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Forúnculo

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Forúnculo
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Concepto:El forúnculo o "nacido" es una infección bacterial (con estafilococo) que se produce en la parte profunda de un pelo.

El forúnculo, furúnculo (del latín furuncŭlus, ‘ladronzuelo’) o nacido ciego es un grano de pus apenas debajo de la epidermis. Generalmente es causado por una bacteria gram-positiva denominada Staphylococcus áureus que se encuentra normalmente en número de millones sobre la piel de todas las personas, pero el sistema inmune de la persona mantiene a raya esas bacterias.

La inflamación se circunscribe al aparato pilosebáceo de la piel. La reunión de varios furúnculos constituye el ántrax, carbunco o carbunclo. Infección cutánea estafilocócica, de carácter localizado y supurativo de una glándula o folículo piloso. La necrosis profunda en el centro del área inflamada forma un núcleo de tejido muerto, el cual puede ser expulsado espontáneamente, reabsorberse o eliminarse quirúrgicamente. Para evitar su diseminación debe evitarse la irritación.

Diferencia entre forúnculo y absceso

Un furúnculo nasal.

Tanto los forúnculos como los abscesos son infecciones bacterianas de la piel que generalmente comienzan a partir de una raspadura o una picadura de insecto y se convierten en un nódulo rojo que se llena de pus. Los forúnculos son infecciones superficiales con una delgada capa de piel que recubre el pus. Los abscesos en cambio son más grandes y más profundos que los forúnculos, con enrojecimiento e hinchazón dolorosa.

A veces la inmunidad de una persona disminuye y las bacterias se multiplican más de lo ordinario. Por eso aparecen los forúnculos. Es más común observar estos abscesos en personas que son muy velludas y que tienen que afeitarse todos los días.

Cuando el sistema inmune de una persona no puede detener la infección de un forúnculo, se le administra un antibiótico que destruye por completo la cepa de bacterias. Pero si el antibiótico no da resultado, se forma un SARM (Staphylococus aureus resistente a la meticilina) ―en inglés MRSA (methicillin-resistant Staphylococcus aureus)― que requiere hospitalización para realizar un tratamiento médico más intenso.

Descripción

Un absceso es una infección e inflamación del tejido del organismo caracterizado por la hinchazón y la acumulación de pus. Puede ser externo y visible (sobre la piel), o bien interno. Cuando se encuentra supurando se denomina «apostema».

Un forúnculo es una infección situada profundamente en la piel, que afecta todo un folículo piloso (raíz del pelo o del vello) y afecta también el tejido subcutáneo adyacente, con inflamación, enrojecimiento y concentración de líquido y pus en la parte infectada. En algunos casos puede encontrarse la asociación de múltiples forúnculos.

Cuando se generan varios forúnculos en folículos pilosos vecinos, al unirse forman un pequeño abultamiento interno, con una o varias bocas (puntos de drenaje). Este abultamiento se denomina «carbunclo».

Forúnculo nasal. Los forúnculos son muy comunes y en concreto los nasales también, debido a que esta zona tiene abundantes folículos pilosos y pelos, cuya función inicial es de defensa contra las partículas extrañas. A veces es necesario que los trate un médico otorrinolaringólogo.

Las bacterias que más frecuentemente producen infecciones cutáneas son los estafilococos y estreptococos. Otros agentes bacterianos que pueden originar infecciones cutáneas aunque con menor frecuencia son:clostridium, micobacterias (Mycobacterium tuberculosis, mycobacterium marinum, mycobacterium kansaii, mycobacterium ulcerans), corinebacterias, bacilos Gram (-) e infecciones polimicrobianas mixtas.

Tipos

  • Infecciones por estafilococo dorado: El S. Aureus es miembro de la familia de los micrococos, es gram positivo, se dispone en racimos o grupos y el cultivo adquiere una coloración blanquecina-dorada que le confiere el nombre. El S.Aureus tiene un gran potencial patogénico debido a la gran cantidad de toxinas y enzimas que es capaz de producir como la citotoxina (toxina de bajo peso molecular que induce la lisis de numerosas células y marcada inflamación), la enterotoxina (con actividad como superantígeno, involucrada en el síndrome del shock tóxico y en las toxiinfecciones alimentarias), la toxina epidermolítica (que produce eritema cutáneo y separación epidérmica, involucrada en el síndrome de la piel escaldada).
  • Infecciones cutáneas por corinebacterium: El corinebacterium es un bacilo Gram+ que afecta con frecuencia a sujetos que viven en climas húmedos produciendo 3 tipos de infecciones clínicas: el eritrasma, la queratolisis puntata y la tricomicosis axilar. El eritrasma es una infección superficial, localizada especialmente en pliegues axilar e inguinal, caracterizada por el desarrollo de placas eritematosas, bien delimitadas, cubiertas de una fina escama blanquecina. Es característico que esta lesión adquiera un color rojo-coral en el examen con luz de Wood. La queratolisis punctata es una infección que afecta especialmente a plantas y suele afectar a individuos con marcada hiperhidrosis y bromhidrosis. Se caracteriza por el desarrollo de hoyuelos de tamaños variables, confluentes que suelen afectar unicamente al estrato córneo. La tricomicosis axilar es tambien una infección bacteriana superficial que afecta al vello axilar y menos frecuentemente al púbico. Se caracteriza por el desarrollo de vainas amarillentas adheridas al tallo del pelo que son visibles a simple vista y en el examen microscópico con tinción de Gram puede demostrarse que están consituidas por agregados de bacilos Gram+.
  • Infecciones por Pseudomona aeruginosa: La P. aeruginosa es un bacilo Gram negativo, que en medios de cultivo produce colonias de color azul-verdoso debido a la producción de pigmentos. Se encuentra ampliamente difundida en la naturaleza en íntima asociación con medios húmedos. La P. aeruginosa afecta con frecuencia las estructuras cutáneas produciendo diversos cuadros clínicos como foliculitis, infecciones ungueales (donde las uñas adquieren un color verdoso característico), otitis externa, infección del pliegue interdigital e infección de las heridas quirúrgicas. En pacientes con sepsis por P.aeruginosa se produce una lesión cutánea característica denominada ectima gangrenoso, que consiste en el desarrollo de placas duras redondeadas con una escara necrótica verdosa en su centro que es casi patognomónica de la sepsis por pseudomona.

Síntomas

El forúnculo:

  • Generalmente es del tamaño de una arveja, pero puede ser del tamaño de una bola de golf
  • Pueden formarse núcleos blancos o amarillos (pústulas).
  • Puede unirse con otro forúnculo o diseminarse a otras áreas de la piel
  • Puede crecer rápidamente
  • Puede exudar, supurar o formar costra

Otros síntomas pueden abarcar:

  • Fatiga
  • Fiebre
  • Indisposición general
  • Picazón antes de que aparezca el forúnculo
  • Enrojecimiento de la piel alrededor del forúnculo

Signos y exámenes

Un forúnculo

Con frecuencia se obtiene una muestra de líquido del absceso y se le hace un cultivo para determinar los organismos causantes del mismo.

El médico generalmente puede diagnosticar un forúnculo con base en su apariencia por la lesión maculo-papulosa que se observa con un punteado superior de pus o si se encuentra drenado una secreción purulenta con líquido sero-hemático en ocasiones. Además del dolor y la impotencia funcional que desarrolla el paciente en la zona de desarrollo del forúnculo.

Un cultivo de las secreciones puede mostrar estafilococos u otras bacterias.

Un forúnculo puede empezar como un área firme, inflamada, sensible y de color rojo o rosáceo. Con el tiempo, se sentirá como un globo lleno de agua o quiste. El dolor empeora a medida que este se llena con pus y tejido muerto y mejora a medida que va drenando. Puede drenar por sí solo, pero con frecuencia el paciente o alguien más lo abren.

Se suele presentar en áreas pilosas húmedas del cuerpo como cara, cuello, axilas, ingle, piernas y mamas, son infecciones de la piel que involucran todo un folículo piloso y el tejido cutáneo adyacente.

Surgen como una pequeña protuberancia de color rojo o rosa, debajo la piel, generalmente de 1 cm de diámetro. Crecen rápidamente y están llenos de pus.

El tamaño del forúnculo dependerá de la profundidad de la infección o de la profundidad del folículo de pelo infectado. Mientras más profunda sea la infección, más grande será el forúnculo.

  • Un área de enrojecimiento que se extiende alrededor del forúnculo.
  • Los ganglios linfáticos cercanos al forúnculo pueden presentar dolor.

Los síntomas característicos son:

  • formación de pus
  • enrojecimiento
  • hinchazón
  • dolor de los tejidos limítrofes
  • fiebre o escalofrío, en algunos casos hinchazón local, endurecimiento del tejido (induración).
  • lesión cutánea, úlcera abierta o cerrada, nódulo abultado enrojecida puede drenar líquido.
  • área afectada sensible y caliente

Las molestias desaparecen cuando el absceso se abre espontáneamente o por medio de una incisión con bisturí.

Diagnóstico

Un forúnculo en el interior de la nariz.

Hay abscesos internos que suelen acompañarse de fiebre, dolor local y malestar general.

El absceso produce dolor, tumefacción local y extremada sensibilidad.

Tales abscesos se pueden producir en la encía; en la mama, hueso (mastoiditis, osteomielitis); en el hígado (disentería amebiana); en la vagina; en el apéndice (apendicitis), o en la región anal entre el recto y el isquión (absceso isquiorrectal).

Diagnóstico diferencial

Según la intensidad de la inflamación cabe distinguir entre:

  • absceso caliente
  • absceso frío, llamado así porque se forma lentamente sin dolor, enrojecimiento ni calor. El absceso frío se desarrolla de forma tan lenta que da lugar a muy poca inflamación y solo duele cuando origina presión en la región circundante. Un absceso frío puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero se observa sobre todo en la columna vertebral, las caderas, los ganglios linfáticos y la región genitourinaria.

Existen abscesos de origen tuberculoso.

El absceso de la fosa isquiorrectal, es decir, se produce en el espacio comprendido entre el hueso isquión de la pelvis y la parte adyacente del intestino, el ano, o, con menor frecuencia, el recto. El absceso isquiorrectal requiere tratamiento quirúrgico.

Evolución

La mayor parte de los casos se resuelven por incisión, drenaje y tratamiento antibiótico sistémico. Sin embargo, a veces la furmuculosis se complica con bacteriemia y posible siembra hematogénea en las válvulas cardíacas, articulares, columna vertebral, huesos largos y vísceras (especialmente riñones). Puede diseminarse por vía hematogénea a través del drenaje venoso hacia el seno cavernoso, con la trombosis consecuente de ese seno y meningitis. Algunos individuos están sujetos a furunculosis recurrente, sobre todo los diabéticos.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Las infecciones bacterianas de piel pueden afectar: epidermis, dermis, anexos y tejido conjuntivo subcutáneo. La piel humana está normalmente colonizada por múltiples gérmenes que viven sin originar daño, en los folículos pilosos. El estrato córneo, el cemento intercelular, la descamación constante, el pH, las inmunoglobulinas de las secreciones y la flora normal contribuyen con la defensa frente a las infecciones por microorganismos patógenos.

Las bacterias son seres vivientes que contienen solo una célula. Bajo un microscopio, se ven como pelotas, varas o espirales. Son tan pequeñas que una fila de 1000 bacterias podría cruzar la goma de borrar de un lápiz. La mayoría de las bacterias no le hará daño - menos del 1 por ciento causa enfermedades. Muchas son útiles. Algunas bacterias ayudan a digerir la comida, destruir células causantes de enfermedades y suministrarles vitaminas al cuerpo. Las bacterias también se utilizan para hacer alimentos saludables como el yogurt y el queso.

Pero las bacterias infecciosas pueden provocar enfermedades. Se reproducen rápidamente en el organismo. Muchas excretan sustancias químicas llamadas toxinas, que pueden dañar los tejidos y enfermarlo. Entre los ejemplos de bacterias que causan infecciones se incluyen el estreptococo, el estafilococo y la E. coli.

También las enfermedades de los anexos cutáneos (el pelo, las uñas, el sebo y el sudor) son consideradas enfermedades cutáneas, ya que estas estructuras (calificadas también como órganos anexos) son de procedencia epidérmica, aunque a veces yacen profundamente en la dermis.

Etiología

Los furúnculos recurrentes se presentan en personas con la función inmune disminuida, diabetes, problemas gastrointestinales crónicos, actividad tiroidea disminuida, con deficiencias alimentarias y estrés emocional crónico.

Los forúnculos son muy comunes. Generalmente son causados por las bacterias y dentro de ellas por el Staphylococcus aureus que se encuentran en la superficie de la piel como microbiota o flora normal de la misma, pero también pueden ser provocados hongos. El daño al folículo piloso permite que estas bacterias penetren más profundamente dentro del folículo y en el tejido por debajo de este dañando estructuras vecinas y llegando a producir en ocasiones infecciones importantes del organismo.

Los forúnculos pueden darse en los folículos pilosos de cualquier parte del cuerpo, pero son más comunes en la cara, el cuello, las axilas, las nalgas y los muslos debido a la humedad y capacidad de desarrollo de las glándulas pilosebaceas de estas zonas por lo que se ven más afectadas y vulnerables ante cambios que las interesen. Puede haber uno o muchos forúnculos.

El absceso está provocado por una acumulación de pus (células necróticas licuafectadas: células muertas acumuladas como líquido) causada por infección bacteriana. Las bacterias que invaden el organismo son atacadas por los glóbulos blancos, el cual se elimina a través de la piel. Las espinillas y los forúnculos son pequeños abscesos superficiales. Generalmente los abscesos son subcutáneos y están originados, a veces, por una foliculitis (infección de una pequeña glándula cutánea), una ligera abrasión o un corte.

Suelen producirse en regiones húmedas del organismo, como las ingles o las axilas, y con más frecuencia en las personas con diabetes.

Los sitios comúnmente afectados son la columna lumbar, los muslos, los glúteos, la parte posterior del cuello y las axilas.

Los abscesos cutáneos se pueden presentar después de:

Los abscesos cutáneos pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo y afectan a personas de todas las edades.

Funciones de la piel

Una de las funciones más importantes de la piel es su acción barrera frente a la invasión y crecimiento de los agentes infecciosos patógenos.

Resistencia natural de la piel: La piel intacta es muy resistente a la invasión de una gran variedad de bacterias, a las cuales esta constantemente expuesta. Es difícil producir infecciones localizadas tales como el impétigo, forunculosis y/o celulitis en los animales de laboratorio o en voluntarios sanos.

A veces revelan deficiencias inmunitaria, en particular anomalías de la función de PMN. Se sospecha dicha deficiencia cuando las infecciones son recidivantes con alta prevalencia de etiología estafilocóccica, comienzan en edades tempranas, hay compromiso visceral asociado o anomalías en la cicatrización. El proceso infeccioso resulta de un desequilibrio en la relación entre el microorganismo y el huésped (ser humano). El grado de severidad de la infección varía de acuerdo a la agresividad del microorganismo y al estado inmunológico del huésped para hacer frente a dicha infección. Algunos agentes infecciosos son de por sí altamente agresivos, independientemente del nivel de defensas del individuo. Otros microorganismos, si bien no producen una infección seria en un paciente previamente sano, se hacen potencialmente agresivos cuando encuentran un individuo con sus defensas disminuidas.

Tratamiento

Como es una infección de bacterias se realiza mediante la administración de antibióticos contra el estafilococo. Suelen utilizarse la Cloxacilina, eritromicina, o clindamicina. Estos deben ser recetados por su médico. Si el quiste persiste se recomienda su drenaje o una intervención de cirugía, para extraer totalmente esta glándula afectada. Para evitar las recaídas se recomiendan geles germicidas o antisépticos, evitar desodorantes oleosos (grasos), mantener una higiene adecuada y cambiarse de ropa frecuentemente. En ocasiones la aplicación de antibióticos tópicos (clindamicina) de forma contínua.

La cura total es factible mediante cirugía, haciendo una transposición de áreas cutáneas, lo que es una intervención de cirugía bastante importante. Los tratamientos de higiene y antibióticos tópicos pueden ser bastante efectivos y suficientes.

El tratamiento varía, pero a menudo se requiere cirugía, antibióticos o ambos.

El calor húmedo (por ejemplo, compresas calientes) puede acelerar la curación y ayudar a que un absceso cutáneo drene. NO comprima ni apriete el absceso. El médico puede abrir y drenar el absceso después de aplicar algún anestésico en el área. Se puede dejar una compresa en la herida para ayudarla a sanar y que no se cierre de nuevo.

Se administran antibióticos por vía oral para controlar la infección.

Después de un período de picazón y de dolor leve, los forúnculos pueden sanar por sí solos. Con mucha frecuencia, la molestia aumenta a medida que se presenta la acumulación de pus.

Los forúnculos generalmente deben abrirse y drenar antes de que sanen y esto por lo regular sucede en menos de dos semanas.

  • Las compresas húmedas y calientes ayudan al drenaje de los forúnculos, lo que acelera su curación. Empape suavemente el área con un paño húmedo y caliente varias veces durante el día.
  • Nunca apriete un forúnculo ni trate de cortar para perforarlo en la casa, ya que esto puede diseminar la infección y empeorarla.
  • Cuando el forúnculo finalmente reviente y supure, siga poniendo compresas húmedas y calientes sobre el área

Los forúnculos profundos o grandes pueden necesitar drenaje con cirugía por parte de un médico. El tratamiento por parte del profesional es necesario si:

  • Un forúnculo dura más de dos semanas
  • Un forúnculo reaparece
  • El forúnculo está en la columna o en la mitad del rostro
  • El forúnculo se presenta con fiebre u otros síntomas, debido a que la infección puede propagarse y causar complicaciones
  • En general se debe fortalecer el sistema inmune y la función hepática.
  • Para aliviar el dolor y contribuir a la maduración del furúnculo aplique calor húmedo de tres a cuatro veces al día mediante una toalla empapada con agua caliente y aplicada directamente sobre el forúnculo.
  • Coloque encima una compresa caliente o una bolsa o botella con agua caliente durante 20 minutos de tres a cuatro veces al día. Cambie la toalla o el paño utilizado para evitar que la infección se extienda a otras zonas.

Una vez que el forúnculo ya se ha formado, los jabones antibacterianos o los antibióticos tópicos son de poca utilidad. Los antibióticos por vía oral o aplicados como inyección pueden servir en caso de una infección más grave o si el forúnculo reapareciera.

Otros tratamientos

Medidas generales

  • Mejorar las condiciones de higiene (generales y locales) de la piel.
  • Evitar maceración, humedad y rascado de las lesiones.
  • Ducha diaria.
  • Lavado repetido de manos, cepillado de uñas, que deben mantenerse cortas.

b)Tratamiento local, único tratamiento en las formas muy localizadas. Realizar varias veces al día en forma sucesiva:

  • Lavado y eliminación de costras. Previamente reblandecer las costras con compresas húmedas o aplicación de vaselina.
  • Antiséptico local: solución de clorhexidina o permanganato de potasio o sulfato de cobre.
  • Antibiótico tópico: crema con ácido fusídico o bacitracina o mupirocina.
  • En lo posible tapar la lesión para evitar auto y heteroinoculación

c) Tratamiento sistémico, cuando el impétigo es extenso, hay nocoón epidemiológica de cepas nefritógenas o hay factores subyacentes agravantes. La antibioticoterapia precoz suprime en 48 horas el riesgo de contagio y evita las complicaciones.

  • Cefalosporina de 1ªG 500 mg c/6 h v/o, por 10 días.
  • Amoxicilina/clav. 500/125 mg c/6 h v/o, por 10 días.
  • Macrólido (eritromicina 500 mg c/6 h o claritromicina 500 mg c/12 h), por 10 días.

d) Tratamiento de la dermatosis subyacente.

Pronósticos

La mayoría de los abscesos cutáneos se pueden curar con el tratamiento apropiado. Cada vez es más frecuente que la bacteria no responda a los antibióticos regulares. Esto se denomina Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM).

Algunas personas tienen abscesos repetitivos y no son capaces de prevenirlos. Los forúnculos pueden ser muy dolorosos si ocurren en áreas como el conducto auditivo externo o la nariz. Un médico debe tratar los forúnculos de la nariz. Los forúnculos que se desarrollan juntos pueden expandirse y unirse, causando una afección llamada ántrax.

Situaciones que requieren asistencia médica

Solicite una cita con el médico si los forúnculos:

  • Aparecen en el rostro o la columna vertebral
  • Reaparecen
  • No sanan con tratamiento casero al cabo de una semana
  • Se presentan junto con fiebre, vetas rojas diseminándose desde el divieso, grandes acumulaciones de líquido alrededor de este u otros síntomas

Evolución y complicaciones

La fiebre regresa antes que los signos locales.

Si no mejora con el tratamiento hay que pensar en una complicación: tromboflebitis profunda, dermohipodermitis profunda (fascitis necrosante, abceso), bursitis, artritis. Las complicaciones sistémicas son muy raras: endocarditis, sepsis, glomérulonefritis, etc]].

Puede descompensar una enfermedad subyacente.

La erisipela agrava o causa linfedema que a su vez favorece la recidiva.

Una complicación frecuente es la recidiva.

Prevención

Joven intentando apretar un forúnculo, lo que puede producir que el pus se introduzca más profundamente en la epidermis, empeorando y esparciendo la infección.

No apretar el forúnculo, ya que las bacterias presentes en el pus pueden invadir el torrente sanguíneo y llegar a otras partes del organismo. Por eso puede ser peligroso apretar un forúnculo en los labios o nariz porque puede llevar la infección al cerebro. Otras áeas que resultan peligrosas son axilas, entrepierna y las mamas de una mujer que esté lactando.

Otro aspecto importante es que, después de tratar un forúnculo, es necesario lavar bien las manos especialmente si se va a preparar alimentos, pues las bacterias estafilocócicas pueden provocar intoxicación por alimentos.

Medidas higiénicas generales para evitar forunculosis

Solo se puede prevenir un forúnculo con una buena higiene personal. Existen medidas de higiene básicas que ayudan a prevenir las infecciones de la piel y que hay que seguir diariamente.

Lo siguiente puede ayudar a prevenir la diseminación de la infección:

  • No utilizar jabones antisépticos (antibacterianos) sino utilizar jabón común y agua.
  • Lavado repetido de manos.
  • Tener buena higiene
  • Ducha diaria
  • Cepillarse las uñas.
  • Uñas cortas
  • Cambio diario de la ropa interior, que debe ser de algodón y no de fibras sintéticas que favorecen la transpiración.
  • Cambio de ropa de cama periódico.
  • Cambio de toallas periódico.
  • Evitar la ropa muy ajustada
  • Evitar la ropa abrasiva (que raspe) 
  • No arrancar pelos innecesariamente.
  • Al afeitarse, hágalo en la dirección del vello y no en contra.
  • Desinfectar la piel después del afeitado.
  • Limpie con frecuencia los forúnculos que drenan.
  • Lávese muy bien las manos después de tocar un forúnculo.
  • No reutilice ni comparta las toallas para la cara y las manos. Lave en agua bien caliente (preferiblemente hirviendo) las toallas para el cuerpo, las prendas de vestir, las sábanas u otros artículos que estén en contacto con las áreas infectadas.
  • Cambie los apósitos con frecuencia y bótelos con la supuración; por ejemplo, colocándolos en una bolsa que se pueda cerrar de manera hermética antes de botarla.

Con un forúnculo existente, se pueden prevenir posibles complicaciones si no se intenta apretar el forúnculo (especialmente con forúnculos en la cara por encima del labio superior) y prestando atención a una higiene personal adecuada. Esto se aplica en particular si el forúnculo revienta: entonces es infeccioso, por lo que puede infectar a otras personas o transmitir el agente causal a otras partes del cuerpo.

Prevenga y tenga cuidado con las infecciones bacterianas. Mantenga limpia y seca la piel que circunda las heridas menores. Consulte con el médico si desarrolla signos de infección y trate las infecciones pequeñas oportunamente.

La prevención de los abscesos depende del sitio donde se desarrollen. Una buena higiene puede ayudar a prevenir abscesos cutáneos. Con la higiene dental y los cuidados de rutina se previenen los abscesos dentales.

Prevención en el diabético

Es importante que las personas diabéticas tengan un buen control de la enfermedad y que la glucosa en sangre esté bien equilibrada porque una diabetes mal controlada puede favorecer la aparición de un forúnculo.

Complicaciones

Situaciones que requieren asistencia médica

Solicite una cita con médico si tiene cualquier signo de infección cutánea, como:

  • Drenaje de cualquier clase
  • Fiebre
  • Dolor
  • Enrojecimiento
  • Hinchazón

También solicite una cita si aparecen nuevos síntomas durante o después del tratamiento del absceso de piel.

  • La infección bacteriana de la sangre (bacteriemia) puede diseminar la infección hacia otros sitios del organismo.
  • Impedimento del funcionamiento apropiado de los tejidos cercanos
  • Diseminación de la infección alrededor de la misma área o por todo el cuerpo
  • Diseminación de la infección a través del torrente sanguíneo, ocasionando:

formación de abscesos en las articulaciones u otros lugares

  • Endocarditis
  • Muchos abscesos nuevos ("siembra" de la infección).
  • Osteomielitis
  • Muerte tisular (gangrena).
Forúnculo maduro.
  • Absceso de piel, médula espinal, cerebro, riñones u otros órganos
  • Infección en el cerebro
  • Endocarditis
  • Osteomielitis
  • Cicatrización permanente
  • Sepsis
  • Infección en la médula espinal
  • Diseminación de la infección a otras partes del cuerpo o superficies de la piel
  • Linfagitis
  • Septicemia
  • Nefritis
  • Flebitis del seno cavernoso

Por las potenciales y graves complicaciones que puede tener, el forúnculo nasal tiene que ser tratado enérgicamente.El antibiótico de elección es una penicilina semisintética (oxacillin, ampicillin, meticillin) o una cefalosporina de primera o tercera generación, la vía que se sugiere es la parenteral y la dosis será la recomendada para cada tipo de antibiótico.[1]

En algunos casos leves o muy incipiente puede estar justificado inicialmente el uso de una penicilina semisintética oral asociada al ácido clavulánico, en caso de alergia a las penicilinas se indicará un antibiótico de tipo de los macrólidos o uno del tipo de los aminoglucósidos como la kanamicina o la gentamicina. La justificación del uso de estos antibióticos es la siguiente:[1]

Los estafilococos patógenos (dorados cuagulasa positivos) actualmente tienen innumerables cepas resistentes a la benzilpenicilina, debido a que las cepas mutantes han desarrollado una enzima del tipo de las betalactanasas capaces de romper el anillo betalactámico de las penicilinas naturales y por lo tanto las inactivan, haciéndolas terapéuticamente inútiles.[1]

Es importante drenar los forúnculos antes de que sanen, ya que en caso contrario pueden ser recurrentes e, incluso potencialmente peligrosos, ya que pueden diseminar la infección a otras zonas del organismo.[1]

Las compresas de agua caliente ayudan a estimular el drenaje de los forúnculos, lo que acelera su curación y, si la lesión es profunda o extensa, debe ser drenada quirúrgicamente por el médico especialista y, desde luego nunca se debe apretar.[1] Una vez que el forúnculo ya se ha formado, los jabones antibacterianos o los antibióticos tópicos son de poca utilidad, aunque la utilización de antibióticos sistémicos puede ayudar a controlar la infección.[1]

El tratamiento de esta complicación debe llevarse a cabo en unidades de cuidados intensivos ya que requiere, además de los antibióticos recomendados a altas dosis, la combinación de una penicilina semisintética con un aminoglucósido, y otras medidas de sostén y monitoreo.

Las sepsis generalizadas son excepcionales aunque posiblemente la complicación más frecuente y temida es la tromboflebitis del seno cavernoso. Es necesario conocer que dicha afección tiene signos de alarma, los cuales deben ser reconocidos desde el inicio de la enfermedad, dichos signos son:

El edema de los párpados (en anteojos) que puede simular una celulitis orbitaria y el dolor en el ángulo superointerno de la órbita hacia la inserción de los huesos propios de la nariz, y es que en este punto transcurre el trayecto de la vena angular la cual acarrea el trombo séptico hacia la vena oftálmica que va a drenar el seno cavernoso, el conocer este detalle permite oportunamente ligar o electrocuagular esta vena con lo que se evitará la progresión del trombo séptico hacia el seno.[2]

Una vez establecida la complicación el cuadro clínico se agrava rápidamente, aparece una fiebre séptica en agujas y el edema orbitario se combina con quemosis, la infección del sistema nervioso central es inminente.[2]

La utilización de drogas anticoagulantes (heparina) con el fin de detener la progresión del trombo séptico. Actualmente están contraindicadas debido a la liberación de hialuronidasas que favorecen la diseminación de la sepsis. Aun así la tromboflebitis del seno cavernoso alcanza cifras de mortalidad superiores a 50 %.[2]

Remedios populares

Un forúnculo

El forúnculo generalmente dura varios días. Los remedios populares no aceleran el proceso de curación, pero ayudan a creer que se está haciendo algo contra la infección.

Se debe mantener el área limpia. Para ello, se debe frotar suavemente con un algodón o un pedazo de papel higiénico mojado con:

  • tintura de yodo (antiséptico);
  • agua oxigenada (antiséptico);
  • alcohol;[3]
  • vinagre[4]

Esta limpieza se debe realizar varias veces al día.

Se recomiendan los baños en ducha (no en bañera) para reducir la posibilidad de extender la infección a otras partes del cuerpo.

En la mayoría de estos remedios participa el calor, porque lo caliente ayuda a expulsar el pus desde el interior de la piel.[5]

  • Aplicar agua caliente sobre el furúnculo mediante una compresa (que puede consistir en una simple toallita) durante 20 a 30 minutos tres veces al día la cual debe ser cambiada en cada ocasión. Después que el forúnculo se rompe, es importante continuar con las compresas durante tres días más para drenar todo el pus afuera del tejido.
  • Fenogreco y clara de huevo: moler un puñado de semillas de fenogreco y mezclar con una clara de huevo hasta formar una pasta. Después, aplicar directamente en las áreas afectadas.
  • Cebolla cruda picada, se aplica sobre el forúnculo en forma de cataplasma.
  • Saragundí: hojas frescas machacadas o frotadas directamente en la parte afectada.
  • Membrana interior del huevo (que se encuentra entre la cáscara y la clara). La mejor forma de obtener dicha membrana es cociendo el huevo. Esta se aplica sobre el forúnculo durante una hora.
  • Zanahoria: un trozo de zanahoria cruda rallada mezclada con harina común de trigo. Se aplica la mezcla sobre el forúnculo y luego se envuelve con gasa.
  • Levadura de cerveza, harina y miel: mezclar una cucharada de levadura de cerveza, una cucharada de harina de trigo y una cucharada de miel hasta conseguir una emulsión. Se aplica a modo de cataplasma.
  • Lechuga: colocar una hoja de lechuga.
  • Ajo: colocar ajo macerado.
  • Cebolla con miel: triturar una cebolla pequeña cruda y mezclarla con miel o con leche tibia y con pan. Luego se venda fuerte y se deja algunas horas.
  • Arcilla: aplicar arcilla (que se puede adquirir en una farmacia botánica) para desecar el forúnculo.
  • Bicarbonato: mezclar 1 cucharada de bicarbonato de sodio con varias gotas de agua hasta obtener una pasta. Aplicar esta pasta sobre el forúnculo con un bastón de algodón.
  • Albahaca: lavar un puñado de albahaca fresca y picarlo. Aplicar esta pasta sobre el forúnculo.
  • Consuelda: lavar varias hojas de consuelda y aplicar sobre el forúnculo.
  • Ictiol (crema): aplicar varias veces al día.
Trombiculosis.
  • Borraja: escaldar en agua caliente dos hojas frescas de borraja y aplicarlas, aún muy calientes, sobre el sitio afectado. Dejar puestas hasta que se enfríen.
  • Hojas de tomate calientes, se aplican sobre el forúnculo en forma de cataplasma.
  • Reina de la noche: las hojas frescas, calentadas e impregnadas con grasa (manteca, aceite o vaselina) y se aplican localmente.
  • Higo: cortar un pedacito de higo, calentarlo y aplicarlo caliente (pero que no queme) sobre el forúnculo.
  • Tomate: colocar una rebanada caliente de tomate.
  • Cebolla: rallar un trozo de una cebolla cabezona y calentarla en una sartén. Aplicar esta preparación.
  • Cúrcuma y jengibre: verter 1 cucharadita de cúrcuma en polvo y 1 cucharadita de jengibre fresco rallado y mezclar en leche caliente hasta formar una pasta la cual se aplicará sobre la zona afectada.
  • Bardana: Hervir un puñado de raíces frescas de bardana en una taza de agua. Al evaporar, batir hasta lograr una pasta la cual se aplicará, aún caliente, sobre la zona afectada. Dejar puesta por 30 minutos.
  • Ortiga: cocer 80 gramos de hojas de ortiga en dos litros de agua durante 30 minutos. Déjelo enfriar y tome dos vasos al día.
  • Diente de león: Verter 10 o 20 gramos en un litro de agua y poner a fuego lento durante 8 minutos (contados después de hervir). Se cuela, se deja reposar diez minutos más y se toma tres veces al día.
  • Corteza de abedul: introducir 3 cucharadas de corteza seca de abedul en 1 litro de agua que esté en punto de ebullición. Luego bajar el fuego y dejar hervir por 10 minutos a fuego lento. Pasado ese tiempo, retirar del fuego y dejar en reposo por 1 hora. Filtrar y humedecer un paño de muselina limpia, exprimir ligeramente y aplicar en la zona afectada.
  • Malvavisco: hervir un puñado de raíces de malvavisco durante 10 minutos en un litro de agua. Pasado ese tiempo, retirar del fuego y dejar refrescar. Empapar una bolita de algodón y colocar sobre el forúnculo.
  • Tomillo y grama: verter 1/2 taza de agua fría sobre 2 cucharaditas de tomillo y 2 cucharaditas de grama y calentar a fuego lento hasta que hierva. Retirar y dejar reposar por 15 minutos. Empapar un paño pequeño y aplicar sobre el área del forúnculo.
  • Hervir en 1 litro de agua 30 gramos de ruda por 10 minutos. Dejar refrescar y luego mojar un paño de algodón limpio o gasa y aplicar esta preparación sobre la zona afectada.
  • Zarzaparrilla: hervir en un cuarto de litro de agua 10 gramos de zarzaparrilla y, luego, con esta agua, lave la zona afectada.
  • Tomillo y arcilla: hervir cinco minutos 1 cucharada de tomillo en una taza de agua caliente. Tapar, colar y dejar refrescar un poco. Tomar un poco de arcilla y mezclar con esta infusión hasta que quede consistente. Colocar directamente sobre el área afectada. Este remedio alivia el dolor.
  • Harina de maíz: en un recipiente sobre el fuego, derramar 2 cucharadas de harina de maíz sobre 1/4 taza de agua bien caliente hasta obtener una pasta espesa. Apagar y dejar enfriar. Aplicar esta pasta lo más caliente posible sobre el forúnculo. Realizar este remedio varias veces durante el día hasta que salga el pus.
  • Guisantes: hervir hasta que se ablanden un puñado de guisantes secos en 1 taza de agua y luego, poner caliente, a modo de cataplasma, sobre el área afectada.
  • Gordolobo y leche: desmenuzar y hervir un puñado de hojas de gordolobo en 1 litro de leche por 5 minutos. Filtrar mediante un lienzo fino y aplicar, a modo de cataplasma sobre la zona afectada.

Cuando el forúnculo haya reventado

  • Lavar la herida con agua hervida
  • Lavar la herida con un cocimiento de caléndula.
  • Ventosa de vidrio: se toma una botella de vidrio y se le vierte agua muy caliente. Se deja reposar unos segundos para que el vidrio se caliente bien, se tira el agua y se aplica la boca de la botella vacía alrededor el forúnculo. De esta forma la botella succionará el contenido del forúnculo.
  • Verter varias gotas de limón sobre la herida. El limón no tiene propiedades cicatrizantes ni antisépticas, pero produce un ardor intenso, que genera la creencia en que la piel se estaría curando.

Fuentes

Un forúnculo
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