Rogelio Marcelo García

Rogelio Marcelo García
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Boxeador Cubano
NombreRogelio Marcelo García
Nacimiento11 de junio de 1965
Guantánamo, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
TítuloCampeón olímpico en Barcelona 1992
PremiosMejores 100 deportistas del siglo XX

Rogelio Marcelo García. Púgil cubano de la división minimosca (48 kilogramos), era un boxeador zurdo, de elegante accionar en el ring, capaz de pelear en las tres distancias con efectividad, con pegada en su mano izquierda y seguro en las combinaciones. Campeón olímpico en Barcelona 1992. Gloria del deporte cubano.

Sintesis biográfica

Rogelio Marcelo vio la luz el 11 de junio de 1965, en la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, cuna de otros relevantes boxeadores que han hecho historia como Ángel Herrera, Félix Savón, Candelario Duvergel, entre otros. Él no fue la excepción, desde muy pequeño sintió inclinación por este viril deporte y así transitó por varios torneos escolares y juveniles con aceptables resultados.

Trayectoria deportiva

Participación en diferentes eventos nacionales

En 1985 fue su debut en el Campeonato Nacional de Boxeo Playa Girón en Nueva Gerona, Isla de la Juventud, en la división de los 48 kilogramos. Allí terminó con medalla de bronce, al caer en semifinales ante Juan Torres Odelín, a la postre el titular. Junto a Odelín, Hipólito Ramos y Silvio Valdés, los otros medallitas en la cita, integró la preselección cubana de boxeo. Al año siguiente, volvió a terminar en el tercer lugar en el Playa Girón, de la Ciudad de la Habana.

En Holguín 1987 y Sancti Spíritus 1988, cayó las dos veces frente al santiaguero Juan Torres Odelín en la lucha por el fajín nacional. Pero al año siguiente logró imponerse en el fortísimo evento cubano, efectuado en su terruño natal, Guantánamo, al derrotar en la jornada conclusiva a Emilio Paisán.

Participación en eventos internacionales

Rogelio Marcelo se convirtió de hecho en el principal hombre de su división en Cuba y fuerte aspirante a los principales compromisos internacionales. Lo ratificó en el Giraldo Córdova Cardín, otro fortísimo evento con presencia de boxeadores extranjeros que se realiza cada año en la mayor de las Antillas.

La comisión técnica lo incluyó en el equipo cubano a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en la ciudad dominicana de Santiago de los Caballeros, su primer evento internacional de envergadura. Allí logró dos victorias, la primera frente al boricua José de Jesús por RSCH (Referee Suspende Combate por Golpe a la Cabeza) en el tercer asalto, y luego ante el colombiano Julio Carbonel 4-1, pero en la final por la medalla dorada se vio superado 0-5 por el anfitrión Jesús Herrera.

En las siguientes temporadas, fracasó una y otra vez en sus aspiraciones de alcanzar el título cubano en los 48 kilogramos. Integró el equipo al Campeonato Mundial de Moscú 1989, un evento al cual asistieron los mejores del mundo en cada peso, incluidos campeones y medallistas de los anteriores Juegos Olímpicos de Seúl, donde Cuba no participó. El guantanamero sorteó todos los obstáculos hasta llegar a la final. Quedó bye o libre en el organigrama, y ya en su primera pelea derrotó al ghanés Stephen Dotse Ahialey por contundente 29-9. La demostración frente al indio Zoram Thanga, ya en cuartos de finales por entrar en el cuadro de medallas, resultó espectacular, al extremo de que el árbitro principal tuvo que decretar el RSCH en el tercer round.

Sin embargo, no le resultó nada fácil el pleito frente al veterano mundialista de Reno 86 e ídolo local, Nshan Munchyan, para finalmente vencer 23-20. La exigencia de ese debate y el desgaste físico salieron a relucir en el siguiente por la medalla de oro, ante el fajador estadounidense Eric Griffin, quien se llevó el veredicto 17-13. No obstante, una medalla de plata muy meritoria para el cubano en su debut en citas planetarias.

Revalidó el título nacional en el Playa Girón de 1990, en Cienfuegos, al vencer por RSC-3 a Orlando Ascencio. En el Córdova Cardín del mismo año en Granma, volvió a derrotar al camagüeyano en la pelea final. Ciudad de México organizó los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y Rogelio Marcelo fue el encargado de defender la bandera de su país en los minimoscas. Esta vez, todo resultó distinto a lo ocurrido en la anterior cita de 1986. El guantanamero se llevó la medalla de oro con fáciles victorias sobre Alcis Bell Flores (VEN), Narciso González (MEX) y Carlos Cepeda (PUR). Mas, en los Juegos de Buena Voluntad en la ciudad estadounidense de Seattle, Marcelo perdió en su primer enfrentamiento ante el soviético Anatoly Filipov por votación divida de los cinco jueces (1-4).

En 1991 se quedó sin medallas en el Playa Girón y tuvo que conformarse inexplicablemente con el bronce en el Córdova Cardín, pero siguió siendo la principal carta en la opinión de los estrategas cubanos. Participó en los Juegos Deportivos Panamericanos de La Habana y le propinó un nocaut espectacular en el primer acto al estadounidense Bradley Martínez en el debut. Luego venció por puntos al puertorriqueño Nelson Dieppa y por la medalla de oro mostró superioridad sobre el mexicano Ricardo López (RSC-1).

A fines de noviembre, la ciudad de Sydney organizó el Campeonato del Mundo y en tierras australianas, Rogelio Marcelo apareció en busca del título de los 48 kilogramos. Su primera víctima fue el italiano Luigi Castiglione (28-15), luego venció a Domenic Filane, de Canadá, por descalificación en el segundo asalto. La pelea de cuartos de finales ante el coreano democrático Song Chol, resultó una verdadera batalla campal que le favoreció por solo un punto (21-20), y por el pase a la final, tuvo que sacar nuevamente el extra para superar al difícil búlgaro Daniel Petrov (29-19). Por la otra parte del organigrama avanzó sin dificultades Eric Griffin (USA). Por la medalla de oro, en otro pleito muy disputado, el norteño se impuso 36-18 para ratificarse como el número uno del mundo.

Precisamente Griffin fue el rival más complicado que tuvo Marcelo, a quien nunca pudo derrotar, pues salió por la puerta estrecha en las cuatro presentaciones ante el excelente fajador norteño. En los primeros meses de 1992, año olímpico, no consiguió buenos dividendos. Perdió en el Playa Girón y en el Córdva Cardín frente a otro de los grandes, Maikro Romero.

Sin embargo, los especialistas lo incluyeron a los Juegos Olímpicos de Barcelona. Muchos aficionados y prensa especializada emitieron su voto por el joven Maikro. Y no es que se dudara de las capacidades del guantanamero, sino que de seguro tendría que vérselas de nuevo en la ciudad condal con su victimario Eric Griffin y nadie confiaba en una victoria del cubano.

Ya en la cita estival, la suerte le favoreció en parte en su camino a la corona olímpica, pues Griffin perdió sorpresivamente en su segundo combate frente al español Rafael Lozano (2-6). Marcelo debutó por todo lo alto con un RSC-3 a Mfamasibili Tibonisele Mnisi (SWZ) y siguió con un 14-2 a Erdenentsogt Tsogtjargal (MGL). En cuartos de finales impuso su ritmo de pelea frente a Rafael Lozano (ESP) 11-3, y en semifinales le propinó un RSCH en el mismo asalto inicial a Roel Velasco (PHI).

En la pelea por la corona, volvió a derrotar a Daniel Petrov (BUL). El planteo técnico-táctico del cubano desconcertó por completo al europeo desde el sonido del campanazo inicial, pues se movió y golpeó cuanto quiso durante los tres asaltos para recibir amplio veredicto de 20-10.

El año 1993 fue copia a papel carbón del año anterior. Marcelo perdió las finales del Playa Girón y Giraldo Córdova Cardín, en ambas ocasiones frente a Maikro Romero. Pero la comisión nacional de boxeo se decidió por él para el Campeonato Mundial de Tampere, Finlandia, en el mes de mayo. En su primera pelea perdió en una controvertida decisión 10-11 ante el ruso Eduard Gaifulin y se quedó sin opciones de titularse en citas del orbe. Ya sus cualidades boxísticas habían mermado indudablemente y decidió alejarse de los escenarios competitivos.

Actualmente

Después del retiro, Rogelio Marcelo siguió vinculado al deporte, como entrenador principal primero en su provincia natal y luego en la provincia de Cienfuegos. Vive con la satisfacción no solo de su medalla de oro olímpica, el sueño de todo deportista, sino porque su hijo, Rogelio Marcelo Pérez, es una joven promesa del pugilismo cubano. Además, fue seleccionado con justeza entre los mejores 100 deportistas del siglo XX en Cuba.

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