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Jobabo

Municipio Jobabo
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Municipio de Cuba
Ubicación del municipio Jobabo
Ubicación del municipio Jobabo
EntidadMunicipio
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaLas Tunas
 • Fundación1912
Población 
 • Total47 572 hab.
TerritorioJobabo1.jpg
Vista aerea de Jobabo
Jobabo es uno de los ocho municipios de la provincia de Las Tunas, se encuentra ubicado al sureste de la provincia, limitando al sur con el Golfo de Guacanayabo, al este con los Municipios Tunas y Río Cauto, al oeste con Colombia y Guáimaro y al norte con las divisiones políticas de Guáimaro y el municipio Tunas. La cabecera municipal se encuentra localizable a los 20.9 grados de latitud norte, y los 77.3 grados de longitud oeste.

Historia

El nombre de Jobabo tiene su raíz en la palabra aborigen Jobabol.En lengua Aruaca significa sitio poblado por jobos. Es fácil imaginar dicho árbol intercalado en las inmensas selvas vírgenes, atravesadas por el fértil río de igual nombre que nace en las llanuras del rompe, desemboca en el Golfo de Guacanayabo, y que fuera, hasta la implantación en 1976 de la actual División Política Administrativa, la línea divisoria natural entre Oriente y Camagüey.

La historia de este territorio tunero se recoge desde el año 1510, en que el navegante español Alonso Ojeda, a causa de un naufragio, descubre por casualidad estas tierras. Casi 500 años de existencia de Jobabo, han servido para que sus pobladores escribieran páginas de gloria en cada una de las centurias transcurridas. Desde la Primera sublevación de esclavos en América, en el año 1533 a orillas del Río Jobabo, hasta la sólida labor en la Batalla de Ideas, sus hijos han mantenido encendida la llama de la rebeldía, en lucha y defensa de su libertad.

Pasando por el histórico alzamiento de Francisco Vicente Aguilera en la hacienda de Cabaniguán, el ataque de Vicente García al Fortín de La Zanja, el paso de la invasión a Occidente en dos épocas por Maceo-Gómez y Camilo-Ché, las luchas proletarias y revolucionarias en el Ingenio Jobabo, el 30 de diciembre de 1958, fue el punto cumbre y luminoso de las luchas por la independencia nacional en esta localidad. Luego vendrían, y seguirán viniendo por siempre, años de Revolución social y democrática, justicia con todos y para el bien de todos, y desarrollo de una comunidad que nunca ha dejado de sentir el orgullo de pertenecer a esta tierra. Grandes Transformaciones sociales dirigidas por el gobierno socialista, convertirían a Jobabo de un simple par de bateyes alrededor de un ingenio, en uno de los principales centros de desarrollo social en la provincia, hasta finalmente merecer la denominación de municipio en el año 1976, con la nueva división político-administrativa.

Primeros habitantes

El más antiguo horizonte arqueológico de Cuba y Jobabo, se remonta a algunos siglos atrás. Los primeros habitantes eran hombres de la gran raza mongoloide. Los grupos más tempranos se dedicaban entre otras actividades económicas a la caza, la pesca y la recolección. Ya en los primeros años de nuestra era, sucesivas oleadas de descendencias Aruacas provenientes de Suramérica traen al arco antillano la época neoindia y con ella la agricultura y la alfarería. Los habitantes primitivos en dependencia de sus costumbres actividad económica fundamental, tipo de economía, y otros. Según estudios de José M. Guarch los primeros grupos surgen a partir del año 3300 A.C.

En el caso específico de la zona que hoy se define como Jobabo, sus primeros habitantes pertenecían a la variante cultural Guacanayabo, gran grupo de los pescadores, cazadores, recolectores, más bien inclinados hacia la recolección marina, economía de apropiación, debido a que obtenían su fuente de alimentación tal como se lo ofrecía la naturaleza. Comunidad gentilicia primitiva. Los ocho asentamientos aborígenes definidos por el grupo provincial y municipal de arqueología son: Tunita 1, Alto de Tunita 2, Alto de Tunita 3, El Colmenar, Rancho Claro1, Rancho Claro2, Rancho Claro3 y Conchal Las Caguaras.

Las evidencias encontradas sobre los medios de trabajo, indica que los elaboraban en la mayoría de los casos en piedras en volumen pulido, utilizando guijarros naturales; también de las tallas se han encontrado discos de piedras y anillos. La piedra tallada era utilizada en lascas con técnicas simples, de forma amorfa y de pequeños tamaños, en la que son escasos los retoques; la talla en cada concha está bien representada por las vasijas, las hachas, gubias y cucharas.

Han aparecido además artefactos súper estructurales en piedra y volumen, trituradores en forma de campanas, dagas, esferas, martillos enmangados monolíticos pendientes laminares y globulares, el material de concha, sirvió para la utilización de percutores y picos de mano en la obtención de alimentos, también para lograr cuentas de collares y pendientes, con mayor frecuencia con los dientes de tiburón y cuentas con las vértebras de pescado. Las prácticas funerarias las realizaban en los sitios de población y cuevas, en estas utilizaban colorantes, para esta región eran más frecuentes los entierros primarios. Al referirse a este aspecto Felipe de Jesús Pérez Cruz, en su libro ”Los Primeros Rebeldes de América” describe:

…”En los primarios el cadáver no se volvía a tocar una vez que era depositado en tierra y a veces lo acompañaban ofrendas consistentes en instrumentos de trabajos, adornos personales y hasta materiales colorantes.

Clima

El clima del territorio jobabense es tropical, con veranos relativamente húmedos, predominando los periodos largos de sequía. Los valores medios de humedad relativa y presión atmosférica son de 85% y 1011 hPa, respectivamente.
La duración del período lluvioso es de poco más de 80 días, siendo los meses más intensos junio y mayo con promedios de precipitaciones de 219 y 179 mm respectivamente, mientras que los menos lluviosos son diciembre y enero, con 15 y 20 mm, por su orden. Aunque en los últimos tres años el municipio ha estado afectado por el incremento de los largos períodos de sequía.
La circulación de los vientos predomina de norte a sur, aunque su comportamiento mensual es variable, presentándose valores máximos en los meses de septiembre y octubre, con velocidades medias registradas de 9.9 Km./h sobre todo en este último mes.

Predominan los vientos alisios contrarrestados por brisas y reforzados por temporales.
La temperatura es cálida, predominando cielos parcialmente nublados en el período comprendido entre los meses de abril a agosto y ligeramente inferior entre diciembre y marzo. El promedio anual de temperaturas es de 33 ºC, teniéndose como la menor temperatura registrada 9.2 ºC ocurridos en enero de 1987, y como máxima histórica 37.3 ºC.

Relieve

Desde el punto geomorfológico el relieve del municipio Jobabo es clasificado como llano con algunas elevaciones, entre las que sobresale como la mayor, la loma “El Jengibre” (popularmente conocida como “la Loma de San José”) con una altura de 144 metros sobre el nivel del mar, y que guarda en sus profundidades yacimientos auríferos. Otro punto predominante se encuentra ubicado en la zona de “El Grillo”, con su elevación del mismo nombre, y otras elevaciones menores aledañas al mismo San José y otras zonas del territorio.

Pude afirmarse que el predominio de las llanuras se hace mayor para la parte sur del municipio, delimitada por la línea ferroviaria que une al territorio con los municipios de Colombia y Río Cauto (este último en dirección a la costa), siendo más variada el resto.
En la parte costera predominan los esteros, lugares bajos y cenagosos, donde se encuentran como principales accidentes, los deltas de los ríos Jobabo, Tana y Ojo de Agua.

Suelos

• Los tipos de suelos predominantes, dentro de la geografía jobabense son:
• Hidromórficos
• Aluviales
• Húmedos carsimórficos
• Pardos fersialíticos
• Fersialíticos amarillos
• Por su fertilidad pueden catalogarse como muy productivos los de la zona norte del municipio, utilizados preferiblemente en la agricultura. Por otra parte, los suelos del sur, más salinizados y menos fértiles, llegan a ser en ocasiones cenagosos, como los de la zona costera.

Hidrografia
Rio Jobabo

• La red fluvial está formada por ríos de escaso caudal, en su mayoría deteriorados y secos, excepto en los cortos períodos lluviosos donde recobran parte de su caudal. La excepción la constituye el río “Jobabo”, el que a pesar de estar también afectado, mantiene su cause e incluso, en períodos prolongados de lluvia se desborda provocando inundaciones en zonas aledañas. Este río posee una longitud de 61.1 Km, con un gasto promedio de 189 litros/segundo, que abastecen 3 presas y 8 micro-presas con una capacidad total de 19,56 millones de m3.
• Además del mencionado río “Jobabo” se destacan otros ríos y afluentes de menor tamaño, como son:
• Río Virama
• Río “El Salao”
• El Lavao, afluente del Jobabo y que en específico es el que alimenta las presas de su propio nombre.
• El Cayojo
• El Bijao
• Entre los principales embalses se cuentan:
• El Lavao I
• El Lavao II
• El Lavao III
• El Lavao IV
• El Lavao V
• Las Merceditas
• Las Lajas
• Bijao I
• Bijao II
• Cayojo (limítrofe con el municipio Tunas)

Las aguas subterráneas se encuentran ubicadas en la zona de Birama y poseen un área de 300 km2, siendo su capacidad de 22.7 millones m3. Este grupo de aguas, de alto PH, se caracteriza por su gran contenido de magnesio y sales, al contrario de las superficiales que son de bajo PH y catalogadas como suaves por su bajo contenido de sales y magnesio

Fauna y vegetación

La zona geográfica de Jobabo, en el momento que fue descubierta por Alonso Ojeda, ocupaba una zona poblada de extensos bosques muy ricos en maderas preciosas y una gran variedad de especies florísticas, sobre todo en áreas protegidas y los siete bosques del municipio, entre las que se destacan el dagame, ácano, cedro, caoba, varía, tecas, jobo, ocuje, futete, güira y algarrobo, entre otros, los que se encuentran ubicados fundamentalmente en las zonas de Cabaniguán y Ojito de Agua; aún cuando el proceso de deforestación llevado a cabo por la sociedad y los largos períodos de sequía han afectado sobremanera , en sentido general, la densidad arbórea y su vegetación.
Costa de Zabalo.jpg

También resultan relevantes las poblaciones de mangle rojo y negro, patabán, y llana frecuentemente encontrados a orillas del canal que desemboca en la Estación Biológica de Zabalo, los cuales constituyen una amplia zona de humedales. Por supuesto, la palma real, símbolo nacional, es característica omnipresente de la flora del municipio, donde junto a ella crecen otras ocho especies de palmetas, entre las que se encuentra la palma corcho, en peligro de extinción. El territorio cuenta además con 72 fincas forestales y de los bosques existentes 4 son naturales: Monte de Guairajal, Ojito de Agua, El Ombligo y Monte Cabaniguán, este último el más importante de ellos, por estar declarado como área protegida.

Así mismo ubicado en la zona urbana de la cabecera municipal a la entrada de la ciudad, encontramos el bosque más antiguo del territorio y que es clasificado como bosque recreativo, el cual pertenece a la especie de nombre “teca”. El mismo se deterioró por su antigüedad, pues posee más de 70 años, encontrándose hoy en fase de reposición y en el que se trabaja a partir de un proyecto que prevé la creación de un pequeño zoológico y jardín botánico a partir de las especies propias del territorio, existentes en Cabaniguán, con el objetivo de que sirva de recreación sana a nuestros niños y jóvenes donde además puedan adquirir conocimientos sobre las riquezas naturales de el territorio.
En cuanto a las especies faunísticas, el territorio posee también grandes riquezas, entre las que se encuentran el alcatraz, el carpintero verde y churroso, la cotorra, cateyes, flamencos, venados, algunos manatíes, diferentes tipos de iguanas, el ¨tocororo¨ que es nuestra ave nacional y lo más significativo que caracteriza al municipio: su gran criadero natural de cocodrilos acutus o americano.

Vease además

Fuentes

  • Trabajo realizado por la Sociedad Científica arqueológica bajo la tutoría de la Lic Belkis López Ramos, Colaboradora y Consultante Lic Juana María Cardosa Rafael: Especialista del CITMA en la Provincia.
  • Lic Esteban Felipe Yero Rosales. Historiador del municipio Jobabo.
  • Colectivo de Autores. Monografía del municipio
  • Lic Eladia Carbonell Socarrás, trabajo “La cultura en el municipio Jobabo a partir de 1912”.