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Estética

Estética
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Concepto:Ciencia que trata de las leyes a que está sujeta la aprehensión estética del mundo por parte del hombre

Estética. Ciencia que trata de las leyes a que está sujeta la aprehensión estética del mundo por parte del hombre, de la esencia del arte, de las leyes de su desarrollo, del papel socialmente transformador del arte como forma especial de dicha aprehensión.

Surgimiento

La estética surgió hace unos dos milenios y medio, durante la época de la sociedad esclavista, en Egipto, Babilonia, India y China. Alcanzó gran desarrollo en la Grecia Antigua (trabajos de Heráclito, Demócrito, Sócrates, Platón, Aristóteles y otros) y en la Antigua Roma (obras de Lucrecio Caro, Horacio y otros).

En lucha con las doctrinas místicas del Medioevo Occidental sobre la “belleza divina” (Agustí, Tomás de Aquino), se desarrollaron las tendencias realistas y humanistas de los pensadores del Renacimiento (Petrarca, León Battista Alberti, Leonardo Da Vinci, Durero, Giordano Bruno, Montaigne y otros). Superando las ideas reaccionarias de la estética aristocrática, los teóricos de la Ilustración afirman el nexo del arte con la vida real (Edmund Burke, William Hogarth, Diderot, Rousseau, Winckelmann, Lessing, Herder y otros), así como quienes prosiguieron sus tradiciones, Schiller y Goethe.

Evolución

A pesar de que los clásicos de la filosofía alemana de fines del Siglo XVIII y principios del siglo XX, Kant, Schelling y Hegel, lograron obtener ciertos éxitos en sus tentativas de dar una interpretación dialéctica a varios importantes problemas de estética, sus teorías idealistas poseen un carácter profundamente contradictorio.

Dicho carácter contradictorio se supera, respecto a diversas cuestiones, en los trabajos de Belinski, Herzen, Chernishevski y Dobroliúbov. La elaboración que la estética democrática revolucionaria hizo de las leyes del arte realista, de los principios concernientes al contenido ideológico y al carácter popular del arte, así como la lucha de tal estética contra la teoría del “arte puro” sirvieron de base teórica al método artístico del realismo crítico. Resulta, pues, que el decurso todo de la historia de la estética constituye una lucha entre materialismo e idealismo, lucha que refleja la sostenida entre las clases y fuerzas progresivas y reaccionarias en cada etapa histórica del desarrollo de la sociedad.

Los idealistas consideraban los fenómenos estéticos como frutos del espíritu; los materialistas, en cambio, buscaban los fundamentos objetivos de lo estético en la naturaleza y en la vida del hombre; ahora bien, ni siquiera el materialismo premarxista, dado su carácter contemplativo, pudo crear una estética científica. Con la aparición del Marxismo-Leninismo, en la estética se produjo un cambio revolucionario, se hicieron extensivas a la esfera de las investigaciones estéticas la concepción materialista de las leyes del desenvolvimiento histórico y la gnoseología materialista dialéctica. Ello constituyó la base teórica para la elaboración, desde todos los puntos de vista, de los problemas estéticos cardinales, para la lucha contra las tergiversaciones burguesas y revisionistas en el campo de la estética marxista-leninista están determinados, sobre todo, por el hecho de que su objeto específico (la aprehensión estética del mundo por parte del hombre) consta de tres partes indisolublemente ligadas entre sí:

  • lo estético en la realidad objetiva
  • lo subjetivamente estético (la conciencia estética)
  • el arte

Objeto de estudio

La estética estudia la ciencia, las leyes y las manifestaciones concretas de todas estas partes en su unidad dialéctica. En contraposición a las teorías idealistas y del materialismo vulgar, la estética marxista-leninista define la base objetiva de la aprehensión estética del mundo como actividad creadora del ser humano orientada prácticamente hacia un determinado fin; actividad en que se ponen de manifiesto de manera libre, multilateral y armónica la esencia social y las fuerzas creadoras del hombre orientadas hacia la transformación de la naturaleza y la sociedad.

Categorías estéticas

Las categorías estéticas capitales –lo bello y lo feo, lo elevado y lo bajo, lo trágico y lo cómico, lo heroico y lo trivial- aparecen como peculiar manifestación de la aprehensión estética del mundo en cada una de las esferas de la existencia social, de la vida humana, en el trabajo y en la actividad político-social, en la actitud ante la naturaleza, en la cultura y en la vida cotidiana. La parte subjetiva de la aprehensión estética –sentimientos estéticos, valoraciones, vivencias, ideas, ideales- es considerado por la estética marxista leninista como forma específica del reflejo y de la encarnación de los procesos y relación estéticos, objetivos.

Lo bello

Categoría estética; en ella encuentran su reflejo y valoración, los fenómenos de la realidad y las obras de arte que proporcionan al hombre un sentimiento de placer estético, que traducen en forma objetivo-sensorial la libertad y la plenitud de las fuerzas creadoras y cognoscitivas del hombre, sus aptitudes, en todas las esferas de la vida pública: trabajo, actividad político-social y vida espiritual.

El idealismo (Platón, Kant, Hegel) concebía lo bello como una propiedad del espíritu, de la conciencia (objetiva o subjetiva). El materialismo premarxista defendía el carácter objetivo de lo bello, mas no era raro que, en virtud de su naturaleza contemplativa, redujera lo bello a una cualidad puramente natural (simetría, armonía de las partes y del todo, el hombre como ser natural, etc.). Chernishevski formuló una definición original y revolucionaria de lo bello como vida, como plenitud de la manifestación de la vida. El concepto de «lo bello» posee carácter histórico y tiene distinto contenido en las diferentes clases.

La estética materialista dialéctica parte de que lo bello es un producto del hacer práctico, histórico-social. Lo bello nace y se desarrolla cuando el hombre social (en consonancia con el grado de conocimiento de las leyes sociales), desarrolla de la manera más plena y libre, en las condiciones históricas dadas, sus dotes y capacidades creadoras, cuando impera sobre los objetos del mundo sensorial, cuando disfruta con el trabajo como si se tratara de un juego de las fuerzas físicas e intelectuales. Lo bello encuentra su expresión generalizada y completa en las obras de arte, en las imágenes artísticas. Lo bello de la vida y del arte, fuente de placer y alegría espiritual, adquiere una inmensa función cognoscitiva y educativa en la sociedad. Es bella la obra de arte en que a tenor del ideal estético de vanguardia, se reproduce verazmente la realidad.

El capitalismo, en su esencia, es hostil al arte y al desarrollo estético del hombre. En las condiciones actuales, lo verdaderamente bello se da únicamente en los caminos de la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad. Únicamente el comunismo crea condiciones sociales y económicas favorables para que todos los trabajadores participen en una obra de creación según las leyes de lo bello.

Lo feo

Categoría estética en que se reflejan los fenómenos de la realidad adversos a lo bello y en que halla su expresión la actitud negativa del hombre respecto a tales fenómenos. En contraposición a lo bello, lo feo en la sociedad se caracteriza por presentar obstáculos a la libre manifestación y al florecimiento de las fuerzas vitales del hombre, por el desenvolvimiento limitado, monstruosamente unilateral, de dichas fuerzas, por la descomposición del ideal estético.

En lo feo, la esencia humana se contradice a sí misma, se manifiesta bajo un aspecto deformado e inhumano, lo cual resulta patente en el arte a través de figuras como las de Golovliov, Pliushkin, Yago y otras. En el mundo burgués, lo feo predomina sobre lo bello, lo cual se refleja en la preponderancia de los tipos negativos sobre los positivos en el arte del realismo crítico, arte que utiliza las imágenes de los personajes y caracteres negativos para criticar y poner al desnudo los aspectos inhumanos de la vida que destruyen la belleza del hombre. En el arte auténtico, la representación estética de lo feo constituye una forma peculiar de la afirmación del ideal de belleza. Decía Belinski que toda negación, para ser viva y poética, ha de hacerse en nombre del ideal.

La obra de educar al hombre de la sociedad comunista se encuentra indisolublemente vinculada a la lucha contra las supervivencias feas y repugnantes del pasado en nuestra existencia, que dificultan la creación, de una nueva sociedad.

Campo investigativo

La estética investiga de qué modo surgen en el ser humano las múltiples vivencias estéticas: el goce estético debido a los magníficos frutos del hacer humano creador, la alegría de la lucha por los elevados fines de libertad y felicidad del pueblo, la repulsión provocada por los aspectos deformes y vulgares de las condiciones que lo esclavizan, entre otros aspectos.

Estética marxista-leninista

La estética marxista-leninista sirve de fundamento teórico a la actividad práctica del Partido Comunista de la Unión Soviética para la educación estética del pueblo soviético, tanto en lo que concierne a la formación de desarrollados sentimientos y gustos estéticos de vanguardia como en lo tocante a la lucha contra todo influjo de las supervivencias burguesas en la esfera de la sensibilidad estética. El arte, la creación artística, entran en el objeto de la estética como su parte más esencial. Considerando el arte como una unidad de creación según las leyes de lo bello, de la conciencia y del reflejo artísticos, la estética marxista-leninista lo caracteriza como forma especial de la aprehensión del mundo.

Estética como ciencia filosófica

Por investigar la esencia del arte y de sus sujeciones a ley, la estética se halla estrechamente vinculada a todas las ciencias especiales, teóricas e históricas, que tratan del arte. Pero la estética es una ciencia filosófica. Estudia las leyes generales de las relaciones estéticas del hombre con la realidad (incluido el arte), mientras que las demás ciencias aludidas se interesan precisamente por el arte y solo por el arte. Siendo, como la filosofía, una ciencia ideológica, la estética sitúa en el centro en el centro de su problemática el problema de la relación de la conciencia estética y del arte con el ser social, con la vida humana.

Guiándose por la solución materialista de dicho problema, la estética marxista-leninista descubre científicamente las distintas facetas de la naturaleza del arte y del proceso de la creación artística: el origen del arte, su esencia y sus vínculos con otras formas de la conciencia social, el espíritu de partido y el carácter popular del arte, sus leyes históricas, las peculiaridades de la imagen artística, la interconexión entre contenido y forma en arte, el método artístico y el estilo, los principios fundamentales del realismo socialista, su significado socialmente transformador en la edificación del comunismo. La tarea principal de la estética marxista-leninista radica en el profundo análisis científico y en la generalización de los procesos estéticos de la época actual, en la participación activa en la empresa de resolver la tarea, formulada por el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, de formar la personalidad armónica, desarrollada en todos sentidos, de la sociedad comunista.

Estética como disciplina independiente

La Estética como disciplina independiente surge en el siglo XVIII, aunque desde la prehistoria, los testimonios materiales llegados hasta nuestros días muestran indicios de la presencia de elementos como: el sentido de la forma, el volumen y el color; la increíble memoria visual de los "artistas primitivos"; el acatamiento de determinadas normas en las representaciones animales, humanas o simbólicas.

Estética y técnica

Conceptos que reflejan zonas, estrechamente concatenadas, de la actividad humana. Los sentimientos estéticos del hombre se formaron en el proceso del trabajo, cuyos aspectos estéticos han sido percibidos por el hombre desde tiempos remotos. En la producción, desempeñan un importante papel las cualidades estéticas de los medios de trabajo y de la instalación (forma y color de las máquinas-herramientas y de los instrumentos, interior de los locales, etc.).

El principio artístico ha de inspirar el trabajo, ha de educar para que se adopte ante este último una actitud comunista. Son muchos los productos de creación técnica que poseen propiedades estéticas, pues en ellos puede expresarse un (contenido ideológico-emocional) y pueden plasmarse rasgos de un ideal estético. Las exigencias tecnológicas y de explotación que se presentan a los artículos industriales han de combinarse con exigencias estéticas, la utilidad ha de compaginarse con la belleza. El arte, a su vez, no puede prescindir de la técnica.

El progreso de la técnica hace posible que aparezcan nuevos tipos de arte (cine) e influye sobre los más antiguos (técnica de la construcción en arquitectura, nuevos materiales y nuevos procedimientos para elaborar a éstos en escultura, nuevos instrumentos musicales, técnica teatral, etc.). La trascendencia de la técnica es enorme para la difusión del arte (radio, televisión, imprenta). Si la sociedad capitalista se ha encontrado con la perspectiva de empobrecimiento estético de la humanidad, si la ciencia burguesa ha engendrado la teoría pesimista del «fin del arte», su incompatibilidad con el progreso científico y técnico, en la sociedad que avanza hacia el comunismo resulta palmaria la penetración, cada vez más honda, de lo estético en la esfera de la técnica, así como de lo técnico en la esfera del arte.

Lo estético y lo ético

Facetas peculiares de las relaciones del hombre con la realidad. Lo ético expresa mediante estimaciones morales de bueno y malo, de justicia e injusticia, de deber, honor, etc., cómo son los actos del individuo o de grupos de hombres, cómo es su proceder. Lo estético constituye la encarnación objetivamente sensible de aquellos aspectos de las relaciones sociales objetivas (incluyendo el dominio de las fuerzas y fenómenos de la naturaleza), que facilitan o no facilitan el desenvolvimiento armónico del individuo, su libre actividad creadora dirigida a la producción de lo bello, a la realización de lo elevado y de lo heroico, a la lucha contra lo feo y lo bajo. Lo estético incluye, asimismo, un aspecto subjetivo: el goce del hombre por la manifestación libre de sus aptitudes y fuerzas creadoras, así como por la belleza de los productos obtenidos en virtud de la actividad creadora de los seres humanos en todas las esferas de la vida social y personal (en el trabajo, en las relaciones sociales, en la vida cotidiana, en la cultura).

La expresión más plena y generalizada de lo estético se da en el arte, que, en el proceso de la división social del trabajo, se separa de la esfera de la práctica utilitaria para constituir una zona específica, hasta cierto punto independiente, la zona de la creación artística. La unidad de lo estético y lo ético constituye una ley objetiva, que se manifiesta tanto en la vida como en el arte. Según palabras de Belinski, la belleza es hermana carnal de la moralidad; si una obra es artística, ello hace que sea también moral. En contraposición al arte burgués, que se propone estetizar lo deforme y aboga por el amoralismo, la unidad de lo estético y lo ético constituye un principio importantísimo del realismo socialista. Las imágenes artísticas positivas que reflejan la vida de las personas, su nobleza y su belleza, despiertan en el hombre un sentimiento de respeto, amor y sincera admiración. Los tipos de auténticos héroes de la vida, proporcionan a los lectores y a los espectadores placer estético y alegría. Las imágenes negativas, al revelar la esencial amoral del proceder de los enemigos manifiestos y encubiertos del socialismo, de los individuos falsos en que anidan las supervivencias del capitalismo, engendran sentimientos de reprobación ética, de desdén moral, estrechamente vinculados a los sentimientos estéticos de desprecio y repugnancia por lo feo y bajo. Resulta, pues, que la unidad de lo estético y lo ético forma la base del papel educativo, ideológicamente transformador, que desempeña el arte en la vida de la sociedad.

Fuentes