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Enrique Labrador Ruiz

Enrique Labrador Ruiz
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NombreEnrique Labrador Ruiz
Nacimiento11 de mayo de 1902
Sagua la Grande Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento1991
Estados Unidos, Bandera de los Estados Unidos de América
OcupaciónNarrador, ensayista y periodista cubano.

Enrique Labrador Ruiz. Narrador, ensayista y periodista cubano. Uno de los más prolíficos y reconocidos escritores cubanos del siglo XX.

Biografía

Nació en Sagua la Grande, en la provincia de Las Villas el 11 de mayo de 1902. De formación fue autodidacta.

Trayectoria profesional

Se inició en el periodismo desde los 16 años, cuando comenzó a trabajar como corresponsal de periódicos de La Habana en el pueblo de Cruces y en 1919, como corresponsal de El Sol de Cienfuegos, donde atendió la sección "Pasavolantas".

A los 21 años, se trasladó a La Habana como parte de la redacción de este periódico, donde continuó trabajando hasta 1924.

Labor como periodista

A su llegada a la capital, comenzó una colaboración sistemática que se mantendría durante toda su vida con otros diarios y revistas como Mundial, Chic, Noticias de Arte, Social, Revista Cubana, La Gaceta de Cuba, Espuela de Plata, Orígenes, Bohemia, Habana, Carteles, Gaceta del Caribe, Información, Diario de la Marina, El País, Hoy, El Mundo. También colaboró con periódicos y revistas internacionales como Américas, de los Estados Unidos; Atenea, de Chile; El Imparcial, de Guatemala; y Fábula de Argentina.

Fue uno de los fundadores del Pen Club en Cuba. Alternó su trabajo periodístico y literario con el oficio de comisionista de comercio, lo cual le permitió recorrer todo el país. Además, viajó por América, Europa y Asia.

Al triunfo de la Revolución, en 1959, pasó a ser redactor de la Imprenta Nacional, después Editora Nacional de Cuba.

Instalado rápidamente en el mundo intelectual de su época, contribuyó con su prolífica obra narrativa a la renovación de las letras cubanas a partir de la década de 1930. Al igual que en el caso de Lino Novás Calvo, en la narrativa de Enrique Labrador Ruiz se percibe el influjo de escritores como William Faulkner, John Dos Passos y Aldous Huxley, así como de otros como James Joyce, Virginia Woolf, Marcel Proust, y Franz Kafka.

Es también evidente la impronta de la literatura de los Siglos de Oro españoles, sobre todo de Góngora, Quevedo, Cervantes y Calderón de la Barca, así como de los escritores de la Generación del 98, en especial de Unamuno, Valle-Inclán y Azorín.

Muerte

Los últimos años de su vida transcurrieron en los Estados Unidos, donde, aunque continuó escribiendo y disfrutando de la fama alcanzada hasta entonces, sólo publicó un libro más para el conjunto de su obra, hasta su fallecimiento en 1991.

Algunas de sus obras

Publicó narraciones que llamó "novelas gaseiformes": El laberinto de sí mismo 1933, Cresival 1937 y Anteo 1940. El calificativo de estas novelas se debió justamente a su condición “gaseosa”, es decir, inaprensible y onírica, puesto que se trataban de historias desarticuladas, neblinosas, apenas esbozadas, como si fueran esqueletos narrativos.

En la primera de estas tres novelas, por ejemplo, la disposición tradicional por capítulos desaparece para dar lugar a segmentos independientes agrupados en tres secciones tituladas con vaguedad como “Un tiempo”, “Otro tiempo” y “Después”. Por su carácter elíptico y fragmentado, estas tres primeras novelas exigen un lector inteligente y activo que complete sus vacíos y ambigüedades.

Hizo de los prólogos de Cresival y Anteo, así como de muchos de sus artículos y ensayos, verdaderos programas de renovación, donde puntualizó importantes aspectos de la novela moderna. En su artículo "Notas en torno a una personal estética".

La ideoestética de Labrador Ruiz también se define por la ruptura de las fronteras genéricas y porque su prosa, a semejanza de la de Miguel de Unamuno, prefirió un trabajo lingüístico declaradamente renovador, que se nutría en las fuentes del idioma y en la riqueza del léxico popular y local.

Con La sangre hambrienta 1950, que es la última de sus novelas publicadas, recibió el Premio Nacional de Novela de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación de Cuba.

En esta obra se manifiesta una nueva modalidad dentro del conjunto de su narrativa, puesto que el propio Labrador Ruiz, en su afán sistemático de bautizar sus narraciones con neologismos que a su vez las definan, la llamó novela “caudiforme”. El autor se interesa por la realidad nacional sin hacer de su obra una denuncia explícita y encauza su estilo por los derroteros de la literatura contemporánea internacional más transgresora.

Carne de quimera 1947 y Trailer de sueños 1949 a los que definió como “novelines neblinosos”; así como por El gallo en el espejo 1953, al que consideró un libro de “cuentería cubiche”. Caracterizan a estos relatos las situaciones oníricas y el desdoblamiento de los personajes, que se nos ofrecen como dispersos o fragmentados en sus laberintos psicológicos, casi siempre abocados a estados de locura o de feroz ansiedad.

En 1937, publicó su libro de poemas Grimpolario (saldo lírico), el cual antecede las inquietudes y estrategias de sus novelas y delata los lados oscuros de una realidad reivindicada en su sordidez existencial.

Cuentos

Su cuento más antologado es "Conejito Ulán", con el cual obtuvo el Premio Nacional de Cuento Alfonso Hernández Catá. En este caso, como ocurre con la María Bidó de “El gallo en el espejo”, con la Estefanía de La sangre hambrienta, o con la protagonista de “Reparada”, aparece también un personaje femenino “agonista”, la campesina Maité, que es víctima de la hostilidad social y que enriquece su mundo interior para escapar de la represión y la desesperación.

Conejito Ulán es también un cuento que evidencia el interés de Labrador Ruiz por los espacios interiores como lugares de protección frente a la hostilidad del entorno, y donde se proyecta el universo imaginativo y las energías físicas y espirituales de los personajes.

Otros géneros

Otros géneros que cultivó con frecuencia y maestría fueron el ensayo y la crónica, en libros como Manera de vivir (pequeño expediente literario) 1941 y Papel de fumar (cenizas de conversación) 1945, en los que critica el ambiente literario de su país; El pan de los muertos 1950, conformado por crónicas y semblanzas sobre personajes nacionales e internacionales; y Cartas a la carte 1991, calificado por el propio autor como de “prosas prepóstumas” y que fue publicado en Miami a manera de epístolas enviadas a destinatarios anónimos, y en las que se siente el peso de la memoria y la nostalgia por el país perdido.

Premios

En 1951, recibió el Premio periodístico Juan Gualberto Gómez. Más tarde figuró en la directiva de la Asociación de Reporteros de La Habana (Círculo Nacional de Periodistas) y del Colegio Nacional de Periodistas. Como delegado de la Asociación Nacional de Reporters, fue miembro del Consejo de Gobierno de la Caja de Maternidad. Con el cuento Conejito Ulán", obtuvo el Premio Nacional de Cuento Alfonso Hernández Catá.

Fuente