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Ronaldo Veitía

Ronaldo Veitía
Información sobre la plantilla
Ronaldo veitia.jpg
Entrenador de judo femenino
NombreHilarión Ronaldo Veitía Valdivié
Nacimiento21 de octubre de 1947
municipio Cotorro,
provincia de La Habana,
Cuba Bandera de Cuba
ResidenciaSanta María del Rosario
NacionalidadCubana
Otros nombresEl gordo Veitía
CiudadaníaCubana
OcupaciónEntrenador deportivo de judo
Títulocinturón negro, octavo dan
Partido políticoPCC
CónyugeMercedes Caballero
HijosIhosvany, Diéter, Arianes
Obras destacadasEl judo femenino cubano - Driulis González, la leyenda del judo

Hilarión Ronaldo Veitía Valdivié (La Habana, 21 de octubre de 1947). Entrenador deportivo de judo femenino (considerado entre los mejores del mundo) y exatleta cubano. Forjador de múltiples campeonas en todas las competiciones: panamericanos, centroamericanos, olímpicos y mundiales. Condecorado con la Orden al Mérito Deportivo, máxima distinción que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba a personalidades o colectivos que hayan mantenido una trayectoria impecable. El 2 de mayo de 2005 recibe la distinción de Héroe Nacional del Trabajo.

Síntesis biográfica

Infancia

Nace el 21 de octubre de 1947 en el municipio capitalino del Cotorro.

En 1963, con apenas 15 años posó por primera vez en un tatami de judo, a escondidas, contra la voluntad de su padre y la secreta complicidad de su mamá. Seis meses después, un reporte de prensa lo delata como deportista, al ganar una competencia. Ganó varios torneos y topes en la Unión Soviética y la República Democrática Alemana.

Juventud

Comenzó algo tarde el ejercicio de este arte marcial, a punto de cumplir los 17 años. Aunque fue campeón nacional en la división de los 93 kilogramos, varias veces y medallista panamericano, sus resultados como atleta no fueron tan relevantes en comparación a lo alcanzado años después como Entrenador deportivo.

Siempre le gustó la docencia. Incluso, en su época de deportista, cuando el profesor salía de viaje o tomaba vacaciones lo sustituía en las clases.

Crea un área de entrenamiento en su pueblo, el Cotorro, a unos 20 km al suroeste de La Habana, y empezó a impartir clases voluntariamente. Cuatro años después, en 1971, fue oficializado como preparador. Hizo el grado en varias ocasiones como la mejor área deportiva de judo de toda Ciudad de La Habana.

Luego ofreció clases en diversos centros docentes y terminó como jefe de cátedra de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), de la capital del país. Sus alumnos ganaron en nueve ocasiones el primer lugar.

Trayectoria laboral

Conocido popularmente como Veitia o El gordo Veitía
Por los resultados alcanzados estuvo 12 meses de colaboración técnica en México, como entrenador del equipo nacional femenino de ese país, con efectos relevantes, pues sus discípulas alcanzaron, por vez primera, medallas en campeonatos continentales.

En 1986 fue promovido a jefe de preparadores del equipo nacional de mayores en el sexo femenino, solo siete años después de haber empezado las muchachas a practicar de forma oficial este arte marcial en Cuba.

El primer evento de importancia para el judo cubano femenino fueron los Juegos Deportivos Panamericanos de Caracas, Venezuela, en 1983, donde los resultados fueron bien discretos. Ese mismo año se realizó el primer campeonato nacional en la sala Vicente Ponce Carrasco, en la ciudad de La Habana.

En esos momentos, Cuba ni siquiera dominaba en el área, pues no alcanzó posiciones de privilegio en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Santiago de los Caballeros, República Dominicana en 1986.

La adaptación le resultó difícil a Veitía, quien revolucionó la forma y carga de entrenamientos entre sus pupilas muy parecidas a las que tenían los hombres, aunque adaptándolas a su capacidad real. Entre múltiples ejemplos, incluyó las pesas que estaban prohibidas para las mujeres por aquella época, pero las aplicó con seguimiento médico y métodos científicos en la preparación.

Incorporó el ascenso en la soga solo con las manos, sin utilizar los pies como apoyo y añadió el ejercicio de planchas, algo concebido solo para varones.

Empezó a darles el mismo nivel de cargas de entradas y otros parámetros nunca probados. Y lo principal, las muchachas las asimilaban sin perder su feminidad. Sus procedimientos dieron finalmente los increíbles resultados que ha alcanzado con las mujeres en casi tres décadas.

Bajo su mando, una pionera del judo cubano, Cecilia Alacán, conquistó medalla de bronce en la división de los 52 kg, en el Mundial Universitario de Georgia, en 1988. Pero mucho más relevante fue la medalla de oro de Estela Rodríguez en el Campeonato Mundial de mayores, en Belgrado 1989, en más de los 72 kg, primera titular del orbe absoluta en el judo cubano y Odalys Revé Jiménez se coronó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Precisamente, en la cita estival de Barcelona, las chicas de Veitía se agenciaron otros importantes lauros, como la medalla de plata de la supercompleta Estela Rodríguez y los bronces de Driulis González Morales, en los 56 kg, y Amarilis Savón, en los 48 Kg. Fue el esperado despegue del judo cubano al más alto nivel.

A partir de ese instante, las cubanas se hicieron sentir en cuanto evento tomaron parte. Quizá sin proponérselo, el corpulento entrenador guió a sus muchachas a triunfar holgadamente en citas centroamericanas y panamericanas, a enfrentarse en campeonatos mundiales y hasta juegos olímpicos con potencias del judo como Japón, China, Francia, Bélgica, Gran Bretaña e Italia, entre otras.

Desde la irrupción de las antillanas en el contexto universal, figuras excepcionales como Estela Rodríguez, Driulis González, Legna Verdecia Rodríguez, Sibelis Veranes Morel, Odalys Revé, Amarilis Savón, Daima Beltrán o Diadenis Luna, entre muchas otras, han prestigiado la escuela cubana de esta disciplina de origen japonés. Las cuatro primeras integran el Salón de la Fama de América, lo que realza la labor mancomunada de este avezado entrenador, considerado en la actualidad como uno de los mejores y más profesionales en este deporte en el mundo.

En la actualidad, la mayor de las Antillas cuenta con titulares olímpicas y mundiales, monarcas en Centroamericanos y del Caribe, campeonatos universitarios, juveniles y de los Juegos Panamericanos, un torneo en el cual no pierden la hegemonía desde La Habana 1991. Hoy ostentan todos los títulos de la Federación Internacional de Judo (FIJ)

Desde hace años, el equipo cubano de judo femenino se considera, por sus relevantes resultados, el mejor equipo del mundo y Ronaldo Veitía, el mejor entrenador. Las antillanas ocupan un lugar destacado en el ranking mundial que confecciona la FIJ. Su aspiración de lograr el primer lugar por países en citas olímpicas se concretó en los Juegos de Sydney 2000.

Tras una gran renovación al término de la cita estival, mantuvo los primeros puestos en los principales eventos, pues siempre ha trabajado escalonadamente para sustituir resultados y no atletas, por lo que mantiene garantizado el relevo.

Reconocimientos

En más de cuatro lustros, el octavo dan en judo, Ronaldo Veitía, atesora casi 50 preseas en campeonatos mundiales, 22 en juegos olímpicos, de ellas cuatro doradas.

Entre sus logros más preciados se destacan el ya mencionado primer lugar en los Juegos olímpicos de Sydney 2000; la cima en los campeonatos mundiales de Shiba, Japón (1995), y El Cairo, Egipto (2008); el lugar más alto en el mundial juvenil de Dijon, Francia (1990), y la corona en el torneo del orbe por equipos en Minsk, Bielorrusia (1998).

Publicaciones

Bibliografía activa

  • El judo femenino cubano. Mejor equipo del mundo. Editorial Científico-técnica. La Habana. 2003.
  • Driulis González, la leyenda del judo. Editorial Deportes. La habana. 2009.

Ambos libros en coautoría con Cándido Pérez.

Bibliografía pasiva

  • Personalidades del deporte cubano. Editorial Científico-Técnica. La Habana. 2007

Premios

Fue merecedor de la Orden al Mérito Deportivo, máxima distinción que otorga el Consejo de Estado de Cuba a personalidades o colectivos que hayan mantenido una trayectoria impecable.

Por un cuarto de siglo, Ronaldo Veitía ha dirigido la selección nacional femenina de judo, cuyos resultados no solo ganaron reconocimiento internacional, sino también la admiración de todo su pueblo. Por tal motivo el 2 de mayo de 2005 recibe la distinción del Héroe del Trabajo.

El 18 de septiembre de 2018, la Federación Internacional de Judo (IJF, siglas en inglés) exaltó en una vistosa y elegante ceremonia celebrada en el Palacio Buta a 19 nombres al Salón de la Fama de su disciplina, entre ellos al entrenador cubano, Ronaldo Veitía, tercer cubano que logra entrar al selecto recinto.[1].


Referencias

Fuentes