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Escatología

Escatología
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Concepto:Conjunto de creencias y doctrinas relacionadas con la vida después de la muerte y el destino último del ser humano y el universo.

Escatología. (del griego e5skatoV: último y lógoV: palabra, saber). Doctrina religiosa acerca de los destinos últimos del mundo y de la humanidad, acerca del fin del mundo y del juicio final. En la base de la escatología se encuentran antiguas representaciones sobre la existencia, en la naturaleza, de activas fuerzas ocultas, acerca de la lucha entre el principio del bien y el principio del mal, sobre el castigo de los pecadores y la recompensa a los justos en un mundo de ultratumba. En forma desarrollada, las ideas escatológicas se encuentran en el cristianismo (Apocalipsis) y en el judaísmo. Las inclinaciones escatológicas se nutrían de los conflictos de clase, alcanzaban singular difusión en los tiempos de crisis sociales y políticas (Judea, siglo I d. n. e.; Alemania, siglos XV-XVI; Inglaterra, siglos XVI-XVII; Rusia, fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, &c.). También en nuestros días, los clérigos y sectarios religiosos utilizan intensamente la escatología. Para robustecerla, los teólogos actuales recurren a los datos de la ciencia natural, interpretados en un sentido idealista.

Significado

El significado trascendente de la escatología suele ser ignorado por la mayoría de la gente; pues en lenguaje ordinario la palabra 'escatología' se utiliza para referirse a las cuestiones atinentes a los excrementos, mientras que su significado trascendente aparece sólo en el marco reducido del discurso teológico y filosófico. Ahora bien, que a raíz de una homofonía, resultante de la superposición de éskhatos (último, postrero) y skatós (excremento), se termine por olvidar que la escatología es la ciencia del destino último del alma, y se la reduzca al ámbito de lo más bajo en el orden corporal, no deja de ser una hiriente ironía. Lo cual, dicho sea de paso, nos enseña algo acerca de la mentalidad general; pues indica el desprecio e incomprensión de la chusma con respecto al núcleo ultraterreno del alma, la significación de la muerte y la vida post mortem.

Como contrapeso a dicha degradación de la escatología, decidimos abrir en La escalera un espacio de indagación cuyo horizonte es lo escatológico en su sentido más noble y profundo. Pero, ese sentido no alude únicamente a la vida más allá de la muerte física; como suponen quienes, aunque orientados por un horizonte trascendente, no logran superar las representaciones temporales que obstaculizan el pensamiento y la captación de dicho horizonte. Pues, asumir la dimensión escatológica de la vida, implica, para nosotros, comprender, o por lo menos vislumbrar, que estamos situados simultáneamente en diversos niveles de realidad y existencia. Por lo tanto, lo último -éskhatos- está, de algún modo, presente ya aquí en este mundo.

Historia

La rama de la teología que trata sobre las doctrinas de las cosas finales (ta eschata). El término griego es de introducción comparativamente reciente, pero en el uso moderno ha sido muy suplantado por su equivalente en latín De Novissimis. Como los numerosos temas doctrinales pertenecientes a esta sección de la teología serán tratados ex profeso bajo sus varios títulos adecuados, nos proponemos en este artículo limitarnos a tomar el punto de vista de todo el campo que servirá para indicar el lugar de la escatología en el marco general de las diversas religiones, explicar su objeto y las líneas generales de su contenido en las diversas religiones de la humanidad, e ilustrar por medio de la comparación la superioridad de la enseñanza escatológica cristiana. Como una indicación preliminar de la materia, se puede hacer una distinción entre la escatología individual y la de la raza y el universo en general.

La primera, partiendo de la doctrina de la inmortalidad personal, o por lo menos de la supervivencia de alguna forma después de la muerte, trata de averiguar el destino o condición, temporal o eterna de las almas individuales, y hasta qué punto los problemas del futuro dependerá de la vida presente. El segundo se refiere a eventos como la resurrección y el juicio general, en los que, de acuerdo con la revelación cristiana, todos los hombres participarán, y con los signos y prodigios en el orden moral y físico que han de preceder y acompañar a dichos eventos. Ambos aspectos ---el individual y el universal--- pertenecen al concepto adecuado de la escatología; pero es sólo en la enseñanza cristiana que ambos reciben el reconocimiento debido y proporcionado. La escatología judía sólo alcanzó su culminación en la enseñanza de Cristo y los Apóstoles; mientras que en la escatología religiosa étnica rara vez se elevó por encima de la visión individual, e incluso entonces solía ser tan vaga y tan poco ligada a una noción adecuada de la justicia divina y de la retribución moral, que apenas merece ser calificada como enseñanza religiosa.

Explicaciones antiguas

La creencia en una vida de los espíritus, una sustancia que habita el cuerpo muerto mientras se le aporten alimentos y comida, es típica de la escatología primitiva. El concepto de la vida futura creció conforme la civilización avanzó y las fuerzas cósmicas fueron objeto de adoración asociadas con espíritus difuntos. La creencia en el juicio después de la muerte se introdujo cuando se establecieron las pautas del bien y del mal de acuerdo con las particulares costumbres tribales; los mismos espíritus estaban sujetos a la ley del juicio final. A través de este doble desarrollo, se hizo espiritual y adoptó un carácter moral, como en la escatología del antiguo Egipto. En Persia e Israel, la vieja idea de una existencia de sombras en la tumba o en algún reino subterráneo, persistió. Escapar desde ese ámbito a una vida más amplia, con la posibilidad de distinciones morales entre los individuos, se hizo posible con la idea de una restitución o reanimación del viejo cuerpo, asegurando así una identidad personal.

En otras culturas, como en la India, se piensa que el espíritu entra en otro cuerpo después de la muerte para vivir de nuevo, morir y reencarnarse en nuevas formas. Esta idea de la transmigración o metempsícosis, hizo posible introducir en la vida futura sutiles distinciones morales, implicando no sólo castigos y recompensas por la conducta en la etapa anterior de la existencia, sino también la posibilidad de subir o descender en la escala de la existencia según la conducta llevada en la vida presente. A pesar de la apariencia de justicia perfecta así administrada en cada estrato de la existencia, las series de nacimientos y muertes sin fin del individuo pueden parecer una desgracia, en cuyo caso la liberación de la infinita rueda de la existencia puede esperarse en el nirvana. Los griegos clásicos llegaron a su escatología considerando las funciones de la mente como esencia espiritual en un sentido puro, independiente del cuerpo, sin principio ni final; este concepto abstracto de la inmortalidad llevó a anticipar una vida personal más concreta después de la muerte.

Las ideas mantenidas a lo largo de la historia referidas al futuro del mundo y de la humanidad se conocen hoy sólo de una forma muy precaria. La creencia en una destrucción venidera del mundo por el fuego o por el agua existía ya tanto entre los grupos de las islas del Pacífico como entre los indígenas de América; es probable que la creencia no se base en la especulación astronómica, sino que obedezca más bien a alguna espantosa experiencia terrenal en el pasado. Los antiguos persas, que asumieron las doctrinas de su maestro religioso Zoroastro, desarrollaron la concepción más amplia de la destrucción del mundo por el fuego dentro de la idea de un sufrimiento moral mayor. Según esta creencia, en el momento del final del mundo, los adoradores del señor de Mazda serían distinguidos del resto de la gente soportando de manera sucesiva el sufrimiento del metal fundido, y el bien sería entonces recompensado. Esta idea se encuentra en las Gathas, la primera parte del Avesta, biblia del zoroastrismo. No está claro que la idea de una resurrección después de la muerte se remonte al periodo representado en las Gathas, pero el historiador griego Heródoto creyó haber oído hablar de una creencia persa así en el siglo V a.C. Teopompo de Quíos, historiador del rey de Macedonia Filipo II, se refirió a ella como una doctrina mazdeísta.

Se pueden encontrar similitudes entre las antiguas ideas griegas del cielo y del infierno y la doctrina cristiana. Los poemas homéricos y los de Hesíodo muestran cómo la mente griega concebía el futuro del alma en Elíseos o en Hades. A través de los misterios de Orfeo y los misterios de Eleusis este pensamiento se hizo más profundo. Que el futuro de las naciones y del mundo también desempeñó un importante papel en el pensamiento griego y romano es evidente en las profecías de la Sibila. Una filosofía escatológica dominó la época que anunció las conquistas de Alejandro Magno, y el pensamiento grecorromano se difundió por las ideas orientales en su especulación sobre el futuro del mundo. De forma análoga, la idea escandinava de la destrucción de la Tierra por el fuego y su posterior renovación bajo un cielo mayor —que sería poblada por los descendientes de la pareja superviviente, Lif y Lifthrasir (como queda expuesto en Elder Edda)— refleja una temprana interpretación nórdica de la idea del cielo y el infierno.

Fuentes