Diferencia entre revisiones de «Martí periodista»
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Revisión del 14:25 26 ene 2012
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Ejerció el periodismo desde los 16 años cuando la momentánea libertad de prensa le fue otorgada a los cubanos por el Capitán General Domingo Dulce, época en que publicó su primer periódico, El Diablo Cojuelo, redactado por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez, el 14 de octubre de 1869. Durante sus casi quince años de forzado exilio en Nueva York, escribió sobre los avances científicos de la época con un afán didáctico evidente. «La Patria Libre» fue su primer periódico, «Periódico Patria» sería el último, el que demostraría una vez más con ideas hondas su sentir patriótico. Es de destacar su gestión al frente de «La Edad de Oro» para recrear e instruir a los niños y las niñas de nuestra América, revista de cuatro números bellamente ilustrados.
Sumario
Inicios de su carrera periodística
Martí ejerció el periodismo desde los 16 años cuando la momentánea libertad de prensa le fue otorgada a los cubanos por el Capitán General Domingo Dulce, época en que publicó su primer periódico, El Diablo Cojuelo, redactado por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez, el 14 de octubre de 1869.
Hacer un periodismo nuevo y diferente fue siempre la tarea de José Martí desde que comenzó a escribir en "El Diablo Cojuelo". Esta sección reflejó su inmensa y ejemplar obra periodística.
A sólo nueve días de la aparición de El Diablo Cojuelo, el 23 de octubre, Martí se vincula con un nuevo periódico: La Patria Libre, que presentaba un formato mayor al anterior, por poseer más páginas y mejor papel. Y en esta oportunidad con la participación de Fermín y el maestro de ambos, Rafael María de Mendive, y el abogado Cristóbal Madan. En La Patria Libre publicó Martí su famoso poema Abdala. Un legado no sólo desde el punto de vista político e histórico ha hecho llegar José Martí con sus obras imperecederas, sino también lingüístico en los que la “expresividad, intensidad, economía, son los objetivos fundamentales… en su manejo de la lengua, y éstos se consiguen por el dominio del significado de las palabras.
El verbo del Apóstol se esculpía como concepto, elegante y bello, en el aire o en el papel. La fuerza de su palabra podía comprometer al emigrado indeciso o perturbar al enemigo acérrimo. El Maestro edificó desde la palabra -comprometida y austera- su narrativa, su teatro, su poesía, su docencia. Su periodismo.
Ese hombre, cuando apenas era un adolescente de 15 años, publicó su soneto ¡10 de Octubre! en El Siboney -periódico manuscrito que circulaba de manera clandestina entre los estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana- a los pocos días del levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes en 1868.
El Presidio Político en Cuba
El presidio político en Cuba convirtió al adolescente Pepe en el Martí hombre. El amor y el perdón fueron las almohadillas que aliviaron las heridas que le causó aquella experiencia humana.
El joven de dieciocho años testimonió las vivencias en las Canteras de San Lázaro de La Habana como ensayo político de denuncia. Los horrores del gobierno colonial español los hizo público en 1871 desde España, la metrópoli.
México y Caracas
Pero la verdadera carrera periodística de José Martí comienza a su llegada a México en 1875. El medio lo encuentra en la revista Universal donde se inicia el 7 de marzo del mismo año. Así el 7 de mayo escribe su primer «Boletín» con el seudónimo de Orestes describiendo exquisitamente la fiesta nacional de México.
En México estaba en el poder en esos momentos el sustituto de Benito Juárez, Lerdo de Tejeda. Martí comenzó su labor, como colaborador en la Revista Universal. Le fue bien, y poco tiempo después redactaba editoriales. Luego se encargaría de una de las secciones más importantes de la publicación: los Boletines. Ahí se comentaba sobre los hechos de trascendencia en la vida de México en política, cultura y sociedad.
Cuando Lerdo perdió el poder, Porfirio Díaz se convirtió en el hombre fuerte. Martí, no contento con lo que pasaba, dejó México y se trasladó a Guatemala. Pero en esa nación sus intentos de hacer periodismo, sobre todo su idea de crear una revista, no fructificaron. Su labor en la revista «Universal» fue brillante y por tanto aumenta su reputación como escritor y periodista. Desde entonces indica:
La profesora Camila Henríquez Ureña, estudiosa de su vida y su obra, asegura que es en México donde Martí se revela como verdadero periodista,En Caracas, nació una publicación para “levantar la fama, publicar la hermosura y promover el beneficio del pueblo venezolano”, precisó en “Propósitos”; en julio de 1881, se funda la Revista Venezolana para agradecer a la patria que lo había abrigado desde fines de enero de aquel año. Antes de partir de Caracas escribe en «La Opinión Nacional bajo el seudónimo de M de Z».
La América
El Maestro llegó en marzo de 1883 como colaborador de aquella publicación y ya en junio estaba al frente de la sección de Letras. Cuando comenzó a dirigir la publicación, definió:
Desde esa revista aspiró a servir de puente entre el Norte y el Sur de Latinoamérica a través de artículos sobre industria, comercio y agricultura.
Cuando el Maestro se presentó como nuevo director en enero de 1884, demostró que conocía las opiniones del público sobre la revista; pues a quienes querían que La América fuera solo literaria, respondió el poeta con los pies en la tierra:A juicio del periodista, era esencial la siembra de escuelas donde se enseñara electricidad, mecánica y oficios para facilitar el desarrollo autónomo de los países latinoamericanos.
Exhortó a conocer las riquezas de la sección sur del continente y a evitar la copia acrítica de cualquier método de desarrollo allende los mares. La publicación, bajo la dirección del Apóstol, entró en una nueva época “en pro del espíritu americano”.
Periodismo científico
José Martí siempre estuvo al tanto de los avances científicos y tecnológicos que tenían lugar en Estados Unidos. Durante sus casi quince años de forzado exilio en Nueva York, escribió sobre este tema, entre otros muchos, para los periódicos más importantes de Hispanoamérica. Así, en ese extraordinario cuerpo de crónicas, conocido como Escenas norteamericanas, eran presencia frecuente estos acontecimientos. Fiel a su propio precepto de queConstantemente aparecen en su obra referencias a los científicos estadounidenses más destacados de su tiempo. Entre los más notables, se encuentran los ingenieros Roebling, padre e hijo, universalmente recordados hoy por el Puente de Brooklyn, devenido icono de la modernidad; Thomas Alva Edison, por sus descubrimientos en torno a la electricidad; el ingeniero sueco naturalizado estadounidense John Ericsson, creador de los barcos de propulsión a hélice. En sus crónicas sobre cuestiones científicas, existe un afán didáctico evidente, aunque sin cargar el texto de sentido doctrinario.
La Edad de Oro
Dos artículos sintetizan la línea editorial de La Edad de Oro nacida para, de vez en mes, conversar como buenos amigos con los niños hispanoamericanos: “A los niños que lean La Edad de Oro”, del primer número de julio de 1889, y en el editorial publicado en el reverso de la contraportada de cada ejemplar.
Es una publicación recreativa y de instrucción:Como buen periodista ocupó, regocijó y estimuló las facultades mentales y retóricas de su público. Para encender el patriotismo de las tierras hispanoamericanas, reseñó libros referidos a héroes que daban ganas de ser como ellos, y logró hermanar letras e historia.
El Apóstol empleó fuentes, argumentos y sentimientos para hacer vibrar al público con la historia de los incas a acá que debía saberse al dedillo aunque no se enseñara la de los arcontes de Grecia, como sugirió en el ensayo “Nuestra América”.
El redactor de la La Edad de Oro priorizó el texto de los “Tres Héroes” hispanoamericanos antes de contar a los niños las proezas de los protagonistas de La Ilíada, de Homero.
Colaborador
Entre 1880 y 1892, José Martí publicó más de cuatrocientas crónicas sobre Hispanoamérica, Estados Unidos y Europa, así como un centenar de acertados y bellos retratos. Su publicación corrió a cargo de diarios como La Nación de Buenos Aires, La Opinión Nacional de Caracas, La Opinión Pública de Montevideo, La República de Tegucigalpa, El Partido Liberal de México y Las Américas de Nueva York. En el conjunto de su obra, la parte periodística ocupa voluminosamente casi la mitad de su producción literaria, dato que redunda si observamos que la mayoría del resto de su producción apareció primeramente publicada en periódicos.
Sus crónicas sirvieron para introducir elementos tan variados y alejados entre sí como los consejos para dormir con gorra, las nuevas vajillas para tomar el té, las guerras y la política internacional, la educación, la arquitectura, la moda y todos aquellos adelantos vinculados a la ciencia y a la literatura. Es Martí por algún tiempo corresponsal de «El Partido Liberal» de México, y «La República» de Honduras. Salen trabajos suyos en otros periódicos hispanoamericanos.
Más su actividad como escritor de asuntos de actualidad es también asombrosa en Nueva York. Dirige la revista La América, escribe para «El Economista Americano», para «El Avisador Cubano», para «El Avisador Hispanoamericano», para la revista «La Juventud» para «El Porvenir» y «La Revista Ilustrada».
Es de destacar su gestión al frente de «La Edad de Oro» para recrear e instruir a los niños y las niñas de nuestra América, revista de cuatro números bellamente ilustrados.
Martí colaboró durante toda su vida con veinte publicaciones del continente. Su obra llegó al periódico manuscrito de los estudiantes cubanos, El Siboney. Cuando es deportado a España por primera vez se publica en Madrid, en 1871, el folleto El presidio político en Cuba. Publican sus trabajos La Soberanía Nacional, de Cádiz; el semanario La Discusión; El Jurado Federal; La Cuestión Cubana, de Sevilla; la Revista Universal, de México; El Progreso, de Regla y [[Guanabacoa[[; la revista The Hour, de Nueva York. Colabora con The Sun, de Nueva York.
También en «El Federalista» publica dos artículos. Es indudable que en Guatemala colaboró con sus publicaciones pero no se han encontrado huellas de ese quehacer.
Sus boletines los firmaba generalmente con el seudónimo Orestes, y su trabajo publicado en el habanero El Progreso fue rubricado por él con la letra X.
Última misión periodística
La última misión periodística de Martí fue reportar la guerra del 95, al tiempo que dirigía Patria desde la distancia. Orientaba a Benjamín Guerra y a Gonzalo de Quesada y Aróstegui -responsables de “levantar” el periódico en su ausencia física- sobre qué decir y cómo decirlo.
El mismo día de la firma del Manifiesto de Montecristi les pasó estas recomendaciones editoriales a sus discípulos:
José Martí dejó su huella impresa en más de veinte publicaciones hispanoamericanas. Escribió desde un tren, sobre las rodillas y en la madrugada. Martí ejerció un periodismo de altura política y terrenal elocuencia. Periodismo del que conmueve y convence; del que enamora y arrastra. Periodismo de desvelo y contra cierre. Periodismo.
Sobre el periodismo
Sobre el periodismo dijo:
Las épocas hablan con el lenguaje ajustado a su momento:
La relación entre lo nuevo y lo antiguo fue para Martí una constante.
Homenajes
El más alto premio periodístico cubano lleva el nombre de José Martí. En Cuba, el día de la prensa coincide con el nacimiento de Patria -semanario que él fundara junto a patriotas cubanos y puertorriqueños en Nueva York el 14 de marzo de 1892, y dirigiera hasta mayo de 1895.
A José Martí no lo podremos ver como un “mago todopoderoso” que viene del siglo XIX a solucionar los problemas contemporáneos. No lo es, ni podría serlo, porque su carrera fue la del padecimiento y el amor humano. Sin embargo, algunas de sus clases magistrales debieran estar en la agenda de muchos seres de este mundo, más si es periodista.