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Naipes

Naipes
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Juego de mesa, también llamado juego de barajas o de cartas

Naipes. Es un tradicional juego de mesa, también nombrado juego de cartas o de barajas. Consiste en un conjunto de tarjetas, confeccionadas fundamentalmente con cartulina, representadas por figuras que tienen una simbología o significado, de acuerdo a la cultura de cada lugar, ya que existen diferentes tipos de naipes. Estas son mezcladas o barajeadas por los jugadores, existiendo varias modalidades de juego, aunque también son empleadas en trucos de magia o en actos religiosos o de supertición, como es el caso de la Cartomancia, donde se le atribuyen poderes, lo cual está sujeto al subconciente de cada persona.

Historia

El origen de los naipes o cartas de jugar aún no ha sido establecido con precisión, a pesar de los grandes esfuerzos empleados en ello por los investigadores. Determinar la forma y el momento histórico que definen el origen de los naipes se ha revelado como una tarea enormemente compleja. Sin embargo, parece que encontrar al inventor de los naipes y explicar cómo se extendieron de un país a otro por todo el mundo debería ser una tarea más fácil.

Después de todo, los naipes cuentan con poco más de 600 años de existencia en Europa: los primeros testimonios de naipes europeos son de finales del siglo XIV. A lo largo del siglo siguiente se extendieron por Europa con una enorme celeridad y, sorprendentemente, es posible conocer esta expansión no por los mismos naipes, sino por las numerosas prohibiciones de que fueron objeto los juegos de naipes en todo el continente. Aunque no se ha podido conocer con precisión cómo se produjo esta rápida expansión, sí se conocen algunos de sus hitos, por medio de los cuales se han aventurado diversas teorías que descubrimientos posteriores han confirmado o desmentido.

Primeros naipes del Oriente

Los naipes llegaron a Europa procedentes de Oriente, pero no como un objeto tangible, sino en forma de descripción en los relatos y textos de distintos viajeros. De este modo se expandió por Europa la idea de los naipes, que generó posteriormente los diversos modelos de barajas «nacionales».

Carta de una baraja turca del siglo XV. Afirmar que los naipes llegaron de Oriente es sólo una primera y poco exacta; aproximación a su origen, ya que esta evidencia sólo sirve como indicación de que no son una creación europea. A lo largo de la historia de la humanidad puede observarse que cada grupo humano, más o menos amplio, ha acuñado algún término para calificar a los otros grupos humanos distintos del propio. Para los romanos, por ejemplo, todas las tribus situadas al norte y el este de sus fronteras eran bárbaros, es decir, extranjeros. Lo mismo sucede con la denominación «Oriente»: en esa época (finales del siglo XIV, principios del XV), Oriente comprendía el norte de África, el sur de la península Ibérica ocupado por los árabes, el este europeo y los países asiáticos comprendidos entre los mares Mediterráneo y Rojo y el Golfo Pérsico. También eran una parte de Oriente, como sucede en la actualidad, los países situados al este del Himalaya (Lejano Oriente). Por ello es obvio que señalar que los naipes procedían de Oriente no aporta demasiada precisión a la incógnita sobre su origen.

En cuanto a las vías por las cuales los naipes llegaron a Europa, también se han aventurado múltiples teorías. En un principio se adjudicó su introducción a los árabes, que tantas cosas trajeron a Occidente, pero los árabes no tenían cartas, ni su religión les permitía reproducir imágenes antropomorfas. En realidad, el único juego de cartas «árabe» conservado es turco. También se ha mencionado a los gitanos y sus barajas adivinatorias, pero cuando las grandes migraciones gitanas llegaron a Occidente hacía tiempo ya que las cartas eran sobradamente conocidas en Europa. Los naipes o cartas para jugar se han atribuido asimismo, a Marco Polo, quien los habría traído de China, pero parece que Marco Polo no llegó a China y que todas las historias que de allí contó las había oído en Oriente Medio. Otras teorías atribuyen la expansión de las cartas en Occidente a las Cruzadas, e incluso, durante mucho tiempo circularon historias atribuyendo la invención de las cartas a ciertos personajes (Vilhán, Nicolás Papin), que en muchos casos resultaron ficticios.

Naipes europeos

Naipes europeos

Tradicionalmente ha existido un gran interés en demostrar el origen europeo de las cartas de juego. Se trata sin duda de un esfuerzo algo paradójico, cuando, como parece generalmente admitido, la idea de los naipes procede de Oriente. La respuesta a este enigma es sin embargo muy sencilla. La mayoría de las cartas utilizadas actualmente en todo el mundo son, en su concepción y características -cuatro palos, una serie de cartas numerales y tres figuras- de estilo europeo, así como la mayoría de los juegos de cartas (considerando que la mayoría de los juegos americanos y australianos también son de origen europeo).

Las cartas llegadas de Oriente evolucionaron en Europa y desde este continente se expandieron hasta el último rincón del mundo, principalmente por medio de las barajas española e inglesa. Una muestra de esta influencia puede observarse en Japón, donde las misiones luso-españolas del siglo XVI -en esa época Portugal y el resto de los reinos de la península Ibérica estaban gobernados por un mismo rey: Felipe II; esta unión se prolongó hasta mediados del siglo XVII cuando, bajo el reinado de Felipe IV, Portugal volvió a separarse del imperio español- introdujeron, entre otras costumbres, el juego con las cartas de la baraja española, en especial la variante portuguesa. Así, «carta» se convirtió en karuta, «copas» en koppu, «oros» en oru y «caballo» en uma (literalmente, «caballo»). En Indonesia, la palabra «carta» se convirtió en kertu.

Naipes más antiguos italianos que se conservan, fueran una creación europea o procedieran originalmente de Oriente, lo que sí parece claro es que las cartas iniciaron su expansión a través del continente europeo desde Italia. Por lo menos de ese país proceden los ejemplares y testimonios más antiguos. De Italia pasaron rápidamente a través del sur de Francia -o directamente a través del reino de Nápoles, entonces perteneciente a la corona aragonesa- a Cataluña y el resto de la Península Ibérica. Las cartas de juego se extendieron hacia el norte hasta Francia y Alemania, dando origen a las barajas nacionales de ambos países. Desde Francia los naipes pasaron a Inglaterra, donde el modelo francés adoptaría la forma de la que actualmente se conoce como baraja inglesa. Excepto en el caso de esta última baraja, que fue llevada físicamente desde Francia hasta Inglaterra por los impresores y grabadores franceses, parece que las cartas de juego se transmitieron a través de las noticias y descripciones de los viajeros que cruzaban Europa. Ello explica el surgimiento de los diversos modelos de baraja europeos.

Tipos

Baraja española

Baraja española

La baraja española es única en el mundo debido a la ausencia de la reina y a la riqueza de sus diseños. Sus figuras son de inspiración medieval y sus palos representan a los estamentos más importantes de la época, comerciantes (oros), clero (copas), nobleza (espadas) y siervos (bastos). Consiste en un mazo de 48 naipes o cartas, clasificados en 4 "palos" y numerados del 1 al 12 (en la de 40 naipes, faltan los ochos y los nueves). Ciertos mazos incluyen además 2 comodines. Las figuras de la baraja española correspondientes a los números 10, 11 y 12, y se llaman "sota", "caballo" y "rey" respectivamente y, a diferencia de la baraja francesa, se representan de cuerpo entero. Los cuatro palos son: oros, espadas, copas y bastos (en su respectivo orden ascendente). Para ciertos juegos se dividen en palos cortos (oros y copas) y largos (bastos y espadas).

Baraja alemana

Baraja Alemana

Existen dos tipos de baraja que pueden incluirse bajo la calificación genérica de baraja alemana. Por una parte está la baraja de 52 cartas, versión alemana de las barajas francesa e inglesa, y por otra la baraja de símbolos alemanes, que suele constar de 32 o 36 cartas. La baraja de 52 cartas consta de los conocidos cuatro palos de tréboles, diamantes, corazones y picas. Cada palo está compuesto por 13 cartas: as (A), dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez, más las tres figuras, que reciben el nombre de Bube (B), equivalente al Valet francés y al Jack inglés; Dame (D), equivalente a la Dame francesa y a la Queen inglesa; y König (K), equivalente al Roi francés y el King inglés. Los dibujos de estas figuras son los que aparecen más elaborados en los tres tipos de baraja alemana. En muchos casos se trata de auténticas obras de arte que se enmarcan en la tradición de los grabadores germanos, considerados entre los de mayor prestigio de Europa.

Baraja suiza

Baraja Suiza

Se trata de una evolución de la baraja alemana que se caracteriza por la diferente simbología utilizada para señalar los palos. La baraja suiza tiene las mismas figuras -König, Ober, Unter- y elementos que la baraja alemana: bandera en lugar de diez, ausencia de ases y un especial papel honorífico de los doses en el diseño y en el juego. Sin embargo, los palos de la baraja suiza incluyen escudos o blasones en lugar de corazones, y flores en lugar de hojas. Se mantienen las bellotas y los cascabeles.

Baraja francesa

Baraja Francesa

La baraja francesa es el antecedente inmediato a la inglesa, la de poker, esto es, la más usada en el mundo anglosajón y elemento fundamental en el funcionamiento de casi todos los juegos de casino. Está formada por 52 naipes, divididos en cuatro palos: corazones, diamantes, picas y tréboles. Su historia se remonta hasta el siglo XV, aunque las teorías difieren a la hora de determinar su origen geográfico, si su creación está influida por la baraja italiana (por lo artístico de sus figuras) o por la alemana (por lo esquemático de sus palos). Poker, blackjack, baccarat, todos los juegos occidentales hacen uso de esta baraja.

Como casi siempre sucede, la evolución de la baraja francesa a la inglesa se produjo por accidente: en 1628, para favorecer la fabricación interna de naipes se prohibió la importación de las reputadas cartas francesas; los grabadores ingleses, menos talentosos que sus colegas continentales, optaron por unos trazos más sencillos. Durante las décadas siguientes, con el voraz colonialismo británico, la baraja inglesa se convirtió en la más usada en el mundo entero.

Nombre de las figuras

Algunos de los nombres utilizados son:

Durante la Revolución, los reyes se convirtieron en ciudadanos y fueron representados por personajes clásicos (Solón, Platón, Catón, Bruto) o escritores franceses célebres (Moliere, Voltaire, La Fontaine, Rousseau); las damas fueron personificaciones de virtudes (Justicia, Prudencia, Unión, Fuerza), y otros personajes como Aníbal, Decio, Horacio y Scavola suplieron a los valets tradicionales. También durante la época revolucionaria las figuras fueron sustituidas por cartas simbólicas (ley, libertad, providencia e igualdad), por las cuatro estaciones del año o los cuatro elementos de los griegos (agua, fuego, aire y tierra).

Con la restauración monárquica posnapoleónica volvieron a utilizarse reyes (Carlomagno, San Luis, Francisco I y Enrique l), damas (Hildegarda, Blanca de Castilla, Margarita de Valois y Juana de Albret) y valets (Roland, Bayard, Joinville y Crillon). La literatura y la política aportaron en el siglo XIX su propia iconografía, es posible encontrar barajas cuyas figuras se inspiraron en novelas célebres como "Los Tres Mosqueteros", e incluso una baraja en la que los reyes son Víctor Hugo, Mac Mahon, Thiers y Jules Ferry.

Baraja inglesa

Baraja Inglesa

La baraja inglesa es una derivación de la baraja francesa, por lo que al igual que ésta consta de 52 cartas que se agrupan en cuatro palos de 13 cartas cada uno: corazones (hearts), picas (spades), diamantes (diamonds) y tréboles (clubs). Picas y tréboles son palos negros, mientras que corazones y diamantes son palos rojos.

Los nombres de los palos rojos guardan una evidente relación con los signos que los representan. También existe una correspondencia entre los nombres castellanos e ingleses de estos palos. Sin embargo, resultan algo sorprendentes los nombres ingleses de los palos negros: el trébol se llama club (palo) y no clover o trefoil, y la pica, representada por una hoja lanceolada, se llama spade (pala) y no pike o lance. La razón quizás se encuentre en la extraordinaria influencia que tuvieron en Inglaterra el juego español de El Hombre y los palos de la baraja española: de «espadas» derivó spades (para las picas) y el nombre inglés de los «bastos» (clubs) se utilizó para denominar el palo de tréboles. Como en la baraja francesa de la que deriva, las 13 cartas de cada palo de la baraja inglesa están formadas por 9 cartas numerales (del 2 al 9) y 4 cartas literales: el as (A), la jota o Jack (J, similar a la sota), la reina o Queen (Q) y el rey o King (K).

El nombre «as» (en inglés ace) que designa a la carta de cada palo con un solo símbolo proviene del nombre latino as y del griego heis, ambos denominadores de la unidad. Debería por ello ser la carta inferior de la baraja, sin embargo, en la mayoría de juegos, es la carta superior. No se conoce el origen de esta trasposición de valores, que algunos atribuyen a los cambios ocurridos durante la guerra de independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa, cuando el pueblo en ambos países se rebeló contra sus respectivos soberanos. Sea correcta o no esta explicación, lo cierto es que ya antes de producirse estos acontecimientos históricos el as tenía un valor de carta superior en muchos juegos. Los dibujos de las figuras de la baraja inglesa derivan del modelo francés llamado «de Rouen». En 1628, durante el reinado de Carlos I, se prohibió la importación de todo tipo de naipes para favorecer la fabricación nacional. De esta prohibición y de la menor habilidad de los grabadores ingleses en comparación con los alemanes y los franceses derivan las actuales figuras de la baraja inglesa, que presentan rasgos más abstractos y simplificados. La expansión del imperio británico por todo el planeta convirtió la baraja inglesa en el modelo estándar de las cartas de juego.

En 1712 se estableció la obligación de imprimir el sello del impuesto en el as de picas, en el que también debía figurar el nombre del fabricante. En 1882 los fabricantes de naipes británicos crearon la Worshipful Company of Makers of Playing Cards, que desde entonces se reúne anualmente en un banquete en el que es elegido un maestro naipero. Este maestro presenta en el siguiente banquete anual una baraja con una alegoría del acontecimiento más importante del año en su reverso, y su retrato en el as de picas. Las figuras reversibles aparecieron hacia 1850, aunque no empezaron a ser aceptadas en los tradicionales clubes británicos hasta, por lo menos, diez años después.

Figuras

Una baraja inglesa actual puede verse que el rey de corazones parece ocultar una espada detrás de su cabeza. Originalmente, esta espada era un hacha que mantenía levantado en actitud amenazadora. La figura de este rey empuñando el hacha hizo que muchos vieran en ella el retrato del rey Enrique VIII y una alegoría de su sangrienta historia; sin embargo, el diseño de la figura es anterior a ese rey. Las cuatro reinas sujetan flores en sus manos, pero la de picas (spades) tiene además un cetro, que parece ser un recuerdo de la espada original. Una última particularidad de las figuras inglesas es que las hojas que sostiene el Jack de corazones en su mano derecha derivan de la empuñadura de la espada que sujetaba en un principio.

Tarot

Es una baraja, con la que se puede jugar y también permite adivinar el futuro. Las cartas del Tarot, están llenas de simbología de todo tipo. A pesar, que se cree que el Tarot como tal, tiene su origen en Italia en el siglo XIV en un juego de naipes, se sabe que está inspirado en juegos parecidos, que ya existían mucho antes: en China en el año 1120 un juego de cartas de marfil y el ajedrez; o en la India, un juego de naipes adivinatorios.

Luego de Italia pasó a Francia y de ahí al resto de Europa. Para otros el Tarot fue introducido en Europa por los gitanos, que provenían de Asia Central. Para un erudito del tema del siglo XIX, Oswald Wirth, el Tarot es una obra de imaginería nacida en la Edad Media como fusión de varios símbolos y antiguas filosofías: los naibis, la numerología, la cábala y la simbología de la astrología.

Símbolos y significados

Se asegura que las 52 cartas de la baraja representan las semanas del año; las 12 figuras, los signos zodiacales; las 13 cartas de cada palo, los 13 meses lunares, y los cuatro estaciones. Sin embargo, esta teoría resulta bastante improbable teniendo en cuenta que después del tiempo transcurrido deberían haberse visto afectadas por mutaciones en sus símbolos y formas. Algo más creíble resulta la consideración de que los palos de la baraja tienen significaciones mucho más concretas.

En la Baraja Española de 48 naipes, divididos en los 4 cuarto símbolos apuntados: Oros simbolizarían el comercio; las Espadas, la nobleza y al ejército; los Bastos, la agricultura o estado llano, y las Copas, la religión. Cada serie es de doce cartas cada una, siendo su numeración del uno (conocido por "As" hasta el doce. Esta última carta y las dos anteriores, o sean el 11 y el 10, se conocen por los nombres de Rey, Caballo y Sota respectivamente.

En la Baraja Francesa (también llamado la Baraja Americana) se compone de 52 naipes, divididos también en cuatro palos que reciben la denominación de Pica, Trébol, Diamante y Corazón. El símbolismo de estos palos es por el estilo del español, ya que los corazones representan a la Iglesia; los diamantes, como emblema de riqueza, a la aristocracia; los tréboles simbolizan al ejército y las picas a los obreros.

Prohibición

La aceptación y popularidad de los juegos naipes ganaron tanta importancia, y fueron furor, al punto de que en muchas naciones llegaron a prohibirse. En el 1331, en España, los caballeros de la Banda pasaban sus horas de ocio interviniendo en distintas partidas de naipes, fue por ese motivo que Alfonso XI les prohibió la participación en cualquier tipo de juego de naipes. Más tarde, en 1387, Juan I dictaba una ordenanza que prohibía la práctica de los juegos de carta, generalizando lo hecho por Alfonso XI unos años antes. Pero no fue solo en España, en el año 1397, en Francia, el Preboste de París también prohibió el uso de las cartas.

Sin embargo, con el correr de los años los distintos gobernantes comenzaron a darse cuenta del magnífico negocio que podían resultar los naipes. Así es como, por ejemplo, en 1543, se prohíbe el ingreso de naipes a España, para que, un año más, se le otorgara al banquero de Medina la exclusividad en la venta de cartas y, en el siglo XVII, imponer un impuesto conocido como Renta de Naipes.

Según cuenta una leyenda, los naipes fueron una invención de los chinos, más precisamente de las mujeres de los harenes chinos, como un intento de distraerse ante tanto aburrimiento. En el año 969, un emperador chino llamado Mu-Tsung, de la dinastía Liao, denuncio públicamente esta práctica y la culpó de todas las desgracias de la familia. Esta leyenda indicaría que las cartas estimulaban al juego. Quizás es por esa razón, o forma de pensar, es que luego, con el correr de los años, los naipes fueron prohibidos, a tal punto que en el 1400, los juegos de cartas llegarían a estar prohibidos en Francia, Suiza, Alemania y Países Bajos.

Sin embargo, a pesar de las contra y prohibiciones que han sufrido los naipes, ya en el Siglo XIV, los juegos de cartas se habían convertido en el pasatiempo más elegidos por las personas del mundo entero. Clubes privados, casas particulares y casinos fueron incorporando este divertimento que, sin dudas, se convirtió en el ocio más popular de todos los tiempos.

Actualidad

En la actualidad las barajas han perdido todo el poder simbólico del que estaban cargadas en los siglos anteriores, y sus figuras y particularidades perviven como testigo de un sublenguaje que las futuras generaciones probablemente ignoren. Aunque seguirán jugando, porque jugar es la esencia del ser humano. Así lo han comprendido multitud de firmas, empresas e instituciones, que en su afán de extender su imagen en un mundo marcado por la publicidad y la marca corporativa, muchas veces han optado por la baraja de cartas como un elemento más de merchandising.

La mayoría de las veces ha sido de manera muy sencilla, ilustrando el reverso de la carta con el logotipo del banco o marca de puros correspondiente; otras veces la innovación va más allá, creando todo un diseño nuevo para la baraja, adoptando motivos novedosos. Algún ejemplo hermoso podría valer para finalizar esta pequeña hagiografía del naipe, como las series especiales creadas por la histórica marca vitoriana Fournier para equipos de fútbol, la revista El Jueves o la exitosa Kukuxumusu.

Fuentes