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Josefina Méndez

Josefina Méndez
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Una de las cuatro bailarinas históricas cubanas, conocidas como «las cuatro joyas» del Ballet Nacional de Cuba
NombreJosefina Marta Méndez Suárez
Nacimiento8 de marzo de 1941
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento26 de enero de 2007
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteCáncer
NacionalidadCubana
Otros nombresYuyi
CiudadaníaCubana
EducaciónUniversitario
OcupaciónBailarina, profesora, coreógrafa
PremiosPremio Nacional de Danza; Premio del Gran Teatro de La Habana; Medalla al Mérito del Consejo Brasileño de la Danza; el Sagitario de Oro, en Italia y la Cruz de la Legión de Honor de Francia

Josefina Méndez. Yuyi, para todo el mundo de la danza era la encarnación de la majestad y la elegancia, una gran estrella del ballet clásico que encarnara con éxito en todo el mundo los grandes papeles emblemáticos del repertorio romántico y clásico. Fue considerada mundialmente como una de las grandes figuras del ballet americano del siglo XX y pieza clave y relevante del ballet cubano.

Inicios en los estudios del ballet

Nacida en un hogar de clase media, inició sus estudios de ballet en 1948 en la Sociedad Pro Arte Musical, como alumna de Alberto Alonso Rayneri. Había empezado sus estudios de danza en la escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical y los continuó en la Academia Alicia Alonso con Fernando Alonso, León Fokin y José Parés, sus principales maestros y reales modeladores de un carácter y perfil de gran belleza, buen gusto y sobriedad.

Carrera en el ballet

Debut

Al incorporarse en 1955 a la Academia de Ballet Alicia Alonso, Fernando Alonso la escogió para bailar la danza napolitana de El lago de los cisnes, con el Ballet de Cuba, hoy Ballet Nacional de Cuba. Así se produjo su debut profesional. Había debutado el 27 de marzo de 1955, paradójicamente, en la danza de los napolitanos de El lago de los cines, pero travestida de chico, ante la escasez de varones de la compañía en esos años.

Presentaciones

En la Academia y la compañía realizó su verdadera preparación para una vida dedicada al ballet, a pesar de haber concluido estudios como Profesora de Educación Física. Durante el receso del Ballet de Cuba, en 1956, integró el Taller Experimental de Danza y viajó a Estados Unidos en 1957, 1958 y 1959 junto a Alicia Alonso, quien presentó en Los Ángeles sus versiones de Coppelia y Giselle, con el Teatro Griego de esa ciudad norteamericana. Josefina Méndez también bailó con el Ballet Celeste de San Francisco, en 1958. Al reconstituirse el Ballet Nacional de Cuba, en 1959, obtuvo el tercer lugar en las audiciones y se incorporó a las presentaciones en Cuba y a las giras internacionales por Suramérica, los países del Este europeo y México, entre ese año y 1964. En 1960 fue promovida al rango de solista de la compañía y dos años más tarde a primera bailarina, máxima categoría en el ballet cubano. Interpretó la willi Zylma en la filmación de Giselle, por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y debutó en Coppelia en 1963.

Repertorio como bailarina

Bailando unas de sus obras

Su repertorio como bailarina abarcó las importantes obras Giselle, El lago de los cisnes, La bella durmiente del bosque, La fille mal gardée, Grand Pas de Quatre (cuya interpretación del rol de Mme. Taglioni le valió grandes éxitos y excelentes críticas); los clásicos del siglo XX, La muerte del cisne y Las sílfides, de Mijail Fokin; Apollo, de George Balanchine; Jardín de lilas, de Anthony Tudor; In the Night, de Jerome Robbins; y obras de importantes coreógrafos cubanos: El güije, Conjugación, el Destino en Carmen, de Alberto Alonso Rayneri; Paso a tres, Bach X 11 = 4 X A, de Alberto Méndez González; La casa de Bernarda Alba, La noche de Penélope (creado especialmente para ella), de Iván Tenorio; y Flora y Dionaea, de Gustavo Herrera. En 1964 participó en el I Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria, donde obtuvo la medalla de bronce en contienda con las más importantes bailarinas del ballet internacional.

Reconocimientos en obras

Actuación dentro de la delegación de Cuba

Su actuación dentro de la delegación de Cuba evidenció el surgimiento de una nueva escuela en el ballet: la escuela cubana. Durante el II Concurso en el balneario búlgaro, en 1965, obtuvo la medalla de plata; y en 1970, la Estrella de Oro a la mejor bailarina del VIII Festival Internacional de Danza de los Campos Elíseos en París, por su interpretación de Mme. Taglioni. Actuó con el Ballet Nacional de Cuba en todo el mundo y como artista invitada en el Ballet Arabesque en Bulgaria, en 1969; en los teatros de Ópera y Ballet de Odesa y Alma Atá en la ex Unión Soviética, en 1971; en la Compañía Nacional de Danza de México, en 1976. También actuó en las galas internacionales de Chicago, en 1977; de Santander, en España y de Verona, en Italia, en 1980, y en el Festival Enescu, en Rumania, en 1981. Pero, sin duda, sus actuaciones en Giselle de 1972 y 1973, y en Grand Pas de Quatre, en 1973, con el ballet de la Ópera Nacional de París, fueron hitos en su carrera que la convirtieron en la segunda ballerina del continente que actuara en ese antológico teatro francés, después de Alicia Alonso. Sus colaboraciones con la principal compañía francesa evidenciaron otra trascendente faceta de la carrera de la Méndez; la de maître de ballet.

Reconocimientos

Durante su larga carrera de más de cuarenta años recibió importantes reconocimientos nacionales y extranjeros: el Premio Nacional de Danza; la Orden Félix Varela y el Premio del Gran Teatro de La Habana; Medalla al Mérito del Consejo Brasileño de la Danza; el Sagitario de Oro, en Italia y la Cruz de la Legión de Honor de Francia.

Labor como maître

Retirada de la escena en 1996, continuó su labor como maître del Ballet Nacional de Cuba para seguir aportando su conocimiento sobre los estilos, con el objetivo de preservar el patrimonio coreográfico de la compañía. Reconocida por la crítica como la «bella reina de la tragedia»

Falleció

A las 11:50 am del 26 de enero de 2007, en La Habana. Es la segunda en morir, tras Mirta Plá, de esas que el crítico inglés Arnold Haskell llamó “las cuatro joyas” del ballet cubano. Con mucho dolor, todos sentimos la triste pérdida de una de las más grandes artistas cubanas de todos los tiempos, que contaba al fallecer 65 años, y cuya obra y legado cultural permanecerán vivos para siempre.

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