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Leishmaniosis

Leishmaniosis
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Concepto:Es la infección por un parásito llamado Leishmania y que se transmite por la picadura de un mosquito.

Leishmaniosis. Enfermedad parasitaria grave en el hombre y en mamíferos como el perro, causada por un parásito (protozoo microscópico) denominado Leishmania.

Origen

Esta enfermedad de origen subtropical es muy frecuente y está muy extendida en España. Se calcula que sólo en nuestro país se dan unos 15.000 casos anuales de este mal que daña principalmente a perros.

Transmisión

La enfermedad se transmite a través de un mosquito, llamado flebotomo. De ahí que, si hay mosquitos, hay riesgo de contagio. La temporada de peligro comienza con el calor, normalmente en mayo y finaliza en septiembre u octubre si se prolonga el verano. Durante el invierno los mosquitos permanecen en estado de larvas cuaternarias y son inofensivas. En las zonas más cálidas de España encontramos mosquitos prácticamente todo el año y por consecuencia el peligro existe todo el año.

Propagación

La enfermedad se propaga entre los perros a través de las picaduras de mosquitos, en especial el Phlebotomus, que habita en la cuenca mediterránea. El contagio se realiza cuando la hembra del mosquito pica a un perro infestado de Leishmania, lo mantiene en su aparato digestivo, y el parásito sufre allí una serie de transformaciones, que demoran de 4 a 20 días, para así ese mosquito cuando pique a otro perro, contagiarlo.

El primer síntoma clínico más habitual es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Según la enfermedad va avanzando, el perro pierde peso aunque no pierde el apetito. Son habituales las heridas en la piel, especialmente en la cabeza y en las patas, en las áreas donde el perro está en contacto con el suelo al tumbarse o sentarse. Cuando el cuadro se vuelve crónico, este se complica observándose en muchos casos síntomas relacionados con insuficiencia renal.

Tipos y síntomas

Existen dos tipos de Leishmaniosis:

Leishmaniosis cutánea

Afecta a la piel y las mucosas. En el lugar de la picadura del mosquito se produce una lesión roja y sobreelevada que puede durar semanas o meses hasta que cura por sí sola dejando una cicatriz muy prominente. Es típico que afecte a la cara.

Leishmaniosis visceral

Leishmaniosis Humana

Afecta a todo el organismo y da los síntomas 2 meses o más tras la picadura del mosquito. Es más grave y puede producir la muerte del niño si no se trata. Las leishmanias dañan el sistema inmunitario del individuo. Los síntomas en los niños pueden ser poco específicos: vómitos, diarrea y fiebre muy prolongados (más de dos semanas). Los niños están fatigados y pueden perder peso. Afecta principalmente a órganos como el bazo, hígado, ganglios y médula ósea.

Diagnóstico

Para diagnosticar esta enfermedad son necesarias varias pruebas: analíticas, serologías y biopsia de médula ósea, piel o ganglios.

Países afectados

Entre otros lugares geográficos, la leishmaniosis canina aparece principalmente en muchos países de América Latina y en todos los países de la región mediterránea, incluyendo Portugal, España, Francia, Italia, Malta, Grecia, Turquía, Israel, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos. En España las regiones más afectadas son las de Aragón, Cataluña, Madrid, Islas Baleares, Levante, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León. Se observa en otras regiones pero con menos intensidad.

Consecuencias de La leishmaniosis

La leishmaniosis es una enfermedad que causa la muerte a la mayoría de los perro afectados por ella y que no reciben tratamiento y vigilancia posterior. Si tu perro no recibe protección alguna, el riesgo de contagio varia de un 3% a 18% según la zona. El riesgo siempre aumenta si su perro permanece en zonas más rurales y periurbanas, en regiones cálidas del país y si está fuera de casa al anochecer. Hay varios tipos de Leishmania: Leishmania tropica, major, infantum.

Período de incubación

El período de incubación puede variar entre 3 meses y 18 meses. De forma excepcional, la enfermedad puede permanecer en latencia durante varios años. Algunos perros son resistentes y, aunque reciban picaduras de los flebotomos, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Esta resistencia, probablemente, está determinada genéticamente.

Básicamente se utilizan técnicas que nos permitan detectar el parásito (parasitológicas) o bien la respuesta defensiva del enfermo frente a éste. Cuando se tienen sospechas de que un animal padece leishmaniosis se utilizan varias pruebas al mismo tiempo a fin de asegurar el diagnóstico, entre ellas podemos citar la toma de muestras de la médula ósea o gánglio linfático a fin de visualizar el parásito, pruebas serológicas (IFI o ELISA) para controlar el grado de respuesta inmunitaria que el animal presenta y proteinograma. En zonas endémicas de leishmaniosis canina, los perros, de forma rutinaria, se controlan anualmente mediante unos kits rápidos utilizando la sangre para detectar de forma temprana el posible contagio

El Tratamiento

La leishmaniosis canina se puede tratar, pero no curar. El tratamiento solamente suprime los síntomas y no impedirá que tu perro tenga una recaída posterior. Un tratamiento puede durar varias semanas, pero el parásito siempre permanecerá en el perro. Hasta el final de la vida del perro, periódicamente los síntomas pueden volver a aparecer y se tiene que repetir el tratamiento.

Los fármacos utilizados para el tratamiento son compuestos antimoniales. Se aplican mediante inyección y el tratamiento puede durar varias semanas. Algunos veterinarios también recetan alopurinol por vía oral. Son medicamentos caros. Todavía no existen vacunas que protegen frente la leishmaniosis. Hoy en día la mayor eficacia consigues con repelentes. El producto más utilizado y más probado es un collar llamado Scalibor.

En ocasiones, la enfermedad puede llegar a ser muy grave y el desenlace final puede ser trágico: el sacrificio del perro. Esta medida tan drástica sólo se aplicará a aquellos animales que estén seriamente afectados o que no respondan al tratamiento. Actualmente, la enfermedad parece estar controlada y existen métodos que permiten alargar la vida del animal e incluso salvarla. Es cierto que todavía no existe una vacuna para la enfermedad del mosquito, pero se están llevando a cabo investigaciones al respecto.

La temporada con más incidencia de Leishmaniosis comienza en abril y mayo, cuando las temperaturas cálidas favorecen la proliferación de estos insectos, y finaliza en septiembre u octubre. La hembra del 'Phlebotomo' está activa principalmente en la puesta y salida del sol y es en estos momentos del día, cuando puede infectar al perro. Una posible solución para evitar la picadura es no sacar a pasear a la mascota en estas horas, y evitar que duerma al aire libre. Existen también repelentes de insectos que pueden ser empleados.

Si el animal ha sido infectado, los síntomas pueden tardar largo tiempo en aparecer, es probable que pasen incluso años. En cuanto aparezcan los síntomas, deberemos poner en tratamiento al perro. La rapidez de reacción aumentará las posibilidades de éxito de la medicación. Es importante realizar un análisis anual a nuestra mascota para ver si ha contraído la enfermedad, así se podrán tomar medidas de forma más rápida..

Síntomas

Los signos clínicos que presenta un perro afectado por Leshmaniosis son:

  • Anorexia, adelgazamiento, depresión.
  • Zonas sin pelo y con intensa caspa, sobre todo en la cara y extremidades anteriores, ulceras recurrentes en la piel.
  • Hemorragias nasales.
  • Fiebre que no responde al tratamiento habitual.
  • Aumento del tamaño de los ganglios externos.
  • Cojeras intermitentes que no responden a tratamientos habituales.
  • Diarreas crónicas.
  • Lesiones inflamatorios oculares.

Métodos para evitar la enfermedad

Por el momento no se dispone de ninguna vacuna efectiva contra la Leihmaniosis. Los mejores esfuerzos preventivos son evitar el contagio de la enfermedad y su desarrollo. Para esto recomendamos las siguientes medidas:

  • No dejar a los perros dormir fuera.
  • Tratarlos en forma mensual con ectoparásiticidas, vía parenteral o del tipo spot on, como Frontline, Exspot, Scalibur, etc.
  • Realizar un chequeo sanguíneo semestral, para en caso de haberse producido el contagio, actuar de manera temprana.

Prevención

La mejor prevención es mantener sanos a los perros que son los portadores de leishmania y evitando la picadura del mosquito que transmite la enfermedad del perro al hombre. No hay vacunas para prevenir la leishmaniasis.

Fuente