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Moluscos Artículos certificados


Moluscos
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Moluscos1.jpg
Clasificación Científica
Reino:Animalia
Filo:Arthropoda
Clase:Mollusca

Moluscos. La palabra molusco viene del latín mollis o del griego malakos (blando), se utiliza para designar al grupo más numeroso del reino animal después de los artrópodos, con más de 200.000 especies vivientes y varios miles de fósiles.

Estos animales han desarrollado increíbles hábitos de vida para conquistar hábitats tan disímiles como los que se encuentran desde las líneas de las mareas hasta las grandes profundidades marinas, y desde el propio nivel de las mareas hasta las más altas montañas de la tierra.

Características generales

Los moluscos presentan el cuerpo blando, sin segmentos o articulaciones, formado generalmente por la cabeza, en la porción anterior; un pie musculoso fuerte, situado centralmente y una masa dorsal formada por vísceras.

Concha o esqueleto protector

La mayor parte de estas especies tiene el cuerpo cubierto por el manto, membrana fina, fácilmente dilatable que segrega la conquiolina, sustancia formadora de la concha o esqueleto protector externo que tiene función defensiva, esta concha también puede ser interna, protegiendo a las vísceras, los animales que carecen de ella presentan, como alternativas, singulares métodos de defensa, entre los que se incluyen la cripsis o camuflaje en el entorno y las defensas químicas.

El manto carnoso que presentan algunos moluscos esta formado por dos pliegues de la pared dorsal del cuerpo, que encierran una cavidad donde se encuentran los órganos respiratorios y que se adhiere a la concha, cuando existe, segregando carbonato cálcico para confeccionarla; la forma, coloración y estructura de las conchas, tienen un gran valor taxonómico, y en algunas especies adquieren diseños arquitectónicos y cromáticos que superan la imaginación del más creativo de los artistas plásticos. Salvo los bivalvos, en los restantes moluscos suele existir una cabeza diferenciada, donde se encuentra otra estructura anatómica.

Alimentación

La mayor parte de los bivalvos son sedentarios y se alimentan filtrando el agua donde viven, de la que retienen las partículas nutritivas, ya sean detritus, fito o zooplancton; sus branquias ciliadas (que generan corrientes de agua), cubiertas de mucílago, capturan y llevan el alimento hacia los palpos bucales, donde es seleccionado y conducido a la boca, estos órganos respiratorios son más complejos que los de otros organismos, pues actúan en dos procesos vitales, el respiratorio y el alimentario.

En los escafópodos, son sus tentáculos ciliados los que revisan la arena de su entorno en busca de alimento, especialmente foraminíferos, sus presas predilectas.

Los moluscos con rádula, quitones, caracoles y babosas, utilizan esta herramienta para raspar el sustrato del que se alimentan y obtener su ración diaria de células vegetales o animales que componen su dieta.

Por la estructura de las rádulas se puede especular sobre el régimen alimentario de quien la lleva, cintas radulares largas y con numerosos dientes suelen corresponder con moluscos omnívoros o vegetarianos, mientras que las cintas con pocos dientes en sus hileras transversales se asocian a especies carnívoras y a veces muy especializadas como la de los conos. Unas babosas marinas vegetarianas rompen esa regla, los sacoglosos, cuya rádula tiene un único diente en forma de gancho o lezna de zapatero con el que perforan las paredes de las algas para luego succionar sus fluidos internos con ayuda de una bomba de succión muscular.

Las formas de los dientes radulares de las diferentes especies son invariables y características de ellas, teniendo así un alto valor sistemático para la identificación de éstas, cosa que no es fácil, pues requiere en ocasiones de una microscopía potente para poderlos ver en detalle.

Sistema excretor y respiratorio

Todos los moluscos tienen el sistema excretor bien desarrollado y es en el respiratorio donde hay grandes adaptaciones: en los animales acuáticos, el intercambio de gases se realiza a través de la superficie del cuerpo, como en otros invertebrados inferiores, desarrollando además órganos respiratorios especializados, llamados branquias (ctenidias), que alcanzan un singular desarrollo en los nudibranquios; en algunos caracoles terrestres y de agua dulce es el manto el que tiene una función similar a un pulmón respiratorio.

Tamaño

El intervalo de tamaño entre los moluscos es muy amplio, los más pequeños, aún teniendo concha, pueden medir menos de un milímetro y presentar microesculturas muy elaboradas como ocurre con los microcaracoles de la familia Pickwortidae, o ser lisas y opacas o cristalinas, como es el caso de los de los géneros Rissoella y Granulina que parecen diminutos granos de arena en movimiento. Entre los mas grandes, la almeja gigante del Océano Pacífico (Tridacna gigas) tiene una concha que supera los 125 cms de ancho, utilizada en la Edad Media unas veces como pila bautismal y otras como jardinera o fuente, usos que conserva hoy en día.

Mención aparte merecen los calamares gigantes, los mayores invertebrados conocidos, cuyo cuerpo puede llegar a medir 20 m. con los tentáculos extendidos y pesar más de 450 kg.

Entre los moluscos cubanos con conchas externas el tamaño máximo lo alcanzan caracoles como el cobo (Eustrombus gigas), el tritón (Charonia variegata) y el quinconte rosado (Cassis madagascariensis) que pueden superar los 30 cm de largo, aunque el record en tamaño de los moluscos cubanos lo tiene un cefalópodo, el pulpo sombrilla pelágico (Tremoctopus violaceus), que puede alcanzar los 1,8 m de largo, y cuya presencia en el borde externo de la plataforma cubana insular es relativamente común.

Sexo y Reproducción

En la mayor parte de las especies los sexos están separados y la fertilización tiene lugar en el agua, sólo hay hermafroditismo en los caracoles terrestres propiamente dichos, en las babosas marinas y en algunos bivalvos, siendo la fertilización cruzada; también ocurren cambios de sexo de macho a hembra en algunas ostras y en un mismo ciclo reproductor. En los cefalópodos son frecuentes los cortejos previos al apareamiento utilizando luego los machos un brazo especializado (brazo hectocotíleo) para la transferencia de sus paquetes espermáticos al interior de la cavidad del manto de la hembra.

Las puestas de las distintas especies de moluscos son de formas muy variadas, sobre todo en los gasterópodos y en ocasiones muy complejas formando estuches o capsulas de consistencia gelatinosa con numerosos huevos, o con uno solo, esto último muy frecuente cuando el animal es de desarrollo directo. En las babosas marinas, las puestas suelen ser cordones o cintas gelatinosas blancas o coloreadas, con huevos abundantes y enrollar de forma característica en cada especie. En algunos casos contienen masas de lípidos acompañando a los huevos que sirven como primer alimento a las larvas recién eclosionadas.

Los pulpos cuidan sus racimos de huevos, limpiándolos y aireándolos hasta la eclosión de los mismos; algunos quitones y almejas de agua dulce incuban los huevos hasta que nacen sus descendientes.

En los caracoles terrestres los huevos se depositan independientes, apelotonados o envueltos en mucílago, enterrados bajo la hojarasca o los musgos, y algunas especies de agua dulce los depositan fuera del agua, pegados a las plantas de la orilla, formando agrupaciones de huevecillos blancos, calcáreos, muy característicos, alrededor de las espigas que salen del agua; de estos huevos nacen pequeños caracoles bien formados, sin pasar por estados larvales en el agua, al igual que sucedía con los cefalópodos, y sin sufrir una compleja metamorfosis.

Locomoción

Existen moluscos de vida sésil (spondilus, ostiones), otros son capaces de trasladarse mediante un pie ventral musculoso (gasterópodos y quitones) o por medio de un opérculo convertido en una uña (los cobos). Otros moluscos expulsan chorros de agua a presión que los impulsan (la lima), y en el caso de los pulpos se trasladan contorsionando los brazos.

Estructura y organización

Actualmente el filo Mollusca se considera dividido en 10 clases, ocho vivientes (2 sin registro fósil) y 2 extintas (Rostroconchia e Hyolitha):

Subtipo Aculifera

Clase Caudofoveata (= Chaetodermomorpha)

Vermiformes (2 mm a 14 cm de largo), cuerpo totalmente recubierto de escamas, con un resto frontal de la superficie ventral que funciona como placa adhesiva. Sexos separados, óvulos y espermatozoides caen libremente al agua. Se conocen unas 90 especies, todas marinas, distribuidas en un solo orden (Chaetodermatida) y tres familias. Viven en fondos sedimentarios fangosos donde excavan galerías, desde la zona infralitoral (10 m) hasta 7 000 m de profundidad; se alimentan de animales pequeños y de materia orgánica. Son depredados por poliquetos, nemertinos y otros carnívoros similares.

Clase Solenogastres (= Neomeniomorpha)

Vermiformes (0,8 mm a 30 cm), con el manto recubierto de cutícula y escamas y/o espículas; pie en forma de surco longitudinal medioventral con un repliegue; cavidad del manto subterminal a terminal, sin branquias pinnadas; estómago medio recto, sin glándulas separadas. Hermafroditas, a veces con fecundación interna. Unas 185 especies descritas, agrupadas en 4 órdenes de acuerdo a la cobertura del manto, todas marinas (5 – 6850 m), epibentónicas y depredadoras de Cnidarios.

Clase Polyplacophora (= Placophora)

Aplanados (3 mm – 43 cm), con la región dorsal cubierta por 8 placas, manto con escamas y/o espículas calcáreas en su cinturón periférico, pie ancho y plano, muy adherente, si se despega pueden enrollarse. Sexos separados, óvulos y espermatozoides caen libremente al agua. Se reconocen tres grandes grupos: Multiplacophora (extinto) con conchas de 17 placas, Paleoloricata, también extinto y Neoloricata, que reúne a unas 600 especies marinas recientes (0-7000 m), clasificadas en 3 ordenes (Lepidopleurida, Chitonida y Acanthochitonida) y un orden fósil (Chelodida).

Subtipo Conchifera

Clase Monoplacophora (= Tryblidia)

Concha con forma cónica, aplanada y bilateralmente simétrica (1,5 a 37 mm). Cabeza con dos pares de apéndices, cavidad del manto peripedal con 5 ó 6 pares de branquias modificadas, 5 ó 6 pares de órganos excretores, dos pares de gónadas y corazón con dos pares de aurículas. Se conocen de 12 a 15 especies marinas (distribuidas entre 175 – 6 500 m de profundidad), agrupadas en una familia. Se alimentan filtrando detritos.

Clase Bivalvia (= Pelecypoda, Acephala, Lamellibranchiata)

Cuerpo comprimido lateralmente, protegido por dos valvas (1mm a 1,35m), manto posterior extendido formando sifones, cabeza con palpos bucales, masa bucal reducida, sin rádula. Sexos generalmente separados, fecundación externa. Unas 6 000 especies marinas (0 – 10 700 m de profundidad) y 2 000 limnícolas.

Clase Scaphopoda (= Solenoconcha)

Cuerpo protegido por una concha de forma alargada, cilindrocónica, con ambos extremos abiertos (2 mm a 13,5 cm). Cabeza con dos tentáculos (captáculos), rádula bien desarrollada, carecen de branquias. Unas 350 especies (con dos órdenes), todas marinas y minadoras (0 – 7 000 m de profundidad), microcarnívoras.

Clase Gastropoda

Gran variación de tamaño (0,3 mm a más de un metro de largo) y de formas. De las 60 000 especies de gasterópodos actuales, la mitad son terrestres, unas 25 000 son marinas y el resto viven en las aguas dulces. En general poseen gran extensión ecológica.

Clase Cephalopoda (= Siphonopoda)

Pulpos, sepias y calamares de tamaño variable (1 cm a más de 18 m), se distinguen por el número de brazos o tentáculos que rodean a la boca (8 - 10 ó 90). Unas 600 especies recientes y más de 1 000 fósiles, todas marinas (0 – 4 500 m de profundidad).

Hábitat

Los moluscos viven en todos los medios acuáticos y terrestres, desde los manglares y costas rocosas o arenosas, en la zona de las mareas, hasta los fondos abisales, incluida la columna de agua, y en los más variados ambientes, ya sean lacustres, paredones calcáreos hasta 7 000 m de altitud, bosques, desiertos y lodos pantanosos, sólo el medio aéreo escapa a su colonización.

Ámbito geográfico de los moluscos marinos en Cuba

Los moluscos marinos de Cuba se encuentran distribuidos en una amplia área de la región neotropical, que presentan condiciones físicas, químicas y biológicas muy semejantes en toda su extensión; ella abarca, en el Océano Atlántico occidental, desde las islas Bermudas hasta cerca del Cabo San Roque,Brasil y comprende las porciones central, sur y sureste del Golfo de México, los archipiélagos de las Bahamas y de las Antillas Mayores y Menores, las costas centroamericanas y de América del Sur bañadas por el mar Caribe y las costas de Brasil hasta Cabo San Roque.

Depredadores

Al ser tan abundantes y diversificados, los moluscos tienen numerosos depredadores y a su vez, en el conjunto de las especies marinas, ellos mismos se convierten en el mayor abanico trófico de consumidores, con especies con dietas que van desde los detritus, la carroña o las microalgas de las que se nutren los filtradores, a dietas tan especializadas como la baba de algunos peces, las esponjas o las gorgonias y los corales, además del canibalismo el consumo de huevos o la captura de otros moluscos, en lo que los pulpos son verdaderos maestros.

En cuanto a sus depredadores, además de los pulpos y de algunos gasterópodos, se destacan las estrellas de mar, los cangrejos y las langostas, peces como las rayas o las quimeras con sus dientes adaptados para moler almejas, las aves que adoran los caracoles de tierra y de agua dulce y sobre todo el hombre, que actúa sistemáticamente sobre las más de 500 especies comestibles que hay en todo el mundo, en las que se incluyen algunos caracoles terrestres, aunque la importancia de sus granjas es insignificante comparada con las que se han desarrollado en el medio marino, sobre todo las de moluscos bivalvos, donde sobresalen los mejillones, las ostras y los ostiones.

Valor utilitario de los moluscos

Presentan diferentes grupos utilitarios para la sociedad. El primer interés que el hombre halló en ellos, fue su valor alimenticio, desde la etapa primitiva hasta los tiempos actuales en que se obtiene de las aguas de los océanos miles de toneladas de moluscos por año.

En los pueblos de Asia, África y Polinesia, se les usó como monedas, inclusive para comprar esclavos; en la Grecia antigua.

Las conchas de los moluscos, por lo variado de sus formas y sus intensos colores, son transformados en adornos para el cuerpo o el hogar, aunque también en artículos utilitarios como recipientes, instrumentos musicales y otros. Las perlas son las joyas perfectas de la naturaleza, las mismas son producidas únicamente por los moluscos, el cultivo artificial de las mismas involucra, como fuente de disímiles trabajos a muchísimas personas.

Del tubo digestivo de varias especies se extraen enzimas que se utilizan en bioquímica y en medicina; las células nerviosas de otras son utilizadas en investigaciones neurofisiológicas.

Dada la facilidad con que se fosilizan las conchas de los moluscos, debido a su naturaleza calcárea, los geólogos y paleontólogos las toman como indicadores de las diferentes eras y periodos de la historia de la tierra, ya que es el único grupo de animales cuya genealogía y evolución ha podido conocerse completa desde las capas más antiguas de rocas hasta las modernas.

No todos los moluscos son beneficiosos al hombre, pues algunos gasterópodos al alimentarse de almejas pueden convertirse en plagas en las crías artificiales de éstas, hay unos pocos que pueden parasitar al hombre, hay bivalvos como los teredos y las litófagas que taladran la madera y la piedra, creando una red de galerías que pueden debilitar estructuras de hormigón o madera, de espigones de muelles y cascos de embarcaciones, existen gasterópodos de la familia de los conos que pueden ser potencialmente peligrosos por el activo veneno que poseen, puede matar a las personas si se les manipula descuidadamente, algunos pueden ser tóxicos al ingerirlos en ciertas épocas del año.

Fuentes

  • Espinosa, J. Ortea, J. Sánchez, R, et.al. (2012). Moluscos marinos de la Reserva de la Biosfera de la península de Guanahacabibes. La Habana: Instituto de Oceanología.
  • Fernández, J. Joyas de Cuba: Moluscos marinos. Santiago de Cuba: Editorial Oriente, 1997.