Alberto Delgado Delgado

Alberto Delgado Delgado
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Combatiente de la lucha contra bandidos
NombreAlberto Delgado Delgado
Nacimiento10 de diciembre de 1932
Finca San Pedro, provincia de Las Villas, Bandera de Cuba
Fallecimiento28 de abril de 1964 (31 años)
finca Maisinicú, Escambray, provincia de Las Villas, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteAsesinado por ahorcamiento
NacionalidadCubana
Otros nombresEl Hombre de Maisinicú
CiudadaníaCubana
Conocido porEl Enano
CónyugeTomasa del Pino Suárez

Alberto Delgado Delgado. Combatiente revolucionario cubano (Las Villas, 10 de diciembre de 1932 - Escambray, 28 de abril de 1964). Más conocido como "El Hombre de Maisinicú" y El Enano como agente de la Seguridad del Estado. Fue uno de los combatientes imprescindibles en la lucha contra las bandas de alzados contrarrevolucionarios en las montañas del Escambray organizadas por el Gobierno de Estados Unidos en Cuba. Fue cruelmente torturado y asesinado por miembros de dos banda de alzados y varios colaboradores de estos.

Síntesis biográfica

Infancia y juventud

Nació en el seno de una familia muy pobre, en la finca San Pedro, de Caracusey, municipio de Trinidad, antigua provincia de Las Villas. Sus padres fueron Abel Delgado González y Nieve Delgado, naturales de Islas Canarias, (España).

Su padre falleció cuando él contaba con apenas siete años de edad, por lo que fue criado por un ciudadano español nombrado José García, quien residía en esa misma zona. Este vecino también se preocupó por la atención a sus hermanos.

La precaria situación económica familiar no le permitió alcanzar ninguna instrucción escolar. Cuando tenía unos siete u ocho años de edad, asistió a una escuela primaria pública en la zona de San Pedro, en Trinidad, donde solo pudo permanecer unos pocos meses. Alberto tuvo que interrumpir los estudios para trabajar como carbonero.

Su niñez la pasó descalzo y mal vestido, usó zapatos por primera vez a los 12 años. Con esa edad comenzó a trabajar como cortador de caña en la zona de Chambas, actual provincia de Ciego de Ávila. Tuvo por vivienda los barracones y albergues de los obreros agrícolas. De ese lugar regresó para su zona natal en Trinidad, donde continuó trabajando como obrero agrícola en las fincas Cabezadas y Palmarito. En esos lugares permaneció hasta los 17 años, cuando por la escasez de trabajo retornó a la zona de Chambas, en la cual empezó a trabajar como tractorista hasta 1958.

Trayectoria revolucionaria

Realizó sus primeras actividades revolucionarias en la zona de Falla, donde se incorporó a una célula del Movimiento 26 de Julio (M-26-7). Participó en la venta de bonos, avituallamiento y otras misiones que le encomendaron. En diciembre de 1958 se incorporó a la Columna 11 Cándido González del Ejército Rebelde. Participó en el combate de Las Margaritas y en la toma del poblado de Tamarindo, en los que se destacó por su valentía. Al producirse el Triunfo de la Revolución era analfabeto. Fue designado a una unidad militar en Chambas, Camagüey, hasta 1960. Aprendió a leer cuando la Campaña de Alfabetización. En ese empeño le ayudó su esposa Tomasa del Pino Suárez.

Agente encubierto

Alberto Delgado cumplió con dignidad y coraje la misión asignada.

En 1961 viajó a La Habana a tramitar su licenciamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) por razones de salud. Durante esas gestiones se relacionó con algunos parientes de marcada postura contrarrevolucionaria y decidió informar a las autoridades. Fue así como de manera voluntaria estableció contactos con el Ministerio del Interior y comenzó a adoptar una fachada de desafecto al proceso revolucionario.

A mediados de octubre de 1961, cuando se produjeron las intervenciones de nuevas propiedades como consecuencia de la Segunda Ley de Reforma Agraria, fue ubicado por el Seguridad del Estado, de forma encubierta, como administrador de la finca Maisinicú, de la granja de Santiago Escobar, a unos tres kilómetros de Trinidad. En dicha granja trabajaban varios colaboradores de bandidos, y Alberto comenzó a actuar bajo la apariencia de un resentido miembro del Ejército Rebelde que, una vez licenciado, esperaba otra recompensa y tuvo que conformarse con lo que consideraba tan modesto empleo.

Casa ubicada en la finca Maisinicú desde donde el agente El Enano desarrollaba su labor como administrador.

A partir de este momento, para los enemigos de la Revolución, Alberto Delgado comenzó a ser un contrarrevolucionario más. En cambio, para la Seguridad del Estado se convirtió en un valioso agente que se ganó la confianza de varios cabecillas contrarrevolucionarios, quienes lo designaron como el contacto entre La Habana y Las Villas.

”En el mes de febrero de 1963 se comienza el traslado del agente Alberto Delgado Delgado al oficial Longino Pérez Díaz miembro del Buró de enfrentamiento a las Bandas de la Seguridad del Estado del Escambray, iniciándose los primeros contactos con bandidos miembros de bandas armadas que eran familiares y relaciones de conocidos desafectos a la Revolución, de Alberto en La Habana. Asumiendo el seudónimo del Enano.”[1]

El Enano, como lo bautizó la Seguridad del Estado, no tardó en hacer notar "sus facilidades para sacar gente del país", motivo por el cual fue contactado enseguida en Sancti Spíritus por Benilde Díaz, madre del bandido Tomás San Gil[2], para que intercediera por una hija suya que estaba "quemada" y por otro hijastro que resultó ser el jefe de bandidos Maro Borges.

De esta forma surgió la idea de la Operación Trasbordo, en virtud de la cual, sin tirar un tiro, fueron apresados, primero Maro y sus hombres. Poco después también fue capturada la banda de Julio Emilio Carretero Escajadillo, encabezada por su jefe, a la vez máxima autoridad del autotitulado Ejército de Liberación Nacional del Escambray, y asesino del alfabetizador Manuel Ascunce Domenech, el campesino Pedro Lantigua, la Familia Romero y otros vecinos de la zona.

El 16 de julio de 1963, el contrarrevolucionario Adalberto Tápanes le manifestó a Alberto Delgado que tenía un hermano alzado en el Escambray y quería sacarlo del país antes de que fuera capturado. Después de dos infructuosos viajes a Trinidad para tratar de contactar con los principales cabecillas, el 4 de octubre Alberto regresó a esa ciudad junto con Tápanes con el mismo propósito y, aunque inicialmente no pudo lograr su objetivo, estableció algunas relaciones que le serían muy útiles en el futuro.

Después de realizada con todo éxito la Operación Trasbordo, la Seguridad le planteó a Alberto que podía correr peligro, por lo que su permanencia en la finca era muy riesgosa. No obstante, él se negó firmemente a retirarse, argumentando que su misión dentro del enemigo contribuía a conocer sus planes, a evitar el asesinato de personas inocentes y la muerte de milicianos en las operaciones militares, y que ese modo de operar era menos costoso en vidas humanas.

Durante algunos meses Alberto actuó abnegadamente contra las principales bandas de alzados que operaban en la región. Lamentablemente la intensa actividad que desplegaba provocó que el cabecilla Rubén González León (El Cordobés), comenzara a desconfiar y se mantuviera atento a sus movimientos.

Asesinato

Descubierta su identidad por los elementos contrarrevolucionarios, dos bandidos al mando de Cheíto León y Rubén Cordobés en horas de la noche del 28 de abril de 1964, en las márgenes del Río Guaurabo, frente a la finca Maisinicú, en el Escambray, Alberto se enfrentó solitario a las dos bandas de alzados y a un grupo de colaboradores de estos.

”Siripio Hernández y Cundo Varela lo llaman y le dicen que Cheíto quería verlo, Alberto confiado sale y se dirigen juntos al rio, al montar en el bote, sin mediar palabras los bandidos comienzan a golpearlos, llevándolo donde estaba Cheíto.”[3]

Trataron de arrancarle información sobre su actividad como agente de la Seguridad del Estado. En ese momento, sus únicas armas eran las convicciones revolucionarias que lo habían llevado a penetrar en las entrañas de un enemigo que cometía actos de terror contra su pueblo.

Uno de los cabecillas dudaba, pero compulsado por algunos de sus compinches, le dio rienda suelta a todo el odio acumulado contra la Revolución, que ya lo había conducido a cometer decenas de asesinatos a campesinos y trabajadores agrícolas, y sabotajes contra objetivos económicos y sociales.

Alberto rechazó valientemente las acusaciones y trató de defenderse, pero uno de los bandidos le dio un culatazo en la cabeza y lo derribó, dejándolo inconsciente. Los demás aprovecharon para golpearlo sin cesar hasta que quedó exánime.

Acto seguido lo colgaron por el cuello a una guásima y para comprometer aún más a los presentes, el cabecilla obligó a todos sus secuaces a que hincaran con sus bayonetas el cuerpo de la víctima. Después, como hacían cada vez que cometían un crimen, se retiraron para evitar enfrentarse con los combatientes de Lucha Contra Bandidos.

Hallazgo del cuerpo

Árbol en el que los bandidos colgaron al héroe de Maisinicú después de salvajes torturas.

Al amanecer del día 29, Aníbal Velaz Suárez y Luis Felipe Denis Díaz, jefes de la Seguridad del Estado en Las Villas y en el Escambray, respectivamente, acompañados de otros dos combatientes, trataban de contactar con el hombre que a riesgo de su vida se encontraba en esa zona en busca de información sobre los planes de estos grupos terroristas.[4] Cuando avanzaban en un jeep por la carretera del Circuito Sur, cerca del río, les salió al paso un niño que les indicó asombrado hacia un árbol.

Los combatientes se acercaron y comprobaron lo que ya se imaginaban. El hombre que buscaban afanosamente estaba allí, frente a ellos y había ofrendado su vida en una lucha silenciosa contra las bandas de alzados que operaban en el Escambray. A juzgar por las heridas, apreciables a simple vista, había sido sometido a una golpiza brutal. El cadáver presentaba hundimiento del cráneo, fracturas en ambas piernas, un brazo y una clavícula, cuchilladas en la ingle y escoriaciones por todo el cuerpo.

Honores militares

Tarja de Bronce, Asta de la bandera, Árbol de referencia donde fue ahorcado Alberto Delgado y cueva donde se escondía la banda contrarevolucionaria.
Tarja de Bronce.

El Enano murió heroicamente, pero por razones de seguridad fue sepultado como si fuera un contrarrevolucionario. Tres años después, el 28 de abril de 1967, sus restos fueron exhumados y recibió los honores correspondientes a un militar caído en el cumplimiento del deber. En esa ocasión fue ascendido póstumamente al grado de teniente del Ministerio del Interior e inhumado en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en el Cementerio de Colón.

En el lugar donde fue ahorcado, se erige un monumento que perpetua su memoria.

Véase también

Referencias bibliográficas

Fuentes

  • Colectivo de autores: Mártires del Minint, tomo I. Editora política. La Habana, 1990.
  • Ramírez Cabrera, Luis: El otro hombre de Maisinicú. Ediciones Mesena. Cienfuegos, 1966.
  • Testimonio del Teniente Coronel Longino Pérez Díaz al escritor Luis Ramírez Cabrera, en el libro El otro hombre de Masinicú.
  • Testimonio del Coronel de la reserva Orlando Remedios Hernández, Jefe del Teniente coronel Longino Pérez Díaz. Miembro del Buró de enfrentamiento a las Bandas de la Seguridad del Estado del Escambray.