Gustavo de Maeztu

Gustavo de Maeztu
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Fotografía de Gustavo de Maeztu
Nacimiento30 de agosto de 1887
Victoria, Bandera de España España
Fallecimiento9 de enero de 1947
Estella, Bandera de España España
NacionalidadEspañola
CiudadaníaEspañola
OcupaciónPintor
Conocido porDon Tejón Vélez Duero
PadresManuel de Maeztu
Juana Whitney y Boné
FamiliaresRamiro de Maeztu (hermano)
María de Maeztu (hermana)

Gustavo de Maeztu. Pintor y escritor español, hermano del escritor Ramiro de Maeztu. Perteneciente a la primera generación de renovadores de la pintura vasca.

Síntesis biográfica

Primeros años

Gustavo de Maeztu y Whitney nació el 30 de agosto de 1887 en la casa No 48, piso tercero de la calle de la Florida en Vitoria, España. Sus padres fueron don Manuel de Maeztu, propietario y natural de Cienfuegos (Cuba), y doña Juana Whitney y Boné, natural de Niza (Francia). El 2 de septiembre fue bautizado en la parroquia de San Miguel Arcángel. Recibió los nombres de Gustavo Jorge Pelayo. Gustavo fue el menor de cinco hermanos, dos varones, Ramiro y Miguel Ángel y dos mujeres, María Ángela y María Ana.

Cuando sus padres se asentaron en Vitoria su estatus social era de alta sociedad lo que le facilito codearse con lo más exquisito de la ciudad, llevando una vida espléndida, que permitió, sobre todo a Ramiro, vivir en un ambiente doméstico de comodidad y opulencia. Por esos años su ciudad natal era rica en manifestaciones culturales, se desarrollaban eventos culturales, científicos y de comunicación. Exista gran número de periódicos y revistas. Sin embargo, por su edad y su pronta partida de la ciudad no pudo gozar de estas actividades culturales.

La vida derrochadora que llevaba la familia llevó a la bancarrota a la familia. El padre de Gustavo viajo a Cuba para poder salvar algo de su patrimonio y estando allí encontró la muerte en 1894. La familia decide trasladarse a Bilbao. Abandonaba Gustavo una ciudad, que para él solo significó juego y diversión y partía hacia un Bilbao industrializado, donde aprendería sus primeras letras y por lo tanto sus primeros sacrificios. Apenas llegada a la nueva ciudad su madre Juana, funda un centro docente que llevará por nombre Colegio de Señoritas Whitney de Maeztu. Academia Anglo Francesa. El colegio lo abrió gracias a la ayuda de un republicano rico, Horacio Echevarrieta.

Estudios

Su infancia transcurrió en Bilbao. En esta ciudad a Gustavo se le permitió estudiar en el Instituto de Bachillerato de Bilbao, y como un niño más de su edad, dedicaba más tiempo a emborronar sus libros de dibujos que a estudiar. Con el apoyo de su madre pasa a aprender dibujo en el taller del pintor tolosarra, afincado en Bilbao, Antonio María de Lecuona y Echániz, quien fue pintor de Cámara de la Corte de Carlos VII. Con él, Gustavo, aprendió los rudimentos del dibujo y de la pintura.

Tras este breve período, sus inquietudes le llevaron a frecuentar el estudio de Manuel Losada Pérez de Nenin, quien también, en sus principios había acudido al taller de Lecuona. Mientras alternaba su deseo de aprendizaje pictórico con los estudios mercantiles. La tradición que suponía el estudio de Lecuona se veía ahora rota en el taller de Losada, pues éste había pasado una larga estancia, muy fructífera, en París, siendo asiduo de Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Ignacio Zuloaga, Pablo Uranga, Paco Durrio y James MacNeill Whistler.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, uno de los grande pintores del Siglo de Oro español estudiado por Gustavo en el taller de Manuel Losada Pérez de Nenin.

Las predilecciones de Losada se orientaron hacia la pintura de El Greco y de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez y gracias a su magisterio, los pintores vascos, entre ellos Gustavo, comenzaron:

(...) a encontrar su camino completamente al margen de la académica pintura madrileña y romana de fines del pasado siglo, empalmando sus inquietudes con la herencia que habían dejado Goya, el Greco, Velázquez y Ribera.

El joven Maeztu, adquirió una clara impronta losadiana, pero no sólo porque su pintura, tuviese el aire casticista de su maestro, sino porque además:

(...) siente el añejo arte español con vehemencia que no es pegadiza, sino que radica en un temperamento cuyos gustos y tendencias tienen mucho de común con la pintura que realizaron los viejos maestros.

En este estudio se le despertó una inusitada afición a la lectura del Guzmán de Alfarache, pensando en retratar toda la sociedad que se describía en el libro de Mateo Alemán. En su mente, aún joven, se bosquejaban infinidad de cuadros en donde se representaban escenas de la andante picaresca. Pero aún no disponía de la habilidad técnica que le permitiese trabajar sus sueños en el lienzo.

Actividad artística

En 1905 participa en la Exposición de Bellas Artes de Bilbao celebrada en los locales de la Sociedad Filarmónica, inaugurada el 16 de mayo. Era su cuarta edición. Gustavo tenía 17 años, expuso tres obras tituladas: Un estudio, Bodegón y Estudio para un retrato.

Al año siguiente se repite la misma exposición de Bellas Artes, también llamada de Arte Moderno en la Sociedad Filarmónica de Bilbao. Gustavo expone un total de cuatro cuadros: Alcalde en traje antiguo, Mujeres del Campo, Aldeana y Bodegón. Entre 1904 y 1908 Gustavo residió en París, donde se educó en la academia parisina La Grande Chaumière, aunque abandonó por un tiempo la pintura para dedicarse a escribir. En la capital francesa se inició en la técnica de la litografía.

De regreso a Bilbao, formó parte del grupo fundador de la revista El Coitao, en la que firmó sus artículos bajo el seudónimo de "Don Tejón Vélez Duero". En 1911 publicó su primer libro, El imperio del gato azul. Posteriormente pasó algunas temporadas en Londres, París y Madrid, y asistió a las tertulias de los cafés Lyon D' Or de la Gran Vía bilbaína, donde solía participar su hermano Ramiro de Maeztu. En 1916 realizó un viaje por España tomando apuntes de tipos populares. Desde 1936 residió en Estella y se dedicó exclusivamente a la pintura.

Perteneciente a la primera generación de renovadores de la pintura vasca, realizó una síntesis ecléctica de las tendencias francesas de principios de siglo, en la que sobresalen la espontaneidad de la ejecución, la exaltación colorista y el vigor dibujístico del contorno, acompañados de una insistencia en los temas costumbristas de paisajes vascos y castellanos, entre los que destacan las series de tipos populares de Vozmediano y Calatañazor. También cultivó el retrato, como el tan conocido del maharajá de Patiala.

En 1907 tuvo lugar el primer viaje de Maeztu a París. Su estancia en la capital francesa duró tres meses, desde abril a junio. Allí conoció a Picasso, quien por estas fechas ultimaba su famoso y emblemático cuadro Les demoiselles d'Avignon.

Fallecimiento

El día 9 de enero de 1947 a las nueve y media de la mañana, con 58 años de edad, fallecía en su domicilio de la calle Mayor, Gustavo de Maeztu. Estaban presentes en sus últimos momentos sus hermanos Ángela, Miguel y María, Mabel Hill, Ana Cortina y sus sobrinos, María Rosales de Lastagaray y Juan Manuel Maeztu Hill. El duelo fue un acontecimiento nacional y la noticia se recogió de manera sentida en la prensa española.

Su buen amigo José María Iribarren reflejo con las siguientes palabras el dolor por la muerte de Gustavo:

Si hubierais visto Estella el día de su entierro: el cielo gris, las calles mudas y el paisaje invernizo daban a la mañana una impresión silente y funeral. Doblaban las campanas en el aire pasmado y friolento, y las gentes de la ciudad, las que iban hacia el campo en sus caballerías, las que hacían sus compras en las tiendas de la calle Mayor, marchaban con el gesto adolecido y tácito de quien siente en el alma la muerte de un paisano queridísimo.

¡Pocas veces se dará el caso de un homenaje póstumo tan cordial y sincero, tan hondo y comunal, de un pueblo hacia un artista!.

Era el pago en moneda Navarra de cariño y dolor hecho al pintor bohemio y trotamundos que en el otoño de su vida andariega sintió en el alma la atracción de Navarra y eligió a Estella como sitio ideal de retiro y trabajo, de vi-da y muerte.

Los que le acompañamos hasta la tumba sentimos en el alma la congoja entrañable de haber dejado en ella un pedazo del alma, un amigo cordial y un hombre insigne que pasó por el mundo pintando cosas bellas y repartiendo abrazos.

Véase también

Enlaces externos

Fuentes