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Enrique Díaz Quesada

Enrique Díaz
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Enrique Díaz Quesada.jpg
NombreEnrique Díaz Quesada
Nacimiento16 de agosto de 1882.
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento13 de mayo de 1923
El Vedado, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteNeumonía
ResidenciaLa Habana
NacionalidadCubana
OcupaciónDirector de cine cubano

Enrique Díaz Quesada. Director de cine cubano, considerado el precursor del arte cinematográfico en la Isla. Fue el realizador pionero de los filmes de ficción silentes, y del más lejano antecesor de los noticieros con imágenes. Realizó 17 de las 40 películas de ficción del período 1907-22.

Biografía

Enrique Roque Manuel Silverio Díaz Quesada, hijo del asturiano Benito Díaz Alonso y de la cubana Mercedes Quesada Catalá, nació en La Habana el 16 de agosto de 1882 y fue bautizado el 14 de octubre del propio año, según consta en el Registro de Bautizos de la Iglesia del Espíritu Santo.

Desde muy joven demostró una gran inteligencia y visitaba los talleres que tenía José García González en la calle Aguacate No. 49. Este era un publicista que desde finales del siglo XIX ya fabricaba los primeros anuncios lumínicos en Cuba, para incursionar más tarde en cristales y películas.

González había adquirido un Cronofotógrafo de Georges Demeny, al que adaptó un mecanismo de relojería para experimentar con algunos anuncios animados. También adquirió un Cinematógrafo Lumiére que ostentaba el No. 247.

Con este hombre se asoció Enrique Díaz Quesada en el llamado «Anunciador Comercial» del cuál González era propietario, ubicado primero en la azotea del Hotel Telégrafo y después en la del Teatro Tacón, para instalarse luego en la Manzana de Gómez, que por entonces sólo contaba con la planta baja.

Antecedentes de su trabajo fílmico

Cuando contaba con quince años estuvo ligado a la filmación que el empresario y actor cubano José E. Casasús realizara en 1898 del primer corto publicitario del cine cubano, titulado El brujo desapareciendo, probablemente financiado por la cervecería La Tropical.
Es interesante destacar que por esos años José G. González obtuvo la corresponsalía en Cuba del Pathé Cinema Journal, al que enviaba noticias de los hechos más relevantes acaecidos en la última colonia de España en América. En esta primera etapa de trabajo se realizaron filmaciones de varios sucesos históricos tales como las Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1901, y los Cruceros Patria y Cuba entrando en el puerto de La Habana.

Primeros trabajos propios

Con toda esa experiencia acumulada, Díaz Quesada funda en 1905 The Moving Pictures Company, en asociación con el empresario Francisco Rodríguez, para ofrecer funciones en los teatros Martí y Albisu.

Producción de documentales: El parque de Palatino y otros

En 1906 filma El parque de Palatino, un filme financiado para dar publicidad el Palatino Park, parque de diversiones habanero, inaugurado el 8 de marzo de 1906 y patrocinado por la empresa cervecera propietaria del centro de atracciones. Considerada como una de las primeras películas del cine cubano, el corto de aproximadamente un minuto de duración ya mostraba la pericia de quien fuera camarógrafo, laboratorista y director, por la capacidad de síntesis y la captación de los detalles, así como un gran dominio de la técnica. Este cortometraje documental, es la única de sus producciones cinematográficas de la que se conserva una copia. Meses más tarde, exactamente el 8 de septiembre del mismo año, sobre la pantalla del nuevo teatro Actualidades, se proyectaron las imágenes de su documental La Habana en agosto de 1906. En 1907 Díaz Quesada estrenó, el 12 de septiembre en el Teatro Nacional (actualmente Gran Teatro de La Habana) su cortometraje Un duelo a orillas del Almendares. Tres días después, la Empresa de Enrique Rosas proyectó en el Teatro Payret su corto Un turista en La Habana.

Antecedentes de los noticiarios: Cuba al día

En los años siguientes, el director realizó una serie de reportajes filmados como una especie de serie noticiosa, que mostraba al público acontecimientos relevantes de actualidad nacional y sabor local, con el título Cuba al día. Este sería el más lejano antecedente de los noticiarios en Cuba. Entre los sucesos registrados por la cámara Gaumont de este pionero realizador cubano se encuentran:

Trabajo como documentalista

Como documentalista, Díaz Quesada realizó una obra amplia y diversa, en la que dominaba el afán por captar la riqueza histórica y cultural de la Isla. Entre estos filmes encontramos: Camagüey panorámico (1908), un recorrido por la ciudad de Camagüey dividido en tres cuadros (Una visita a Camagüey, Escenas típicas y Despedida de Camagüey); Los carnavales de Cienfuegos (1913), sobre la festividad pintoresca del carnaval en esta ciudad; Sagua la Grande al día (1916), imágenes de este pueblo perteneciente a la provincia de Las Villas.

Al mismo tiempo, su versatilidad y su filón periodístico lo llevaron a filmar eventos deportivos como el Match de fútbol (1916), acontecimientos políticos como la Manifestación obrera (1916) y eventos espinosos como La pelea de Johnson y Willard (1915), donde el famoso campeón negro estadounidense de pesos completos Jack Johnson, prófugo de la justicia de su país, se veía obligado a vender su título al oponente blanco Jess Willard el 5 de abril de 1915 en el Oriental Park de La Habana, a cambio de una suma de dinero y la promesa del salvoconducto para retornar a los Estados Unidos.

Otros eventos más ligeros también fueron filmados por este pionero del cine silente: Matinée del Politeama (1916), sobre el público asistente a la matinée en este elegante teatro de la Manzana de Gómez, frente al Parque Central; Carreras infantiles de autos (1916), sobre las competencias de automóviles donde los protagonistas eran los niños; Colegio de Belén (1916), sobre las fiestas celebradas en este colegio de la orden de los jesuitas, al que asistían los hijos de familias adineradas.

Trabajos de ficción

A partir de 1910, Díaz Quesada filmó sus primeros cortos de ficción, Criminal por obcecación (1910) y Juan José (1910), un melodrama basado en la obra del español Joaquín Dicenta, que incluía los temas paradigmáticos del triángulo amoroso y la venganza.

Su protagonista, un joven pobre, se enamoraba de una prostituta por la que sufría prisión. Luego se enteraba de su infidelidad, escapaba de la cárcel y mataba a la mujer y a su amante.

Otros melodramas como La careta social (1917) o Sangre y azúcar (1918-1919), se sucedieron en la filmografía del director, donde los temas del matrimonio y los amores imposibles servían para mostrar las malas acciones de los hombres y sus consecuencias.

Asociado a los productores Santos y Artigas, realizó más de una decena de filmes, casi todos exhibidos en el Teatro Payret.

Su interés por representar la historia patria, lo llevó a filmar películas como El capitán mambí (1914), La Manigua o La Mujer cubana (1915) y El rescate del Brigadier Manuel Sanguily Garrite (1916), todas en torno a las Guerras de Independencia.

Paralelamente, filmó otras obras como Manuel García o El Rey de los campos de Cuba (1913), una película de aventuras que tenía como protagonista al famoso bandido cubano del Siglo XIX que ayudaba a los pobres y robaba a los ricos, o Duelo como en París (aproximadamente de 1916), comedia en la que se recreaba un duelo en tono jocoso.

Otras películas, filmadas por Díaz Quesada en la primera década del Siglo XX, son La hija del policía o En poder de los ñáñigos (1917) y La brujería en acción (1919), donde intentaba representar, a partir de tópicos y lugares comunes, algunas franjas de las religiones cubanas de origen africano.

Los prejuicios sociales alrededor de las sociedades Abakuá fundaban historias como la que se narraba en la película de 1917, donde la hija de un policía era capturada por uno de sus miembros, en venganza contra el oficial.

Enrique Díaz Quesada, el llamado “padre de la cinematografía cubana”, sin dudas captó y representó a través del lente diversas facetas de la vida nacional y desarrolló tantos géneros como le fue posible, dentro de la insipiente cinematografía de la primera década del Siglo XX.

Producciones seriadas

Bajo su autoría nació el primer serial cubano en diez capítulos, titulado El genio del mal (1920), que intentaba emular a las series estadounidenses y francesas que circulaban en la época.

La crítica y el público lo acogieron con entusiasmo, con lo cual quedaba consagrado como uno de los más prolijos y multifacéticos directores de cine silente en la Isla.

Matrimonio

El 30 de marzo de 1922, en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Monserrat, a los treinta y ocho años de edad, Enrique Díaz Quesada, residente en la calle Morro No. 8, contrajo matrimonio con Estrella Anastasia Florencia Dacal y Ferreira, de veintinueve años.

Filmación de Arroyito y planes futuros

Su matrimonio lo realizó envuelto en el enorme trabajo y los esfuerzos exigidos por la preproducción del rodaje de una nueva película, de mayor envergadura que las precedentes. Se trataba de Arroyito (1922), filme que tomó su título del alias con que adquiriera proporciones míticas el personaje protagónico.

Díaz Quesada confió también la dirección de fotografía a su hermano Juan, mientras él se reservó la producción junto a Enrique Perdices.

El filme reproducía las folletinescas hazañas de un legendario bandolero al margen de la ley: secuestro, fuga, persecuciones y el ineludible idilio amoroso no podían faltar en este «cinedrama de aventuras espectaculares».

Ignoramos si la imagen tal vez glorificadora del bandido ofrecida por la cinta incidió en que algunos detractores solicitaran la suspensión de las exhibiciones de aquella apología del Robin Hood caribeño.

Los intérpretes fueron Francisco Gallofre, José Sánchez y Jacinto González.

Estrenado con no poco éxito el 24 de abril de 1922 en el Teatro Capitolio, Arroyito estaría destinado a convertirse en el último título de Enrique Díaz Quesada.

Había comenzado su carrera cinematográfica con el primer largometraje silente en la historia del cine cubano: Manuel García o El rey de los campos de Cuba (1913), que recreaba la vida de un famoso bandido, y la culminó casi una década después con Arroyito, basada en la historia de Ramón Arroyo, otro «bandolero romántico o sentimental», como lo llamaban las multitudes.

Díaz Quesada tenía casi listo el guión de la que hubiera sido la película cumbre de su carrera, El Titán de Bronce, con guión de Varela Zequeira, inspirado en momentos de la biografía de Antonio Maceo.

Contaba nuevamente con el apoyo de Santos y Artigas, cuando ocurrió su repentino fallecimiento. Tenía en ese momento apenas cuarenta años.

Muerte

El 13 de mayo de 1923, a las 6 de la tarde, muere en su residencia de la calle 19 No. 253, en El Vedado, víctima de una neumonía doble provocada por una fuerte gripe contraída como secuela de un torrencial aguacero durante una filmación que decidió no interrumpir.

Su sepelio se efectuó al día siguiente en la Necrópolis de Colón.

Repercusión

Al realizar un resumen de la prolífica vida artística de este creador incansable, nos percatamos del merecido reconocimiento que representa ser calificado en vida como «Padre de la cinematografía cubana».

Diecisiete de los cuarenta títulos de ficción rodados en el período 1907-1922, fueron realizados, y coproducidos en su mayoría, por Enrique Díaz Quesada. Con su desaparición física el cine cubano recibió un golpe del que era difícil recuperarse.

La responsabilidad le correspondería a Ramón Peón, no menos infatigable, y que al morir Díaz Quesada ya contaba con cinco filmes.

Santos y Artigas abandonaron definitivamente la producción cinematográfica.

Poco tiempo después un incendio destruyó los negativos originales de toda su producción. Para valorarla debe acudirse a los comentarios impresionistas de los cronistas de la época (generalmente laudatorios al abordar el aún balbuceante cine nacional) o dar rienda suelta a la imaginación al apreciar los sesenta segundos de su cortometraje El parque de Palatino, que milagrosamente sobrevivió a la voracidad de las llamas.

Fuentes