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Fermín Valdés Domínguez

Fermín Valdés Domínguez
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Nacimiento10 de julio de 1853
La Habana.Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento13 de junio de 1910
La Habana,Bandera de Cuba
Fermín Valdés - Domínguez y Quintanó. Coronel del Ejército Libertador. Médico-cirujano y periodista.  Amigo y colaborador de José Martí.

Orígenes

José Mariano Domínguez Salvajauregui llega a Cuba cuando la sacudida viril de los pueblos latinoamericanos dejó fuera a España de sus dominios coloniales. Capellán del Ejército Español decide establecerse en Cuba en la década del veinte del siglo XIX y gracias a sus habilidades para los negocios y su dominio de la contabilidad logró una rápida inserción en la sociedad criolla de la isla, ganando amigos, haciendo negocios, prestigio y una modesta fortuna que le permite una asegurada vejez tras su retiro como capellán militar el 9 de mayo de 1867 cuando servía en el Castillo del Príncipe.

José Mariano era natural de San Salvador de Guatemala ciudad en la que nació en 1785, de padre español y madre guatemalteca. No heredó mucho de ellos a no ser la voluntad de hacerlo estudiar la carrera eclesiástica y una inteligencia natural que lo ayudó mucho en la vida.

Poseía habilidades no solo contables sino en leyes en litigios de cobro, reclamación de tierras y fincas urbanas. En estos trajines fomentó su propia fortuna basada en los negocios hipotecarios, compraventa de fincas urbanas, préstamos y adquisición de acciones en compañía de ferrocarriles en Cuba y otros.

En su último testamento, fechado en febrero de 1877 en La Habana, "...declara una modesta fortuna que lega a sus dos hijos adoptivos: Eusebio Valdés Domínguez y Fermín Valdés Domínguez, expósitos de la Real Casa de Beneficencia de La Habana."

Este documento arroja luz sobre una de las incógnitas más discutidas de la vida de Fermín Valdés Domínguez, su origen:

"Un Décima: Nombra como únicos y universales herederos del remate de sus bienes, derechos y acciones, por mitad al Doctor Don Eusebio Hipólito María Valdés Domínguez expósito de la Real Casa de Maternidad de la Habana que acostumbra firmar Eusebio V. Domínguez; y al Licenciado Don Fermín José Valdés Domínguez, expósito de esa Real Casa, que acostumbra firmar Fermín Valdés Domínguez, (...) sin naturales herederos que por su consagrado carácter estabanle vedados; recogió en su casa como a hijos a estos dos expósitos de la Real Casa de Maternidad, puso en ellos el afecto que en sus propios hijos hubiese puesto cuidó de su infancia y de su juventud como ellos cuidan de su vejez y creería faltar a su deber de conciencia, (...) así complace a sus afectos y goza acabando el bien que comenzó a hacer el testador.(...)"
Fragmento del testamento de José Mariano Domínguez Salvajauregui.

Para poder adoptar a Eusebio y Fermín, Mariano hizo traer a de Guatemala a una media hermana, Refugio Domínguez, con retraso mental severo, quien es la que aparece adoptando a los expósitos y no Mariano, algo que legalmente no podía hacer pues no estaba en el dominio de sus cabales. Debió ser su hermano el que la puso como adoptante, porque su condición eclesiástica le impedía tener hijo, ni aún en estas circunstancias de adopción, por eso el Domínguez aparece como segundo apellido detrás del consabido "Valdés" de los hijos de la Casa de Beneficencia de La Habana.

La tradición familiar de los Valdés Domínguez y la documentación de la Casa de Beneficencia recoge que ambos fueron adoptados juntos en el año 1853 a los pocos días de nacido Fermín depositado en el torno de esa institución con una nota prendida a su pañal que indicaba su fecha de nacimiento como el 10 de julio de ese año, y la advertencia de que no estaba bautizado. El propio Fermín en conversaciones con amigos dice haber nacido el 7 de julio, Día de San Fermín, pero en realidad su fe de bautismo señala el 10 como día de su nacimiento. Ese mismo documento señala como su madrina a doña Refugio Domínguez. Mariano también adoptó a otro niño seis años mayor que Fermín, Eusebio, ambos fueron criados como hermanos por este hombre que los quiso como sus propios hijos.

Ninguno de los dos desconoció su origen, pero la reacción ante su condición social de "expósito" y la presión social por ese origen fue distinta en ambos: Eusebio, adoptado ya con seis años, crece como una persona retraída, de pocos amigos, estudioso e inteligente, con una evidente vergüenza de su origen, al firmar Eusebio V. Domínguez.

Fermín más amoldado a la presencia familiar de los que le rodean, se forma con un carácter más extrovertido, mimado en su hogar y con una disciplina condescendiente que le permite gozar de su infancia y su juventud. Públicamente solía hablar de su origen de expósito y creció en sus estudios desarrollando sus dotes de escritor y de orador, apasionado hasta la imprudencia, en ocasiones sin medir las consecuencias. Solía firmar Fermín Valdés Domínguez.

Fermín fue uno de los miles de niños abandonados en la Real Casa de Beneficencia de La Habana a lo largo de su existencia como institución de caridad para socorrer a esas criaturas que las convenciones sociales, los prejuicios o las dificultades económicas no permitieron crecer con sus padres.

En la casa los niños fueron criados por Merced Quintanó quien les dedicó todo el amor necesario para que crecieran seguros y felices, por esta razón ellos la reconocen como madre, aunque sabían que ellos procedían de la Beneficencia.

Infancia y adolescencia

Los muchachos recibieron una educación liberal hogareña, en la que su inteligente padre se ocupó que no faltaran buenas lecturas que completaran el trabajo de sus maestros en los colegios criollos habaneros en los que fueron alumnos.

En el caso de Fermín hizo la primaria en el Colegio San Anacleto, dirigido por el habanero Sixto Casado Alayeto una buena escuela que sobresale por las novedades que introduce su director al agregar al programa el estudio de las ciencias, de idiomas modernos (inglés y francés) e incluso la instalación de un pequeño telescopio para las observaciones astronómicas, con el objetivo de lograr una educación más completa de sus educandos. San Anacleto es una escuela criolla de tendencia liberal de pocos rezos y más ciencias, que entrenó la mente de sus discípulos para asimilar ideas nuevas.

A este colegio llega Fermín en 1863 y termina la enseñanza primaria en 1865, durante ese período tiene como condiscípulo al niño José Julián Martí Pérez, al que poco a poco le fue uniendo una sólida amistad.

En marzo de 1865 Fermín Valdés Domínguez inicia sus estudios en la Escuela Primaria Superior de Varones, cita en Prado esquina a la calle Ánimas Nº 66 en La Habana, dirigida por el maestro y poeta Rafael María de Mendive. En su clase también han matriculado a su amigo José Martí.

La adolescencia de estos dos amigos está influida por el magisterio de Mendive, cultivador de almas, en su colegio desarrolla en sus educandos el ansia de saber y las posibilidades de buscar más allá de aula, extendiendo su educación a sus tertulias y conversaciones a través de las cuales va llevando a los inquietos jóvenes el sentir de su generación y su compromiso social.

Hombre de gran cultura, discípulo de José de la Luz y Caballero, poeta de vocación, patriota de convicción, no ocultó a sus alumnos sus simpatías por los anhelos independentistas de Cuba. Sus inquietudes pedagógicas lo llevan a elevar el nivel del centro de enseñanza que dirige y subversiona el gobierno, convirtiéndolo en 1867 en el Colegio San Pablo para varones, privado y con una plantilla de destacados intelectuales en sus clases, entre los que recuerda Fermín a : Anselmo Suárez y Romero, profesor de latín; Claudio Vermay y José Ramón Carballo, enseñando el griego; Ambrosio Aparicio, inglés; Alejandro María López y Manuel Sellén, Gramática Castellana, Roberto Escobar y José del Álamo Millet, Matemáticas; Ramón Zambrana, moral; el presbítero Manuel Pina, religión y el señor Mendive enseñaba historia y literatura.

"(...) Éramos ya íntimos amigos, cuando fuimos al Instituto de segunda Enseñanza de La Habana. Pero en el año 1867 nos unimos Martí y yo en el más leal afecto, y como hermanos, nos buscábamos en las horas de estudio y en las aulas del Colegio "San Pablo (...)"
Fermín Valdés Domínguez. Diario de Soldado. La Habana, 1972. Tomo I, pág. 11

Juventud

El pronunciamiento de Carlos Manuel de Céspedes al levantarse en armas el 10 de octubre de 1868 en su ingenio Demajagua, es acogido no solo con simpatías, sino con abiertas manifestaciones de aprobación que se incrementan a partir de la entrada en vigor de la Ley de libertad de imprenta en Cuba, el 9 de enero de 1869, y que trae por consecuencia una avalancha de propaganda impresa, que en su mayoría atacaba al régimen colonial.

Uno de aquellos impresos fue El Diablo Cojuelo, costeado por Fermín Valdés Domínguez y en el que aparecen los primeros escritos políticos de José Martí. El compromiso con la independencia de la patria, que ambos jóvenes compartía, afianza una amistad crecida en medio de estos días agitados, en los que la represión a las manifestaciones separatistas corre a cargo de un grupo paramilitar formado por los españoles más fanáticos e integristas: El Cuerpo de Voluntarios.

El 22 de enero de 1869, estos Voluntarios asaltan el Teatro Villanueva, cercano al Paseo del Prado Isabel II, cuando se representaba la obra bufa, Perro Huevero, pieza teatral en la que se hacían críticas y burlas al régimen español. El sangriento acontecimiento inicia una cruenta represión en La Habana que afecta a Rafael María de Mendive, cuya familia es dueña del teatro Villanueva. El resultado será la deportación del maestro y el cierre de su Colegio San Pablo.

Los alumnos del colegio de Mendive son distribuidos en otros centros de enseñanza, pero la rebeldía juvenil y la maduración del compromiso político hacen que Martí no acuda con regularidad al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, escuela que se le asignó para continuar sus estudios, y cuando acude va más en son de conspirador que de estudiante.

Su refugio será la casa de Fermín, lugar que se hará sitio de convergencia de algunos discípulos de Mendive, los amigos de Eusebio y otras personas que comparten los temas de actualidad cultural y política de Cuba. Las simpatías por las ideas independentistas encuentran en aquel hogar la tolerancia de José Mariano.

La biblioteca familiar de los Valdés Domínguez se convierte en lugar de refugio de los dos jóvenes. Según el testimonio del propio Fermín se encerraban en ella y al poco rato de lectura se interrumpían mutuamente para compartir impresiones vehementes sobre lo leído. Recuerda él que en aquella biblioteca había libros de Rousseau, Voltaire y Montesquieu; libros y revistas de autores cubanos que trataban de literatura, ciencias naturales y temas generales de la isla, entre las que no faltaba una colección de Revista Bimestre Cubano de José Antonio Saco, escritos que les ayudaban al conocimiento de la isla y sus problemáticas.

Estos momentos de lectura e intercambio de impresiones resultan decisivos en la formación intelectual y humana de ambos muchachos, en el acrecentamiento de la amistad, el conocimiento mutuo y la consolidación de las convicciones que ya le dan sentido a sus vidas: una vocación humanista y revolucionaria, unida al compromiso de luchar por la independencia patria.

Muchos años después José Martí recordará aquellos tiempos de su juventud y escribe:

"(...) porque aborrecemos con el mismo fuego la arrogancia y la codicia que dividen a los hombres, porque derramamos con la misma pasión la amistad que los calma y congrega, porque en la vida nublada perseguimos la misma estrella doliente y adorable, impone a mis labios el silencio en el instante en que desbordarían de ellos el entusiasmo y la ternura"
José Martí

La situación política en La Habana provoca el encarcelamiento y el éxodo de cientos de cubanos, simpatizantes o no de la independencia, un régimen de terror se impone en la ciudad.

Carta a Carlos de Castro

Víctima de ese ambiente represivo será la familia Valdés Domínguez, al ser allanada su casa el 4 de octubre de 1869. El pretexto era baladí, al retirarse de unos de sus frecuentes desfiles amedrentadores de la población civil, una compañía de Voluntarios, creyó escuchar voces y risas, que consideraron una burla, desde la casa situada en Industria 122.

Horas después irrumpen en la casa y efectúan un minucioso registro, requisan documentos y detienen de inmediato a los jóvenes que estaban en el lugar: Eusebio y Fermín; Santiago Balvín y Manuel Sellén, amigos de la familia y el profesor de francés Atanasio Fortier, que se encontraba impartiendo sus clases. En sus memorias de aquel día, Fermín escribe sobre la violencia de estos hombres al maltratar de palabras a los presente, incluyendo a su anciano padre, que trató de interceder por ellos.

Las averiguaciones de las autoridades españolas iban dirigidas a buscar algún indicio para procesar a estos jóvenes, por lo que sus pesquisas se hicieron minuciosas en las cartas encontradas en la casa. Días después y debido a la lectura de una carta encontrada, es detenido José Martí, que no estaba en el lugar en el momento de los hechos. Se le acusa de firmar, una carta donde se amenazaba de muerte a un miembro del Cuerpo de Voluntarios.

La famosa carta está dirigida a Carlos de Castro, un ex alumno de Mendive que se había alistado a las fuerzas de los Voluntarios al que preguntaban si conocía la pena que daban los antiguos a los "apóstata", que no era otra que la ejecución, por lo que el oficial investigador consideró tal documento como una amenaza de muerte.

El 4 de marzo de 1870 se celebra la vista oral a ambos jóvenes por el delito de infidencia. En el juicio el tribunal militar trató de establecer quien era el autor de la carta que ambos se atribuían, tratando cada uno de salvar al amigo.

Según testimonio del propio Fermín, la vehemencia de José Martí fue el principal elemento probatorio contra él, aunque es muy probable que no fuera esta solo la causa, sino también las pesquisas llevadas a cabo por las autoridades coloniales acerca de las actividades del joven, que había dado prueba de ser un comprometido defensor de la causa independentista.

La condena de seis años de prisión con trabajo forzado aplicada a Martí, abre un nuevo capítulo en su vida, marcado por sus convicciones libertarias que lo acompañarían hasta la muerte. Junto a él, admirado y respetuoso estaba Fermín Valdés Domínguez, quien fuera condenado a seis meses de cárcel. El 31 de marzo de 1870 Fermín es trasladado al Castillo de San Carlos de la Cabaña para cumplir la condena de seis meses de prisión mayor.

27 de noviembre de 1871

Al ser excarcelado termina sus estudios de bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y solicita el ingreso en la facultad de Medicina de la Universidad de La Habana.

Graduado de bachiller en artes el 28 de octubre de 1870, después cumplir su condena, matricula la carrera de medicina en la Real y Literaria Universidad de La Habana para el curso de 1870-1871. El plan de estudios vigente entonces en Cuba para dicha carrera era el de 1863 y contaba tres etapas. Por lo tanto de haber seguido normalmente sus estudios debió graduarse en 1877 de licenciado y en 1878 de doctor en medicina.

Recién comenzado el curso, Fermín se ve envuelto en los acontecimientos que involucran a toda la clase de primer año de Medicina al ser acusados por el Cuerpo de Voluntarios de profanar la tumba del periodista español Gonzalo de Castañón en el cementerio Espada, contiguo al edificio donde estos recibían las clases de Anatomía. Tras un proceso sumario, con un marcado carácter político y parcializado, los extremistas integristas impusieron un injusto veredicto de culpabilidad que condenó a muerte a ocho de aquellos jóvenes y encarceló al resto de la clase, a modo de ejemplarizante represalia a un pueblo que lo enfrentaba de modo resuelto. Aquel acontecimiento marcó la vida de los cubanos y en particular al joven Fermín, que se trazó el firme propósito de denunciar el crimen, demostrar la inocencia de sus condiscípulos y rendirle el tributo que merecían como mártires de la patria.

Monumento en la Avenida del Puerto de La Habana, levantado en honor a los estudiantes de medicina fusilados por el coloniaje español el 27 de noviembre de 1871

Condenado a seis años de prisión junto a otros de aquellos estudiantes, son encerrado inicialmente en la Real Cárcel de La Habana y posteriormente asignado al servicio de limpieza y mantenimiento de la Quinta de los Molinos, residencia veraniega de los Capitanes Generales de la Isla, hasta que la fuga de uno de ellos determinó el regreso a la cárcel, luego se produjo el indulto real y posteriormente fueron deportados a España.

Muchos años después, en 1908, Fermín escribe en el periódico habanero El Triunfo, un artículo titulado "Senda de Amor" en el que narra ese momento en que fueron excarcelados y casi clandestinos llevados a la fragata "Nautilus" un grupo de jóvenes, entre los que estaba él, para ser deportados a España el vapor "Isla de Cuba":

"En la madrugada sombría del día doce de mayo de mil ochocientos setenta y dos salían del Presidio Departamental de La Habana más de cien hombres; (...) Entre aquellos presidiarios, enfermos y abatidos por el palo y la mala alimentación y los horrores de las Canteras de San Lázaro, iban treinta adolescentes a los que la pasión y la mentira criminalmente consentida y apoyada por los hombres del gobierno, les había puesto al pie una cadena, después de asesinar a ocho de sus compañeros.(...) Como uno de los presidiarios, y entre los estudiantes encausados el 27 de noviembre de 1871, iba el que estas líneas escribe (...) Y días después a bordo ya del vapor correo español que nos llevaba a España, cuando la chusma que nos acusó nos despedía desde la Cortina de Valdés con gritos insultantes, los marinos españoles de la fragata "Zaragoza" nos saludaban con hurras cariñosos desde la lancha de vapor en la que nos acompañaron hasta el Morro."
Artículo "Senda de Amor", periódico habanero El Triunfo.

España

En Madrid lo espera el amigo de siempre José Martí, que vive en la capital española desde hace algunos meses. Hasta él han llegado las noticias de los sucesos del 27 de noviembre de 1871 y sabe que Fermín está implicado, teme por su vida y su angustia crece con las noticias inquietantes del desbordamiento de la soldadesca.

Con Martí de compañía podrá Fermín disfrutar de sus años mozos en fortuitas aventuras de amor que los inician en este modo de ver la vida a través de sus pocos años, poeta el uno, apasionados ambos, en un país reconocible a través de su temperamento, voluptuosidad y entrega.

En Madrid, llevado por sus amigos José Martí Pérez y Francisco Solano Ramos, inspirado tal vez por las ideas de igualdad y fraternidad, acordes con sus anhelos libertarios, comienza a frecuentarlas reuniones de la Logia Armonía 52 presididas por el general Pierrad o por el músico Max Marchal, compartiendo anhelos y sueños con otros jóvenes cubanos residentes en Madrid.

España no es solo la oportunidad de estudios, sino también la del ejercicio político que le está vedado en su lejana patria, la ocasión de denunciar la situación colonial de la isla. Por eso no dejan pasar el primer aniversario del fusilamiento de los estudiantes, sin denunciar el abominable hecho en una proclama escrita por Martí y firmada por Fermín y por Pedro J. de la Torre, sobrevivientes ambos del aquel acontecimiento.

A casa de Solano llegaban las noticias que desde La Habana les remitía Eduardo F. Pla, recortes de periódicos cubanos, noticias rumoradas en la ciudad y el testimonio del vivir diario en la capital de la isla. Con este material elaboraba José Martí y otros de los estudiantes cubanos, artículos y comentarios para los periódicos madrileños y de otros puntos de Europa.

En junio de 1872 matricula en la Universidad Central de Madrid, por la enseñanza libre, las asignaturas del curso de primer año y también dos asignaturas del siguiente, Anatomía Descriptiva y Ejercicios de Disección, ambas del segundo curso. En diciembre de 1872 Fermín Valdés-Domínguez se presenta a exámenes extraordinarios por la enseñanza libre y aprueba la asignatura de anatomía.

Los días madrileños de los dos amigos terminan al trasladarse ambos a Zaragoza (mayo de 1873), los motivos son varios: el clima, una vida menos cara y mejores posibilidades de estudio.

Reanudan sus estudios en la Universidad Literaria de Zaragoza y se integran a la vida apacible y culta de esta amable ciudad española, se hacen querer aquellos dos jóvenes cubanos, Fermín más abierto y alegre, Martí retraído y sereno, como hombre de edad que no tiene. No disimulan sus tendencias políticas, ni su amor a la patria cubana. Pulsan la temperatura política de España y son testigo de la caída de la República Española (enero, 1874) y de la sublevación del pueblo aragonés, reprimido por las fuerzas monárquicas.

En cuanto a sus estudios de medicina Fermín se revela como un estudiante aventajado, por lo que hizo un irregular e intenso programa de estudio que lo lleva a ganar casi dos años en su carrera para graduarse como médico.

En el curso 1872-1873, matricula, siempre por enseñanza libre, en la Universidad de Zaragoza la asignatura que le queda del segundo año, Fisiología Humana y las tres del tercero: Higiene Privada, Patología General y Anatomía Patológica y Anatomía Quirúrgica, Apósitos y Vendajes. Para aprobar las tres primeras en Zaragoza y la cuarta en Valladolid.

En los dos años académicos de 1872 a 1874 Valdés-Domínguez al cursar las asignaturas de Higiene Pública y Privada entra en contacto con la gran Escuela de Higienistas de Cataluña, en pleno apogeo desde años antes, que influirá en su vocación por la medicina preventiva de la que fue pleno defensor y divulgar en artículos periodísticos y estudios que distinguen su trabajo como médico.

A fines de 1874 José Martí termina sus estudios y embarca rumbo a América, Fermín queda en España para terminar sus estudios de medicina.

Regreso a Cuba

El 2 de enero de 1876 llega a La Habana procedente de Cádiz, su familia vive aún en la calle Industria 122, esquina a San Miguel. Su padre es un venerable anciano, lúcido e inteligente, preocupado por la felicidad de estos dos hijos adquiridos que llenan sus últimos años con el orgullo de verlos encaminados. Eusebio tiene un bufete en la propia casa y la familia añora ver establecido a Fermín como un respetable médico habanero.

Por esta razón el 22 de abril de 1876, Fermín solicita al rector de la Universidad de La Habana que se le autorice a ejercer como médico, mientras espera por sus correspondientes títulos de diplomado en medicina y cirugía. Esta petición no fue autorizada por faltar en el expediente universitario de Fermín el título de Bachiller. Más de dos años tardó en ser autorizado a ejercer, luego de zanjado estos trámites recibiendo el título el 29 de abril de 1878.

El 25 de febrero de 1876 contrae matrimonio en la Iglesia de Monserrate con Consuelo Quintanó Ramos, sobrina de su madre adoptiva. El joven matrimonio permanece en la casa paterna mientras esperan la autorización para que Fermín pueda establecerse como médico en la ciudad.

En medio de esta bonanza y felicidad personal que le da el matrimonio, intercambia correspondencia con el joven Martí, radicado en México junto a su familia. A la distancia continua el entrañable afecto nacido en los difíciles momentos de su primera juventud, cuando incomprensiones familiares y compromisos políticos, hicieron de Martí, un muchacho triste que solo encontró entendimiento al lado de su maestro Mendive y del "amigo del alma", con quien compartió ideas con respecto a la patria esclava y la sociedad colonial enferma.

Monumento a Fermín Valdés Domínguez en la Avenida del Puerto de La Habana

En febrero de 1877 le sorprende la llegada a su casa de José Martí, está en Cuba de incógnito bajo el nombre de Julián Pérez, viene de México por pocos días y su razón más importante es hacerse de algunas cartas de recomendación de Don José Mariano Domínguez para personas que él conociera en Guatemala, país donde pensaba establecerse Martí y encontrar ayuda económica para poder traer a su padre y hermanas de México para que se reúnan con doña Leonor y el resto de la familia que hacía varios meses ya estaban en La Habana.

En La Habana Fermín continua su intensa vida social, el 4 de septiembre de 1877 fue propuesto y admitido como miembro de número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba y reanuda su militancia masónica en la Logia Fe Nº 6 que estaba bajo la jurisdicción de la Gran Logia de la Isla de Cuba, el 21 de diciembre de 1877 fue elegido "Orador" y por estos días fue nombrado Comisionado por la Logia Perseverancia Nº 13 de Cárdenas, ante la Gran Logia.

La ascendencia de Fermín dentro de la masonería habanera de estos años queda demostrada con su nombramiento dentro de la Comisión que estudia el Proyecto de Unidad con los demás cuerpos masónicos, junto con Enrique H. Licerff, Juan de la Caridad Pérez y Bernardo Castaley.

En agosto de 1878 regresa a La Habana, José Martí, encuentra los brazos abiertos del amigo y su familia, durante varios días convive en la casa de Industria 122. Sus esposas están embarazadas y paren casi simultáneamente: Carmen y Martí tendrán un varón, José Francisco Martí Zayas Bazán, nacido el 22 de noviembre de 1878, pocos días antes, Consuelo y Fermín, tienen una niña, Consuelo Amparo de las Mercedes, nacida el 9 de noviembre de 1878.

El 6 de diciembre de 1878 muere el venerable José Mariano Domínguez Salvajauregui, tenía 93 años y deja a sus hijos una moderada fortuna administrada por Eusebio, quien al contrario de su padre no supo manejar bien los fondos familiares y pierden la herencia paterna.

Cartas de Mendive

Dos cartas de Rafael María de Mendive que se conservan en los fondos de Fermín Valdés Domínguez del Museo Casa Natal de José Martí, dejan muchas interrogantes sobre las relaciones de Fermín y Martí en esta etapa.

Ambas misivas están fechadas a finales de 1879 y dirigidas por el maestro de ambos a Fermín. En la primera (28 de septiembre de 1879), Mendive le da el pésame a Fermín por la muerte de su hija y no hay una sola referencia a la deportación de Martí ocurrida el 25 de ese mes, un día antes de la muerte de la hija de Fermín, hecho muy conocido en los círculos habaneros del momento.

La segunda (7 de octubre de 1879) reitera la ausencia de comentarios sobre la salida de Martí de La Habana, un hecho que atañe a ambos y que ha tenido repercusión en los grupos intelectuales de la ciudad. Mendive en esta carta se presenta como un anciano derrotado por la vida, fracasado, que le cuenta al ex discípulo sus penurias económicas, su soledad y le reitera el pésame por la hija muerta.

Las diferencias de posiciones políticas de José Martí con sus dos más caros afectos de la primera juventud, parecen ser el motivo de este silencio que durará hasta 1887 cuando Martí vuelve a escribirle a Fermín Valdés Domínguez.

José Martí es un independentista, no cree en España y pese a que embrida sus ideas, se desboca la libertad a cada paso y en cuanto tiene oportunidad contacta con los patriotas que siguen creyendo en la independencia.

Fermín milita en el Partido Liberal Autonomista, no es un simple miembro de filas, redacta y escribe para la prensa de los cubanos que creen en España, aunque su moderada posición política, no enfriará sus ardores patrióticos, su amor a Cuba y sus simpatías por los humildes.

A finales de 1879 Fermín reside en la barriada del Cerro, su estado anímico está muy quebrantado por las muertes del padre y la hija, y las desavenencias con Eusebio, dado el carácter uraño y la inclinación mística de este, que hace desaparecer la fortuna familiar en donativos a la Iglesia, mala administración y los caprichos de su lunático hermano de crianza.

Estancia en Matanzas

Luego de una breve estancia en La Habana Fermín se radica durante varios meses en el ingenio "Agüica" en la zona de Colón, provincia de Matanzas, en igual responsabilidad de médico municipal hasta julio de 1885 en que vuelve a La Habana.

De ese período son las publicaciones más antiguas que hemos encontrado de Valdés Domínguez, correspondiente a sus colaboraciones con el periódico "El Liberal de Colón", donde aparece su artículo, "El primer beso y los primeros dolores"(mayo, 1884), en el que hace gala de sus conocimientos clínicos de higiene y epidemiología pediátrica:

"Misión de consuelo es la medicina; nadie como la madre sabe apreciar lo que esta le brinda, y es esto así porque en ellos ven asegurado algo que estiman más que a sus vidas: la de sus hijos. A ellas pues dedico los pobres esfuerzos de mi escasa inteligencia"
Artículo "El primer beso y los primeros dolores", periódico "El Liberal de Colón"

Luego reseña las enfermedades más comunes entre los niños y su tratamiento preventivo según cuadro clínico, con un lenguaje apropia para las personas a quien va dirigido.

Otros trabajos suyos sobre temas pediátricos fueron: "La madre y el médico", "Un caso de tétano infantil" y "El cuarto del niño enfermo", entre otros.

Regreso a La Habana

De regreso a La Habana a finales de 1885 desarrolla una activa colaboración con la prensa de la ciudad, primero como divulgador científico, destacándose como higienista y admisión en clubes y sociedades públicas: En marzo de 1886 el Nuevo Liceo lo cuenta entre sus socios y el 24 de mayo de 1886 la Sociedad Económica de Amigos del País le concede su membresía.

Se hace muy activa su participación dentro del Partido Autonomista, gozando de la amistad de Rafael Montoro y José de Armas y Cárdenas, connotadas figuras del Partido. En la prensa de la ciudad se publican sus trabajos científicos referidos a las enfermedades que más afecta a los obreros tabacaleros: "Causa de algunas enfermedades de los obreros elaboradores del tabaco" y "Contribución al estudio de la etiología de la tuberculosis". Este último trabajo le valió su admisión como miembro titular de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana (1886) y su nombramiento como miembro del Consejo de Redacción de la Revista Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana. Estos artículo son considerados por los especialistas cubanos precursores de los estudios sobre higiene del trabajo en Cuba, dado el conocimiento que tenía de los principios defendidos por la escuela de Higienistas Catalanes, una de las precursoras en el mundo de estos estudios en el siglo XIX y la que conoció durante sus estudios en España.

El 8 de julio de 1886 presenta su trabajo de ingreso como miembro titular de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana "Contribución al estudio de la etiología de la tuberculosis", que aparece en el libro 3ro. de actas de la Sociedad, a folio 29. En este trabajo Valdés Domínguez abunda sobre sus planteamientos hechos en el artículo anterior y trata de probar que la posición forzada que son obligados a adoptar los obreros tabacaleros es una de las causas predisponentes más importantes de la tuberculosis pulmonar en ellos.[25]

El 2 de septiembre de 1886 aparece un nuevo trabajo de Fermín dirigido esta vez a exponer el resultado de tratamiento del tétano infantil: "Tétanos infantil. Curación. Apuntes para una observación clínica", en el que expone los alentadores resultados obtenidos en la curación de una enfermedad por lo general mortal en niños recién nacido y provocado por la infección del ombligo.

En la sesión solemne del 14 de octubre de 1886 presenta Valdés-Domínguez su último trabajo ante la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, a la que sin embargo seguirá perteneciendo hasta el 20 de agosto de 1899. Este estudio titulado "Enfermedades de origen bacteriano" que se publica en la revista Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana, es un estudio de mucha importancia pues se sitúa entre los primeros trabajos sobre bacteriología en Cuba.

En su investigación defiende la teoría bacteriana del origen de enfermedades infecciosas en contra de los que creían que los fenómenos químicos de la fermentación eran la causa de estas epidemias, colocándose entre los precursores de estas ideas en Cuba. En su ponencia Fermín demuestra tener un amplio conocimiento del estado de los estudios de bacteriología en el mundo citando fuentes y autores, además de citar a los investigadores que en Cuba habían trabajado esta especialidad, aún antes de los estudios significativos de Carlos Juan Finlay.

La sección "Folletín" del diario "El País" publicó muchas colaboraciones de Fermín Valdés Domínguez, entre 1885 y 1886, en ellas escribe de variados temas, critica literaria, cultura y ciencias, muchas de estas colaboraciones reproducidas por los periódicos Diario de Matanzas y Liberal, de Colón, lugares donde era conocido por su trabajo como médico.

Algunos de estos trabajos en la sección "Folletín" están referidos a sus maestros, Rafael María de Mendive y Anselmo Suárez y Romero, en los que además de la alta valoración literaria de ellos hay una nostálgica evocación de su juventud en el colegio San Pablo.

Bajo el seudónimo de "Abdallach", Fermín reseña actividades del Nuevo Liceo, en alguna de las cuales habló a pedido de los socios, el 20 de octubre de 1885 en una de estas veladas se refiere al tema de la libertad y el valor de la instrucción para la mejoría humana terminando su discurso con el poema de Mendive, "Los Dormidos".

Colaboró con el Diario de la Tarde, en 1886, con un artículo sobre Tristán Medina y una crónica titulada "Montoro en Jesús del Monte". Ese mismo año aparece en el periódico La Unión su crónica homenaje a Rosalía de Castro Murguis, eminente poetisa gallega y la reseña del acto de homenaje que se le rindió en La Habana en el que se leyeron poemas de Rafael María de Mendive y usó de la palabra Rafael Montoro.

Redención de un crimen

La llegada a La Habana en enero de 1887 de Fernando de Castañón, hijo del reaccionario periodista español Gonzalo de Castañón, muerto en Cayo Hueso en duelo con un cubano, fue aprovechada por Fermín Valdés Domínguez para tratar de reivindicar la inocencia de sus compañeros fusilados en 1871 y acusados de profanar la tumba de dicho personaje. Aquellos jóvenes aún permanecían en una fosa común en las afueras del cementerio de Colón, llevando el baldón de la calumnia, sin que se le hubiera hecho justicia.

Esta era la intención de Fermín Valdés Domínguez, condiscípulo de los jóvenes mártires, juzgado él también con el resto de la clase de primer año, quien no había olvidado el agravio y se disponía a enmendar el "error político" que le costó la vida a sus hermanos:

"Señor Castañón: No en nombre de los que como yo sobrevivimos a los sucesos del 27 de noviembre de 1871, sino en memoria de mis compañeros muertos, vengo a suplicarle que tenga la bondad de darme una carta en donde conste que ha encontrado Ud. sano el cristal y sana la lápida que cubre el nicho de su señor padre, desmintiendo este hecho el estigma de profanadores que llevó a la muerte a niños inocentes"
Carta de Fermín Valdés Domínguez a Fernando de Castañón

La respuesta de Castañón confirma lo que ya había dicho oralmente a Fermín cuando este se personó en el cementerio Espada con la misma petición, que no se observan ni en el cristal ni en la lápida, signo de violencia y que hacía esta declaración no para hacer de ella tema de lucha política, sino para reparar un hecho que pertenecía a la historia. Con estas declaraciones en sus manos Fermín solicita al periódico La Lucha (19 de enero de 1887), la publicación de los testimonios de Fernando Castañón y del periodista José F. Triay en el que afirman que la tumba de Gonzalo de Castañón no había sido profanada y por consiguiente los jóvenes eran inocentes.

La noticia trasciende a la sociedad habanera que se conmueve y admira ante la audacia de Fermín, por publicar lo que todos sabían pero que nadie se había atrevido a publicar en dieciséis años. Una ola de simpatías por Fermín y las opiniones encontradas de los habaneros, reavivaron en el pueblo la necesidad de rendir homenaje aquellos mártires.

Fermín no se detuvo en esto sino que propuso exhumar los restos de los fusilados ese día. Por ese motivo el 7 de febrero de 1887 reunió en su casa a varios de los sobrevivientes de aquellos sucesos para coordinar el modo de trasladar los restos de sus compañeros al cementerio de Colón, ya que estos permanecían sepultados en fosa común en una zona aledaña al mismo conocida como San Antonio Chiquito.

Se creó una Comisión presidida por Fermín y compuesta además por Guillermo del Cristo, secretario y Miguel Franca Mazorra, tesorero. El primer acuerdo fue solicitar autorización a la familia para la exhumación y traslado de los restos y al obizpado de La Habana dueño del cementerio para que diera su permiso para efectuar este acto.

El 8 de marzo de ese año se inició la exhumación de los estudiantes fusilados, acto tristísimo al que acudió Fermín junto con otros familiares y compañeros de los muchachos sacrificados. Los restos fueron encontrados el día 9 tras un penoso y largo esfuerzo, pues el tiempo, la humedad y el hecho de haber sido sepultados directamente en tierra aceleraron la descomposición de los restos. Finalmente fueron trasladados al panteón de la familia Álvarez de la Campa, en espera de la construcción de un panteón para ellos.

Realizada la exhumación, la Comisión presidida por Fermín procedió a una suscripción pública, apoyada por algunos medios de prensa habaneros, para levantar una tumba monumental digna de los jóvenes inocentes. Cientos de contribuyentes colectivos e individuales, de prestigiosas instituciones sociales y culturales o de humildes talleres de tabaquería fueron aportando dinero para tan noble causa.

Es asombroso constatar lo hondo que caló en el pueblo cubano este acontecimiento, reflejado en los documentos que conservó Fermín en los que se encuentran listas de contribuyentes de La Habana, de ciudades del interior de Cuba y la entusiasta contribución de los combativos y patrióticos emigrados cubanos de Tampa y Cayo Hueso, en la Florida, Estados Unidos.

El mismo Fermín preparó una nueva versión del libro que sobre los hechos había publicado en España, ahora bajo el título, "El 27 de noviembre de 1871", en una edición de cuatro mil ejemplares salida en marzo de 1887 y agotada rápidamente. Todo lo recaudado por ese concepto fue dedicado a erigir el Mausoleo. En mayo de ese propio se hizo una segunda edición, con nuevos capítulos agotada también con rapidez.

En este empeño hecho público contará con el apoyo de la opinión pública cubana, tanto en la isla como en la emigración y contacta con el escultor cubano más importante del momento José Vilalta y Saavedra, residente en Italia para que se hiciera cargo de la ejecución de la tumba.

La obra reinvindicadora de Fermín lo hacen una persona muy conocida y popular en los medios intelectuales habaneros, donde se le solicita con más asiduidad para dictar conferencias, usar de la palabra, presidir actos de beneficencia, políticos y de otra índole. En medio de estas actividades los autonomistas ayudan a Fermín a fundar un nuevo periódico junto con Antonio Zambrana, "El Cubano", desde el cual se hace eco de las ideas del partido ganando adeptos y simpatizantes entre las clases medias y más humildes.

Fermín está decepcionado de los rejuegos politiqueros de los autonomista y se separa del mismo en los momento en que ya tiene un prestigio en la sociedad habanera, tanto por su periodismo, como por su esfuerzo al frente de la Comisión para reivindicar a los estudiantes de medicina fusilado en 1871.

Estancia en Baracoa

Se aparta discretamente de la vida pública habanera y decide marchar a la lejana ciudad de Baracoa donde se establece como médico a partir de noviembre de 1888.

En lo personal, se reduce cada vez más su pequeña familia, el 14 de diciembre de 1887 muere su hermano de crianza Eusebio Valdés Domínguez, el mismo que avergonzado de su condición de expósito esconde el Valdés tras un V y que había convertido su vida en un amargo ejercicio de expiación y soledad, tal vez llevado por su carácter uraño y el fracaso de sus aspiraciones. En los últimos años no se veían mucho y un gran rencor había crecido entre ambos, dado el egoísmo y la mala administración que hizo Eusebio de la herencia común.

Cargos Ocupados

Fue designado jefe de sanidad del cuarto cuerpo de Las Villas, el que comenzó a organizar el 11 de agosto de 1895. Asistió como representante a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, en septiembre de 1895. Allí lo eligieron subsecretario de Relaciones Exteriores. El 19 de diciembre de 1895 fue nombrado jefe de Sanidad del primer cuerpo de Oriente. Del 11 de enero de 1896 al 7 de mayo de 1896 ocupó, interinamente, la secretaría de Relaciones Exteriores sin abandonar sus deberes como jefe de Sanidad, cargo al cual renunció el 13 de julio de 1896.

Se incorporó al cuartel general del general  en Jefe, de quien fue jefe de despacho. El 23 de diciembre de 1896 lo ascendieron a Coronel. Del 28 de agosto de 1897 al 13 de febrero de 1898 estuvo en comisión fuera del cuartel general por haber participado en la Asamblea Constituyente de La Yaya. Integró la Junta Patriótica de La Habana, fundada el 10 de octubre de 1907 para oponerse a la corriente anexionista que durante la segunda intervención militar norteamericana pretendió convertir a Cuba en un protectorado de Estados Unidos. Durante la República no ocupó cargos públicos.

Muerte

Murió en La Habana, el 13 de junio de 1910 en Industria 122, en la cual ya no vivía Merced Quintanó, la madre adoptiva de los dos, quien muere en una casa de la calle San Nicolás, el 1 de marzo de 1888.

Fuente