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Áyax el Grande

Áyax el Grande
Información sobre la plantilla
Personaje de Ficción
Áyax el Grande.jpg
Áyax el Grande
CreadorHomero
Nacimiento del personajeIsla de Salamina, Grecia
Fallecimiento del personajeTroya
Obra a la que perteneceLa Ilíada
Causa de la muerteSuicidio
NacionalidadGriego
Otros nombresÁyax Telamonio
OcupaciónSoldado
Otras obras en las que aparece:
Áyax, tragedia escrita por el griego Sófocles
Áyax el Grande. Héroe mitológico griego también conocido como Áyax Telamonio. Su nombre proviene del griego antiguo Αἴας (Aias) y significa “de la Tierra”. Participó en la Guerra de Troya al mando de 12 barcos de guerra, y según Homero era el más valiente de los guerreros griegos después de Aquiles, siendo el único que no estaba respaldado por ningún dios. Tras la muerte de Aquiles a manos del troyano Paris, rescató su cadáver y disputó su armadura con Odiseo. Al perder el pleito se llenó de cólera y atacó a sus propios compañeros, suicidándose posteriormente producto de la vergüenza.

Síntesis biográfica

Nació en la isla de Salamina y era hijo del rey Telamón y de Peribée. Tuvo un hermanastro llamado Teucro, que también combatió en Troya, y era primo de Aquiles por parte de padre, pues Telamón era hermano de Peleo, el padre del famoso héroe griego. Engendró 3 hijos: de su esposa Glauca tuvo a Eantides, y de su esclava Tecmesa, a Eurisaco y a Fileo, del cual se dice que era el primer ancestro de la familia ateniense de los Filaidas. Los atenienses Milciades, Cimón y Alcibíades contaban a Áyax entre sus ascendientes.

Trayectoria

Fue entrenado en las artes de la guerra por el centauro Quirón, quien también había sido maestro de otros héroes griegos entre los que se cuentan: Heracles (Hércules), Aquiles, Teseo y Jasón.

El poeta Homero lo describe en la Ilíada como poseedor de una presencia impresionante, de gran estatura y una fuerza colosal, segundo en destreza y valentía en el campo de batalla, solo superado por Aquiles, aunque con una inteligencia más limitada que otros héroes participantes en esa guerra. No fue herido en ninguna de las batallas y es el único personaje de importancia en la obra que no recibió ayuda por parte de ninguno de los dioses griegos. Solía luchar ayudado por una enorme hacha y un escudo de gran tamaño (según se cuenta, se lo había entregado Heracles, y solo él podía portarlo y usarlo), descrito como una torre y compuesto por siete capas de pieles de buey y una octava de bronce, cuando los habituales estaban conformados solo por cuatro capas.

Guerra de Troya

Antes de partir a Troya su padre le aconsejó que, en primer lugar luchara con la lanza, pero también con la ayuda de los dioses, y Áyax le respondió que hasta el más cobarde podía vencer con la ayuda de estos. Luego eliminó la imagen de Atenea de su escudo, con lo que provocó la ira de la diosa.

Jugó un papel importante en las expediciones preliminares a la invasión a Troya. Fue designado para comandar la flota, junto con Aquiles, y reemplazó a Agamenón como comandante en jefe cuando éste fue retirado de ese puesto por haber dado muerte a la cierva sagrada de Artemisa. Durante los primeros nueve años de la guerra de Troya, Áyax atacó el territorio de Frigia, gobernado por Teleutas, y se llevó a su hija Tecmesa, a la que convirtió en su esclava y concubina. También arrasó el Quersoneso tracio.

Duelo con Héctor
Duelo entre Héctor y Áyax

En el decimo año de la guerra, Héctor (jefe del ejército troyano) retó a los griegos, con la intención de luchar contra Aquiles, pero este se encontraba fuera de la lucha por causa de una disputa con Agamenón (que era el jefe supremo), y por ello se le ofreció la oportunidad de luchar contra Áyax, que era el segundo en valor entre los griegos. El combate duró todo el día, hasta que al anochecer decidieron finalizarlo sin proclamar vencedor a ningún de los dos. Ambos reconocieron el valor de su contrincante y se obsequiaron mutuamente, como muestra de respeto recíproco. Áyax entregó a Héctor su tahalí (correa cruzada al pecho y utilizada para sujetar armas blancas) y éste su espada al primero. Para ambos estos presentes resultaron funestos.

Defensa de las naves griegas
Áyax defendiendo las naves griegas

En otro momento de la guerra, se produjo un importante avance de los troyanos, con Héctor al mando. Éste contaba con la ayuda del dios Apolo, pese a que Zeus había ordenado a los dioses no inmiscuirse en la batalla, por lo que la ofensiva fue imparable, atravesando el muro levantado por los griegos para proteger las naves y llegando hasta éstas. Durante el combate, resultaron heridos la mayoría de los héroes griegos: Agamenón, Diomedes y Odiseo, entre otros. Áyax, fue el único héroe griego que aguantó firme en la defensa de las naves, de las que resultaron incendiadas muchas de ellas, ayudado por los soldados que se reunieron junto a él, al comprobar que era el único capaz de defenderlas.

Héctor llegó hasta donde se encontraba Áyax y volvió a entablar con él una lucha cuerpo a cuerpo. La pelea transcurría bastante equilibrada, hasta que el griego, haciendo gala de su espectacular fuerza física le arrojó una enorme piedra al jefe troyano, dejándolo casi muerto. Pero llegado a este punto, Zeus decidió actuar reanimando a Héctor, quien recrudeció su carga contra las naves y contra el propio Áyax, que llegó a romper su lanza, lo que entendió como un mensaje divino y no le quedó más remedio que retroceder.

Rescate de Patroclo

Cuando todo parecía perdido para los griegos, Patroclo (amigo inseparable de Aquiles), haciéndose pasar por este y vestido con su armadura, inició una ofensiva que provocó la confusión entre los troyanos, que le creían el auténtico Aquiles, y comenzaron la retirada. Después de acabar con la vida de muchos troyanos, el propio Patroclo murió a manos de Héctor, el cual intentó hacerse con su cuerpo y alimentar con él a los perros pero Áyax, junto a Menelao, consiguió defender el cadáver hasta el anochecer y llevárselo a su gran amigo para que le realizase los ritos funerarios, lo que provocó la vuelta a la batalla de Aquiles para vengar su muerte.

Muerte de Aquiles y disputa por sus armas
Áyax cargando el cadáver de Aquiles

Al morir Aquiles, víctima de la flecha lanzada por Paris y guiada por Apolo, fue el propio Áyax el que, junto a Odiseo, recogió su cuerpo y sus armas del campo de batalla. Como era costumbre, tras el funeral ambos héroes convocaron una asamblea de jefes para reclamar como recompensa la preciada armadura de Aquiles, la cual había sido forjada personalmente por el dios Hefesto.

Agamenón, como jefe supremo, hubo de decidir cual de ellos sería merecedor de esta herencia. Pero en esto los mitos recogen diferentes diversas versiones. Algunos dicen que cedió la decisión al resto de los caudillos griegos; otros que pidieron a los prisioneros troyanos que eligiesen cual de los dos les hizo más daño en sus filas; también hay quien opina que el sabio Néstor sugirió que mandasen unos espías a las murallas troyanas para oír la opinión de estos, y escucharon una conversación de unas doncellas que relataban el episodio del rescate del cadáver de Aquiles. Lo cierto es que Áyax invocó las hazañas por él realizadas y las llevadas a cabo por su familia. Odiseo hizo constar con tanta habilidad como enardecimiento los servicios que había rendido a Grecia. La decisión final fue favorable a este último.

Suicidio de Áyax

El suicidio de Áyax

Áyax se sintió tan encolerizado que decidió vengarse, y para ello planeó llevar a cabo un ataque nocturno contra sus propios compañeros, ya que consideraba que le habían humillado al no otorgarle las armas de su primo. Se levantó de la cama durante la noche y empuñó su espada, recorriendo el campo de los griegos. Sin embargo, la diosa Atenea le hizo volverse loco y, creyendo dar muerte a Odiseo, Menelao y Agamenón, Áyax degolló los carneros y las cabras que pacían alrededor de las tiendas.

A la mañana siguiente, al despertar de su locura y ver que había deshonrado su espada de guerrero con sangre de animales domésticos, decidió quitarse la vida antes que vivir en la vergüenza y el oprobio.

Para ello lo organizó todo, y dio instrucciones a su hermano Teucro y su concubina Tecmesa, de cómo deberían realizar los ritos fúnebres y qué hacer con sus armas, las que deberían acompañarle en su entierro. Tras terminar los preparativos se alejó del campamento, y tras clavar en el suelo la espada que Héctor le había regalado, con la punta hacia arriba, se dejó caer sobre ella, enterrándosela en el cuello. Se dice que tuvo que realizar varios intentos para acabar la acción, ya que era tan grande su vigor y fuerza que la espada llegó a doblarse en una ocasión. De esta manera, este regalo resultó funesto para él, al igual que el tahalí regalado a Héctor, valió para que Aquiles lo atase por él a su carro y lo arrastrase alrededor de las murallas troyanas hasta el campamento griego.

De la tierra empapada con su sangre brotó una flor de jacinto, sobre la que se ven, según dicen, las dos primeras letras del nombre del héroe.

Entierro

Los jefes griegos discutieron qué hacer con el cadáver del héroe. Su hermanastro Teucro deseaba sepultarlo pero Agamenón y Menelao decidieron que no se debía enterrar, dejando su cuerpo expuesto para que lo buitres acabaran con él. No obstante, Odiseo, sintiéndose en parte responsable de su muerte, actuó a favor del fallecido y convenció a rey de Micenas para que permitiera los actos fúnebres. Y así fue enterrado en vez de incinerarlo como era la costumbre. Odiseo conmovido, depositó sobre su tumba las armas de Aquiles.

Los griegos le erigieron un magnífico monumento sobre el promontorio de Reteo. Además, en su nombre se celebraban en Salamina, las fiestas Aiantes.

En la literatura

  • Ayax, tragedia de Sófocles

El poeta Sófocles presenta a un Áyax muy distinto al de la Ilíada, convirtiendolo en un héroe acabado, en parte por la vergüenza en la que repara tras salir de su locura. Hay doce personajes, de los cuales tres son mudos (no intervienen en el desarrollo). Los otros son Atenea, diosa de la sabiduría; Odiseo, jefe griego; Tecmesa, cautiva y mujer de Áyax; Menelao, rey de Esparta; Agamenón; un coro, formado por marinos; un mensajero y el propio Áyax.

Fuentes

  • Homero. La Ilíada. Madrid: Espasa-Calpe,1968
  • Graves, R. Los mitos griegos. Madrid: Alianza, 1993
  • Grimal, P. La mitología griega. Barcelona: Paidós, 1989
  • Grimal, P. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Paidós, 1994
  • Martin, R. Mitología griega y romana. Madrid: Espasa, 1996