Daniel Ortega

De EcuRed
Daniel Ortega Saavedra
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Daniel Ortega durante un discurso.
Escudo de la República de Chile
Presidente de Nicaragua
Actualmente en el cargo
Desde el 10 de enero de 2007
VicepresidenteJaime Morales Carazo
PredecesorEnrique Bolaños
10 de enero de 1985 - 25 de abril de 1990
VicepresidenteSergio Ramírez
PredecesorJunta de Gobierno de Reconstrucción Nacional
SucesorVioleta Chamorro
Datos Personales
Nacimiento11 de noviembre de 1945
La Libertad, Bandera de Nicaragua Nicaragua
OcupaciónPolítico, Militar
Partido políticoFrente Sandinista de Liberación Nacional
CónyugeRosario Murillo

Daniel Ortega, nombre corto con el que se conoce popularmente a José Daniel Ortega Saavedra (La Libertad, 1945). Es un militar revolucionario y político nicaragüense que integró las fuerzas del guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle y puso fin a la dictadura de los Somoza en su país.

Daniel Ortega fue elegido para presedir el FSLN cuando este se conviertió en partido político, lo que lo llevó a ganar la silla presidencial del país y gobernar entre el 10 de enero de 1985 y el 25 de abril de 1990. El 10 de enero de 2007 asume nuevamente la presidencia de la nación, cargo que ejerce actualmente.

Contenido

Datos biográficos

Niñez y adolescencia

Daniel Ortega Saavedra nació el 11 de noviembre de 1945, en la ciudad La Libertad (Chontales), Nicaragua, en un entorno humilde en el departamento de Chontales, las carencias sanitarias provocaron la muerte prematura de dos hermanos menores, siendo él el primogénito de los cinco que salieron adelante. En la década anterior a su nacimiento, varios parientes habían luchado en la guerrilla revolucionaria comandada por Augusto César Sandino contra las tropas estadounidenses de ocupación. Los padres, Daniel Ortega, quien se ganaba la vida como contable, y Lidia Saavedra, eran activos opositores a la dictadura instaurada por el general Anastasio Somoza García, comandante en jefe de la Guardia Nacional, y continuada por sus hijos, Luis y Anastasio Somoza Debayle, lo que les acarreó a ambos sendas experiencias carcelarias en el primer período presidencial del fundador de esta autocracia patrimonialista.

En enero de 1960, con 14 años, Ortega se inició en el activismo político en el seno de la Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN), un movimiento civil de oposición al somocismo que adoptó el ideario de Sandino. La represión no tardó en abatirse sobre la JPN, y en el caso de Ortega, el castigo de las autoridades consistió en la expulsión de la escuela a la que asistía en su población natal, La Libertad, viéndose obligado a marchar a Managua. En la capital del país consiguió reanudar los estudios en el Instituto Pedagógico, regido por los Hermanos de La Salle, y en el colegio público Maestro Gabriel.

Labor revolucionaria

Bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional que combatió y derrocó al dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle.
Bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional que combatió y derrocó al dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle.

En 1962 inició la carrera de Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, pero al cabo de unos meses, en 1963, abandonó las aulas para dedicarse de lleno a la resistencia política. Así, ingresó en el clandestino Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), organización político-militar fundada en Honduras en julio 1961 por, entre otros, Tomás Borge Martínez, Silvio Mayorga Delgado y Carlos Fonseca Amador. El FSLN, de una manera más explícita que sus directos predecesores, la JPN y el Movimiento Nueva Nicaragua (MNN) de Fonseca, recuperaba la bandera revolucionaria del líder asesinado en 1934. La primera actuación destacada de Ortega en el FSLN fue la puesta en circulación del periódico El Estudiante, órgano de prensa del Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

Convertido en estrecho colaborador de Fonseca, principal líder del FSLN, a Ortega le fue encomendado organizar unos Comités Cívicos Populares de resistencia a la dictadura, así como una red de comandos armados para realizar acciones de guerrilla urbana, como sabotajes y robos de bancos para incautarse de fondos. En 1965, con apenas 20 años, fue ascendido a comandante y a miembro de la Dirección Nacional del FSLN, donde a partir del año siguiente adquirió el mando sobre el denominado Frente Interno.

En 1967, el año en que ascendió a la Presidencia de la República Anastasio Somoza Debayle, alias Tachito, Ortega fue capturado por la Guardia Nacional durante el asalto a un banco -según algunas fuentes, una delación posibilitó su detención- y enviado a presidio. Su estancia en la cárcel se prolongó durante siete años, tiempo en el cual, de acuerdo con su testimonio, padeció hambre, torturas y todo tipo de vejaciones, así como largos períodos de incomunicación en celdas de castigo. Una penosa experiencia que se habría prolongado de no haber sido incluido entre los prisioneros sandinistas canjeados el 27 de diciembre de 1974 por los rehenes, colaboradores directos de Somoza, tomados por el comando Juan José Quezada del FSLN, el cual se dio a conocer al público internacional con esta audaz acción.

Regreso a Nicaragua

Regresó clandestinamente a Nicaragua para incorporarse a la lucha que puso fin al régimen somocista. El 8 de marzo de 1979 las tres facciones sandinistas, con la mediación del Gobierno cubano, reconstituyeron la Dirección Nacional conjunta en un contexto de reorganización del conjunto de la oposición a través de coaliciones, como el Frente Amplio Opositor (FAO), que incluía a la Unión Democrática de Liberación (UDEL), liderada hasta su asesinato en enero de 1978 por el propietario periodístico y dirigente de la burguesía conservadora Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, y el Movimiento Democrático Nacionalista (MDN), del también empresario antisomocista Luis Alfonso Robelo Callejas. El propio FSLN se unió a otras organizaciones de diverso signo, como el Grupo de los Doce, el Movimiento Pueblo Unido (MPU), el Partido Liberal Independiente (PLI) y el Partido Popular Social Cristiano (PPSC), para formar, el 1 de febrero de 1979, el Frente Patriótico Nacional (FPN).

La combinación de resistencia civil y lucha armada por parte del FSLN, acorraló a la tiranía de Somoza, cuyas prácticas depredadoras de los bienes económicos y de gangsterismo político le granjearon el aborrecimiento general de la población. El 29 de mayo de 1979 Ortega y los demás comandantes activaron el empuje bélico final y el 18 de junio todo el arco de la oposición acordó en Puntarenas, Costa Rica, constituir una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) de cinco miembros, con Ortega representando al FSLN.

Junta de gobierno

Tras la victoria de la Revolución sandinista en julio de 1979, integró el Gobierno de Reconstrucción Nacional en el que desempeñó el cargo de Coordinador. La Junta de Gobierno llegó desde Costa Rica a la ciudad de León el 18 y asumió formalmente el poder con su instalación en la capital el día 20. En la Junta, a Ortega le flanqueaban: el intelectual socialdemócrata Sergio Ramírez Mercado, por el Grupo de los Doce; el ingeniero Moisés Hassán Morales, por el MPU; Luis Alfonso Robelo por el MDN; y Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, por la UDEL. La organización de Ortega, pese a la ventaja abrumadora que conferían la posesión de capacidad militar y la legitimación popular por haber llevado el peso de la sangrienta contienda para expulsar a Somoza, no se lanzó por el momento a la toma exclusiva del poder y accedió a compartir éste con las demás fuerzas que habían participado en el derrocamiento de la dictadura. La composición plural de la Junta se extendió al Gabinete de ministros y al Consejo de Estado, órgano de 33 miembros designados por organizaciones políticas, socioeconómicas y sindicales, y creado el 20 de julio con funciones de asesoría y deliberación con respecto a las disposiciones de la Junta.

El panorama que tenían ante sí los nuevos gobernantes era desolador: Nicaragua estaba exangüe por las prácticas de guerra quemada aplicadas por la Guardia Nacional para aplastar a los subversivos, por el coste de sus cuantiosos pertrechos militares, y tras muchos años de saqueo de los recursos del país por la familia Somoza y sus asociados, que habían administrado el territorio como si fuera su hacienda particular. Las cosechas estaban perdidas, muchas industrias devastadas o paralizadas, y las reservas de divisas, agotadas. El balance humano de la guerra civil era estremecedor: unos 50.000 muertos, 120.000 refugiados o exiliados en el extranjero, y 600.000 personas sin hogar.

Entre las primeras medidas decretadas por la Junta figuraron la confiscación de las extensas propiedades de los Somoza y la nacionalización del comercio exterior, la minería, la banca y los seguros. Para integrar el equipo económico se nombraron a representantes del sector privado con las misiones de renegociar el pago de la deuda con los acreedores foráneos y captar nuevas y urgentes ayudas canalizadas a través del Fondo Internacional de Reconstrucción (FIR), dependiente del Estado. Las simpatías internacionales por la revolución nicaragüense, que contaba con muchos amigos en los sectores progresistas de América y Europa, posibilitaron el acceso a facilidades financieras y a una importante ayuda humanitaria que palió las carencias más acuciantes.

Para fortalecer el movimiento revolucionario se crean los Comités de Defensa del Sandinismo (CDS), células a nivel de barriada que implicaron al pueblo en tareas auxiliares del Estado tales como la supervisión del racionamiento alimentario, el control de los precios al por menor, la lucha contra la corrupción y las campañas sanitarias y culturales, siendo una de las más destacadas la Cruzada Nacional de Alfabetización, que consiguió reducir el analfabetismo del 60% al 12%.

El anuncio por Ortega de que no habría elecciones hasta 1985 motivó el 12 de noviembre de 1980 la retirada del Consejo de Estado de una decena de agrupaciones representativas de la burguesía nacional. El 4 de marzo de 1981 Ortega fue investido en el puesto de coordinador, esto es, un virtual primer ministro, de la tercera Junta de Gobierno.

Oposición interna y externa

La promoción de Ortega vino a coincidir con un drástico cambio de actitud de Estados Unidos hacia la Nicaragua postsomocista; si la Administración Carter había intentado un acomodo entre sus intereses y las políticas de la Junta de Managua, la nueva Administración republicana de Ronald Reagan expresó su voluntad de impedir a toda costa que en el país arraigara un sistema socialista, hasta el punto de tacharlo de plataforma para la penetración del comunismo soviético y de activo exportador de revoluciones a toda Centroamérica.

Tras acusar a Managua de suministrar armas a la guerrilla salvadoreña del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y de entrar en tratos militares con la URSS y Cuba, el 23 de enero de 1981 la Casa Blanca comenzó el aislamiento de Nicaragua con la suspensión de la ayuda financiera. A finales del año, la CIA empezó a instruir y a suministrar armas a mercenarios somocistas con el objeto de convertirles, desde bases apostadas en territorio hondureño muy cerca de la frontera, en una fuerza combativa de oposición antisandinista.

Desde principios de 1982, no más de 3.000 ex guardias somocistas y mercenarios reclutados en poblaciones campesinas desafectas emprendieron incursiones militares en misiones de hostigamiento a destacamentos del EPS y de sabotaje económico. Estos efectivos adoptaron el nombre de Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), pero su denominación popular dentro y fuera de Nicaragua (y por ellos mismos asumida) fue la de contras, como expresión truncada de contrarrevolucionarios, o, de un modo genérico, la Contra.

El 19 de julio de 1983 Ortega presentó una oferta de paz de seis puntos dentro de las gestiones conducidas por el Grupo de Contadora (foro informal de concertación política formado el 5 de enero anterior por México, Colombia, Venezuela y Panamá para ofrecer fórmulas de distensión y negociación en Centroamérica), consistente en un tratado de no agresión con Honduras, el cese de las injerencias extranjeras en la región en las formas de la asistencia a oposiciones armadas, la instalación de bases militares y la participación de tropas en maniobras conjuntas, así como el cese de las agresiones y las discriminaciones económicas a cualquier gobierno. Washington replicó con su propia oferta de paz, que ponía el acento en su llamada democratización de la región a través de elecciones libres, la supresión de la asistencia al FMLN y la retirada de los soldados y asesores extranjeros de Nicaragua.

Presidente electo

Primera presidencia

Conforme a lo anunciado y en un clima político muy tensionado, el 4 de noviembre de 1984 tuvieron lugar elecciones generales, a las que presentaron sus candidatos la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN), tres partidos de la oposición centroderechista, el PPSC, el PLI y el Partido Conservador Democrático de Nicaragua(PCDN), más otros tres de la izquierda, el Socialista, el Comunista y el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista.

Los comicios pusieron de relieve la capacidad de movilización y la legitimidad popular de que gozaba el FSLN: con una participación del 75%, Ortega venció en las presidenciales con el 66,9% de los votos, en tanto que el adversario mejor situado, Clemente Guido Martínez, del PCDN, obtuvo sólo el 14%; en la votación para la Asamblea Legislativa y Constituyente, el Frente se hizo con 61 de los 96 escaños, uno de los cuales lo ganó Rosario Murillo, que venía fungiendo al frente de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC) y que en 1989 iba a convertirse en directora general del nuevo Instituto Nicaragüense de la Cultura (INC). Los observadores internacionales estimaron que los comicios discurrieron con limpieza.

El 10 de enero de 1985 Daniel Ortega tomó posesión de la Presidencia con un mandato de seis años, hasta 1991, en una ceremonia a la que asistieron dignatarios de 69 delegaciones extranjeros, entre ellos Fidel Castro, el presidente yugoslavo Veselin Djuranovic, el presidente de Surinam Lachmipersad Ramdat Misier, el vicepresidente argentino Víctor Martínez y los cuatro cancilleres del Grupo de Contadora.

Su gobierno afrontó la enorme tarea de reconstruir un país devastado por la dinastía Somoza y por la guerra. También tuvo que enfrentar la guerra interna impuesta por la contrarrevolución, organizada y financiada por el gobierno de los Estados Unidos.

Daniel Ortega fue candidato presidencial en las elecciones celebradas en los años 1996 y 2002. En los comicios presidenciales que tuvieron lugar en el mes de noviembre del 2006, resultó electo nuevamente como Presidente de la República. El 10 de enero del 2007 asumió su alta investidura.

En noviembre de 2011 fue reelecto como presidente.

Segunda presidencia

Para las elecciones del 5 de noviembre de 2006, Ortega, cuya candidatura los congresistas del partido ratificaron el 28 de mayo. El ex presidente enarboló de nuevo las banderas del pacifismo, el diálogo, la reconciliación y la concordia.

El programa del denominado Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) apostaba por revisar las políticas de ajuste estructural, ya que éstas, si bien habían impulsado el crecimiento económico, al mismo tiempo habían generado grandes desajustes en el terreno social; en otras palabras, el crecimiento desaforado de la pobreza (el 78% de la población, al vivir con una renta diaria inferior a los dos dólares, la padecía, la mitad en sus formas más severas), el paro (el empleo y el subempleo daban una tasa conjunta del 46%) y la emigración (cerca de millón y medio de compatriotas residía en el extranjero, la mitad en Estados Unidos). Por lo demás, Nicaragua ostentaba la posición 120 en el Índice de Desarrollo Humano confeccionado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y, con una renta por habitante inferior a los 1.000 dólares, se trataba del país más pobre de América y del hemisferio occidental detrás de Haití. El reparto de sus magros recursos, procedentes sobre todo de las exportaciones agropecuarias, la cooperación internacional y las remesas de la emigración, era de los más desiguales del continente.

El GRUN, que encarnaba una opción preferencial por los pobres, apostaba por pasar de la dependencia externa a la soberanía nacional, y del ajuste con pobreza al crecimiento con equidad, vislumbrando un escenario de desarrollo económico y humano que se fomentaría activamente mediante una política masiva de créditos, capaz de aumentar la producción y de generar empleo. También, se conferiría un fuerte impulso al sistema público de salud, a la educación escolar y a las campañas de alfabetización. Analfabetismo, cero; desempleo, cero; hambre, cero, proclamaba, optimista, el programa redactado por Ortega y sus camaradas.

En cuanto al Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, la República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA), cuya ratificación parlamentaria en octubre de 2005 el FSLN había intentado impedir a golpe de protesta callejera, era aceptado en principio, pero tendría que ser renegociado para compensar a los productores locales perjudicados y en paralelo a la búsqueda de mercados alternativos en las áreas caribeña, sudamericana y asiática. Otros compromisos adquiridos por la formación opositora atañían a la seguridad ciudadana, la descentralización municipal, la sustanciación de la Autonomía de la Costa Caribe, la adopción de fórmulas de democracia directa, como unas Asambleas de Poder Ciudadano, la protección del medio ambiente y la ejecución del proyecto, exorbitantemente oneroso pero con una rentabilidad potencial enorme, de construcción de un canal interoceánico, que funcionaría en paralelo al Canal de Panamá y que dinamizaría en grado superlativo la economía nacional.

El tercer elemento de la campaña electoral de Ortega y el FSLN, presente de manera explícita en el programa , era la cooperación con los países artífices de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), Venezuela y Cuba. El líder sandinista dio a entender que, de llegar a la Presidencia, metería a Nicaragua en ese marco de integración macrorregional de fuerte contenido político, social y solidario, concebido por Chávez para contrapesar y superar en alcance al proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), patrocinado por Estados Unidos, y de paso oponerse al FMI, el neoliberalismo –tachado por Ortega de genocidio económico y social en una entrevista publicada por el Diario Granma en enero-, la globalización y la urdimbre de tratados de libre comercio bilaterales entre Estados Unidos y varios países de América Latina.

El 5 de noviembre de 2006 Ortega ganó la Presidencia de la República para el período 2007-2012

El 10 de enero de 2007 una quincena de jefes de Estado y de Gobierno de América Central, el Caribe y América del Sur presenció la toma de posesión de Ortega, que a la edad de 61 recibió la banda presidencial por segunda vez en su vida 17 años después de portarla por última vez. Tras la ceremonia de investidura, realizada en la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos, frente al edificio de la Asamblea Nacional, y en la que estuvo presente Arnoldo Alemán, el flamante presidente y su esposa, la desde entonces primera dama Rosario Murillo, se desplazaron a la Plaza de la Fe Juan Pablo II. Allí Ortega dirigió un acto que fue a la vez de celebración popular y de confraternización ideológica, con homenajes al ausente Fidel y coros a favor del Socialismo y en contra de Imperialismo.

En los días posteriores a su asunción, Ortega anunció el establecimiento con Cuba de relaciones diplomáticas plenas en los ámbitos diplomático, comercial y político, recortó drásticamente su salario presidencial y los salarios de los miembros del Gabinete, decretó la puesta en marcha de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), restableció, pese a la falta de recursos, la gratuidad de los servicios de salud y educación, y recibió en visita oficial al presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, con el que firmó varios acuerdos de cooperación e inversión. Asimismo, la Asamblea decidió prorrogar hasta el 20 de enero de 2008 la vigencia de la Ley Marco de 2005, luego los poderes presidenciales de Ortega, a recortar por la Ley de Reforma Parcial a la Constitución Política de la República, quedaban intactos por el momento. Por otro lado, Rosario Murillo, prefigurada como una primera dama de lo más influyente, fue nombrada coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.

Logros de su gobierno

A finales de agosto de 2009 las Naciones Unidas hicieron un reconocimiento a Nicaragua por los logros sumamente importantes que lleva a cabo el gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega[1].

Alfredo Missair, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) evaluó favorablemente la lucha de las autoridades sandinistas contra la pobreza y la inseguridad alimentaria.

Pese a sostenidas campañas mediáticas y de fuerzas políticas opositoras para demeritar la gestión del gobierno, el funcionario de la ONU resaltó los logros del gobierno en sus programas de salud y educación gratuita, Campaña Nacional de Alfabetización, como es el caso de “Yo sí puedo seguir”, Ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria, Programa Hambre Cero, Merienda Escolar y combate al cambio climático, entre otros.

En declaraciones a la Revista en Vivo, del Canal Multinoticias , Missair dijo que el gobierno ha planteado desde el inicio esfuerzos muy grandes y que tenía muy clara la visión estratégica para enrutar al país en el desarrollo sostenible. Pese a las críticas de sus detractores, a juicio del funcionario internacional la administración del presidente Ortega busca un éxito sostenible y a largo plazo para sacar al país de la pobreza.

Referencias

Fuentes