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Christiaan Eijkman

Christiaan Eijkman
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CristiaanE.jpg
Nacimiento11 de agosto de 1858
Ninjkerk, Bandera de Holanda Holanda
Fallecimiento5 de noviembre de 1930
PremiosPremio NobelPremio Nobel de Medicina 1929

Christiaan Eijkman. Fue médico militar en las Indias Occidentales y director del Instituto de Patología de Batavia. De 1898-1928 fue profesor en la universidad de Utrecht de medicina legal e higiene. Trabajó incansablemente para encontrar el agente causante del beriberi, enfermedad epidémica muy extendida por todo el sur de Asia.

Síntesis biográfica

Nació en la ciudad holandesa de Ninjkerk en 1858. Sus estudios los tuvo que realizar en la Universidad de Zaandam, en la cual obtuvo la licenciatura y el doctorado.

Trayectoria

Durante varios años desarrolló su actividad laboral en las colonias holandesas, concretamente en Sumatra, en donde permaneció dos años, y en Java. Contagiado de paludismo, abandonó las colonias y regresó a Holanda. Su espíritu investigador hizo que se trasladase a Berlín para estudiar Bacteriología con Robert Koch, descubridor del agente causal de la tuberculosis y Premio Nobel de Medicina de 1905.

En 1898 obtuvo el cargo de Catedrático de Salud Pública y Medicina Forense de la Universidad de Utrecht, ciudad en la que permaneció hasta su muerte. Galardonado con el Premio Nobel de Medicina de 1929, no pudo acudir a la entrega del Premio por encontrarse gravemente enfermo; un año más tarde falleció en Utrech.

Formó parte de las expediciones que su país organizó a las colonias holandesas de Asia para investigar el beriberi. La idea dominante era que esta enfermedad era producida por un virus, y las primeras experiencias de Eijkman estuvieron encaminadas a inocular la enfermedad a gallinas sanas.

Lógicamente estas investigaciones resultaron negativas, pero pudo apreciar que el beriberi desaparecía de las gallinas enfermas cuando se alimentaban con arroz no refinado, es decir, con su cáscara. A partir de esta observación sospechó que la enfermedad podría estar producida, en vez de por una infección vírica por una intoxicación alimentaria a partir del arroz.

Las apreciaciones de Eijkman no estaban en lo cierto, pero sus estudios abrieron nuevas vías al conocimiento del beriberi y de su posible etiología. Posteriores investigadores determinaron la existencia de la vitamina B en la cáscara del arroz, pudiendo de esta manera determinar que el beriberi no era producido por una infección vírica, sino que era la consecuencia de una carencia alimenticia. A partir de ese momento se pudo establecer un tratamiento eficaz.

Eijkman demostró que la enfermedad podía curarse si a la dieta se añadían cáscaras de arroz. El investigador no interpretó correctamente los resultados que obtuvo, pero su labor dio paso al posterior reconocimiento de las enfermedades provocadas por la deficiencia de alguna proteína. Hopkins la estudió a partir de 1900, llegando a la conclusión de que una deficiencia en vitamina B1 puede causar la aparición del beriberi. Por sus investigaciones en el campo de las vitaminas, le concedieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1929, premio que compartió con Frederick Gowland Hopkins.

Investigaciones

Cuando comenzó sus investigaciones se pensaba que era una enfermedad infecciosa. Eijkman observó que algunas aves del laboratorio presentaban la enfermedad cuando se les alimentaba con los restos de arroz que le proporcionaba la cocina del hospital. Llegó a la conclusión de que no era una enfermedad infecciosa, sino que se originaba por una deficiencia en la dieta, y su aparición estaba relacionada con una dieta dominada por el arroz blanco.

Fuentes