Ignacio Agramonte

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Ignacio Agramonte
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BayardoIgnacioElMayor.jpg
Es el más grande patriota de la provincia de Camagüey.
Mayor General
NombreIgnacio Eduardo Agramonte y Loynaz
Años de servicio4 años, 6 meses y 3 dias.
ApodoEl Mayor
LealtadEjército Libertador de la República en Armas
UnidadDivisión de Camagüey y de Las Villas
MandosJefe de la División de Camagüey y de Las Villas
Participó enGuerra de los Diez Años

Nacimiento23 de diciembre de 1841
Ciudad de Puerto Príncipe, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento11 de mayo de 1873
Potrero de Jimaguayú, Camagüey,Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteHerida de bala
Otros empleosJurista y militar
CónyugeAmalia Simoni Argilagos
HijosIgnacio y Herminia
PadresIgnacio Agramonte Sánchez Pereira y María Filomena Loynaz Caballero

Ignacio Agramonte y Loynaz. Es el más grande patriota de la provincia de Camagüey. Conspirador en 1868, miembro del Comité Revolucionario camagüeyano el 26 de noviembre de 1868 en Las Minas y de la Asamblea de Representantes del Centro el 26 de febrero del 69 en Sibanicú. Asambleísta en Guáimaro, secretario de la Cámara de Representante hasta el 26 de abril en que como Mayor general ocupó el cargo de jefe de la División del Ejercito Libertador en la región agramontina.[1] Desde este cargo, creó un ejército disciplinado con oficiales competentes que sostuvieron numerosos e importantes acciones combativas que fueron reflejo del arte militar de su jefe.[2]

Nacimiento y familia

Museo Casa Natal de Ignacio Agramonte
Familia Agramonte

Ignacio Agramonte y Loynaz nació el 23 de diciembre de 1841 en la ciudad de Puerto Príncipe[3] en la casa nº 5 de la calle Soledad, hoy Ignacio Agramonte. Sus padres —el licenciado Ignacio Agramonte Sánchez Pereira y María Filomena Loynaz Caballero—[4] tenían una posición económica próspera y crearon una familia integrada, además, por otros cuatro hijos que sobrevivieron a la mayoría de edad: Enrique, Francisca, Loreto y Mariano.

Estudios

Como hijo de un importante abogado de la Ciudad, Ignacio realizó sus primeros estudios en la ciudad natal donde sus padres estimularon su interés intelectual; y los continuó en el colegio El Salvador en La Habana. En 1852 los siguió en la ciudad de Barcelona, en España, hasta que regresó a Cuba y tras unas breves vacaciones en Puerto Príncipe ingresó en la Real Universidad de La Habana[5] a estudiar Derecho Civil y Canónico.

Época de estudios en la Universidad en La Habana

Como parte del plan de estudio se desarrollaban las sabatinas, unas sesiones donde los estudiantes debatían temas referentes a sus estudios; en una de ella Agramonte leyó una denuncia del régimen de opresión a que estaba sometida la Isla, sin aludir concretamente a la situación de Cuba. Antonio Zambrana, uno de los presentes y después compañero de lucha en la Guerra de los Diez Años[6], escribió: “Aquello fue un toque de clarín. El suelo de todo… temblaba. El catedrático que presidía el acto dijo, que si hubiera conocido previamente aquel discurso no hubiera autorizado su lectura.” [7]

El 11 de junio de 1865 se tituló como Licenciado en Derecho y, aunque esto le permitía ejercer como abogado, Ignacio continuó para obtener el Doctorado. Efectuado el último examen el 24 de agosto de 1867 trabajó por un tiempo en La Habana como Juez de Paz del Barrio de Guadalupe y para un bufete particular.

Ignacio y Amalia
Ignacio junto a amigos de la juventud

En las vacaciones de estos años, Ignacio visitó su ciudad natal en varias ocasiones; en 1866 inició relaciones amorosas con Amalia Simoni Argilagos[8] con la cual mantuvo un hermoso epistolario[9] que se extendió más allá del matrimonio por causa de la Guerra y la deportación de Amalia. A mediados de 1868 Ignacio regresó a Puerto Príncipe; tres asuntos importantes lo debieron mantener completamente ocupado.

  • La labor como abogado en su bufete
  • El inminente matrimonio que se efectuó el 1º de agosto de ese año
  • La conspiración para el inicio de la lucha por la independencia por sus vínculos con la Junta Revolucionaria de Puerto Príncipe.

La Guerra hasta la Asamblea de Guáimaro

Cuando se produjo el Alzamiento de Las Clavellinas [10] por los camagüeyanos el 4 de noviembre de 1868, Ignacio Agramonte fue encargado por la dirección de los patriotas para realizar trabajo de inteligencia, su incorporación a las fuerzas insurrectas se produjo cuando desde el Ingenio Oriente se comunicó con Salvador Cisneros Betancourt y se presentó a este en Sibanicú el día 11 del mismo mes.

Recibió la encomienda de agrupar y organizar a las partidas insurrectas que se encontraban en el sur de la jurisdicción; en los días siguientes recorre ese territorio[11] y logra unir a los líderes de varias partidas que firman el Acuerdo de Jobabo, primer gran servicio político y militar que Ignacio prestó a la revolución mientras otros trataban de llegar a un acuerdo con las autoridades para abandonar la lucha armada a cambio de reformas.

En la Reunión de Las Minas, la noche del 26 de noviembre de 1868, enfrentó Agramonte a los claudicantes seguidores de Napoleón Arango; fueron decisivas sus intervenciones para salvar la revolución en Camagüey y en Cuba, aún impactan sus palabras: “Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan, Cuba no tiene más camino que conquistar su redención arrancándosela a España por la fuerza de las armas.”

Asamblea de Guáimaro

Sus dotes de dirigente político se consolidaban y en elecciones realizadas por los partidarios de continuar la lucha, fue elegido —junto a Salvador Cisneros Betancourt y su primo Eduardo Agramonte Piña— para formar el Comité Revolucionario de Camagüey. El día 28, participa en el Combate de Bonilla, donde los insurrectos pretendían frenar el traslado de fuerzas del Conde de Valmaseda de Puerto Príncipe a Nuevitas para continuar hacia a Oriente y sofocar el levantamiento en esa región.

En los primeros días de diciembre es encomendado por el Comité Revolucionario para entrevistarse en Guáimaro con Carlos Manuel de Céspedes con el objetivo de unificar el movimiento independentista. En los días, semanas y meses siguientes la revolución se fortalece por la llegada de Manuel de Quesada al frente de una expedición, la labor del Comité Revolucionario en la organización civil —donde Ignacio debió desempeñar un papel fundamental— y la incorporación de numerosos combatientes a las fuerzas armadas; este último elemento y el ideal democrático que reinaba entre sus integrantes hizo que el Comité decidiera efectuar nuevas elecciones.

El 26 de febrero de 1869, en el poblado de Sibanicú se constituye un nuevo órgano de dirección del movimiento revolucionario en Camagüey, la Asamblea de Representantes del Centro integrada por los anteriores miembros del Comité y por Francisco Sánchez Betancourt y el joven abogado habanero Antonio Zambrana Vázquez. El primer acuerdo de la Asamblea fue el Decreto de Abolición de la Esclavitud.

La comprensión de la necesaria unidad y organización de una sola representación de todos los patriotas de la Isla para obtener la victoria, determinó que los revolucionarios orientales, villareños y camagüeyanos se reunieran el 10 y 11 de abril de 1869 en Guáimaro en Asamblea Constituyente. Por encargo de los representantes, Agramonte y Antonio Zambrana redactaron la Constitución de la República de Cuba, que fue aprobada el día 11 por la Asamblea y debía regir mientras durase la guerra de independencia.

Jefe de la División del Camagüey hasta marzo de 1870

Al constituirse la Cámara de Representantes, Agramonte fue elegido secretario; pero, el 26 de abril renuncia a esa responsabilidad para ocupar el cargo de jefe de la División del Ejército Libertador en Camagüey con el grado de Mayor general.

La primera acción combativa que dirige fue el Combate de Ceja de Altagracia[12] el 3 de mayo de 1869, una resonante victoria de los cubanos donde su jefe demostró conocimiento del arte de la guerra que debían desarrollar los mambises frente a un enemigo más poderoso. Unos dias después, el 17 de mayo, renuncia por desacuerdo con la distribución que el Gobierno hiciera del armamento traido por la expedición del Vapor Salvador que había desembarcado el 13 en la La Guanaja en Camagüey; aunque la renuncia le fue aceptada el 28, esta nunca se hizo efectiva y Agramonte continuó al frente de la División del Camagüey. Participa en los ataques y toma de los fuertes de La Llanada, el 13 de junio, y el de Sabana Nueva el 20 dirigidos por el General en Jefe del Ejército Libertador Manuel de Quesada y Loynaz.

De gran repercusión fue el ataque que prepara y dirige Agramonte a la ciudad de Puerto Príncipe el 20 de julio de ese año pues levantó el prestigio de la revolución; aunque no era el objetivo ocupar la ciudad, obligó a los españoles a emprender la inmediata construcción de numerosas torres de observación , puestos y fortines alrededor de la ciudad y mantener importantes números de fuerzas para la protección de dicha plaza.

El 16 de agosto el Mayor general Manuel de Quesada dirge un ataque a Las Tunas; algunas bibliografías apuntan que Agramonte se opuso al plan por no ser viable y lo sitúa como participante; otras fuentes, lo ubican en esta misma fecha o posterior, en la acción combativa del potrero La Luz en las cercanías de Puerto Príncipe.

En este año, el 27 de octubre se destaca en el Combate de Sabana de Bayatabo en las proximidades del poblado de Las Minas y el 1º de enero de 1870 participa en el Combate de Minas de Juan Rodríguez o Tana en las cercanías de Guáimaro como segundo al mando y participante directo en la preparación del terreno; a la poderosa fuerza española se le causaron más de 200 bajas mientras los mambises se retiraron ordenadamente cuando habían agotado casi todas sus municiones. Esta acción, dirigida por el General en Jefe del Ejército Libertador Thomas Jordan[13], fue la más importante librada en territorio camagüeyano durante los primeros años de la Guerra del 68. También a las órdenes de Jordan combate en El Clueco el 26 de enero. Otro combate dirigido por Agramonte fue en El Cercado el 28 de marzo de 1870.

Renuncia al mando de la División

El 1º de abril de 1870, al agudizarse las discrepancias con el presidente Carlos Manuel de Céspedes, renuncia a la Jefatura Militar de Camagüey que se hizo efectiva el 17; en los meses siguientes, junto al grupo de subalternos que lo acompañan y otras fuerzas que se le suman combate a las fuerzas españolas en 19 ocasiones, entre ellas, Jimirú el 7 de abril de 1870, Caridad de Pulido el 25 de abril, La Gloria 24 de junio, Santa Brianda de Altamira el 5 de julio de 1870 y en agosto el 1º en Embarcadero de Vertientes y el 5 en Ingenio Grande; en este último Ignacio corre un gran peligro pues su caballo cae y sus compañeros lo rescatan a poca distancia del enemigo.

Durante este año de 1870, las tropas españolas iniciaron una gran ofensiva por todo el territorio camagüeyano en la que destruyen campamentos insurrectos, asesinan a numerosos combatientes y empleados civiles de la revolución y capturan muchas familias cubanas que se escondían en los montes; en estas condiciones muchos independentistas vacilaron y se presentaron a los españoles buscando el perdón para salvar sus vidas y la de sus familiares. Para Ignacio fue desastroso que una fuerza española capturara a Amalia y su hijo Ernesto el 26 de mayo, precisamente el día que el Mambisito cumplía un año. A Amalia las autoridades hispánicas le propusieron que escribiera a Agramonte solicitándole, por su amor y el de su hijo, que renunciara a la Revolución y la posibilidad de salir al exterior con toda la familia; pero Amalia, plenamente identificada con los ideales de su esposo y la independencia de Cuba, indignada ripostó: — General, primero me cortará usted la mano que yo escriba a mi marido que sea traidor .

Reasume el mando de la División del Camagüey

El 13 de enero de 1871, cuando la Revolución en Camagüey parecía derrotada definitivamente, las diferencias con Céspedes fueron zanjadas y ante el ofrecimiento del Presidente, el Mayor general Agramonte reasume el mando de las debilitadas y dispersas fuerzas libertadoras de la división del Camagüey. El día 17, mediante una proclama a los Camagüeyanos —donde se evidencia su madurez política y militar— da a conocer su vuelta al mando y exhorta a la lucha pero, con una mayor organización y disciplina para lograr la victoria. Expresa que el combate diario es la única forma de alcanzar la independencia y la mejor forma de proteger las familias; además, los intentos de presentarse al enemigo se enfrentaran con firmeza revolucionaria sometiendo a juicio con condenas a muerte.

En 1871 la situación de las fuerzas mambisas en el Camagüey eran muy difíciles y las autoridades españolas creyeron que era el momento de hacerles propuestas a Agramonte, como jefe de la División del Ejército Libertador, para que abandonara la lucha a cambio de permitirle la salida al exterior; ante la insistencia de la propuesta y la interrogante de qué recursos tenía para continuarla, responde: ¡Con la vergüenza!

En estas condiciones y de acuerdo a las características del territorio aplica una táctica diferente, utiliza la caballería en función de la guerra de guerrillas ; con pocos jinetes hostiliza constantemente al enemigo y con rápidos movimiento de un lugar a otro desconcertaba al enemigo que no podía conocer el lugar exacto donde se encontraba la fuerza insurrecta.

Como oficial mambí Agramonte fue uno de los más destacados y su labor militar constituye parte importante del surgimiento del Arte Militar Cubano. La comprensión por Agramonte de la importancia de la logística para los ejércitos, y más, en las condiciones en que combatía el Ejército Libertador, le permitió dirigir la creación y organización de fábricas o talleres, donde se elaboraba o reparaba los efectos que necesitaban las fuerzas insurrectas. Estos talleres se asentaron en su mayoría en la zona de Najasa y Sierra de Cubitas , donde existían tupidos montes capaces de brindar protección contra cualquier ataque sorpresivo de las fuerzas españolas sin tener necesidad de emplear numerosa custodia.

El ataque a la Torre Óptica de Colón

Convirtió las fuerzas de la División en las mejores por su disciplina y organización. La caballería camagüeyana fue su mejor ejemplo; pero estos no fueron sus únicos méritos, junto al celo por el cumplimiento del deber de sus hombres se caracterizó por el logro de un especial respeto de ellos; en esto influyó mucho sus muestras de responsabilidad con sus vidas. Como olvidar la anécdota de cuando escaseaba el alimento y su indicación para compartir una guayaba. A partir de aquel momento, mejoró progresivamente la situación militar bajo su mando, y las fuerzas mambisas pasaron de la defensiva a la ofensiva. Agramonte dirigió personalmente decenas de combates en que derrotó a las fuerzas enemigas, siempre numérica y materialmente superiores. El 20 de febrero de 1871 dirige el ataque a la Torre Óptica de Colón o Pinto que no pudo ser tomada, el 27 de marzo el enfrentamiento a una columna española en La Lauretania, el 28 de mayo un encuentro con una tropa en Hato Potrero o Hato Nuevo, el 7 de junio en La Entrada, el 9 de julio el 30 de septiembre ataca el poblado y fuerte de El Mulato respectivamente y el 3 de octubre sostiene el combate en La Redonda.

El 8 de ese mismo mes de octubre, Agramonte dirige la acción combativa más conocida por su intrepidez, destreza e importancia política, el Rescate del brigadier Julio Sanguily Garritte[14] ; con poco más de 30 hombres enfrenta a una tropa enemiga de 120 que conducía al Brigadier y otros prisioneros, con ello evitó que las fuerzas españolas entraran a la ciudad de Puerto Príncipe con el segundo al mando del Ejército Libertador como prisionero. Ramón Roa que fue secretario de El Mayor escribió en 1912 sobre este hecho: “… si no salvó por lo menos alivió eficazmente en aquella época la difícil situación, no ya del Camagüey, que era poco menos que desesperada, sino ya la revolución en su conjunto, puesto que trastornó los planes del enemigo… y produjo una reacción en el elemento cubano… porque a favor de estos chispazos de victorias, sintió redivivo su espíritu patriótico.

Por su parte Fidel Castro lo calificó como “…una de las más grandes proezas … de nuestras luchas por la independencia … que en aquel entonces despertó incluso la admiración de las fuerzas españolas.”

Otras acciones combativas dirigidas por el Mayor en el año de 1871 ocurren el 31 de octubre en El Plátano, el 2 de noviembre en La Horqueta, el 14 en San Tadeo, el 17 en San Ramón de Pacheco donde se le dio muerte al capitán español Setién El Tigre, el 27 en Sitio Potrero y el 28 en el Edén.

Acciones combativas en el año 1872

En 1872 la labor de Agramonte como jefe provoca un cambio total de la situación militar de Camagüey, la escasez de armamento y municiones no es impedimento para que el Mayor eleve la moral combativa del Ejército Libertador. Dirige en el mes febrero los combates de Palmarito de Curana o El Destino el día 3 (difieren las fuentes), EL Asiento y/o Casa Vieja el 11 (difieren las fuentes) y el de San Borges o Borges el 22 y en marzo el dia 8 en San José del Chorrillo. Los éxitos alcanzados por las fuerzas del Camagüey, el prestigio de Agramonte y los planes estrátegicos mambí determinan que el 10 de mayo el Gobierno de la República en Armas le extienda su mando hasta el territorio y las fuerzas de Las Villas; que desde mediados de 1871 venían combatiendo a su lado en el territorio de Camagüey. Agramonte propuso al Gobierno un proyecto de invasión a Las Villas y el Occidente de la Isla que había concebido; la falta de armas y municiones impidió materializar el plan.

Ese mismo día 10, combate en Consuegra contra una fuerza que le ataca y el 3 de junio combate en San Pablo y Los Yareyes, el 6 en Babujal; en julio (sin precisarse el dia) el combate en Jicotea, el 22 en El Salado donde una bala le atraviesa ambos omóplatos , el 25 (otra fuente apunta el 27) en Jacinto y el 26 en Las Yeguas. A mediados del mes de octubre vuelve a combatir en Las Yeguas y ese mismo mes en La Matilde. El 29 de noviembre en El Carmen y el 21 de diciembre en Loma de Vapor.

Pintura Ignacio Agramonte en carga al machete

Acciones combativas y muerte en el año 1873

En el año de 1873 dirigió a las fuerzas libertadoras en varias acciones combativas. En enero, el 5 en Buey Sabana, el 6 en Curana y el 24 en Sao de Lázaro o Sabana de San lazaro. El 6 de febrero en Ciego Najasa y el 9 en San Miguel; en el mes de marzo combate en Soledad de Pacheco el dia 3 y en Aguará o Aguarás el 5 de marzo, sin embargo, fueron importantes las acciones del fuerte Molina y Cocal del Olimpo el 7 de mayo.

El 11 de mayo de 1873, prepara un combate para golpear la caballería de una fuerte columna española en el potrero de Jimaguayú; la acción no se desarrolla como la había concebido —por la astucia del jefe español— y después de dar órdenes para que parte de la caballería saliera del teatro de operaciones, el Mayor realiza un nuevo intento de provocación a la caballería españolas y encabeza una carga acompañados de pocos hombres contra un flanco de la infantería enemiga. No ha visto —por las características de la vegetación— que una compañía enemiga ha penetrado por el centro del potrero y sus disparos le causan la muerte.

La caída de Agramonte en el Combate de Jimaguayú[15] y la captura de su cadáver por la columna española fue un duro golpe a la Revolución; sus restos fueron llevados a la ciudad de Puerto Príncipe donde oficialmente se identificó y certificó su muerte . Con el propósito de no dejar un lugar donde los buenos cubanos pudieran rendirle tributo los españoles desaparecieron su cadáver sin que se pueda asegurar que fuese incinerado y convertido en cenizas . Creyó España que el ensañamiento podía destruir el ejemplo de valor e intransigencia revolucionaria del combatiente que abandonó sus afectos, comodidades y riquezas para servir a la Revolución y la Patria.

Su impronta se aprecia de múltiples formas, en las valoraciones de sus compañeros e importantes personalidades, en la bibliografía, en la filatelia, en obras artísticas y literarias, en las construcciones monumentarias como el obelisco de Jimaguayú, la estatua ecuestre del Parque Agramonte y la estatua que preside la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte Loynaz ; pero, donde más se aprecia es en el imaginario popular como modo de conducta patriótica, política, moral y ética.

Referencias

Fuentes Bibliográficas

  • -Betancourt Agramonte, Eugenio: Ignacio Agramonte y la Revolución Cubana. Imprenta Dorrbecker, La Habana, 1928.
  • -Cassasús, Juan J. E.: Vida de Ignacio Agramonte. Imprenta Ramentol, Camagüey, 1937.
  • -Centro de Estudios Militares de las FAR. Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba, Primera Parte (1510-1898). Tomo I. Biografías. Ediciones Verde Olivo, La Habana. 2001.
  • -Tomo II. Acciones combativas. Ediciones Verde Olivo, La Habana. 2004.
  • -Colectivo de Autores. Atlas Biográfico. Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz Departamento. Empresa Occidental de Geodesia y Cartografía. s/l. 1989.
  • -Sed Nieves, Gustavo: Generales camagüeyanos. DOR Comité Provincial del PCC de Camagüey.
  • -Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510 - 1898). Tomo III. Expediciones navales. Acontecimientos políticos-militares. Ediciones Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 2014. Página 120. Colectivo de autores del Centro de Estudios Militares de las FAR (CEMI). ISBN 978-959-224-343-9.
  • -Doctor Raúl Izquierdo Canosa, doctores Ángel Jiménez González y Roberto Pérez Rivero; másteres Elda Cento Gómez y Ricardo Muñoz Gutiérrez; ingeniero Jesús Ignacio Suárez Fernández y el licenciado José María Camero Álvarez.Ignacio Agramonte y el combate de Jimaguayú (Editorial de Ciencias Sociales, 2007)

Véase también

Centros culturales
Centros educativos

Fuentes