Marcos Evangelista Maceo en San Agustín de Aguarás

Marcos Evangelista Maceo en San Agustín de Aguarás.
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Sitio donde se dice fue mortalmente herido Marcos Maceo
Fecha:14 de mayo de 1869
Lugar:San Agustín de Aguarás
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba
Ejecutores o responsables del hecho:
Ejército Libertador


Marcos Evangelista Maceo en San Agustín de Aguarás. San Agustín de Aguarás es un barrio y asentamiento del norte occidental holguinero.[1] Fue reducto integrista en la colonia y el polémico lugar donde se asegura que cayó herido de muerte el padre de los Maceo, este acontecimiento ha sido objeto de múltiples controversias en la historiografía cubana.

Presencia de Marcos Evangelista Maceo en San Agustín de Aguarás

Al iniciarse la guerra en 1868, parte de los vecinos del barrio San Agustín de Aguarás apoyaron el movimiento revolucionario y marcharon a la manigua, y la otra parte, mayormente de origen hispano, colaboró con las autoridades españolas. El barrio adquirió un nuevo rol por su ventajosa ubicación entre las ciudades de Holguín y Las Tunas, y por las condiciones boscosas de su entorno que favorecieron la lucha y sirvieron de refugio a las familias rebeldes.

En este término se produjeron hechos notables, como el alzamiento en armas del cura de la iglesia local —Pedro Soler, de origen catalán— a los pocos días de iniciada la guerra,[2] aunque lo más conocido es que en numerosa bibliografía aparece que el 14 de mayo de 1869, Antonio Maceo Grajales atacó el caserío y lo tomó, pero a costa de perder a su padre que combatía en sus tropas.

Antonio Maceo Grajales

El suceso ha desarrollado toda una polémica entre historiadores que afirman que Marcos Maceo murió en el lugar y los que señalan que solo fue herido y falleció en otro sitio e, incluso, los que dudan que el combate tuviera lugar allí. Sin embargo, los libros de efemérides se han encargado de fijar el hecho, afianzando la seguridad de los lugareños de que tal acción tuvo lugar indiscutiblemente en sus predios.[3]

Existen pocas evidencias documentales de las acciones combativas de Antonio anteriores a 1872, lo que resulta un inconveniente para esclarecer el asunto. A esto se une que no ha podido encontrarse algún diario de operaciones de oficial cubano o español que refleje el acontecimiento. El historiador José Abreu Cardet, profundo conocedor de la guerra librada por los cubanos entre 1868 a 1878, en un trabajo donde narra de forma cronológica la actuación del Titán de Bronce en el territorio, al referirse a 1869 solo señala: “Durante los primeros meses de este año, Maceo, integrando la tropa de Donato Mármol recorre parte de la jurisdicción de Holguín”[4] y no menciona el hecho, indicador de que por falta de evidencias evita repetir lo ya dicho por tantos autores.

Antonio Maceo y varios hermanos se incorporaron a la lucha en los primeros días de octubre de 1868, más tarde se unió Marcos, quien ya contaba con 60 años. Antonio ascendió prontamente y tuvo bajo su mando a su padre y hermanos. Según uno de sus más conocidos biógrafos, desde enero hasta abril de 1869 combatieron en: Candelaria, Palmarito, Sabana de la Burra, el ingenio Arroyito[5] y luego aparece en numerosa bibliografía el asalto y toma de San Agustín de Aguarás.

Historiografía entorno a la muerte de Marcos Evangelista Maceo en san Agustín de Aguarás

Manuel Ferrer Cuevas, capitán del Ejército Libertador, en una biografía sobre José Maceo publicada en 1943, apunta: “El 14 de mayo sufrió el inmenso dolor de ver caer en la toma de San Agustín de Aguarás, jurisdicción de Holguín, a su tan querido y amante padre don Marcos Maceo”.[6]

En 1952, Leopoldo Borrego Estuch repetía la fecha y lugar, e indicaba que Marcos había hallado la muerte allí.[7] Otro autor de renombre, José Luciano Franco, en un libro muy recurrido y fechado en 1951, reseñaba textualmente:

“El 14 de mayo, en el sangriento aunque victorioso asalto y captura de la guarnición y las defensas de San Agustín de Aguarás, pasó Maceo por el doloroso trance de ver caer a su lado, abatido por una bala española al bravo Sargento Marcos Maceo”.[8]

No obstante, a pie de página José Luciano agregaba que algunos investigadores —y citaba a Víctor M. Heres— sostenían que Marcos murió meses más tarde en un hospital de la montaña, posiblemente en 1870. Aida Rodríguez Sarabia, en 1957, en una biografía de Mariana Grajales expresaba:

“Un día triste, Antonio ve caer a su mejor compañero de lucha (…) a su padre. Con ligereza inigualable lo levanta en peso y lo estrecha en sus brazos. Marcos abre los ojos y como testamento o despedida única, dice estas palabras. He cumplido con Mariana”.[9]

De la misma manera, Raúl Aparicio, en 1966, reflejaba:

“El teniente coronel Maceo ataca a San Agustín; se libra sangrienta lucha y la guarnición cae prisionera. En el asalto hay una baja dolorosa: Marcos herido mortalmente. Antonio lo tiene en sus brazos (…)”.[10]

A continuación repetía textualmente lo dicho por Rodríguez Sarabia sobre sus últimas palabras, pero aclaraba que se dudaba que muriera ese día y que se inclinaba a fijar la defunción el año siguiente en un hospital de la manigua. En 1973, Abelardo Padrón Valdés, en su libro sobre José Maceo, coincidía con la fecha y el lugar; pero situó la muerte en septiembre de ese propio año.[11] En 1998, Olga Portuondo Zúñiga, la historiadora de Santiago de Cuba, citaba:

“Toda la bibliografía nos dice que Marcos cayó en el combate de San Agustín de Aguarás con el grado de sargento, el 4 de mayo de 1869. Los familiares declarantes en el Registro de la Propiedad, entre ellos Tomás, el hijo, señalan como fecha de fallecimiento la de septiembre de 1869”.[12]

También resulta conocido que Pedro y Rosa Rizo Maceo, nietos de Marcos e hijos del teniente coronel Majín Rizo, supuestamente testigo del hecho, testimoniaron ya en el siglo XX, que Marcos solo había sido herido en el combate mencionado y que la muerte se produjo en Mechoacán, luego de que lo transportaran en una camilla por el río Guaninicú. Pedro agregó que su padre había sembrado algunas semillas de naranja agria sobre la tumba para marcar el lugar; pero casi veinte años más tarde, los campesinos habían talado y convertido la madera del área en carbón y no se pudo encontrar el enterramiento. Rosa complementó el testimonio de su hermano señalando que la verdadera causa de la muerte era que lo habían pasado por un platanal luego de caer herido y por eso se “pasmó” y murió. En 1953, el historiador Juan Rafael Albanés Martínez, en el periódico Norte, publicó:

Una de las zonas más fortificadas y guarnecidas de soldados españoles lo era Holguín (…) vinieron los Maceo, a librarla del control enemigo. Uno de los primeros puntos de ataque lo fue San Agustín de Aguarás, a cincuenta kilómetros de la cabecera municipal, la cual fue objeto de un violento y bien meditado ataque cubano, y el caserío no tardó en rendirse con sus vituallas, parque y gran número de prisioneros. Triunfó el Ejército Libertador en su acción pero a costa de una inmensa pérdida: Don Marcos Maceo (…) Murió Marcos Maceo el 14 de mayo de 1869, viernes.[13]

Al año siguiente, en la misma sección, agregaba otra serie de datos: “(…) es herido de un balazo de máuser entre las clavículas y las primeras vértebras cervicales (…) Al siguiente día en horas de la madrugada falleció”.[14] Añadía ahora Albanés que a su lado se encontraba Pedro Martínez Freire. En diciembre del 2004, la investigadora del Centro de Estudios Antonio Maceo, Damaris Torres Ellers, fijó su posición sobre el acontecimiento: “Marcos, con el grado de sargento ofrendó su vida en el combate de San Agustín de Aguarás, el 14 de mayo de 1869”.[15] Y ese propio año el Diccionario enciclopédico de historia militar de Cuba reafirmaba la presencia de Antonio y José en ese combate,[16] mientras que el tomo dedicado a las acciones combativas recoge:

El 14.5.1869, este poblado y fuerte español, situado unos 34 km al E de Las Tunas, Oriente, fue atacado y tomado por fuerzas del EL bajo el mando del Tte. Cor Antonio Maceo. En la acción cayó el Sgto. Marcos Maceo (…) sobre la muerte de Marcos algunas versiones afirman que aun cuando cayó herido en la acción, murió meses más tarde en un hospital de campaña.[17]

Finalmente, Olga Portuondo, en el año 2015, reafirmaba la herida de Marcos en el combate mencionado y situaba el día de su defunción el 23 de septiembre de 1869.[18] En la documentación de Julio Grave de Peralta, jefe militar de la zona, que sí llevaba un minucioso diario de campaña, no se ha encontrado referencia alguna al hecho. Es cierto que hay un espacio perdido en este documento, o sin anotaciones, desde el 9 de mayo hasta el 29 del propio mes. Tampoco hay referencias posteriores al ataque o informes donde reportara el combate a sus superiores. Algo en lo que era minucioso.

Condiciones del poblado de San Agustín de Aguarás para el desarrollo de acciones mambisas

¿Era San Agustín de Aguarás un caserío fortificado?, es decir, ¿tenía “defensas”?; ¿valía la pena recorrer centenares de kilómetros para asaltarlo?, ¿por qué Julio, que ya había intentado tomar la ciudad de Holguín, no lo atacó, si este poblado estaba en la jurisdicción bajo su mando?, o ¿por qué no participó en la acción si su campamento estuvo muchas veces ubicado a menos de quince kilómetros del caserío?

San Agustín de Aguarás era el nombre de una hacienda que apareció dentro del hato de Aguarás y luego fue el nombre del barrio y el caserío situado a la vera del camino más importante que comunicaba a Holguín con el occidente de la Isla. Jacobo de la Pezuela reseñó en los años cincuenta del siglo XIX: “(…) lo componen una iglesia, dos pequeñas casas de mampostería y algunas viviendas de embarrado y guano, con unos 50 habitantes de toda clase, edad y sexo (…)”.[19]

La población de San Agustín de Aguarás era bastante exigua; pero aunque minúsculo, su valor estaba en su posición geográfica, de hecho, era el único asentamiento de alguna jerarquía ubicado al lado del camino de Holguín a Tunas. Esteban Pichardo, en 1865, comentaba sobre un camino al embarcadero de Maniabón que partía del poblado: “(…) importante por sus relaciones con esta parte del Puerto del Padre, por donde se trafica bastante con la extracción de madera (…)”.[20]

El caserío tenía una ubicación que lo convertía en centro de una importante área de explotación maderera y agroganadera. Era uno de los barrios con mayor cantidad de cabezas de ganado en la jurisdicción e importante zona productora de frutos menores. Su valor militar, tanto en la contienda del 1868 como en la de 1895, estuvo en servir de lugar de parada a las tropas colonialistas en operaciones y de espacio para pernoctar las fuerzas que se trasladaban de Holguín a Las Tunas, o viceversa, al estar a mitad de recorrido entre las dos ciudades. A pesar de todo esto, en la parte publicada del diario de operaciones de Grave de Peralta no se recoge ni una sola mención a este caserío en 1868 y 1869. ¿Podía ignorar un asentamiento con fuerzas españolas permanentes y tener su campamento a menos de quince kilómetros de él?, ¿contaba con hombres y armas como para que los godos se sintieran limitados de atacarle?

Julio Grave de Peralta

El diario de Julio Grave de Peralta está plagado de solicitudes de armas, municiones y tropas a sus superiores para que le auxiliaran en sus operaciones. Tampoco contaba con fuerzas y armamentos suficientes para tomar un caserío fortificado. De igual forma, en la Brigada Oriental, Luis Marcano también solicitaba, sin contar con Grave de Peralta, partidas de otras regiones para operar. El 30 de marzo de 1869, Peralta le escribió: “he sabido que de Cuba y á solicitud de U. viene fuerza en nuestro ausilio (sic) sírvase decirme si es cierto, así como espero me comunique sus operaciones por esa parte (…)”.[21]

Unos días más tarde, el 7 de abril, Peralta le comunicaba al coronel Alberto del Villar:

En esta fecha oficio al C. Gral Eduardo del Marmol que se encuentra acampado en la Veguita con unos setecientos hombres, y qe. viene dispuesto á operar en la Jurisdicción de mi mando, para que ponga los Gefes (sic) de su columna en contacto con V. para que conocedor de la situación del terreno y del enemigo dirija V. las operaciones.[22]

No fueron estas sus únicas referencias a tropas foráneas que incursionaron en su jurisdicción. Así que era normal que partidas de otros territorios, en coordinación con Peralta o sin consultarlo con él fueran a operar a la zona. Visto así, las tropas de Antonio Maceo pudieron ser parte de esas fuerzas solicitadas por Marcano o Peralta. Para la fecha del ataque lo único que se sabe de Grave de Peralta es que operaba en la región tunera. Había sido convocado por Manuel de Quesada a una concentración de tropas.

Si bien no contaba con las suficientes fuerzas, Peralta tenía otras motivaciones para no asaltar este caserío. El 19 de abril de 1869 le escribió a Eligio Izaguirre:

Hasta ahora y a pesar de la triste situación en que me encuentro, no he querido nunca adoptar el sistema de incendiar los puntos en que puede acuartelarse el enemigo con doble ventaja, porque se arruina el país y á muchos buenos patriotas que militan en ntras. filas (…).[23]

Puede que quisiera evitar desazones y deserciones entre su gente. Indudablemente no era partidario de la política de la “tea incendiaria”. Era un gran patriota, pero también un hacendado y conocía el significado de estas propiedades para otros iguales a él que militaban en sus tropas, aunque en el mismo documento consultaba a Izaguirre acerca de cómo actuar al respecto, porque esta construcción de cuarteles españoles obligaba a replegar las fuerzas insurrectas “por la carencia de recursos con que impedirlas”.[24] Y porque desde esos campamentos, que se convertían en pequeños centros de operaciones, partían guerrillas a incendiar las rancherías mambisas. Puede que las tropas comandadas por Antonio Maceo fueran comisionadas por Mármol para destruir el caserío, buscando “aleccionar” a Grave de Peralta sobre la guerra que querían los cubanos.

Lo más esclarecedor del texto mencionado resulta cuando Peralta le enumeró al destinatario los puntos de la jurisdicción, fuera de las ciudades de Holguín y Gibara, donde el enemigo estaba acuartelado: Auras, que era el centro de operaciones, y los ingenios Santa María, Santa Lucía, La Victoria y La Caridad. También señaló que había cuarteles godos en Yabazón, Sao Arriba, Guayabal, Mayarí, Candelaria, Bocas, Uñas, Velasco y Fray Benito. No mencionó a San Agustín de Aguarás, porque en aquel momento el caserío no tenía cuartel enemigo permanente. Sí hubo intentos de formarlo, pero después, por ejemplo, el 21 de diciembre de 1869 le comunicó a Máximo Gómez que en Aguarás había fuerzas españolas acantonadas. Un mes más tarde le notificó que trataban de poner un campamento en San Agustín, acto que él no podía evitar por contar con pocas fuerzas.[25]

Posteriormente, radicado en Majibacoa, el 8 de febrero de 1870, informó al secretario de la Guerra que por estar amenazadas las zonas de San Agustín y San Lorenzo, determinó el acuartelamiento de las tropas.[26] Ese año escribió nuevamente a este funcionario y le informó sobre los puntos estratégicos que ocupaban sus tropas entre los que se encontraba un pelotón sobre San Agustín.

En 1873, en una relación del número de viviendas que tenía la jurisdicción, se registraba que el caserío tenía 14 casas de tejas y 41 de guano, claro indicador de que no había sido destruido.[27] Todo indica que el caserío de San Agustín de Aguarás no era plaza fortificada en mayo de 1869, tomando en consideración la cercanía del sitio con el campamento de Julio Grave de Peralta. Allí no había fuerte ni guarnición permanente de soldados españoles, por lo que las versiones de asalto de sus defensas, así como la captura de gran número de vituallas y prisioneros resultan poco probables. De haberse tomado, lo más común era que terminara destruido y esto no ocurrió. Los fortines se construyeron en la década siguiente.

Muerte de Marcos Maceo en San Agustín de Aguarás, en la memoria popular de sus pobladores

El lugar donde la memoria popular asegura que cayó Marcos Maceo está a unos mil metros de donde estaba el asentamiento en 1869, por lo que este autor se inclina a pensar que el combate pudo haber ocurrido, efectivamente, en San Agustín de Aguarás, pero no en el caserío, sino dentro de los límites de la hacienda homónima. Es probable que hubiera sido un encuentro entre las tropas del general Antonio Maceo, quien quizás tenía la intención de destruir el poblado, y las numerosas columnas enemigas que pululaban por la zona. De igual modo, es posible que ese día hubiera una columna española de paso en el pueblo y que esta saliera al encuentro de los insurrectos; también puede ser que en la acción los cubanos tomaran prisioneros y se hicieran con algunos pertrechos.

Especulaciones aparte, lo cierto es que para los habitantes de San Agustín de Aguarás, en su imaginario histórico, el hecho ocurrió inobjetablemente en sus predios y el acontecimiento es conocido y rememorado por niños y mayores como el suceso más relevante que ha tenido lugar en la localidad.

Referencias bibliográficas

Fuentes

  • Fuente: M. Sc. Pedro Bruzón Sosa. Historiador del municipio Calixto García.
  • Abreu Cardet, José y Elia Sintes Gómez: Julio Grave de Peralta. Documentos de la Guerra de Cuba. Selección e introducción. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988.
  • Abreu Cardet, José: Los motivos de la emboscada: regionalismo y democracia en la guerra del 68. Ediciones Holguín, Holguín, 2007.
  • ______: “Antonio Maceo en Holguín”, en Colectivo de autores: Visión múltiple de Antonio Maceo. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1999.
  • Albanés, Juan: “De cara a la historia”, en periódico Norte, 16 de junio de 1953, p. 4, en Biblioteca Provincial de Holguín, Fondo Raros y Valiosos.
  • Aparicio, Raúl: Hombradía de Antonio Maceo. Ediciones Unión, La Habana, 1967.
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  • Padrón Valdés, Abelardo: El general José. El León de Oriente. Ediciones Abril, La Habana, 2011.
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