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Apocalipsis (libro de la Biblia)

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Este artículo trata sobre Apocalipsis bíblico. Para otros usos de este término, véase Apocalipsis (desambiguación).
Apocalipsis
Información sobre la plantilla
Apocalipsis2.jpeg
Nombre nativo:Libro de las Revelaciones
Autor(es):Apóstol Juan
Categoría:Profético
Lugar:Isla Patmos

Apocalipsis (Revelación de Jesucristo). Se llama este misterioso libro, porque en él domina la idea de la segunda Venida de Cristo (cf. 1, 1 y 7; I Pedro 1, 7 y 13). Es el último de toda la Biblia y es un libro escrito por Juan, uno de los seguidores de Jesús.

Ubicación Bíblica

El Apocalipsis está ubicado en el Nuevo Testamento y es el último libro de este. Muestra la revelación por medio del apóstol Juan de la tierra nueva y los planes que tiene Dios para el hombre.

Características

El libro se divide en las siguientes cuatro partes:

  1. Introducción y Cartas a las Iglesias (Ap 1-3)
  2. El Cordero y los Siete Sellos y Trompetas (Ap 4-11).
  3. El Dragón y el combate (Ap 12-20).
  4. La Nueva Jerusalén (Ap 21-22).

De este último se puede tomar este texto: La nueva Jerusalén (Ap 21-22). La visión finaliza con esperanza: el cielo y la tierra son creados nuevamente, Jerusalén sería la ciudad prometida por Dios y su nuevo pueblo, en el cual el va estar con los hombres en amor y armonía. Termina con la bendición y con la esperanza de que regresaría.

  • Introducción y Presentación (Ap 1):

Presenta en este la visión de todo el libro y comunica los mensajes a la iglesia, como venido de un hombre con largas túnicas y cabellos blancos, en referencia a Cristo resucitado.

  • Mensaje a las Iglesias (Ap 2-3):

Son como evaluaciones, ya sean buenas o malas a siete comunidades, que terminan con un reto y la inspiración para vencer.

Versiones del Apocalipsis

En los 404 versículos del Apocalipsis se encuentran 518 citas del Antiguo Testamento, de las cuales 88 tomadas de Daniel. Ello muestra sobradamente que en la misma Biblia es donde han de buscarse luces para la interpretación de esta divina profecía, y no es fácil entender cómo en visiones que S. Juan recibió transportado al cielo (4, 1 s.) pueda suponerse que nos haya ya dejado, en los 24 ancianos, "una transposición angélica de las 24 divinidades babilónicas de las constelaciones que presidían a las épocas del año", ni cómo, en las langostas de la 5a. trompeta, podría estar presente "la imaginería de los centauros", etc.

Estimando sin restricciones la labor científica y crítica en todo cuanto pueda allegar elementos de interpretación al servicio de la Palabra divina, no entendemos cómo la respetuosa veneración que se le debe pueda ser compatible con los juicios que atribuyen al autor incoherencias, exageraciones, artificios y fallas de estilo y de método, como si la inspiración no le hubiese asistido también en la redacción, si es verdad que, como lo declara el Concilio Vaticano, confirmando el de Trento, la Biblia toda debe atribuirse a Dios como primer autor.

Otras referencias

También se encuentran: Las Teofanías de Dios (Ap 4), El Cordero (Ap 5), Los siete sellos (Ap 6-8), Las siete trompetas (Ap 8-11), El dragón y las bestias (Ap 12-13), Los vencedores (Ap 14-15), Las siete copas (Ap 16), La Prostituta y la caída de Babilonia (Ap 17-19, La Derrota (Ap 20) y La nueva Jerusalén (Ap 21-22).

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

La imagen de caballos viene desde el libro de Zacarias , en donde se establece que son enviados por Dios. Montando cada uno un caballo con un color característico, estos jinetes llevan plagas a toda la humanidad,recordando que el número 4 representa a toda la Creación, por lo que las plagas se extenderían entonces por toda la Tierra. Recordando el significado de los colores, la interpretación más común de lo que cada jinete representa sería la siguiente:
Los cuatro Jinetes de Apocalipsis.
  • Caballo rojo, representa la guerra.
  • Caballo negro, representa la hambruna, la pobreza.
  • Caballo verde o amarillo, representa la muerte o la enfermedad.
  • Caballo blanco, representa para algunos la muerte, por el hecho de que vence siempre, pero para otros, por el color, por el hecho de que porta una corona y por el hecho de que los cristianos no creen que la muerte sea invencible, representaría más bien a Cristo (o a un jinete en su representación), haciendo referencia también a Ap 19:11-21, donde vuelve a aparecer el caballo blanco, con Cristo montándolo.

Autor

El autor se llama a sí mismo Juan, y la tradición eclesiástica ha sostenido que se trata de san Juan Evangelista. Sin embargo, muchos especialistas, tomando en consideración pruebas tales como las diferencias lingüísticas entre el Apocalipsis y el Evangelio según san Juan (también atribuido por la tradición a Juan Evangelista) se sienten más inclinados a atribuirlo a algún otro destacado cristiano de la Iglesia primitiva, sugiriendo, por ejemplo, que fuera el apóstol Juan Marcos o Juan el Viejo. Está generalizada la opinión de que fue redactado en la isla de Patmos, una de las del Dodecaneso en el Egeo, a la cual el autor quizá fuera desterrado 'por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús'. Allí, quizá durante el reinado del emperador romano Vespasiano, aunque con mayor probabilidad bajo el del emperador Domiciano, el autor oyó 'una gran voz como de trompeta' diciéndole 'lo que veas escríbelo en un libro y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea'.

Fue escrito para preparar a los cristianos ante la última intervención de Dios en los asuntos humanos. La primitiva Iglesia creía que este acontecimiento no tardaría en llegar. Cuando se produjera comenzaría una nueva era en el mundo, en la que Cristo y la Iglesia resultarían triunfantes. Sin embargo, antes se agravarían e intensificarían los males y terrores del orden mundial existente. El autor del Apocalipsis parece haber interpretado el empeoramiento de las condiciones de los cristianos durante el imperio de Domiciano como una señal del comienzo de este periodo catastrófico. Al parecer, escribió sobre todo para alentar a los cristianos a resistir durante esta aterradora crisis final, en la confiada esperanza del advenimiento de una inminente era justa para la eternidad.

Forma literaria

Se coincide en que Juan, al comunicar a sus correligionarios cristianos lo que has visto, lo que ya ves y lo que va a suceder más tarde, eligió deliberadamente un vehículo literario que pudiese ocultar su mensaje de los enemigos de la Iglesia. Este vehículo fue un apocalipsis, un estilo caracterizado por una interpretación simbólica y una predicción de acontecimientos que por lo general se presentaba en forma muy elaborada. Los símbolos apocalípticos se inspiran en los libros proféticos del Antiguo Testamento y en la tradición cristiana común.

Indudablemente, los primeros lectores del libro comprendieron sus visiones e imágenes, pero en los siglos transcurridos desde la redacción del Apocalipsis, se ha perdido la clave del significado original de su simbolismo. Los esfuerzos por recuperarla han generado sistemas de interpretación muy divergentes, aunque ninguno puede afirmar que ha acertado sin discusión en la interpretación del sentido del autor.

En estos días, el Apocalipsis es altamente apreciado por su magnífica calidad literaria, por su descripción de una crisis histórica del cristianismo, por su sublime dramatización de la lucha contra el mal, y por sus visiones de Dios y su última redención eterna de los justos.

Fuentes