Richard Strauss

Richard Strauss
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Richard Strauss por Max Liebermann.jpg
Compositor y director
Datos generales
Nombre real:Richard Georg Strauss
Fecha de nacimiento:11 de junio de 1864
Múnich, Confederación Germánica
Fecha de fallecimiento:8 de septiembre de 1949 (85 años)
Garmisch-Partenkirchen, Bandera de Alemania Alemania Occidental
Padres:Franz Strauss
Cónyuge:Pauline de Ahna (m. 1894-1949)
Hijos:Franz Strauss (1897-1980)
Ocupación:Compositor, director de orquesta
Información artística
Género(s):Postromanticismo, verismo, poema sinfónico
Instrumento(s):Piano
Período de actividad:1870-1949
Artistas relacionados:Richard Wagner, Johannes Brahms, Hugo von Hofmannsthal, Stefan Zweig

Richard Strauss (Múnich, 11 de junio de 1864-Garmisch-Partenkirchen, 8 de septiembre de 1949) fue un destacado compositor y director de orquesta alemán. Ocupa un lugar de gran relieve en la historia musical contemporánea, en la que representa las postreras ramificaciones del romanticismo. Es considerado como el sucesor de Wagner o Brahms. Su fama fue internacionalmente conocida antes de que cumpliera los 21 años, destacando principalmente sus óperas, pero también sus poemas sinfónicos.

Fue contemporáneo de Debussy y Mahler, pero su música era más tradicional, por lo que pasó de moda tras la Primera Guerra Mundial.

Síntesis biográfica

Richard nació el 11 de junio de 1864 en Múnich, hijo del intérprete de trompa de la corte Franz Strauss. Creció en un ambiente familiar que pronto le orientó hacia las dos actividades en las que sobresalió: la composición y la dirección orquestal.

Formación y primeros estrenos

Fue educado por su padre en la música, pero tan solo en los clásicos a los que su padre admiraba, y empezó a componer con tan solo seis años de edad. Al ver el talento de su hijo, le envió a estudiar piano, violín, teoría, armonía e instrumentación con algunos de sus compañeros de orquesta. Sus primeros trabajos significativos fueron la Serenata Op. 7 y la Suite Op. 4, ya que hicieron que el director de orquesta Hans von Bülow se fijara en él e incluyese estas piezas en el repertorio de sus conciertos.

Hizo su primera aparición en público en el Bösendorfersaal de Viena en 1882 como pianista junto al violinista Benno Walter tocando su propio Concierto para violín. Y al año siguiente, estando como invitado en casa de un violonchelista amigo de su padre, realizó junto a este la segunda actuación de su Concierto para chelo. Ese mismo año concluye su Sinfonía en fa menor, que será estrenada con gran éxito en Nueva York en 1884.

Cambio de estilo y poemas sinfónicos

Esta actuación le brindó la oportunidad de trabajar como director de la Orquesta de Meiningen en 1885, aunque pronto dejaría su puesto y viajaría a Italia. En esta época el estilo de Strauss cambió notablemente, sobre todo debido a la influencia de Alexander Ritter, un violinista admirador de Wagner y Liszt con el que trabó una gran amistad. El elemento poético cobró una gran importancia dentro de su obra musical, y dio origen a sus muchos poemas sinfónicos, elegante unión de poesía y música. Su primera obra después del cambio fue una fantasía sinfónica inspirada en su viaje a Italia, Desde Italia, que se estrenó en Múnich en 1887 con una gran controversia entre los críticos, que se dividían entre la más sincera admiración y la repulsa por ese nuevo lenguaje del compositor.

Otra obra significativa de este giro musical fue la Burlesca para piano y orquesta, escrita en 1885 para Hans von Bülow. Pero como este músico pensó que era excesivamente complicada, la obra no pudo ser estrenada hasta que Eugen d'Albert se atrevió a interpretarla en 1890. Durante 1888 y 1889 Strauss realizó los poemas tonales que le llevaron a la fama internacional: Macbeth, Muerte y transfiguración y sobre todo Don Juan, obra inspirada por el amor que sentía Strauss por la soprano Pauline de Ahna, basada en un poema de Nikolaus Lenau. A este le siguieron otros muchos poemas sinfónicos: Don Quijote (1896-1897), Una vida de héroe (1898), Así habló Zaratustra (1895-1896) o Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel (1895). En esta época Strauss comienza también a adquirir renombre como director en diversas orquestas: Múnich, Weimar o Bayreuth.

Consolidación operística

Entre 1891 y 1893 estuvo bastante enfermo, pero aprovechó su convalecencia para escribir Guntram, la que sería su primera ópera, que se estrenó con poca repercusión. En 1894 se casa por fin con Pauline de Ahna y en 1896 ambos se vuelven a Múnich donde trabajó como director jefe de la ópera. Su reputación como director hacía que fuera invitado en diversos países: Holanda, Francia, Inglaterra, España

En 1898 realiza el que sería el más extenso de sus poemas sinfónicos, Una vida de héroe, una especie de autobiografía donde Strauss es el héroe y sus enemigos son ni más ni menos que los críticos contrarios a él… También autobiográfica es la obra Sinfonía doméstica, estrenada en Nueva York en 1904 con un enorme éxito debido en parte al enorme número de músicos que se necesitaban para realizarla, solo comparable a la idea de orquesta ideal de Berlioz.

Pero el gran escándalo llegó tres años más tarde con el estreno de la ópera Salomé, retirada inmediatamente por la censura y criticada hasta por el público por considerarse licenciosa y blasfema. Pero todo eso solo hizo que aumentara el número de curiosos que querían verla, y fue la mejor publicidad posible, ya que fue estrenada en 50 teatros distintos en menos de dos años. Contaba las perversiones de una joven virgen de 16 años y era una mezcla de poema tonal y ópera.

A esta ópera le siguieron otras esperadas con ansiedad por el público: Elektra (1909), donde de nuevo aparecen las obsesiones de una mujer con grandes dosis de sexualidad y violencia, y El caballero de la rosa (1909-1910), que contrasta con las anteriores por su ternura y su enorme sentimentalismo. A estas obras le seguiría un intento de aunar teatro y ópera que finalmente se separó en dos piezas distintas ante la imposibilidad de su ejecución: por un lado la ópera Ariadna en Naxos (1912) y por otra una adaptación de Hofmannsthal de El burgués gentilhombre de Molière.

La siguiente ópera fue realizada con un libreto de Hofmannsthal lleno de simbolismo y de profunda psicología y se titulaba La mujer sin sombra (1919). Y ambos realizaron también para Diághilev un ballet: La leyenda de José. Pero en 1929 muere su colaborador, y Strauss prueba con varios libretistas hasta dar con el judío Stefan Zweig, con el que realizó La mujer silenciosa (1935) y más tarde con Joseph Gregor, con el que escribe entre 1935 y 1940 óperas como Daphne o El amor de Dánae.

Periodo bajo el régimen nazi y postguerra

Cuando subieron los nazis al poder en Alemania, Strauss tenía ya más de 70 años, por lo que permaneció en su país. Por su parte, estos le admiraban, por lo que a pesar de que se mostraba contrario a ellos de palabra (en realidad tampoco luchó contra ellos, y se dio cuenta tarde de los horrores que estaban cometiendo) le nombraron jefe de la Cámara de Música del Reich. Pero más tarde sus desmanes contra el régimen hicieron que se le obligara a viajar a Viena con su familia.

En 1942 escribe su última ópera, Capriccio, obra denominada como «coloquial» por los pasajes de diálogo sin música de fondo para permitir mejor su audición. Tras la derrota de Alemania y la destrucción de la ópera compuso Metamorfosis, obra realizada a modo de lamento por todo lo perdido con esa guerra y la decrepitud de la cultura que él conocía. Tuvo que exiliarse a Suiza con su esposa por ser considerado allegado al régimen, pero finalmente se le permitió volver en 1948. Tras esto realizó a modo de testamento la obra Cuatro últimas canciones. Murió poco tiempo después.

Muerte y legado

Richard Strauss murió a la edad de 85 años de un ataque cardíaco, el 8 de septiembre de 1949 en la casa que poseía en Garmisch-Partenkirchen, Alemania. Georg Solti, que había organizado la celebración por el cumpleaños 85 de Strauss, también dirigió la orquesta durante el funeral de Strauss. Durante el canto del famoso trío de El caballero de la rosa, Solti describió cómo «cada cantante rompió en llanto y abandonó el grupo, pero se recuperaron solos y todos terminamos juntos». Pauline, esposa de Strauss, estaba inconsolable. Murió seis meses más tarde.

Aunque el mismo Strauss declaró en 1947 con su característico automenosprecio «Quizás no sea un compositor de primera categoría, pero soy un compositor de segunda categoría de primer nivel», hay comentaristas que podrían estar en desacuerdo con su análisis. El pianista canadiense Glenn Gould describió en 1962 a Strauss como «la figura musical más grande que ha vivido en este siglo». Hay ciertamente algunos compositores en el siglo XX que se pueden comparar con Strauss en términos de imaginación orquestal, y ningún compositor desde Wagner ha hecho una contribución más significativa a la historia de la ópera. Los últimos trabajos de Strauss, modelados muy carefully en «el divino Mozart al final de una vida llena de agradecimiento», son quizás los trabajos más remarcables por cualquier otro compositor octogenario.

Obras más importantes

Maestro en el arte de la orquestación y gran conocedor de la voz humana, la trayectoria creativa de Richard Strauss abarcó desde audaces composiciones orquestales y renovadoras piezas dramáticas hasta un posterior estilo de corte más conservador inspirado en el pasado clásico. Entre sus creaciones más destacadas figuran:

Poemas sinfónicos

  • Don Juan (1889)
  • Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel (1895)
  • Así habló Zaratustra (1896)

Música vocal y orquestal

  • Cuatro últimas canciones (1948)

Óperas

  • Salomé (1905) – Obra repleta de audacias armónicas y tímbricas que escandalizó al público de comienzos del siglo XX.
  • Elektra (1908) – Primera de sus célebres colaboraciones con el poeta Hugo von Hofmannsthal.
  • El caballero de la rosa (1910)
  • Ariadna en Naxos (1912)
  • La mujer sin sombra (1918)

Fuentes