Saltar a: navegación, buscar

Teatro

Teatro
Información sobre la plantilla
Teatro11.jpg
Concepto:Rama del arte escénico relacionada con la actuación, donde se representan historias frente a la audiencia

Teatro. Rama del arte escénico relacionada con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo. Es también el género literario que comprende las obras concebidas para un escenario, ante un público. En adición a la narrativa común, el estilo de diálogo, el teatro también toma otras formas como la ópera, el ballet, la ópera china y la pantomima. El término teatro procede del griego theatrón, que significa “lugar para contemplar”.

Historia

La mayoría de los estudios consideran que los orígenes del teatro deben buscarse en la evolución de los rituales mágicos relacionados con la caza, al igual que las pinturas rupestres, o la recolección agrícola que, tras la introducción de la música y la danza, se embocaron en auténticas ceremonias dramáticas donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los principios espirituales de la comunidad. Este carácter de manifestación sagrada resulta un factor común a la aparición del teatro en todas las civilizaciones.

Si bien cierta actividad teatral ya estaba presente en las ceremonias del hombre primitivo para representar la caza de animales, no es hasta la Antigua Grecia que los rudimentarios diálogos relacionados con el culto a Dionisos, se fueron complicando hasta convertirse en textos dramáticos completos. Los griegos convirtieron la representación teatral en un gran espectáculo. Ello comprendía desde las edificaciones hasta el vestuario y demás elementos escénicos. Se puede decir entonces que el origen del teatro es ritual y religioso.

Civilizaciones

Civilizaciones americanas

En las culturas americanas prehispánicas el teatro llegó a adquirir un notable desarrollo, particularmente entre los mayas, una de las obras más representativas del teatro maya es el drama quiche Rabinal Achí; el teatro maya se hallaba parcialmente vinculado a los ciclos agrícolas y a la épica de sus eventos históricos, y entre los aztecas e incas, sociedades que en correspondencia con su estructura teocrática dieron a sus actividades teatrales un matiz eminentemente guerrero y religioso.

Civilizaciones orientales

Las manifestaciones dramáticas en Asia se remontan a épocas antiquísimas. En China se practicaban ya, bajo la forma de poemas escenificados, a fines del segundo milenio antes de la era cristiana. En la India su aparición fue posterior, mas el hecho de que en el Mahábharata, poema épico que adquirió su forma definitiva hacia el Siglo IV a. C., se mencione específicamente este arte revela la existencia de remotas formas teatrales relacionadas con las creencias védicas. El carácter marcadamente ritual y simbólico del teatro oriental que determinó un protagonismo de la música y la danza muy superior a la occidental, marcó asimismo en Japón, el desarrollo del teatro 能, en español llamado Nō surgido en el Siglo XV, del que dos centurias más tarde brotó el 歌舞伎 o kabuki, el más popular, y basado sobre todo en la capacidad de los intérpretes, y en la apelación a los sentidos antes que al intelecto.

Renacimiento

La eclosión del Renacimiento en Italia tuvo consecuencias decisivas sobre la evolución del teatro, pues, al surgir una producción dramática de carácter culto, inspirada en los modelos clásicos y destinada a las clases aristocráticas, se generalizó en el transcurso del Siglo XVI la construcción de salas cubiertas y dotadas de mayores comodidades.

Barroco y neoclasicismo

El transcurso de los siglos XVII y XVIII dio lugar a un gran enriquecimiento de la escenografía. La recuperación por parte del drama clásico francés de la regla de las tres unidades —acción, tiempo y lugar— hizo innecesaria la simultaneidad de decorados, con lo que se empleó sólo uno en cada acto, y pronto se generalizó la costumbre de cambiarlos en los entreactos. Posteriormente, la creciente popularidad de la ópera, que requería varios montajes, favoreció el desarrollo de máquinas perfeccionadas que dieran mayor apariencia de veracidad a efectos tales como: la desaparición de actores y la simulación de vuelos —las llamadas "glorias", por ejemplo hacían posible el descenso de las alturas del escenario de una nube que portaba a los cantantes. El teatro de la Scala de Milán, finalizado en 1778, constituye un ejemplo de las grandes dimensiones que eran precisas para albergar tanto al público como a la tramoya y al aparata escénico.

Teatro moderno

Durante la mayor parte del Siglo XIX las ideas arquitectónicas y escenográficas se mantuvieron en esencia inalterables, si bien las exigencias de libertad creativa iniciadas por los autores románticos condujeron a fines de la centuria a un replanteamiento general del arte dramático en sus diversos aspectos.

Fundamental en este sentido fue la construcción del monumental Festspielhaus de Bayreuth, Alemania, erigido en 1876 de acuerdo con las instrucciones del compositor Richard Wagner, que constituyó la primera ruptura respecto a los modelos italianos. Su diseño en abanico, con la platea escalonada, el oscurecimiento del auditorio durante su representación y la ubicación de la orquesta en un pequeño foso, eran elementos concebidos para centrar la atención de los espectadores sobre la acción y abolir en lo posible la separación entre escenario y público.

Esta exigencia de integración entre el marco arquitectónico, la escenografía y la representación fue acentuada en los últimos decenios del Siglo XIX y primeros del Siglo XX por la creciente importancia concedida a la figura del director gracias a personalidades como el alemán Max Reinhardt, autor de espectaculares montajes, el francés André Antoine, adalid del naturalismo, el ruso Konstantín Stanislavski, director y actor cuyo método de interpretación ejercería gran influencia sobre el teatro moderno, o el escenógrafo británico Edward Gordon Craig, que en su defensa de un teatro poético y estilizado abogó por la creación de escenarios más sencillos y dúctiles.

La aparición del teatro moderno, pues, se caracterizó por su absoluta libertad de planteamiento mediante el diálogo con formas tradicionales y las nuevas posibilidades técnicas darían lugar a una singular transformación del arte teatral. En el campo del diseño arquitectónico y escenográfico las mayores innovaciones se debieron al desarrollo de nueva maquinaria y al auge adquirido por el arte de la iluminación, circunstancias que permitieron la creación de escenarios dotados de mayor plasticidad (circulares, móviles, transformables, etc.) y liberaron al teatro de la apariencia pictórica proporcionada por la estructura clásica del arco del proscenio.

Elementos básicos

El teatro como se ha podido observar, constituye un todo orgánico del que sus diferentes elementos forman una parte indisoluble. Esos elementos, no obstante, poseen cada uno características y leyes propias y, en función de la época, de la personalidad del director o de otras circunstancias, es habitual que se conceda a unos u otros mayor relevancia dentro del conjunto. Estos elementos son:

Texto

Las obras dramáticas se escriben en diálogos y en primera persona, en el que existe las acciones que van entre paréntesis, (llamado lenguaje acotacional)

En la tradición occidental, el texto, La obra dramática, se ha considerado siempre la pieza esencial del teatro, llamado "el arte de la palabra". Dado que, de forma más matizada, esta orientación predomina también en las culturas orientales, cabe cuando menos admitir como justificada tal primacía. A este respecto deben hacerse, no obstante, dos consideraciones: en primer lugar, el texto no agota el hecho teatral, pues una obra dramática no es teatro hasta que se representa, lo que implica como mínimo el elemento de la actuación; en segundo lugar, son numerosas las formas dramáticas arcaicas y los espectáculos modernos que prescinden por completo de la palabra o la subordinan a elementos cual la mímica, la expresión corporal, la danza, la música, el despliegue escénico.

El hecho de que la obra sólo adquiera plena vigencia en la representación determina además el carácter distintivo de la escritura dramática respecto a otros géneros literarios. La mayoría de los grandes dramaturgos de todos los tiempos, desde los clásicos griegos al inglés William Shakespeare, el francés Molière, el español Pedro Calderón de la Barca o el alemán Bertolt Brecht, basaron sus creaciones en un conocimiento directo y profundo de los recursos escénicos e interpretativos y en una sabia utilización de sus posibilidades.

Dirección

La personalidad del director como artista creativo por derecho propio sólo se consolidó, según se apuntó anteriormente, a fines del siglo XIX. Su figura, de cualquier forma, había existido siempre, en cuanto responsable de la coordinación de los elementos que representan, desde la escenografía a la interpretación. A él corresponde, en definitiva, convertir el texto, si existe, en teatro, por medio de los procedimientos que juzgue precisos. para inducir a la reflexión por los alemanes Bertolt Brecht y Erwin Piscator o el ascetismo del polaco Jerzy Grotowski.

Actuación

Las técnicas de actuación han variado enormemente a lo largo de la historia y no siempre de manera uniforme. En el teatro occidental clásico, por ejemplo los grandes actores, los "monstruos sagrados", tendían a enfatizar las emociones con objeto de destacar el contenido de la obra, en la comedia del arte el intérprete dejaba rienda suelta a su instinto; los actores japoneses del Nō y kabuki, hacen patentes determinados estados de ánimo por medio de gestos simbólicos, bien de gran sutileza o deliberadamente exagerados.

En el teatro moderno se ha impuesto por lo general la orientación naturalista, en que el actor por medio de adquisición de técnicas corporales y psicológicas y del estudio de sí mismo y del personaje, procura recrear en escena la personalidad de éste. Tal opción, evolucionada en sus rasgos fundamentales a partir de las enseñanzas del ruso Konstantín Stanislavski y muy extendida en el ámbito cinematográfico, no es desde luego la única y en último extremo la elección de un estilo interpretativo depende de características del espectáculo y de las indicaciones del director.

Sin embargo, actualmente, a inicios del Siglo XXI, la actuación teatral con tendencia naturalista está siendo replanteada seriamente. La teatralidad contemporánea requiere una crítica del naturalismo como simple reproducción del comportamiento humano, pero sin lazos con su entorno. Actualmente ha habido grandes transformaciones del trabajo de Stanislavski siendo las más importantes Antonin Artaud, Jerzy Grotowsky Étienne Decroux y Eugenio Barba. Estas técnicas, llamadas actualmente extracotidianas implican una compleja síntesis de los Signos escénicos.

Géneros teatrales

El arte teatral, a lo largo de los siglos, se ha diversificado en numerosos géneros y subgéneros. Los tres principales son la tragedia, la comedia y el drama.

Tragedia

Uno de los grandes géneros de la literatura dramática. Obra que representa una acción humana funesta, que a menudo termina con la muerte. Su propósito es conmover al espectador, provocar una renovación espiritual a partir de la muerte.

Comedia

Otro de los grandes géneros dramáticos que floreció en la Antigua Grecia. Tradicionalmente se le ha definido por tres criterios que se oponen a la tragedia: personajes de condición inferior, desenlace feliz y busca provocar la risa del espectador. Se consagra a la realidad cotidiana de la gente simple.

Drama

En un sentido general el drama es el género literario utilizado para el teatro, aunque el texto no sea representado. En el siglo XVIII el drama se transforma en un género teatral particular que se presenta como síntesis o intermediario entre la comedia y la tragedia. En la actualidad suele designar el género teatral caracterizado por la mezcla de géneros y subgéneros. Ciertos críticos emplean la palabra drama para toda obra que no corresponde a un subgénero específico y que mezcla todos los estilos y medios escénicos.

Estructura dramática

Los textos dramáticos suelen dividirse básicamente en actos y escenas aunque algunos prescinden de la división en escenas. La correcta estructuración dramática será fundamental en la unidad de la acción que es inherente a una buena pieza teatral. Cada detalle de la acción debe estar determinado por el final hacia el cual se mueve. Lope de Vega (1562-1635), que publicó en 1609 El nuevo arte de hacer comedias en este tiempo, hizo un resumen breve, pero útil, de la construcción:


En el acto primero ponga el caso, en el segundo enlace los sucesos, de suerte que hasta el medio del tercero, apenas juzgue nadie en lo que para

Acto

Tipo de división de una obra teatral en función del desarrollo de la acción y del tiempo. A veces el criterio seguido por el dramaturgo es el temporal, pero comúnmente la fragmentación indica las distintas etapas de la acción, que de esta manera aparecen orgánicamente enlazadas unas con otras. En este sentido se habla de:

  1. Nacimiento del conflicto
  2. Desarrollo del conflicto
  3. Clímax y reconciliación

Cada acto puede estar dividido a su vez en una o varias escenas o prescindir de ellas. El número de actos varía, aunque lo más usual es que una obra tenga dos o tres. No obstante hay casos de un acto único o de piezas que constan de cinco o seis. El medio para señalar un cambio de acto en un texto dramático es la palabra “telón”. En una representación termina cuando salen todos los personajes o cuando se produce un cambio notable en la continuidad espacio-temporal.

Escena

El término escena históricamente ha experimentado una constante amplificación de sentido. Ha sido lo mismo el lugar de la acción que cada una de las segmentaciones de un acto. Así tenemos que una escena es cada una de las subdivisiones de un acto en que no cambia el lugar de la acción. En una obra dramática cada escena debe tener relación con lo que va a suceder después.

Cuadro

La estructuración en cuadros es inusual y no se integra en el sistema acto/escena, el cual funciona preferentemente en el plano de la acción y de la entrada y salida de los personajes. El cuadro es un tipo de segmentación desde el punto de vista de los grandes cambios de espacio, ambiente o época. A cada cuadro le corresponde por lo general un decorado particular.

Acotación escénica

Tal como su nombre indica, la acotación es todo texto no pronunciado por los actores (suele aparecer en cursivas y entre paréntesis) que fija los detalles físicos de la escena. Ello implica la escenografía, el movimiento de los personajes, su expresión facial. Es indicador igualmente de emociones, por lo que se convierte en un apoyo a la tensión dramática. Las acotaciones escénicas al comienzo de cada acto son las más extensas porque describen las características del decorado en que tendrá lugar la acción.

El diálogo es la base estructural de una pieza dramática y el medio más rico de expresión del carácter de los personajes. Debe tener una unidad lógica, un sentido en relación con el progreso de la acción. En un texto dramático el diálogo revela los caracteres de los personajes en el presente, pero sobre todo se proyecta hacia el futuro. Debe suponer un estímulo para la acción. El diálogo plantea al dramaturgo el dilema de cómo referirse al pasado cuando es necesario, o cómo penetrar la mente para conocer los pensamientos de un personaje. La ausencia de un narrador, que en un género literario como el novelístico, cubriría esas necesidades, obliga a recurrir a otros recursos.

Coro

En el teatro griego antiguo ese problema se solucionaba con la existencia de un coro, que era una suerte de personaje colectivo sin otra implicación directa en la obra que no fuera la de comentar ciertos aspectos en la trama. Era la expresión de un estado de ánimo, de un clima que envolvía al coro y a los otros personajes.

Comunicación por yuxtaposición

En este caso se intenta revelar el pensamiento oculto sin suspender la corriente ni la forma natural del diálogo. Sin romper el diálogo el dramaturgo crea situaciones que exigen aclaración del pasado en torno a una actitud incomprensible del presente.

Soliloquio

Debe distinguirse entre el soliloquio y el monólogo. Ambas son convenciones dramáticas muy extendidas desde la literatura dramática antigua. El soliloquio es el discurso de un personaje que, considerándose solo y pensando que nadie lo oye, se expresa en voz alta movido por una fuerte emoción. Hay muchos soliloquios en los que los personajes expresan perplejidad, ansiedad, indignación, y que por el hecho de deberse a situaciones de gran tensión emocional, están motivados, son verosímiles, no violan la probabilidad dramática.

Es el discurso de un personaje que no está dirigido directamente a un interlocutor con el propósito de obtener una respuesta. El monólogo se distingue del diálogo por la ausencia del intercambio verbal y por la importante extensión de ese parlamento separable del contexto conflictivo. Es introducido principalmente con el fin de brindar información a los espectadores. El contexto es el mismo de principio a fin. El monólogo es una convención porque excede los límites de la probabilidad dramática. Ello lo limita a algunos usos indispensables. El teatro realista o naturalista no admite el monólogo sino cuando es motivado por una situación excepcional (sueño, ebriedad, sonambulismo). En los restantes casos el monólogo revela la artificialidad de la representación teatral y la función de las convecciones para el buen funcionamiento del teatro.

Tipos de monólogos

  • Técnico: exposición por un personaje de acontecimientos pasados o que no pueden ser presentados directamente.
  • Lírico: momento reflexivo o de emoción de un personaje que se deja llevar por confidencias.
  • De decisión: el personaje enfrentado a una elección delicada.

Véase también

Fuentes