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José Maceo Verdecia

Este artículo trata sobre José Maceo. Para otros usos de este término, véase José Maceo (desambiguación).
José Maceo
Información sobre la plantilla
NombreJosé Maceo Verdecia
Nacimiento15 de abril de 1891
Bayamo, Granma, Cuba
Fallecimiento6 de agosto de 1939
Bayamo, Granma
Causa de la muerteembolia cerebral
Obras destacadasBayamo

José Maceo Verdecia.Historiador cuya obra historiográfica es referencia obligada para cualquier estudio que se emprenda sobre la ciudad de Bayamo. La característica más notable de su producción es el sentimiento patriótico. Es lo que le impulsa a escribir la historia de su pueblo. "Bayamo", su obra más conocida, es un intento por rescatar, para las nuevas generaciones, la grandeza de un pasado que, en la visión de su autor, hacía falta actualizar y vivificar para asentar en él futuras coordenadas: una conciencia ciudadana, líneas de acción.

Biografía

Infancia y Juvetud

José Maceo Verdecia nació el 15 de abril de 1891 en tierra bayamesa, hijo de Juan Maceo Chamorro y Teresa Verdecia. Familia de estirpe revolucionaria, el abuelo paterno, Pedro Maceo Infante, licenciado en farmacia, puso fuego a su propia casa el 12 de enero de 1869 durante el incendio de la ciudad. Dos hijos suyos siguieron su ejemplo, el también farmacéutico Pedro Maceo Chamorro, y Francisco Maceo Osorio, prestigioso abogado que alcanzó el grado de Teniente Alcalde de la ciudad e integró como secretario el Comité Revolucionario de Bayamo (que nucleaba también a Francisco Vicente Aguilera y a Pedro Figueredo).

Siendo muy pequeño, su padre murió y José quedó al cuidado de su madre, que ejerció sobre él una influencia decisiva. Quienes lo conocieron en vida sostienen que el carácter mesurado y juicioso lo hereda de ella. Desde pequeño asiste a instituciones educacionales, cursando sus estudios básicos en diferentes escuelas de Bayamo. No llega a realizar estudios superiores.

El Bayamo de entonces no contaba con institutos de enseñanza superior y la economía familiar no permitía el viaje a otras localidades.
La personalidad de Maceo Verdecia se forma en un ambiente de características épicas: durante treinta años su ciudad natal había sido escenario protagónico de la lucha contra el colonialismo español. Su infancia transcurre en medio de la conflagración de 1895.

El futuro autor de Bayamo se duele de ver la capital del término municipal, destruida y el poco interés que muestran los sucesivos gobiernos republicanos por reconstruirla.
En 1902, con sólo once años comienza a trabajar como mensajero en la Compañía de Ferrocarriles Consolidados de Cuba de Bayamo, donde gracias a su talento pudo acceder a puestos más importantes y mejor remunerados, como el de telegrafista y oficinista.

Maceo Verdecia fue un autodidacta en todo sentido. Se formó en la lectura de los grecolatinos y otros autores de la literatura universal, incluyendo los hispanoamericanos que estaban de moda en las primeras décadas del siglo XX.

Su obra poética y periodística, que en las referencias y marcas intertextuales refleja este acervo cultural, comienza a difundirse en revistas y periódicos locales como Hatuey, El Derecho y El Dictamen, recibiendo una excelente acogida por parte de los lectores de Bayamo y de la región Oriental. Escribió igualmente obras de teatro: Manuela Figueredo, Jácome Milanés y Adriana del Castillo, donde plasmo las costumbres populares y las heroicas tradiciones históricas de su ciudad.

Su muerte

Este abnegado patriota bayamés no vivió más de cuarenta y ocho años. El 6 de agosto de 1939, día del Santo Patrón de la Ciudad, San Salvador de Bayamo, fue víctima de una embolia cerebral a las tres y treinta de la tarde, según consta en su acta de defunción.

Tanto las autoridades locales y provinciales como las nacionales —entre ellas el presidente de la República Coronel Carlos Mendieta— lamentaron su temprano deceso. En carta al alcalde de Bayamo, la Academia de la Historia —de la cual Maceo Verdecia era miembro— dice vestirse de luto ante "esta desgracia que considera como propia". Aunque Maceo Verdecia no deja descendencia, miles de bayameses desfilaron tras la carroza que condujo el cuerpo del historiador y poeta a la necrópolis de la ciudad.

Aportes importantes

Al iniciarse la década del 20, realizó varias estancias en Manzanillo. Se acunaba entonces en torno a la revista Orto un importante movimiento literario que se dió a conocer bajo el nombre de "Grupo Literario de Manzanillo". En las tertulias literarias del grupo se realizaban lecturas y analizaban los trabajos creativos de sus integrantes y se realizaban debates sobre temas de actualidad.

Maceo Verdecia no pudo haber hallado ambiente más estimulante para su desarrollo intelectual, pues es en Manzanillo donde perfecciona y refina su discurso y sus habilidades como escritor y orador.
Las publicaciones en Orto enseñan una poesía de filiación romántica y modernista, de hondos tonos sentimentales, y artículos periodísticos donde aflora el tema que le inquieta desde sus años mozos: "Bayamo"; la historia de la ciudad. Su atención es atraída por el elemento pintoresco —paisajes, anécdotas, tipos, hábitos—, pues no escatima la denuncia de los vicios sociales y políticos que observaba en el entorno local.

A pesar de ello, esta disposición crítica no va a quebrantar el hondo optimismo que le inspira una región en pleno proceso de crecimiento.
A su regreso a Bayamo, Maceo Verdecia retoma sus quehaceres literarios y continúa su trabajo como periodista, campo en que ya había hecho méritos por sus campañas en favor del bien público. Sus artículos aparecen en periódicos locales como El Dictamen, que él mismo funda en 1915, y que se convirtió en un vehículo de difusión de sus ideas por el progreso de la región.

El sentimiento localista de Maceo Verdecia es tan arraigado que por momentos resulta controvertido, como cuando declara que la prensa debe "proteger los intereses de Bayamo por encima de los de la provincia de Oriente, y los de ésta por encima de los de la nación". Propone en el periódico 1868 ("el Periódico de Cultura de Bayamo, por Bayamo y para los bayameses") un "Decálogo del buen bayamés", donde expone sus posiciones marcadamente regionalistas. No obstante ello, sería injusto atribuir a Maceo Verdecia una conciencia "aldeana", y mucho menos un pensamiento separatista, ni siquiera en la esfera de la cultura.

Todo lo contrario, si contrae el compromiso de sensibilizar a sus lectores hacia las cosas de la "patria chica" es porque entiende que la defensa de la nación debe apoyarse precisamente en el sentimiento local. Por eso declara en "¡Nacionalismo, regionalismo, localismo!", publicado en Hatuey en 1931: "es necesario ser ante la provincia, bayameses, ante la nación, orientales, y ante todo el mundo, cubanos."

Maceo Verdecia no fue sólo poeta, dramaturgo, historiador y periodista, sino también un hombre público y una figura política de renombre. Fue secretario del Ayuntamiento, la célula principal del funcionamiento político y administrativo de los municipios, y en distintas ocasiones fue candidato a la alcaldía de Bayamo. En las elecciones de 1922 se le nombra concejal en representación de los liberales. Fundó el partido político "Unión Nacionalista", donde va a desempeñar el cargo de presidente del Comité Ejecutivo Municipal.

Ocupó además al final de su vida el cargo de Secretario de Hacienda, y durante la gestión del Dr. Ángel Pérez André, la Secretaría General del Gobernador de Oriente. Su oposición al gobierno de Machado le valió la persecución y el ser sometido a severos controles.

La vida de Maceo Verdecia estuvo regida en todo momento por una vocación constructiva que le llevó a asumir la dirección revolucionaria de cinco términos municipales (Jiguaní, Bayamo, Manzanillo, Niquero y Campechuela) y, por órdenes de la Junta Revolucionaria Provincial (nombrada por la constituida en Nueva York) el departamento Central.

Mantuvo un trato asiduo con figuras de la talla de Carlos Mendieta o el Dr. Pérez André, cuyas decisiones influyeron debido a un optimismo y una voluntad que eran en él inquebrantables.
La idea de un Bayamo grande y pujante lo llevó a promover numerosos proyectos de carácter social y público. La defensa tenaz de los intereses de su pueblo le gana cierta popularidad, no sólo en Bayamo sino en toda la provincia de Oriente.

Entre los múltiples logros alcanzados por Maceo Verdecia en beneficio de la ciudad se cuenta la obtención de un crédito de ocho mil pesos para el arreglo de la cárcel, y, en colaboración con el Dr. Pérez André, la creación del Instituto de Café, una medida que libró de la miseria a muchos caficultores de la provincia.

Otra esforzada campaña pública cristalizó en una de sus más celebradas conquistas: la inauguración de un centro hospitalario para garantizar la salud y el bienestar de los bayameses. La apertura del hospital era una aspiración urgente, pues el "San Roque", el único que existía en esa época, presentaba infinidad de carencias, y la inmensa mayoría de la población bayamesa no podía solventar las clínicas particulares. Al inaugurarse el hospital "General Milanés", Maceo pudo ver realizado un largo anhelo.

Su corta vida le impidió ver concretado el objeto de su segunda gran campaña por Bayamo: el arreglo de las calles, un compromiso que había adquirido la firma constructora de la carretera central en tiempos de Machado y que, por abandono o desidia de los funcionarios, debió posponerse.
En 1935 Maceo Verdecia se trasladó a la Habana con el fin de solicitar el apoyo del gobierno para diversos programas de desarrollo local. Fruto de esa iniciativa, fueron la Escuela Primaria Superior, la Estación Radiotelegráfica y la Estación Experimental de la Industria Animal; una de las conquistas más importantes para esta zona ganadera desde la instauración de la República.

Obtuvo además un crédito de cuatro mil pesos para el arreglo de las escuelas públicas. Éstas y otras muchas gestiones que llevaron beneficios a infinidad de hogares, eran alentadas por la ilusión de hacer de la ciudad una comunidad tan importante para la nación como lo fuera en el pasado.

Fuentes

  • A propósito de la reedición de Bayamo, de Maceo Verdecia, y el Aniversario 496 de la fundación de la segunda villa fundada. Por: MsC. Ludín Fonseca García. Historiador de la ciudad de Bayamo.

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