al éxito. Aún así fue otro, Chief Dan George, quien se llevó sendas nominaciones (al Oscar y a los Globos de Oro) al mejor actor secundario.

No sólo demuestra el dominio del oficio en la mezcla de géneros, sino en formatos clásicos. Missouri (1976) es un western en donde vuelve a dirigir a Marlon Brando, el indómito sheriff de La jauría humana. El milagro de Anna Sullivan (1962) adapta un drama de William Gibson superando a la versión anterior, Deliverance (1919), y sentando las bases para una posterior versión televisiva en 1979. Elige el blanco y negro para quedarse a solas con sus dos personajes femeninos y hacerles a ambas, Anne Bancroft y Patty Duke, ganar sendos Oscars. Y aún tendrá lugar en su filmografía una comedia: Penn & Teller Get Killed (1989), otro de sus fracasos comerciales, que además hizo levantar la ceja de los críticos.

Pero es quizá el thriller el género al que recurre con más soltura. En 1975 dirige La noche se mueve, con Gene Hackman, una historia pesimista que evalúa la América posterior al escándalo Watergate. Diez años después repite género y actor. Agente doble en Berlín (1985) es comercial y sin pretensiones, un trabajo de paso donde sin embargo el director muestra el dominio que ya ha conseguido, a través de los años, de la acción.

En 1987 Muerte en el invierno vuelve a tentar el recurso del “remake”, esta vez de My Name is Julia Ross, que en 1945 había dirigido Joseph H. Lewis y protagonizado Nina Foch. Muerte en el invierno cuenta con Mary Steenburgen para interpretar a una actriz que aparentemente es contratada para protagonizar una película, pero que en realidad ha de suplir a una mujer secuestrada y asesinada. Arthur se sirve en esta ocasión del decorado para dotar de un fondo inquietante a la historia. Con una intención expresionista, la arquitectura de la casa, sus espejos, sus escaleras, se convierte en el mejor apoyo de una historia claustrofóbica.

En sus últimos trabajos, recurre de nuevo a autores literarios. The Portrait (1993), un trabajo para televisión basado en la obra de teatro de Tina Howe, recupera nostálgicamente a Gregory Peck y Lauren Bacall, asumiendo el riesgo, no sólo de resucitar a viejas glorias, sino de sumergirse en un relato profundo, alejado de los cánones comerciales, que le devuelve a una de sus actividades favoritas: el estudio de personajes. Su último trabajo, un esfuerzo notable por adaptarse a los tiempos e involucrarse políticamente, le sitúa frente a las experiencias que Bima Stagg recoge en su novela sobre la historia de un oficial que bajo el merco del Apartheid tortura a un prisionero político sudafricano, para verse, diez años después, en el lugar del prisionero.

Hasta el final de sus días, sus trabajos fueron muy irregulares: Missouri (1976), Georgia (1981) o Agente doble en Berlín (1985) contienen chispas de buen cine, pero no son obras mayores. Con Muerte en invierno (1987) inició su retirada hacia la televisión. Falleció a los 88 años, un año más tarde que su hermano mayor, el fotógrafo Irving Penn. En los últimos tiempos viajó recibiendo reconocimientos en festivales del mundo entero. En 1998 San Sebastián le hizo un homenaje por la obra de toda la vida y exhibió una muestra retrospectiva de su cine.

Filmografía

En Broadway

Fuentes