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Infección viral

Infecciones virales
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Concepto:Son homotoxinas intracelulares que a menudo provocan la muerte celular, al centrarse las defensas celulares en las células infectadas por virus.

Infección viral. Las infecciones virales se encuentran entre las causas principales de las enfermedades que se tratan en la medicina. Desde el punto de vista homotoxicológico, la mayoría de las infecciones virales han de tomarse muy en serio. Además de la propia infección viral, a menudo se observan complicaciones. Éstas podrían ser para infecciones bacterianas, pero también otras complicaciones más graves que se denominan síndrome postviral. La medicina convencional sólo tiene unas pocas respuestas para tratar las infecciones virales habituales, y está más avanzada para inhibir las infecciones virales graves (p. ej., el tratamiento triple del SIDA). Ello supone para el médico que las infecciones virales habituales sólo pueden abordarse desde el punto de vista sintomático, reduciendo la fiebre y controlando la inflamación.

Virus

La palabra “Virus” procede del latín y significa veneno. Es la homotoxina exógena intracelular más habitual. Es una pequeña entidad genética dentro de una cubierta proteica o cápsula.

Los virus son cápsulas que contienen material genético en su interior. Son muy pequeños, mucho más pequeños que las bacterias. Los virus causan infecciones familiares como el resfrío común, la gripe y las verrugas. También pueden causar enfermedades graves como el VIH / SIDA, la viruela y las fiebres hemorrágicas.

Los virus son como secuestradores. Invaden las células vivas normales y las aprovechan para multiplicarse y producir otros virus como ellos. Esto tarde o temprano, mata las células, que lo puede enfermar.

Un virus es una partícula microscópica extremadamente pequeña que, para reproducirse, infecta determinadas células del organismo vivo. Los virus sólo pueden replicarse infectando células y, por consiguiente, no pueden reproducirse por sí solos como las bacterias.

Los virus constan principalmente de material genético encapsulado en un recipiente proteico llamado cápside. Dependiendo del tipo, son capaces de infectar a una amplia variedad de organismos: tanto eucariotas (animales, levaduras, hongos y plantas) como procariotas (bacterias).

Se sigue debatiendo si los virus son o no organismos vivos, ya que no poseen todas las particularidades de tales organismos (como la reproducción propiamente dicha). La mayoría de los científicos no los consideran seres vivos.

Los microorganismos más importantes

La principal diferencia entre bacterias y virus es el tipo de proliferación o autoreproducción. Los virus no pueden reproducirse (pues necesitan una célula anfitriona para hacerlo); las bacterias, sí.

Podríamos afirmar que los virus se parecen más a los microorganismos más simples, los tiroides o los priones, que a las bacterias y los hongos.

El tamaño de los virus oscila entre 10-6 y 10-8 metros, situándose así entre el micrómetro y los 10 nanómetros.

Los virus poseen

Especificidad

Los virus poseen unas cuantas características específicas. En primer lugar, son específicos, lo que requiere una defensa específica para combatirlos. Mientras que los neutrófilos pueden matar a muchas bacterias distintas, los virus tienen que “unirse” primero a un anticuerpo muy específico para poder desencadenar cualquier respuesta de anticuerpos.

Afinidad

Los virus poseen también afinidad, un tropismo celular, ya que buscan sus células anfitrionas sólo en determinados órganos o tejidos, dejando indemnes los demás tipos celulares. De esta afinidad surgen los síntomas específicos que observamos en las distintas infecciones virales, ya que todos los virus sólo producen daño celular en ciertos tejidos concretos.

Autonomía

Su autonomía hace referencia a su capacidad de permanecer en “estado competente”, incluso durante años, cuando no pueden reproducirse. A diferencia de casi todos los organismos vivos, no precisan nutrición ni respiración. Incluso totalmente aislados pueden mantener su estado tóxico y activarse en cuanto aparezca una célula adecuada en su entorno. Por otra parte, dependen totalmente de las células para reproducirse, lo que les otorga menos autonomía que la de las bacterias, que se dividen cuando están en el medio correcto.

Autodefensa

Los virus se defienden de muchas maneras contra las condiciones ambientales e incluso contra las propias defensas del organismo dirigidas contra ellos. Esta autodefensa es uno de los problemas principales al mantener la inmunidad frente a los virus. Entre los mecanismos de defensa conocidos de los virus están:

  • inhibición del CPH: el virus entra en la célula anfitriona sin provocar su eliminación por los linfocitos Tc, gracias a la inhibición del marcado CPH de dicha célula.
  • Adición de una caperuza frente a los anticuerpos: aunque se producen los anticuerpos correctos, el virus los desprende una vez conectados.
  • Mutación: el virus muta con tiempo, de forma que los anticuerpos sintetizados ya no son útiles.
  • Infección de células de defensa: el virus usa una célula de defensa como anfitriona, creando así un problema de autodefensa en el organismo.

Capacidad proliferativa

Los virus proliferan “reprogramando” el material genético de la célula anfitriona para que los reproduzca a ellos.

Estrategias de los virus para defenderse

El virus se defiende también contra los mecanismos de defensa del organismo. Aquí se observan cuatro estrategias principales:

  • Mutación
  • Inhibición del CPH
  • Adición de caperuza
  • Uso de una célula de defensa como célula anfitriona
  1. Mutación: con el tiempo, el virus cambia de tal forma que la inmunidad adquirida, con formación de anticuerpos específicos, ya no puede neutralizarlo. Así, el nuevo contacto con (casi) el mismo virus no lo reconoce la inmunidad y el paciente se infecta y enferma de nuevo.
  1. Inhibición del CPH: algunos virus son capaces de entrar en la célula inhibiendo la presentación de sus características por el CPH. Ello significa que la célula infectada no presentará su estado de infección en su CPH, con lo que no la detectarán las células citotóxicas. De esta forma, la célula tisular continuará reproduciendo el virus sin ser eliminada por las células de defensa adecuadas.
  1. La “adición de caperuza” es el fenómeno por el que un virus rechaza el anticuerpo que se le acaba de unir. Al hacerlo, el virus sigue siendo capaz de entrar en la célula, sin marcarla para su eliminación por fagocitosis.
  1. El uso de una célula de defensa como anfitriona es una estrategia protectora muy peligrosa del virus, pues las defensas del organismo se debilitan de formas diversas. La célula de defensa infectada será eliminada por otras células de defensa y la liberación de mediadores de defensa disminuye al reducirse el número.

Algunas enfermedades causadas por virus

Esta lista de enfermedades virales dista mucho de ser completa. Dependiendo del tipo de virus y del tipo de células empleadas como anfitrionas, la enfermedad será más o menos peligrosa para la vida.

De hecho, no debe descuidarse ninguna de las infecciones virales, aunque no causen síntomas graves, pues el daño intracelular siempre es intenso desde el punto de vista de la homotoxicología y las células dañadas son impredecibles en cuanto a su posible evolución cuando no las elimina el sistema de defensa adecuado.

Problemas con las infecciones virales

Las infecciones virales son difíciles de tratar porque los virus viven dentro de las células de su cuerpo. Están "protegidos" contra los medicamentos, que suelen trasladarse a través del torrente sanguíneo. Los antibióticos no surten efecto para combatir las infecciones virales. Existen apenas unos cuantos medicamentos antivirales disponibles. Las vacunas pueden evitar muchas enfermedades virales.

Aunque la medicina académica tiene varios medicamentos para combatir las infecciones bacterianas, pocas estrategias son eficaces para combatir la proliferación viral.

El tratamiento sintomático de las infecciones virales suele favorecer al virus y no al organismo (p.ej., la fiebre inhibe los virus). Los antipiréticos bajan la fiebre y así inhiben la eficacia de la defensa específica del organismo frente al virus.

Aunque el tratamiento sintomático parece tener un importante efecto terapéutico a corto plazo, la realidad es que los virus suelen aprovechar la supresión de los sistemas reguladores y permanecen más tiempo en el organismo afectando a más células.

Los mecanismos que actúan frente a cualquier infección son muy sutiles en cuanto a los niveles de mediadores. Intervenir con cualquier bloqueante en dosis altas perturbará la autorregulación de ese sistema durante mucho tiempo e incluso aumentará el riesgo de que la regulación se torne rígida.

Sólo una estrategia terapéutica que respete totalmente los procesos de autorregulación del cuerpo humano podrá potenciar, mediante correcciones sutiles, la eficacia de las propias defensas del organismo. Por ello, los medicamentos antihomotóxicos intervienen en la secreción de los mediadores esenciales para el proceso antiviral del sistema de defensa.

El bloqueo del proceso inflamatorio inducido por el virus no puede considerarse curativo en modo alguno, ya que la propia inflamación está para eliminar el antígeno. La fiebre puede ser, en efecto, peligrosa cuando es muy alta, pero debe considerarse como una defensa intencionada, ya que trata de inhibir la proliferación del virus.

El efecto de cascada de la inhibición viral es casi logarítmico. Toda célula sin infectar supone una célula ahorrada, menos probabilidades de replicación viral, menor actividad citotóxica y NK, menor producción de anticuerpos, menor necesidad de fagocitosis para limpiar la matriz, menos síntomas, etc.

Fuentes

  • Biologische Medizin 1992;21(3):225-9
  • Enbergs H, Immunological Investigations 2006
  • Oberbaum M, Glatthaar-Saalmüller B et al.Journal of Alternative and Complementary Medicine 2005;11(5):855-62

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